viernes, 29 de agosto de 2014

Brujuleando por la Mota Cetín

31/07/2014
Sierra de los Montes de Cea y Cetín
Concejos de Piloña, Parres, Amieva y Ponga (Asturias)

Llevaba tiempo con ganas de volver a la Mota Cetín, aunque definitivamente no fui a escoger el mejor día. Niebla por los altos y un día plomizo como pocos por abajo. Sencillamente horrible para tirar fotos. La idea orginal era otra, pero al final hubo que improvisar sobre la marcha para sacar una ruta medianamente decente, en la que a pesar de su escasa longitud, a través de viejas y bastante perdidas sendas, me pasearía hasta por cuatro concejos diferentes.

Inicio/Fin: Collada Moandi (Carretera  AS-339 de Sevares a Sellaño)
Distancia: 10 Km
Desnivel máximo: 530 m
Desnivel acumulado: 625 m
Tiempos: 3 y 3/4 horas


La primera parte de la ruta es la ascensión más cómoda, sencilla y habitual a la Mota Cetín, de la que por cierto teneis otra entrada al blog AQUI, accediendo desde el pueblo de Llerandi. Por lo tanto, dejé el coche en la collada Moandi (665 m), límite de Piloña y Ponga, y tomé por la pista que sube a Fontecha, pista bastante nueva y que hasta no hace tanto no existía.


Ya desde bien abajo veo que la Mota hoy tiene mala cara. No me va a dejar disfrutar de sus vistas.


Subiendo tiro esta foto sin saber aún que acabré bajando por el valle que entra a la derecha, el Valle Cazu.


Al otro lado de la carretera, la Sierra de Tameces, que aparace denominada también como Sierra Furacu, por donde me pasearía solo una semana después, cubierta por las nieblas.


Alcanzado un pequeño colladín, podremos tomar a la derecha una senda que con fuerte pendiente nos lleva directos hasta el Cabezón de Fontecha, evitándonos un largo rodeo por la collada de Fontecha, pero yo tenía que acercarme hasta allí. Las prisas al salir de currar  hicieron que ni me acordara de cargar agua, así que tenía que arrimar hasta la fuente de Fontecha si o si. Y es que cuando no se tiene cabeza hay que tener "pates".


Alcanzo la amplia collada de Fontecha (735 m) que divide los valles del río Tendi, por donde sube la carretera de Moandi, y del río Mampodre, por donde accedí la última vez que arrimé a la Mota.


Por suerte la fuente tenía agua, así que cargué y para arriba. La Mota hoy no se iba a quitar la sábana, pero ya que estaba aqui, ...


Salgo de Fontecha por la pista que sube hacia el Cabezo de Fontecha (vista atrás).


Alcanzo las últimas vegas de Fontecha y debo seguir hasta el final de la última, donde el sendero se interna en el bosque, que atravesará hacia la izquierda ganando algo de altura.


Mucho barro en este trmao. Da igual la época o la sequedad del año. Esta zona siempre rezuma barro.


Buenos "tronchos" por aqui.


Por cierto que todo este tramo está balizado, formando parte del PR AS-275 "Ruta del Bosque de Cea y Cetín". Un recorrido precioso por medio de un bosque impresionante.


Este para hacer palillos.


Por fin saldremos del bosque y poco después ganamos el collado Berroña (922 m). Con mejor día ofrece buenas vistas sobre Fontecha y buena parte de Piloña y Parres, porque a estas alturas ya habremos dejado Piloña y habremos entrado en Parres.


Hacia el lado contrario, las vistas deberían ser más espectaculares aún, sobre Amieva principalmente.


Pues nada. Tengo claro que la niebla va a dejarme sin vistas, pero ya que estamos aqui, habrá que gastarse un poco. Así que para arriba. En este primer tramo subo demasiado a la derecha, de manera que luego tendré que cortar a la izquierda, para buscar la canal de acceso, que mira más bien hacia Fontecha que hacia el collado Berroña.


Abajo queda el collado Berroña. Enfrente, la Peña los Cuadrazales.


En este punto es cuando me doy cuenta de que voy demasiado a la derecha y corto como mejor puedo a salir a la senda que sube hacia la canal de acceso.


Esta es la canal de acceso a la zona alta. A la derecha, por donde se bajaría a Berroña. De frente, con fuerte pendiente, a la Mota.



