jueves, 29 de mayo de 2014

Cascadas de Méxica, Pímpano y Oneta

10/05/2014
Concejo de Villayón (Asturias)

Aún no conocía las cascadas de Oneta, seguramente las más famosas del occidente asturiano y es que el viaje hasta Villayón "solo" para visitar esas cascadas se me hacía excesivamente largo. Pero había que ponerle remedio algún día y mirando a ver que más se podía hacer por la zona y aprovechar el viaje, me dí cuenta de que la cascada de Méxica, de la que también había oido hablar, pillaba relativamente cerca. Y no solo eso. De casualidad cayó en mis manos una foto de otro sitio alucinante que me costó un poco más localizar, la cascada del Pímpano. Todas en un área relativamente pequeña, que permitiría cerrar una jornada redonda con, no una, ni dos, sino tres rutas que os presento en una sola entrada.


CASCADA DE MÉXICA

Salimos de Oviedo la peque y yo, recogiendo en Navia al amigo Bedia. En Navia tomamos la carretera AS-25, dirección Villayón, y desde allí aún debemos continuar unos 14 km por la AS-35 hasta el pueblo de Ponticiella, donde se inicia la ruta.

Distancia: 4,10 Km
Desnivel máximo: 320 m
Tiempos: unas 2 horas. Los tiempos que os ofrezco hoy son los de las rutas como tal. Por supuesto, cada uno de los sitios merece la pena visitarse con calma.


Dejamos el coche en la plaza que hay en mitad del pueblo de Ponticiella, donde en otros tiempos hubo chigre, aunque ya no y donde a falta de bares, una buena fuente nos servirá para cargar agua. Justo enfrente, bien indicada con el panel de la SL.AS-3, comienza la ruta.


Guapos rincones tiene Ponticiella. El pueblo no es excesivamente pequeño, sobre todo para lo que se estila por la zona, pero si vais, fijaros en el tamaño del cementerio. Todo Villayón debe estar enterrado allí.



La primera parte de la ruta transita por una cómoda pista que va a ir perdiendo altura poco a poco por entre las fincas del pueblo.


Una vista hacia el valle del Navia, de hecho la sierra que se ve al fondo, con una antena, es la de la Penouta, encima de Boal y al otro lado ya del embalse de Arbón.


Seguimos bajando. Algo de "ocalito", algo de pino, pero en general el bosque se conserva bien.


No hay pérdida. Ni sé el número de carteles que hay en esta senda. Unos son del Parque Histórico del Navia, otros parecen puestos por el Ayuntamiento o incluso los vecinos.


La ruta continúa por lo alto del cordal de la modesta Peña Cerengo, que separa a nuestra izquierda la cuenca del Regueiro de Solares y a la de derecha la del Regueiro da Regueira, que es el que forma la cascada. Al otro lado de este, el pueblo de Louredo.


Poco después llegamos a un cruce donde tomamos a la derecha. Desde este punto, la ruta empieza a coger pendiente de verdad, a la vez que se pista da paso a un marcado sendero que serpentea por medio del bosque.



Las fotos corresponden tanto a la ida como a la vuelta. Las pongo en el orden en que nos encontramos los sitios.




La senda sigue bajando y bajando. El embalse de Arbón empieza a verse realmente cerca y es que son más de 300 m de desnivel los que hay que perder, con lo que no puedes dejar de pensar que todo lo que estás bajando, luego lo tendrás que subir.


Pero no hace falta llegar al nivel del embalse. Enseguida escucharemos el ruido del agua y luego, de repente, aparece ante nosotros la pequeña pero guapa cascada de Méxica




Por debajo de ella, el agua sigue descolgándose en varios saltos de menor entidad y aún deberá haber más, que no alcanzamos a ver, hasta que el arroyo alcance el nivel del embalse.


Como toda buena cascada, la de Méxica, también tiene su leyenda. "Dícese que bajo la cueva donde se precipita el agua de la cascada hay un palacio todo de oro, donde habitaba un rey moro con dos preciosas hijas encantadas, de dorados cabellos. Un príncipe moro amante de las generosas melenas, enamoró a ambas y provocó un conflicto de celos. Una de ellas por la noche, cortó la melena de la otra y la tiró al río, provocando, con la gran cola dorada, la actual cascada. El príncipe, embelesado por el bellísimo salto de agua y por la bondad de su antigua dueña, acabó desposando a ésta, tras rechazar la maldad de su hermana".


Despues de un rato disfrutando de la cascada para nosotros solos, iniciamos el regreso por el mismo itinerario, con calma, que la pendiente es mucha. Al menos para los adultos. La peque se arrancó corriendo, aunque "rompió" enseguida y la encontramos un tramo más arriba preguntando cuanto faltaba. Lo normal en estos casos.


CASCADA DE PÍMPANO

Pues llegamos de nuevo al coche y tras picar algo junto a la fuente de Ponticiella, nos fuimos a Busmente. Para ello, desandamos por la carretera AS-35 en dirección a Villayón unos 12 km, hasta el Alto los Cándanos. Allí, sale a la derecha (sentido Ponticiella-Villayón) una carretera a Navelgas, la VY-2, por que recorremos un par de kilómetros hasta el pueblo de Busmente. Pasadas las primeras casas, la carretera cruza una vaguada. La única de cierta entidad. Es el Puente la Mosca. El sitio que buscamos. Por cierto que esta cascada no está indicada.

