jueves, 26 de mayo de 2011

La Llasca los Moros

Sierra del Escudo
T.M. de Valdáliga (Cantabria)
14/05/2011

Va camino de un mes lo que llevo sin hacer nada de montaña en condiciones y me tengo que contentar con pequeños paseos como el último del río Cabra o esta sorpresa que nos llevamos hace unos días por tierras cántabras. El caso es que andábamos de viaje por la zona de San Vicente de la Barquera y aterrizamos por casualidad en el guapo pueblo de Bustriguado y allí nos encontramos con el cartel de abajo, que nos llamó la atención. Como la ruta se prometía corta, no nos pudimos resistir y allá que nos fuimos.




Distancia: unos 4 Km
Desnivel: inapreciable
Tiempos: 1 hora (ida y vuelta)

Pues atravesamos el precioso pueblo de Bustriguado, con casonas con buenos sillares y donde aún se pueden ver estampas rurales ya prácticamente desaparecidas, tiempo ha, de otros lugares.






Atravesando el pueblo tomamos una buena pista que sube valle arriba hasta una bifurcación, perfectamente balizada, donde tomamos a la izquierda.




 La pista pierde entidad pero aún conserva buen firme, cruza el río y sigue por la margen izquierda valle arriba 


Un poco más arriba el piso de grijo da paso al estupendo enlosado de una preciosa calzada que llamaba la atención. En aquel momento aún no lo sabiamos pero es que la ruta que estamos siguiendo forma parte de otra mayor denominada Ruta El Soplao, que va desde San Vicente del Monte (donde veríamos más tarde el siguiente cartel) a la famosa Cueva de El Soplao. Esta ruta, entre San Vicente del Monte y Bustriguado, pasa por la llamada Cambera los Moros, una calzada "romana" (yo esto de lo romano o no romano, lo suelo poner entre comillas) que destaca por conservar tramos con un perfecto enlosado.




Se alcanza una zona de prados, realmente guapa, donde acaba la buena caleya que traiamos. Pena la bruma que había por los altos.






Desde aqui sigue un sendero de menor entidad, aunque perfectamente balizado y acondicionado para permitir un cómodo acceso a la Llasca los Moros.






Se llega por fín a un cruce donde vemos que un sendero pierde altura hacia el río, bajando por una buena escalera y llegando hasta el mirador ... 


... de la Llasca los Moros. La verdad es que la vegetación no permite una buena visión de la cascada, pero el sitio realmente es increible. El agua se desliza por una pulida laja de piedra, fracturada y encajada de tal manera que cuesta trabajo creerse el hecho de que aquello realmente sea producto de la naturaleza y no haya sido construido por hombres.












Si regresamos al sendero principal y continuamos un poco más llegaremos a la parte superior de la cascada. El sitio sin duda también merece la pena.






Y eso fue todo. Un sencillo y corto paseo, pero muy gratificante. Otro pequeño tesoro visitado.

Un saludo
Cienfuegos

sábado, 14 de mayo de 2011

Nacimiento del río Cabra

T.M. de Llanes (Asturias)
28/04/2011

Ya conocía varios casos en el oriente de Asturias de ríos que literalmente nacen de una cueva. Sin ir más lejos hace solo unas semanas visité el Oyu la Madre, el nacimiento del río Casaño. Otros casos serían el Purón, el Guadamía, el Güeña, ... , pero hasta hace bien poco no sabía de este otro caso: el del río Cabra.

No me atrevería a calificarlo de ruta montañera. A lo sumo, de paseo. De hecho, de corto paseo. Ideal para abrir las ganas de comer antes de visitar algún restaurante de la zona ya que el descenso hasta el nacimiento no llegará a los 15 o 20 minutos. Otra cosa bien distinta será el tiempo que deseemos quedarnos alli abajo. Para eso podríamos necesitar horas.
 

Para visitarlo tendremos que arrimar hasta el pueblo de La Borbolla, en la sierra plana del mismo nombre, a los pies del Cuera y sobre las playas del oriente de Llanes y occidente de Ribadedeva.

