lunes, 30 de junio de 2014

Peña Mea y Peñes Negres desde Les Campes

17/06/2014
Cordal del Retriñón
Concejos de Laviana y Aller (Asturias)

Hacía mucho que no me acercaba hasta Peña Mea y ya llevaba tiempo pensando en hacerle una visita. Sobre todo porque me quedaban cosas pendientes por allí, como la ascensión a Peñes Negres y ver el L´Arcón, el Ojo de Buey, desde el lado contrario. Así que aprovechando que estábamos en los días más largos del año, preparé una escapada exprés y para allá que me fui un martes por la tarde.

Inicio/final: Capilla de Les Campes, accediendo desde Villoria (Laviana)
Distancia:10,5 Km
Desnivel  máxímo:770 m
Desnivel acumulado: 1.035 m
Tiempos: 4 horas


Total, que después de trabajar, carretera adelante a Tolivia y subida a Les Campes (730 m), donde aparque y de donde salía a eso de las 15:30. Buena hora para lo que tenía en mente. Fotaca al texu y a la capilla. El chigre, por desgracia, ya hace años que cerró. Pasaron a saludarme dos gatos y un perro. Por lo demás aquello estaba desierto.


Justo detrás de la capilla tomé un sendero que con fuerte pendiente empieza a subir hacia la collada Doñango, mientras le tiro una foto a la zona de la collada Pelúgano, por donde bajaré más tarde.


Más arriba salgo a la pista que sube a la collada, pero que yo voy cortando por pequeños senderos, para ahorrarme sus zetas. La mole de Peña Mea ya bien visible.


Alcanzo la collada (1.033 m), donde había un buen rebaño de vacas y me asomo a la vertiente contraria, a la zona del Raigosu, con el Cordal, y al fondo, la sierra de Peña Mayor o la Xamoca.


Desde la collada, giro a la derecha y acometo la pindia ladera para entrar en esta marcada canal, que tras un giro a izquierdas, me llevará a la colladina que se aprecia en lo alto. Por cierto que en aquel momento un par de pastores estaban reuniendo un rebaño de cabras. Crei que era para darles sal o bajarlas, pero luego subirian detrás de mi.



Subiendo, le echo un vistazo a la collada Doñango con la mole de Llanón Gurión - curioso nombre - y sus cuatro agujas.


Continúo subiendo por la canal. En un momento dado podremos escoger si queremos subir por la cara norte, para lo que habremos de irnos a la derecha, o pasar a la cara este, por la que yo voy a subir hoy, para lo que la senda gira a la izquierda. Las dos rutas se vuelven a unir más arriba.


Alcanzo la colladina que veía desde Doñango y desde la que doy vista a la vertiente este de Peña Mea, cortada por varias canales, con algún bosquete de fayas y unos paredones impresionantes. Un entorno precioso, sin duda.


Un último vistazo a Doñango desde la colladina. Los pastores y sus cabras seguían subiendo detrás de mi, a buen ritmo, si tenemos en cuenta que yo tampoco iba mal.


La senda pierde unos metros y luego corta en horizontal a buscar la canal de ascenso.


Una vista atrás, con el colladín al que había salido.


La senda pasa por la base de un espolón, para luego ganar metros a la derecha por una zona despejada de arboles, casi hasta ganar la cresta, por la que llega la opción de la ladera norte.



Una vista hacia la vertiente del Raigosu. En mi última visita a Peña Mea hicimos una ascensión "estilo libre" desde la majada que se ve al fondo del valle y subiendo por el crestón de la derecha. Tendría que repetirla hoy para valorarla, pero el recuerdo no es demasiado bueno.


Sin ganar la cresta, la senda gira a la izquierda y corta casi en llano a internarse en el hayedo, por el que sube con fuerte pendiente y en el que se nos ofrecen guapos rincones.