La canal gana un colladín, desde donde le tiro una foto.


Tras el collado, la senda gira a la izquierda, bordeando un crestón y luego sube superando una serie de cómodas terrazas, directa a cumbre (.134 m).


Y en cumbre, pues ni rastro de sus maravillosas vistas. Allí estuve un buen rato, esperando por si abriera un poco, entreteniéndome en sacar fotos a las lagartijas y demás y comiendo y bebiendo un poco, pero como que no. Si quereis ver alguna de sus vistas, tendreis que ir a la otra entrada al blog sobre la Mota Cetín.


La idea que traía era recorrer la zona alta de la Mota, bajar hasta el collado de Forcau la Gobia e intentar darle la vuelta por el oeste. Cuando la subimos desde Llerandi la bordeamos parcialmente por el este, pero unos pastores nos comentaron la posibilidad de hacerlo tambien por el lado contrario, pero con aquel día tan tristón, no se me apeteció meterme en la zona alta,muy quebrada y mala de andar. Lo poco que veía era la zona alta del valle de Berroña, ...


... y entonces empiezo a pensar en ota posibilidad para volver. Recuerdo haber leido sobre viejas sendas que comunicaban los valles de Berroña, Cuena y Cazu. A saber como estarán esas sendas, pero, ... mentalmente trazo la ruta a seguir hasta el collado de Bodequexu (flecha).


Vuelvo a bajar hasta el collado Berroña por el mismo itinerario de subida.


Me despido definitivamente de Fontecha, ya que al final no volveré por allí.


Y empiezo a bajar por el valle Berroña, entrando de esta forma en Amieva, tercer concejo de hoy. Toda la zona está muy tomada de maleza, pero yo tomo una marcada senda que baja ligeramente a la izquierda del fondo de la vaguada, zigzagueando por entre pequeños bosquetes y felechales.


La senda me lleva hasta una fuente con abrevadero, encima justo del primero de los prados, al que entro y por el que bajo, ya que la intentona de seguir la senda que dicurre por su linde derecha, resulta imposible, tal es el abandono de la misma.


Desde el primero, paso a un segundo prado, desde el que le tiro una última foto a la Mota Cetín, con impresionantes paredones a este lado.


Ya desde el segundo prado localizo el mismo camino, pero un poco mejor conservado y limpio, lo que me permite alcanzar la collada de Bodequexu (545 m), en la que se asientan un par de cabañas.


En la collada, giro a la derecha. Sigo la senda hasta una ruinosa cabaña, pero a partir de ella, de nuevo me resulta imposible seguirla, al haber sido engullida por la maleza.


Así que bajo al prado que queda bajo la cabaña. La collada Bodequexu forma aqui una especie de alargado jou sobre el que se asienta el prado. Lo sigo hacia su extremo sur, donde hay un pequeño sumidero.


Y justo por encima de él, rencuentro una buena senda que va  cruzar un precioso tramo de bosque.


La senda, aún notándose su escaso uso, conserva un buen empedrado y se anda bien, con tan solo el inconveniente de saltar algún cierre hecho para evitar el paso del ganado.


La senda me lleva así al valle Cuena, paralelo al valle Berroña. La zona alta de este valle es una pradería inmensa, con varias cabañas adosadas a las paredes de la sierra de los Cuadrazales. Una vista hacia abajo. La senda llega por la izquierda de la foto.


Remonto la ladera hasta la Collada del Valle (878 m). A la derecha iré dejando la Sierra de los Cuadrazales (1.056 m), a la que acabaré por darle la vuelta.


Y a la izquierda la Peña Salgar (965 m). De haber disfrutado de mejor día, habría intentado subir esta, ya que estoy seguro de que ofrece buenas vistas sobre los valles del Ponga y Vallemoru. Por cierto, que al saltar el cierre existente en la collada, habremos entrado en el concejo de Ponga. Y van cuatro.


Desde la collada, toca bajar ahora el Valle Cazu. Primero cruzo casi en horizontal a la derecha, para luego tomar por una senda que, entre el felechal que se forma en la zona alta, pierde altura hacia la derecha.


Llego a una especie de rellano en la ladera, en la que se conservan restos de una cabaña, a la sombra de un fresno. Parece ser la zona de Argandeñu. Vista atrás, hacia la Collada del Valle.