Una vez en el pueblo tenemos que subir a las casas de El Collado, las que se ven a la derecha desde la entrada a éste.

Junto a las últimas casas se ve un pequeño poste que nos indica el camino a tomar. Cuando yo arrimé hasta aquí se estaban poniendo bases de hormigón que tienen toda la pinta de que vayan a sujetar nuevos postes indicadores. Y es que de momento la ruta no está apenas balizada ni publicitada y sabiendo ahora lo guapa que es, no es de extrañar que se la quiera rentabilizar.

Un ancho y buen camino empieza a perder altura buscando el río, por medio de un bosque mixto, con buenos ejemplares de castaños, entremezclados con restos de eucaliptos de repoblación.


Nada más alcanzar el río vemos el primero de los molinos. Perfectamente restaurado. Y en un sitio realmente guapo.

Por detrás del molino continua una estrecha senda junto al río que alcanza el azud de derivación del molino y poco después un segundo molino, este en ruinas.





Un puente nos lleva a la margen derecha y un poco más arriba vemos el tercer molino, también en ruinas.






Justo detrás del molino alcanzamos el verdadero nacimiento del río Cabra. Literalmente sale de una cueva. Una cueva de buen tamaño que parece haber sido recorrida por espeleólogos, a juzgar por la placa que allí hay y que en recuerdo de un compañero del Grupo Esperteyu, nos ofrece una buena reflexión “No os tomeis la vida demasiado en serio, de todas maneras no saldreis vivos de ella”.




El sitio es realmente precioso. La pena es que el día en que yo lo visité no salía demasiada agua. Os pongo dos pares de fotografías unas mias y otras tomadas en febrero por Alberto, quien me descubrió el sitio, en los mismos lugares, para que podáis haceros una idea de la diferencia de caudal que puede llevar la surgencia.





Aguas abajo de los tres molinos que visité se puede continuar junto al río visitando hasta otros siete molinos más hasta alcanzar la desembocadura del río Cabra en la playa de La Franca. Sin duda tendré que volver a hacer el recorrido completo del río. De momento os dejo el enlace a un video que he encontrado donde se ve la ruta completa.


Un saludo
Cienfuegos

martes, 3 de mayo de 2011

Sierra de Cueva Negra

Sierra de Cueva Negra
TT.MM. de Ribadesella y Llanes (Asturias)
21/04/2011

Cuando circulas por la Autovía del Cantábrico, nada más salir del túnel que hay tras cruzar el rio Sella, en dirección a Llanes, llama la atención una sierra, modesta, pero con pinta de fiera, que se alza sobre la rasa costera y que promete espectaculares vistas. Es la Sierra de Cueva Negra.

La sierra es larga, ya que nos acompaña durante más de 8 km de autovía, lo que la hace aún más atrayente. La cresta parece escarpada, pero transitable y aunque se aprecia bastante monte bajo, no parece que vaya a importunar demasiado. Todo ello hacía que llevara tiempo en la carpeta de pendientes. El hecho de que apenas encontrara reseñas en la red, salvo una documentada entrada en el blog del amigo Berto (Camudando´l Camín), no hacía sino animarme a conocerla. Y eso fue lo que hicimos el jueves santo Jose, de Nuestras Montañas y yo. Contabamos con una sierra pequeña pero matona, con lo que no contabamos era con que fuera tan matona y que al final la ruta se alargara durante casi 8 horas.

La verdad es que la sierra ya me había llamado la atención en su día desde la cumbre del Cerro Liño, en el Cuera, donde la retraté así y desde donde se ven casi todas las cumbres que recorreriamos,...


... y desde el Mofrechu, desde el que se aprecian los principales puntos de paso.


Distancia: 15 Km
Desnivel máximo: 720 m
Desnivel acumulado: unos 1.130 m (no pude utilizar el GPS por lo que el acumulado es estimado)
Tiempos: unas 8 horas


Dejamos un coche en Santianes y fuimos con el otro a Nueva de Llanes. Allí se toma la carretera de Riensena, pero nada más dejar atras las últimas casas y antes del puente de la carretera sobre el río Nueva, sale a la derecha una caleya que empieza a ganar altura de forma bastante rectilinea por la margen izquierda de un pequeño valle.