Salgo del hayedo y me meto de lleno es un "rebañao" de cabras que evito un poco subiendo por una canal a su izquierda, por miedo a que tiraran alguna pedrada. Los pastores se habían quedado atrás, pero subirian más tarde a reunir también este grupo.


Ultimos metros subiendo desde la cara este y cumbre (1.557 m). Tan airosa como siempre, aunque hecho de menos el buzón. Manía de cargárselos. Más estorba la caseta y el mojón. Y eso que yo ni dejo ni recojo tarjetas.


Las vistas, pues preciosas, si, aunque lo malo de salir al monte en Asturias por la tarde es que, por lo general, a esas horas y por bueno que sea el día, la bruma ya se habrá asentado cerrando los horizontes y cubriendo fondos de valle. Lo que se veía hacia la zona media del valle del Nalón era esto. En primer término el crestón por el que subimos la vez anterior en "free style", ja, ja, y cuya entrada teneis en el blog.


A vista de pájaro Les Campes, con el coche a la sombra. Por poco tiempo, que cuando llegué a él, le estaba dando Lorenzo a base de bién.


La Sierra del Crespón, con el Corbellosu, Cogollu, Guanalón, detrás el Cuyargallos, ...


Entre brumas la Sierra de Peña Mayor, del Triguero a Peña Mayor.


El fondo del valle del Nalón, con Pola de Laviana.


Al fondo, la collada Pelúgano, a donde bajaría más tarde, aunque en realidad no llegaría hasta ella.


En primer término Peñes Negres y detrás la Forcada, el Retriñón y el Cuchu, ya en la zona alta del valle del Aller, aunque en realidad poco más se veía.


Una vista sobre toda la parte norte de la Sierra de Peña Mea, con sus canales.


En un momento que abrió un poco, tirando de zoom, consigo fotografiar el pico Torres y el Toneo, centinelas del puerto San Isidro.


Había subido rápido. En algo menos de hora y media estaba arriba. Así que viendo que me daba tiempo, miro para Peñes Negres mientras pico algo, para ver por donde entrarles, aunque luego vería que hay senda clara.


Así que bajo a Campa Mea (1.475 m), pasando junto a la solitaria cabaña de techo vegetal y tomo por la marcada senda que se dirige hacia Peñes Negres casi que en horizontal y cortando bajo el Cuetu la Pandiella.



El grupo de Peñes Negres está formado por unas cuatro agujas que en nada se parecen al paisaje que acabamos de dejar. Peña Mea es caliza. Peñes Negres cuarcita. En las laderas de Peña Mea crece la hierba y se asienta el hayedo. En Peñes Negres aparece la escoba, la cotolla y el brezo. Alcanzo la colladina que se abre frente a la primera aguja. Allí la senda parece bajar hacia la vertiente allerana. Descarto hacer cumbre en todas las agujas, por lo que busco alguna senda por su izquierda....


... y me meto de lleno en el cotollal. Bordeo la primera aguja por una trocha que se pierde poco más allá. Por aqui solo pasa el jabalí, así que gano la horcadina entre la primera y la seguna aguja.


Ya por mejor terreno, por la vertiente de la derecha, consigo avanzar y alcanzo la máxima altitud de Peñes Negres (1.535 m), con Peña Mea al fondo.


Una vista hacia el valle del Aller, envuelto en bruma. Collanzo justo debajo. Al fondo debería poder ver la zona de la Llaguna, el Estorbín, ... no se, algo.


Al otro lado, al norte, la Sierra del Crespón y los valles del Raigosu y Fombermeya.


Continúo un poco más al este por la sierra, para ver como es el resto hacia la Forcada, otro cumbre que hace años que no visito y, bueno, nunca se sabe desde donde vas a volver a subirla. También asoma el Retriñón y el Cuchu.


Me voy para abajo, que aún quedan cosas por hacer. Desando el recorrido hasta Campa Mea. La senda bajo la aguja más alta de Peñes Negres.