Desde esta primera cabaña sigo bajando con fuerte pendiente hasta llegar a una segunda cabaña, también en ruinas.


Justo a la altura de esta segunda cabaña me interno en el bosque. Es un precioso hayedo. Casi por el linde del mismo baja una perdida senda con fuerte pendiente.



En la zona baja, el bosque se vuelve más y más incómodo de andar y la senda parece perderse. Sigo bajando hasta alcanzar la ribera del río. Allí bajo hasta el mismo y veo que lo podría cruzar y salir a un prado al otro lado, pero en vez de eso, tomo por una trocha que sigue bajando por la margen derecha. Mala elección. Si volviera a bajar por aqui, cruzaría el río para salir al prado de la margen izquierda, ya que más abajo se pierde totalmente la trocha y tuve que cruzar por donde buenamente pude, para acabar saliendo a una ancha caleya, perfectamente empedrada, que parece venir desde el citado prado. Ya por esta caleya se baja sin problema hasta salir a la carretera de la collada Moandi, justo a la altura de una cerrada curva a derechas (sentido descendente), con un cierre hecho con un viejo somier. Poco más arriba tiro esta foto, en la que se ve el prado al que me refiero.


Y solo unos días más tarde tiraría esta otra foto, en la que se ve el descenso completo por el Valle Cazu, desde la collada del Valle hasta la carretera.


Ya solo me restaba recorrer por la carretera el kilómetro aproximadamente, que me faltaba hasta la collada Moandi donde tenía el coche. Y para casa. Una tarde, triste, fea, plomiza, pero bien aprovechada. Os dejo el track.



Un saludo
Cienfuegos

Libro recomendado: Un mundo aparte

Un Mundo Aparte
Daniel Landa

Retomo el (atrasadísimo) apartado de bibliografía con una recomendación muy especial que amenizó no pocos ratos de lectura a pie de playa este verano. Una vez más, no se trata de un libro sobre montaña, sino de viajes, un estilo de literatura que me encanta, dividido en esta ocasión en cuatro tomos.

viernes, 22 de agosto de 2014

Maciédome y Tiatordos desde Pendones

22/07/2014
Cordal de Ponga
Concejo de Caso (Asturias)

Último día de vacaciones. Había que hacer algo, y algo guapo para despedirlas. La primera idea fue irme a Picos, pero pensándolo mejor, después del secarral de Almería, lo que de verdad se me apetecía era pisar verde y pasear a la sombra de alguno de nuestros hayedos, aunque sin renunciar por ello a sentir la caliza. Ya hacía tiempo que me rondaba la cabeza la idea de unir dos totems de la montaña asturiana, como son el Maciédome y el Tiatordos, en un única jornada. La duda era si después de cerca de un mes a medio gas iba a poder con ellos. A última hora me llamó Jose (Nuestras Montañas). Él aún no conocía el Maciédome, así que el plan resultaba perfecto.

Inicio/Fin: Pendones
Distancia: 20,5 Km
Desnivel máximo: 1.215 m
Desnivel acumulado: 1.660 m
Tiempos: 10 horas


Para mi, gran parte de la ruta ya era conocida, ya que la primera parte constituye la ascensión habitual al Maciédome, que tenéis documentada AQUI, y el descenso lo realizaríamos por la ruta habitual al Tiatordos, sobre la que también hay una entrada al blog AQUI, aunque esta última es de las más antiguas del blog y apenas si aporta información alguna. Total, que dejamos el coche en  el aparcamiento de Pendones (780 m) y tomamos la pista del Camín del Cotu, la que se dirige a Vega Baxu, y que primero baja a cruzar el ríu Pendones y luego comienza a remontar la ladera opuesta en dirección a las cabañas de La Gasgasa, con un día espectacular, sin una sola nube. Uno de los pocos, poquísimos, de los que hemos disfrutado este verano.


Superamos el colladín (921 m) donde se asientan las cabañas de La Gasgasa y pocos metros después de pasar junto a la fuente del mismo nombre, veremos una marcada senda que sube a la izquierda. Está marcada con un jito. Es la nuestra, así que dejamos la pista que de frente continúa hacia Vega Baxu.


La senda sube en amplias revueltas por medio del precioso monte de La Llongar, un bosque de hayas en su mayor parte, pero con abundancia de roble también.


Llegamos así a un pequeño collado (1.070 m) en medio del bosque con una solitaria cabaña, La Llongar. Allí ya empiezan a abrirse las vistas.


