viernes, 29 de marzo de 2013

Peña Salón por el Toyu y Les Vibolines

09/03/2013
Cordal de Ponga
Concejo de Ponga (Asturias)

Era esta una ruta de esas marcadas en rojo para el año, así que cuando Carlos (Rutas de España) me comentó que iba a estar unos días por Ponga, enseguida lancé la idea de hacerla. Al final nos juntamos un buen grupo, unos 25 amigos, ni más ni menos, para recorrer una de esas rutas que en el año no haces más de dos o tres tan guapas, completas, disfrutonas y en tan buena compañía.

Inicio/Fin: Puente Vidosa
Distancia: 15,7 Km
Desnivel máximo: 950 m
Desnivel acumulado: 1.200 m
Tiempos: 8 y 1/2 horas


Quedamos en reunirnos todos en Puente Vidosa. Presentaciones de los que aún no nos conocíamos y buen rollito ya desde bien temprano. La cascada de Aguasalió impresionante en estos días. Como "pa no" con el invierno que estábamos teniendo.


Un kilómetro largo por la carretera y comienza puerto. A encarar las primeras y duras rampas del Camino de Degüera, la mal llamada Senda del Cartero. 


La senda gana altura con sorprende rapidez sobre el fondo del valle.


Pasamos un punto donde se encañona un poco y justo por encima cruzamos el pedrero hacia la izquierda buscando una zona más abierta, llamada la Mata Degüera.


Las vistas empiezan a abrirse hacia el valle del Sella.


Continuamos ganando altura con tendencia primero a la izquierda, después de atravesar un tramo de senda protegido con una cadena y luego con varios zigzags vamos ascendiendo por la Sierruca




Casi de imrpoviso alcanzamos la explanada de la Cuenya, que nos da vista al pueblo de Biamón, encondido hasta ahora. Cruzamos el crestón y por el Sedo Bajo, accedemos a él.


Las vistas desde Biamón son una maravila, con la zona del Valdepino enfrente. De manera que allí hacemos un primer reagrupamiento, mientras los últimos compañeros aparecen por la Cuenya, a la izquierda de la foto.


Biamón está casi deshabitado. Solo un par de casas permanecen abiertas y por lo que parece, no de continuo. Cruzamos el pueblo hacia su zona alta, disfrutando de los característicos horreos beyuscos, a dos aguas. La zona alta del pueblo fue arrasada hace poco más de un año por un argayo. Faltó poco para llevarse el pueblo entero.


Subimos por el Camín de la Tobera, el sendero que nos conduce a la collada Nochendi, casi en la vertical de Biamón. Aqui también la pendiente es considerable, así que cada uno sube a su ritmo.



La collada Nochendi es otro de esos sitios preciosos, con unas vistas de escándalo hacia ambas vertientes. Por desgracia sus cabañas están todas practicamente en ruinas.


La vista hacia la vertiente de Viego, con la mole caliza del Carria en el cento de la foto.


Salimos de la collada Nochendi ascendiendo hacia la izquierda por el marcado sendero que nos conduce al valle Tuba.



En un momento dado alcanzaremos una colladina, marcada por una característica piedra que parece inclinarse sobre el sendero y desde la que disfrutamos de una preciosa vista del pueblo de Viego, con las cumbres del Campigüeños, la Llambria y Los Tornos, asomando por detrás.


Toca a continuación atravesar el Monte Condares, en la zona alta del valle Tuba. Un pequeño, pero precioso hayedo.



Una vista atrás, de donde venimos, con la cumbre del Valdepino destacando al fondo


Llegamos así a uno de los puntos destacados del día. El sendero nos conduce a una balconada con unas vistas impresionantes sobre Viego, destacando ya la mole del Tiatordos.


Se trata de un cortado impresionante del que parece no haber descenso posible. Hacemos aqui un nuevo reagrupamiento


Las paredes caen cortadas a pico desde la zona alta y parece imposible el descenso por aqui, pero ...


... justo en el borde del cortado se abre una pequeña cueva en la que se interna el sendero. Es el paso del Toyu.


Una serie de escalones nos conducen a una pequeña cueva, de unos 10 m de longitud. Un precioso y providencial paso, que nos permite salvar el cortado.


La salida de la cueva no deja de ser una maravilla. Desde ella un corto sedo, aereo pero sin excesiva complicación, permite bajar por una repisa que con tendencia a la izquierda nos deposita en la base de los cortados.



Desde el Toyu cruzamos la zona alta de la Canal de Tuba y ascendemos a un nuevo colladín desde el que vemos el paso que acabamos de atravesar. Una preciosidad.


Desde este collado ya vemos el siguiente punto a alcanzar, la amplia collada Baxeñu.


En la collada nos dividimos. Algunos bajan directos a Víboli a comer, pero otros, queremos hacer cumbre, de manera que unos metros antes de llegar a ella, tomamos a la izquierda subiendo hacia La Boya, en un tramo fácilmente reconocible por las armaduras que presenta el camino, los Tornos de la Gorgoleta.




Gracias a ellas alcanzamos fácilmente la Boya la Campiella y desde ella, en poco más llegamos a la amplia cumbre de Peña Salón. El día había ido nublándose, pero aún disfrutamos de las vistas sobre el Tiatordos, Campigüeños y la Llambria, ...


.. o sobre la cresta de Peña Subes al Sen de los Mulos, con el Niajo al fondo.


Al lado contrario, vistas sobre el Carria, ...


... y por supuesto hacia el Valdepino. La zona del Cantu Cabroneru y los Picos de Europa esaban cubiertos por las nubes.