Distancia: unos 100 m
Desnivel: despreciable
Tiempos: apenas 1/4 de hora


No hay mucho sitio para dejar el coche junto al Puente de la Mosca, que cruza el Regueiro la Pasada´l Sucu. Allí mismo ya podremos disfrutar visitando un pequeño, pero guapo molino, que parece estar en uso.



Por la margen izqueirda del arroyo, sube una pista que se convierte en sendero poco después y que nos conduce, sin pérdida posible, a la Cascada y Cueva del Pímpano.


La peculiaridad de esta cascada es que el agua cae por delante de una cueva. La pena es que el arroyo tiene tan poca cuenca que apenas lleva agua, aunque más tarde nos indicarían que no se llega a secar. Aquí merecerá la pena venir justo después de fuertes lluvias.


Desde dentro de la Cueva del Pímpano.




Y después de la visita a la segunda cascada del día, nos acercamos a Villayón a comer. Por cierto que lo hicimos en Casa Nito, donde comimos estupendamente por 26 euros, los tres. Más barato imposible.




CASCADAS DE ONETA. CASCADAS DE LA FIRVIA Y ULLOA

Después de comer salimos de Villayón por la carretera AS-25 dirección Navia, pero apenas un kilómetro después, a mano derecha, sale la AS-36 por la que tomamos 5 km, hasta llegar al pueblo de  Oneta.

Distancia: 3,5 Km
Desnivel: 120 m
Tiempos: 1 y 1/2 hora


La foto es de otro día y está sacada desde Villayón. El pueblo que se ve en en centro, con el Pico del Can al fondo, es Oneta. Las cascadas se forman en el cortado que se aprecia bajo el pueblo.


Aparcamos en Oneta, cuando el día había ido cambiando y se había cubierto. Con todo la temperatura seguía siendo buena. En el pueblo se veía ambientillo de gente que había visitado las cascadas por la mañana. Y es que estas son ya muy conocidas y tienen su tirón.


Salimos de Oneta por la senda, perfectamente balizada como SL.AS-5 por entre las fincas del pueblo.


Oneta queda atrás. El Pico del Can cubierto por las nieblas que entraban desde la marina, la rasa costera, donde había estado haciendo bastante peor día.


En el límite de las fincas, el valle se descuelga de repente. Al fondo, Villayón, asentado en una amplia collada, a la izquierda del pico del mismo, con una antena.


Enseguida alcanzamos el nivel del río, junto a los restos de un antiguo molino, el Molín da Casa do Regueiro. Allí el agua ha tallado literalmente la roca, formando un serpenteante surco. Estamos justo encima de la primera de las cascadas.


Bajamos por una amplia caleya, que conserva un perfecto empedrado.


Con un par de revueltas llegamos a la base de la primera cascada, la de la Firvia, la más alta de las tres que conforman el conjunto de las cascadas de Oneta, con más de 20 m de altura.




El agua estaba fría, pero ya apetecía pegarse un chapuzón en la poza que se forma en la base.



Seguimos ruta hacia aguas abajo. Solo unos metros por debajo de la cascada de la Firvia, encontramos un nuevo molino, es el Molín d´Abaxo



La senda desde este punto pasa a discurrir por el antiguo canal de un nuevo molino, el tercero.


Guapo el río en este tramo.


De repente, el río vuelve a descolgarse rápidamente. Estamos en la cabecera de la segunda cascada. El canal discurre colgado de forma espectacular.


Bajamos hasta el tercer molino, el Molín da Casa Real.


Desde él la senda sigue perdiendo altutra con fuerte pendiente hasta alcanzar de nuevo el nivel del río.


Solo tenemos que remontar unos metros hasta llegar a la base de la segunda cascada, la de Ullóa, de menor altura que la Firvia, pero que a mi me pareció incluso más guapa, no solo por la cascada en si, sino también por el entorno en el que se localiza.




Otra guapa poza para darse un chapúzón en verano.


Aún nos quedaría una tercer cascada, la de Maseirúa, por debajo de la de Ulloa, pero no es posible acceder a ella río abajo. Para poder visitarla hay que remontar río arriba, accediendo desde el pueblo de L´Azoreira, en la AS-25, entre Villayón y Navia. Nosotros ya habíamos tenido bastante para un día, así que volvimos tranquilamante hasta Oneta.


Recogimos el coche y vuleta para casa, primero a dejar a Bedia en Navia y luego nosotros para Oviedo. Un día bien, pero que muy bien aprovechado. Hoy no os dejo un track, sino dos. En el primero teneis la ruta de la Cascada de Méxica y la localización de la del Pímpano. En el segundo la ruta a las cascadas de la Firvia y Ulloa, de Oneta. AQUI, teneis un folleto de las cascadas, editado por la Fundación Parque Histórico del Navia.


Un saludo
Cienfuegos