Aún hay que continuar subiendo un tramo más.


Para cuando salimos del bosque, las vistas ya empiezan a ser espectaculares, como esta sobre el valle del Nalón con la Senda a la derecha, las Peñas del Casar en el centro y la zona del Visu la Grande a la izquierda.


También hacia la zona alta del valle, con la mole caliza del Cantu´l Osu presidiéndolo todo.


Una vez abandonemos el bosque, la senda continúa subiendo con varias revueltas por terreno despejado, en la cara sur del Picu los Xerrones, hasta alcanzar la mayá de Pandevilla, asentada en la collada del mismo nombre (1.359 m). Un espléndido balcón.


Y desde donde vemos lo que nos resta hasta la cumbre del Maciédome, con mala vista por la posición del sol.


La senda sale de Pandevilla por la izquierda, cruza una zona de crestones calizos y poco después pasa junto a una fuente en la Vega Texéu.


Continuamos subiendo hacia la mayá Llagu, con la vista puesta en la primera cumbre del día. En la zona de sombra se ve un pedrero, por el que sube la senda de ascenso. Por cierto, que nos sorprendió la cantidad de lirios que había, a lo largo de toda la ruta.


Poco después alcanzamos la collada en la que se asienta la mayá Llagu (1.533 m). Una vista atrás a la zona por la que hemos subido, con el Puerto de Tarna al fondo.


Las vistas hacia el otro lado de la collada me hacen esbozar una sonrisa. El segundo objetivo del día ya está a la vista. Veremos si hay piernas "pa algamalu".


La mayá Llagu, con muchos corripios y varias cabañas, por desgracia mayormente en ruinas.


Desde la propia collada y casi en horizontal sale una senda que va a ir cortando la base del Maciédome. Nos la encontramos muy tomada de escoberos, mucho más de lo que yo recordaba de la última vez que pasé por aquí, pero se sigue perfectamente y sin pérdida posible. Solo debemos estar pendientes del momento en que debemos abandonarla y empezar a subir hacia la base del pedrero que veíamos antes. Esta marcado con jitos.


Una vista atrás nos permite ver el collado de Pandevilla, por donde pasamos hace solo un rato (flecha).


Desde el pedrero sigue una senda que nos va a permitir un cómodo ascenso. Cruza primero a derechas para, con varias revueltas, alcanzar la cresta que cae desde cumbre.


Allí girará a la izquierda para seguir subiendo ya directa a cumbre.


Y cumbre del Maciédome o La Pandona (1.903 m), como también se le llama por Caso. Allí, pues una orgía de vistas, panorámicas y detalles. Antes de nada, claro, los ojos se nos van al Tiatordos, imponente desde aqui. Entre el Maciédome y el Tiatordos observamos el cordal de los Collaos de Pandellanza, tapizado de bosque, que habremos de cruzar poco después.


Cumbres de La Senda (izquierda), Carasca (centro) y Campigüeños o Becerrera de San Pedro (derecha). Al fondo, la sierra de Peña Mayor.


El zoom no daba más y la foto se ve con mucho grano, pero ahí están las Ubiñas.


El Torres, sobresaliendo por encima del Cantu´l Osu y entre la Peña´l Vientu y el Cascayón.


Macizo de los Mampodres.


Pileñes y detrás Ten. A esta última ya le va tocando una nueva visita. A ver cuando cae.


Por supuesto Picos, por detrás del Recuencu y el Collau Zorru.


Pierzu (izquierda) y Carriá (derecha). Abajo el pueblo de Beleño.


Una vista sobre el valle del Nalón, con las Peñas del Casar en el centro, detrás la Sierra Bermeja, con Peña Riegos y el Cuyargallos, detrás de esta sobresalen algunas cumbres de la Sierra del Crespón, como el Corbellosu y demás, y al fondo del todo la Sierra del Aramo.


La preciosa vega de Vegapociello. Delante Cueto Negro y a su izquierda se ve perfectamente la cascada del Tabayón de Mongayu. Al fondo, Toneo, Agujas, Requexines, .. la zona de San Isidro y sus pistas de esqui.