Desde la tercer aguja, una vista atrás a la cuarta. En el regreso, me olvido del cotollal y vuelvo por arriba, cresteando. Se hace muy bien y no tiene nada que ver con el infierno que se abre a media ladera.


Un vistazo desde la primera aguja, hacia la bajada al valle del Aller y al fondo Peña Mea.


Regreso a Campa Mea, donde giro a la izquierda a echar un trago en la Fuente el Gatu, llamativa fuente por la altura a la que nace, casi bajo la misma cumbre y que, sin embargo, nunca se seca.


Desde la fuente bajo por la canaleta que se abre, dejando un par de antiguos chozos a mi izquierda.


Para remontar después a la derecha por la Senda el Gatu, un tramo tallado en la roca, donde hay que poner un poco de atención, aunque sin mayores problemas.


La senda entronca poco después con el camino habitual que sube - en mi caso baja - por la Canal de Cueves, que serpentea entre los crestones calizos que cierran la canal.


Una vista atrás.


Guapas ventanas las que se abren a uno y otro lado, durante el descenso.


Por fin alcanzo el L´Arcón, el mal llamado "Ojo de Buey" de Peña Mea. No importa las veces que lo hayas visto. Siempre impresiona. En esta ocasión tengo mala luz para fotografiarlo, ya que el sol casi se me cuela por el ojo. De hecho alguna foto le tiro con el sol por medio.


Pero hoy lo que quiero es ver el L´Arcón desde el otro lado, algo que nunca había hecho y que no hace tanto me enteré de como podía verlo, así que vuelvo a subir por la canal de Cueves, hasta un punto donde la senda cruza a la derecha unos metros por debajo de una collada. En ella quedan los restos de un viejo cierre de alambre que cruzo para dar vista a una nueva canal, en la que obserrvo una cueva a su derecha.


Entro en ella y veo que esconde un segundo "Arcón".


No es tan grande como el otro, pero no deja de ser un sitio curioso.


La cueva se localiza encima de una colgada vega, el Mayau l´Arcón, por la que casi empezaba ya a bajar, cuando me doy cuenta de que el Arcón, tiene que quedarme a mi izquierda.


Cruzo unos metros a ese lado y de repente aparece ante mi el "lado oculto" de L´Arcón.


Desde este lado, podemos colocarnos justo bajo él de forma sencilla. Un espectacular capricho de la naturaleza.


Y después de la visita y bajo la atenta mirada de dos mastines que me han seguido desde que entrara en la canal de Cueves, bajo directo desde este lado. El descenso es sencillo, obviamente no tan cómodo como por la senda habitual, pero no tiene mayor problema que ir bajando de terraza en terraza. De hecho se aprecia incluso algo de rastro de paso.


Y llego a las fincas de Cerreo, una amplia collada que se abre sobre la verdadera collada de Pelúgano que queda más abajo. Una vista hacia la vertiente allerana.


Por ahí acabo de bajar. No se aprecia bién la inclinación, que la tiene, pero insisto en que se baja sin ningún problema.


Desde la collada en la que estoy podría bajar a coger la pista que comunica Pelúgano y Les Campes, pero sé lo pesada que acaba por hacerse, así que me dejo caer a la derecha entrando en el bosque que se abre a esa mano.


Hago el descenso sin senda alguna, pero el bosque es lo suficientemente limpio para que no haya problema. Bajo con ligera tendencia a la izquierda.



Y salgo a la pista justo encima de este grupo de cabañas. Bueno, vamos a llamarlas cabañas por decir algo. Una así quiero yo para pasar unos días.


Después ya solo queda seguir bajando por la pista, aprovechando las fuentes que nos encontramos para echar un trago, que la verdad es que hacia calor y se agradecía.


Y ya bien cerca del coche, una última foto a la collada Pelúgano, junto a otra fuente.


El coche estaba turrando al sol, asï que mientras ventila, me despido del "chuquelillo" que había allí, con unas ganas locas de mimos y después para casa. Os dejo el track.



Un saludo
Cienfuegos