Una par de panorámicas.



Y por supuesto foto de cumbre.


No paramos mucho arriba. Se hacía tarde y los compañeros esperaban para comer en Víboli, así que en seguida para abajo, de nuevo por los Tornos de la Gorgoleta y luego por el ampilo camino que nos baja al pueblo con preciosas vistas sobre el Ojo el Furacao, en la Peña Vibolines.


La senda baja primero con tendencia a la derecha, para después girar hacia la izquierda hasta acabar saliendo junto al cementerio. Desde ahí, una buena pista nos baja al pueblo.


En Víboli paramos un buen rato. Allí había de todo, comida para otras 25 personas, vino, bizcocho, café recien hecho, hasta una tarta de cumpleaños apareció. Con esta gente da gusto ir de monte.


De todas formas, había que seguir. Aún quedaba ruta. Unos bajarían por la carretera para cruzar la Foz de los Andamios. Otros seguiríamos para subir por el Sedo Vibolines. Volveríamos a juntarnos todos ya en la carretera del Pontón. Bajamos hasta la iglesia del pueblo, junto a la que tomamos a la izquierda para tomar por un poco marcado sendero que pasa por encima de las fincas del pueblo.


La senda va más o menos horizontal hasta ir pegándose a los paredones de la Peña Vibolines, donde comienza a ganar altura. Es la llamada Senda de la Peña, que permitía una comunicación directa entre Víboli y Casielles.


Desde lejos parece imposible que por estos cortados cruce camino alguno y en cambio, a medida que vamos acercándonos a los paredones, vamos viendo como se dibuja perfectamente una buena senda.


En un momento dado veremos en lo alto una portilla a la que tenemos que subir, se trata de la Portellera la Pumarina.


Víboli al fondo del valle y los compañeros ascendiendo hacia la zona de la portilla.


Continuamos otro tramo sensiblemente en llano hasta hacer un giro a la izquierda que nos da vista al sedo de los Vibolines propiamente dicho. Unos metros antes pasaremos junto a una placa en memoria de un vecino que se despeñó en esta senda. No transmite tranquilidad, la verdad.


Una vez más parece imposible que por ahí discurra senda alguna, pero con la ayuda de los compañeros que ya van ascendiendo vemos claramente la traza del camino, con una buena armadura en su base. La senda sube haciendo un par de zigzags hasta alcanzar la entrada de una cueva.



La cueva está cerrada por una precaria portilla en su parte inferior. La capa de estiercol que recubre su suelo da muestras de que ha sido usada para guardar ganado.



La cueva parece un fondo de saco, sin salida posible, sin embargo por encima y a la derecha de la entrada inferior hay una repisa a la que tenemos que subirnos.


Esta repisa da acceso al Sedo de los Vibolines, una estrecha plataforma por la que salimos de la cueva. Es un tramo corto, pero aereo, y a tener en cuenta si la roca está mojada. No es sitio para un resbalón.


Sin embargo, el tramo estrecho es corto. A medida que avanzamos la repisa se va haciendo más y más ancha hasta alcanzar una colladina que nos da acceso al Valle de Tuba. Acabamos de cruzar el Sedo de les Vibolines.


Salimos así a las praderías de la majada de Tuba. Aqui nos liamos un poco. En vez de ir perdiendo altura, continuamos más de lo debido en llano. De todas formas, en cualquier momento se puede perder la altura necesaria para reencontrar el buen sendero.


Atravesamos un tramo de bosque de robles muy guapo, en el que tendremos que cruzar un par de cortados. En esta parte apuramos un poco la marcha, ya que empezaba a llover y no era plan mojarse.


Tras atravesar un último espolón por una especie de horcadina damos vista a Casielles, enmarcado por un tenue arco iris  y con las cumbres del Valdepino y compañía metidas en nubes.


El camino llanea hacia la izquierda por un tramo tallado precioso hasta salir a la iglesia de Casielles, en la zona alta del pueblo.


Nos atechamos un rato en el pórtico de la iglesia. Poco, la verdad, ya que en seguida paró de llover y volvió a lucir el sol.



Justo a la altura de la iglesia sale una buena pista que se dirige a Biamón, por la que tomamos. Sin embargo al poco la abandonamos para coger por otra que baja hacia la derecha, y que se dirige hacia el abandonado pueblo de Caviella, llegando primero al barrio superior de El Caniellu, donde muere la pista y en el que se encuentra la única casa que permanece abierta, aunque solo de forma estacional.


Caviella es un pueblo fantasma. Abandonado y con sus casas y cuadras en ruinas. Aunque es una pena, no es menos cierto que la vida aqui debía ser todo menos fácil.


Desde Caviella iniciamos un descenso vertiginoso por el camino de La Verganza hacia la carretera del Pontón. Primero la senda se dirige hacia la derecha, a cruzar el arroyo Caviella, en el único punto donde parece perderse algo, pero poco más adelante la rencontramos, siempre muy marcada.


El Camino de la Verganza desciende en su zona baja en cómodas revueltas, con buen ancho y siempre bajo la mirada de la espectacular aguja de La Plana.


Llegaríamos a la carretera del Pontón cerca del Puente la Verganza. Allí nos rencontraríamos con el resto de compañeros. Ya solo quedaba recorrer los 2 kilómetos abundantes que nos separaban de Puente Vidosa, donde teníamos los coches. Y luego a tomarse unas cervecillas y para casa. Un precioso día de montaña. Os dejo el track.




Un saludo
Cienfuegos