No pongo más fotos, aunque ni sé las que tiré desde cumbre. Muchas generales y más aún de detalle, las casas del puerto de Tarna, el pico Lago, las canales de acceso al Cantu´l Osu, la majada de Maciédome, pueblos, cumbres, .... qué se yo. Estuvimos un buen rato allí arriba disfrutando de las vistas. Apetecía quedarse, pero aún quedaba mucho por hacer, así foto de cumbre y para abajo.


Os dejo un par de panorámicas. Entre las dos hacen 360º (pichad en ellas para verlas en grande).

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Para el descenso optamos por la arista norte. Yo aún no la conocía, pero había visto un par de reportajes sobre ella y no parecía complicada.


Hay huella de paso y bastantes jitos en todo momento. Se sigue siempre por arriba o puntualmente por la izquierda (sentido descendente) de la misma. No tiene ninguna dificultad, con solo un par de puntos donde apoyar la mano, aunque puede tener algo de patio (poco) en un par de sitios.




Aquí fue el único punto donde perdimos la senda. Subiendo no tiene pérdida, pero bajando parece evidente intentar bajar por la derecha de la foto. Cuando se ve el cortado que hay, no queda otra que buscar el paso por arriba, donde reencontramos la huella de paso.


Ya bastante abajo, entrando en una canal hacia la izquierda, de la que habrá que salir luego a la derecha (jitos), para buscar otra más ancha que ya si nos depositará en la base de la cresta.


Ya abajo, vemos la mayá Llagu a la izquierda. Nosotros no llegaremos hasta ella, ya que desde la Colladina los Chozos, intentamos perder la menor altura posible por la ladera izquierda de la Peña´l Quemau, en el centro de la foto, aunque al final veríamos que resulta más largo, pero más cómodo, bajar hasta la majada.


Atrás queda la cresta por la que hemos bajado.


Ahora toca comerse el cordal que nos separa de la base del Tiatordos, los Collaos de Pandellanza. Para ello, tendremos que bordear por la derecha el primer crestón calizo, el Cascayón.


Atrás queda Llagu. Como podéis ver al final, por más queramos o no, toca bajar casi que hasta la misma majada. Nosotros intentamos cortar antes, pero lo que veíamos no nos gustaba nada. Una ladera muy tomada de maleza.


A nivel de Llagu sale una senda hacia la derecha que gana la Colladina la Cuchilla, que separa Caso de Ponga y desde la que empieza a perder altura por este lado, para luego pasar bajo los crestones del Cascayón por el lado pongueto a la que vez que nos internamos en el hayedo.


El recorrido por los Collaos de Pandellanza es precioso. Una senda suficientemente pisada y con esporádicas marcas de pintura amarilla y blanca va atravesando el hayedo, siempre por el filo del cordal o ligeramente a la izquierda de este, pasando de un collado a otro (punto más bajo 1.448 m), en los que se abren pequeños claros. Es precisamente en estos claros donde hay que poner más atención, ya que alli la senda se difumina y pierde bastante.


Hacemos gran parte de este recorrido en silencio. Justo al entrar en el bosque sorprendimos a un rebaño de rebecos y no sería raro ver algún bicho más, pero no hubo suerte. Aunque lo que si vimos fueron "bichos" del tamaño de este.




Otro "bicho" de buen tamaño y junto al que paramos a picar algo, que ya apetecía. El calor, aún dentro del bosque, empezaba a apretar e íbamos un poco justos de agua.


Por fin alcanzamos un último collado (1.511 m). Allí la senda se echa a la derecha. Esta parece enlazar con la que pasa por la zona del Fusu la Muyer y que permite darle la vuelta al Tiatordos desde la zona de Taranes. Se suponía que hacia la izquierda también debería continuar la senda, pero en algún punto debemos habernos saltado un cruce. Una senda debe cruzar por encima nuestro. Otra, la que nos hemos saltado, parece que la hemos dejado un poco por debajo, así que cruzamos por medio del bosque buscando esta, hasta que damos con ella poco después. Sigue con buena huella y sus marcas amarillas y blancas.


Una vista atrás del Cordal de los Collaos de Pandellanza que acabamos de cruzar. Poco después encontraríamos una fuente que nos dio la vida. Un pequeño chorro nace al pie de un bloque calizo y cae en un "duernu" de madera. El calor en medio de la vegetación era asfixiante.


La senda llanea bajo el Tiatordos, para finalmente ganar un poco de altura dirigiéndose a la collada Los Fitos.