Un poco más arriba, en un cruce se toma a la derecha, pasando por delante de una casa y con un nuevo giro a la izquierda se continua ascendiendo por medio de un bosque de eucaliptos. Solo hay un par de cruces y son bastante intuitivos, de manera que no hay mucha pérdida.


Al salir del bosque vemos que la caleya se dirige a un collado, sin embargo a la derecha nos quedará una pequeña cota. Es el pico Mayor y sería la primera cumbre del día. A estas alturas ya se me había apagado el GPS. No había recargado las pilas, acostumbrado a tener otras de recambio en la mochila. De lo que no me había acordado es que había lavado la mochila y el recambio se había quedado en casa. Si es que de donde no hay no se puede sacar.


El Pico Mayor es modesto (368 m), pero hay que tener en cuenta que para su ascensión salimos prácticamente de la cota 70 con lo que ya se suda un poco para coronarlo. De todas formas ya anticipa lo que tendremos el resto del día: unas vistas de infarto. Hacia el interior los Picos de Europa ...


... y hacia el otro lado el Cantábrico, la rasa costera, con sus pueblos y playas.


Desde el pico Mayor, descendimos al collado a donde se dirigía la caleya y desde él, un marcado sendero, se alza a una horcadina (flecha) para continuar a media ladera hasta un segundo colladin (flecha). Si se quiere ser purista, en la primera horcada habría que ascender a la izquierda para hacer cumbre en el Rinueva, pero nosotros, este nos lo saltamos.


Una primera vista atras de las muchas del día, con el primer tramo de sierra recorrido hasta el pico Mayor ...


... y hacia delante con las dos siguientes cotas del día: el Gurugú (extremo derecha) y el Sorolla (inmeditamente detrás).



Desde el segundo colladín que comentaba, toca perder altura al fondo de un jou y salir de él por una horcada que se abre en su base (flecha) para dar acceso a la ladera del Gurugú


Nueva vista atras del tramo recorrido desde el pico Mayor y vistas sobre la playa de Cuevas del Mar. El día tenía mucha bruma y no ayudaba a sacar buenas fotos. Lejos de mejorar iría a peor, de hecho bastante peor.



El acceso al Pico Gurugú es incómodo, puede que de lo peor del día. Las cotollas (espinos) tapizan su falda y lo mejor, o lo menos malo, es trepar todo lo que se pueda por la roca hasta ganar la zona alta.


En cumbre (517 m) un montón de piedras a modo de jitu (hito) con un "mastil" y restos de una bandera de Asturias. Las vistas similares a las del pico Mayor.


Vista hacia adelante, al siguiente tramo, con el pico Sorolles en medio, la zona del mofrechu al fondo a su izquierda y la autovía del Cantábrico perfectamente visible en la rasa costera, a la derecha ...


... y otra vista hacia atrás, con el pico Mayor (flecha) y el segundo colladín (flecha).


Nuevo descenso a una collada intermedia, pasando por pequeñas praderías con numerosas espineras y a empezar a ganar altura hacia la cumbre del Sorolles.



En la cumbre del Sorolles (557 m) hay cruz, aunque no encontramos buzón. De hecho es la única cruz de cumbre, como tal, que hay en toda la sierra. Las vistas seguian siendo impagables.





Aunque hacia Picos la cosa se estaba empezando a poner fea.


Viene a continuación un tramo muy quebrado con continuos sube baja hasta alcanzar la zona de Les Texuques o Las Tejucas. Aqui la niebla empezó a jugar con nosotros, como haría durante gran parte del día, aunque de momento no importunaba demasiado. Es esta una zona incómoda de andar, con mucho cotollal.




No sibamos aproximando al extremo occidental de la sierra y hacia el interior ya se veía perfectamente la Sierra de Escapa, con sus máximas cimas. el Joyodongo y el Mofrechu.