Alcanzamos lo que queda de la mayá Tiatordos (1.520 m). Anda que no hace años ni nada que no paso por aqui. Tantos, que le digo a Jose que recuerdo una fuente por debajo de las cabañas, cuando resulta que está por encima de ellas. Así fue que ni la vimos. En fin.


Jose me dice que él no se viene al Tiatordos, que me espera abajo. La verdad es que a mi también me van a sobrar esos 400 m de pala final, pero para eso había venido, así que dejo a Jose comiendo algo abajo, y yo me voy para arriba, subiendo tan rápido como puedo, que a aquella altura de ruta, ya no es gran cosa.


Pero en esta vida todo se acaba, incluso el Tiatordos, y ya veo el vértice geodésico.


Luego me acercaría a ese lado de la Copa a tirarle una foto a cumbre. Por detrás asoma la Llambria (centro) y el Pierzu (derecha).


Y cumbre (1.951 m). Demasiados los años que hacía que no venía hasta aquí. Por desgracia no pude disfrutar de la cumbre tanto como hubiera querido. Jose me esperaba abajo, y yo aún tenía que comer. Además, el teléfono había estado sonando varias veces. Me daba mala espina, como así fue. A la vuelta a casa tendría que ir a dar un pésame. Así que tras varias llamadas de teléfono y picar algo, una serie rápida de fotos.


Zoom a tope para ver el Espigüete.


El Maciédome y el cordal de los Collaos de Pandellanza, por donde acabamos de venir. Al fondo los Mampodres.


Pendones a vista de pájaro. Estaban en fiestas. Había juegos infantiles con agua, como veríamos después, cuando nos acercamos hasta Casa Juanín. Se ve hasta la carpa que habían montado.


Perfecta la vista sobre Beleño.


Y por supuesto, Picos.


Aún tiraría varias más, que os ahorro. Autofoto y para abajo.


Un par de panorámicas de las vistas desde arriba (pichad en ellas para verlas en grande). La primera con una buena vista de la Copa del Tiatordos, con los riscos que forman las Narices de Malhome, a la derecha.

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Cresteé un rato hacia la izquierda para tirar una foto de la cumbre, con los cortados de la Copa, que se abren justo bajo ella. En la foto se aprecia el vértice geodésico en el punto más alto, lo que da idea de la magnitud de aquella pared.


Descenso rápido y a reunirme de nuevo con Jose, que había estado dando una vuelta por la zona de los Fitos mientras yo andaba por arriba. El descenso lo haremos por la ruta habitual, balizada. Así que de momento a perder altura a la collada que se ve, delante del Xerru Mateos. En ella, la senda gira a la izquierda. Casi nos saltamos el cruce y seguimos de frente.


Entramos después en esta vallina que encara la Foz de Palombar. Bajando a la izquierda localizamos el estupendo manantial de Fuente Xubéu, en el que volvimos a refrescarnos. Al fondo sobresaliendo el Maciédome y la cresta por la que bajamos.


Vale que estábamos en pleno verano, pero nos encontramos la senda totalmente tomada de maleza. Mucho más de lo que contaba. Parece mentira que esto esté tan cerrado y abandonado, siendo una de la rutas montañeras más habituales de la zona. Pasamos junto a lo que queda de las cabañas de El Pláganu y seguimos hacia la foz.


Cruzamos la Foz de Palombar, que a aquellas horas ya se nos hizo algo más que pesada.


Ya bajo la foz salimos a una buena senda. Es la que sube hacia el Xerru Forniellu, aunque nosotros nos vamos para abajo, que ya había ganas de llegar a Pendones.


A la derecha se ve la entalladura de la Foz del Congostín, otro de los accesos típicos al Maciédome. Por encima se ve la zona próxima a la majada Llagú. La entalladura de la izquierda es la del Xerru Forniellu. ¿Alguien sabría decirme si tiene paso?


Pendones aún muy abajo, aunque ya iba faltando menos.


En las cabañas de Sen de la Vara salimos a una buena pista por la que seguimos bajando.


El último tramo ya lo hacemos por carretera asfaltada, no sin antes tirarle una última foto al Tiatordos.


Y ya en Pendones, cambio de ropa y a tomarse una cerveza en Casa Juanín, donde estaba la "clarera" Laura. Y luego para casa, que al día siguiente tocaba empezar a currar. Os dejo el track.



Un saludo
Cienfuegos