La bruma afeaba, cunado no impedía directamente, las vistas sobre la rasa, una pena porque en un día bien límpio las vistas tiene que ser necesariamente impresionantes ...


... mientras que la zona de Picos ya se había cubierto totalmente.


Alcanzamos por fin un marcado collado a donde toca descender y donde encontramos un grupo de caballos. Antes ya habísmo visto cabras y más adelante veríamos vacas. Sinceramente, mucho más ganado del que esperaba encontrar en esta sierra.


A partir de Las Tejucas, la sierra se afila, en uno de los tramos más guapos de todo el recorrido, hasta alcanzar la cumbre del Pico Bacia, la única con mojón de vértice geodésico (566 m)



¿las vistas?, pues más de lo mismo. Por desgracia se había ido cubriendo y no se veía nada hacia la zona de Ribadesella




Desde el Pico Bacia se bajan unos metros y se alcanza una larga cuerda que va cogiendo altura poco a poco y que nos conducirá a la máxima altitud de la sierra: el Altu Teyadera. Puede que sea la zona más incómoda de recorrer. Aqui nos pareció que lo mejor era cortar durante un tramo a media ladera, por la vertiente de la costa para luego ganar la cresta ya más cerca de cumbre. Al menos así lo hicimos, pero vete tú a saber.



Por fin se alcanza la zona alta de la sierra, donde se abren las mejores vegas y donde más ganado había. La cumbre del Alyu Teyadera (743 m) es amplia, la mayor de todas, y queda frente por frente de las alturas del Joyodongo y el Mofrechu.




La niebla entraba y salia, sin llegar a abrir del todo en ningún momento. Allí paramos un buen rato, esperando a ver si despejaba un rato, pero no fue así. Al menos abrió lo justo para ver el siguiente tramo, el último,  hasta el Jorovitaya, con la sierra del Sueve de telón de fondo.



Así que nos despedimos del Altu Teyadera y sus buenas praderías,...


... y nos encaminamos hacia la última cumbre del día: el Jorovitaya, cruzando un tramo intermedio de lapiaz puro y duro, bastante incómodo de andar.


Un último vistazo atras ...


... y cumbre. Última cota de la sierra: el Jorovitaya (719 m), coronado por un imcreible montón de piedras. ¡¡Menudo jitu!!. Según me contó José lo habría construido un taxista de Ribadesella. Será para verlo desde casa, porque sino,...


Desde el Jorovitaya se abren dos posibilidades de descenso, dependiendo de si vamos a ir a Llovio  para lo que habría que descender por la vertiente costera o a Santianes, como era nuestro caso. Así  que nosotros nos fuimos dejando caer hacia la izquierda para dar vista a las vegas de Peme, 300 m más abajo.


Según ibamos bajando nos fuimos dejando caer a la derecha, hacia la entrada de la cueva de Tinganón, que queriamos visitar. El descenso es muy, pero que muy incómodo. La ladera está tapizada de cotolla y no es para nada cómoda de andar. Además los 300 m a perder se hacen largos, muy largos.



Nos acercamos por fin a la entrada a la cueva, aunque tampoco es que se vea demasiado, la verdad, llegando justo cuando nos descargaba una tormenta de agua que, por suerte, duró poco.



Desde la entrada de la cueva nos arrimamos a las casas de Peme hasta las que llega una precaria pista. Nos hubiera gustado rematar la jornada con la ascensión al Cstiello, el siguiente tramo de sierra, pero la ruta se había hecho larga y el ascenso desde la zona de Peme no se prometía cómodo, así que a buscar la pista de Santianes.


Subimos hasta el collado por donde pasa la pista que desde Santianes da acceso a las vegas de Llames y para abajo a buscar el coche.



Aún quedaba un buen paseo por la pista que, como todas, acabaría haciendo pesada. Desde bien arriba ya se apreciaba Santianes entre la bruma, al fondo del valle


Ya en la zona baja, se cruza un puente sobre el río de Santianes y tras pasar junto a varios molinos, hoy rehabilitados como viviendas, se entra en el pueblo.



Un saludo
Cienfuegos