lunes, 27 de octubre de 2014

El Pico Pradiella. Por la Sierra del Aramo

01/10/2014
Sierra del Aramo
Concejo de Riosa (Asturias)

El infructuoso intento de visitar la Cueva Gancios en compañía de Chema, sirvió al menos, para dar una vuelta por el extremo sureste de la Sierra del Aramo y conocer el precioso Camín del Fierro. Un pequeño paseo que, sin embargo, resulta de lo más agradable.

Inicio/Fin: Collada Espines. En la pista que comunica las carreteras del Puerto de La Cobertoria, AS-230 y del Alto del Cordal, AS-231.
Distancia: 7,5 Km
Desnivel máximo: 450 m
Desnivel acumulado: 700 m
Tiempos: 4 horas, con mucha calma ya que dió para todo.


Dejamos el coche en la collada Espines (1.031 m), en el Cordal de las Segadas, desde donde vemos la Cuesta Pandiella por la que vamos a subir, metida entre nubes.


La collada Espines es límite de los concejos de Quirós, Lena y Riosa y allí podemos ver un mojón que sirve de vértice de dichos municipios con las iniciales Q, L y R, grabadas en sus tres caras.


Tomamos la senda que sube, primero junto al cierre, para luego traspasarlo e internarse en un cerrado bosquete, aunque la senda está perfectamente marcada.


En cuanto salgamos del bosquete, entraremos en una zona despejada, es Cuesta Pandiello. Allí aparece el llamado Camín del Fierro en toda su anchura.


El Camín del Fierro era un camino por el que se bajaba el mineral de hierro de una mina existente más arriba. Conserva su buena factura, con amplias zonas perfectamente muriadas y un buen ancho. Abajo va quedando la collada Espines.


A mitad de la Cuesta Pandiello, perdimos alrededor de una hora buscando la llamada Cueva Gancios. Hacía solo unos días, el "mochileru" (Programa Mochileros de la TPA) la había visitado, y tanto a Chema como a mi, se nos apeteció arrimar a conocerla. No conocíamos su localización exacta y por más que la buscamos, no conseguimos dar con ella. Habrá que volver con algo más de información.


Así que seguimos por el Camín del Fierru arriba, pasando junto a lo que queda de un viejo cargadero.


Guapo el camino en la zona alta. La pena que el día no iba a acompañar demasiado, impidiéndonos disfrutar de las vistas.


Poco más arriba, después de cruzar una alambrada, la marcada senda desaparece por completo, dejándonos en mitad de la ladera, por la que seguimos subiendo, con tendencia a la derecha.


Alcanzamos así el collado Bueyes (1.425 m), que nos da acceso a la vega de Abeduriu, ya en la zona alta del Aramo.


La recogida vega del Abeduriu, hasta donde llega una buena senda desde la carretera del Gamoniteiro, pasando por la majada Veneros.


Mala luz hacia Campa Redonda, por donde se sale a la majada Veneros.



Aquí Chema me permitió un capricho. La vega Abeduriu pertenece a los pueblos de Llamo y San Adriano, de Riosa. El acceso desde estos pueblos se hacía desde la zona de la mina prehistórica de Texéu, a través de la perdida senda de la Cueñona, por lo que intentamos dar con el acceso a dicha senda. Para ello bajamos a la vega (vista atrás).... 


... y recorrimos las cuatro colladas que se abren sobre Abeduriu, localizando en esta (1.423 m), lo que parece una antigua senda que pierde altura con fuerte pendiente.


Podría ser este el acceso a la Cueñona. Habrá que volver con más tiempo a investigar otro poco o intentarlo de abajo hacia arriba, accediendo por Texéu.



... que ofrece guapos rincones, ...



... y en donde se localizan numerosos tejos. Y es que el nombre de la cercana mina de Texéu, sería por algo.



Con la ración de investigación diaria más que cubierta, nos vamos a por la cumbre del día, el Pico Pradiella, para lo que atravesamos la vega Abeduriu, buscando la collada que la separa de Campa Redonda y por la que pasa la marcada pista.


En la collada abandonamos la pista para subir a ganar el cordal, dejando atrás la vega de Abeduriu y las colladinas que acabamos de recorrer.


Por debajo nuestro la niebla se ha ido espesando, a la vez que todo alrededor del Aramo parece metido en bruma e impidiendo las, sin duda, guapas vistas que habrá desde aquí.


Pasamos por una cumbre intermedia (1.443 m) y seguimos hacia el, cercano ya, Pico Pradiella.


Y cumbre (1.448 m). Un modesto jito sirve para marcarla. Una cumbre menor del Aramo que no conocía.


Justo debajo se abre la vega de Veneros en la que se asienta una pequeña majada y una laguna. Al otro lado de la misma sube la carretera del Gamoniteiro.


No se llega a ver la cumbre del Gamoniteiro por bien poco. Curiosamente hacia arriba el día se mantenía despejado.


Las cabañas de la Casa del Inglés, en la vega de Veneros.



Apenas si paramos en cumbre. Desde la cima nos llamó la atención una senda que parece recorrer la cresta por su izquierda, así que decidimos intentar el descenso por ella.


Efectivamente se aprecia una marcada senda que se dirige hacia el colladín del fondo.


Apenas trasponemos el colladín, la senda parece perderse, aún cuando la ladera es lo suficientemente limpia para permitir un descenso cómodo, siempre con tendencia a la derecha.


Abajo aparece ya la carretera del Puerto de la Cobertoria. A esta altura enlazamos con otra senda que parece bajar directa desde Veneros.


La zona baja está muy tomada de maleza y nos cuesta un poco más dar con la mejor senda que nos permita descender cómodamente.


Pero por fin, y ya metidos en la niebla, conseguimos alcanzar la majada de Bosbigre.


Justo por debajo de esta cabaña, localizamos una fuente en la que echamos un trago y bajo ella, tomamos la carretera por la que volvemos al punto donde habíamos dejado el coche, cerrando esta pequeña circular.


Un pequeño paseo para perder unas horas. Os dejo el track.



Un saludo
Cienfuegos

viernes, 17 de octubre de 2014

El Retriñón por la Ruta del Alba

04/10/2014
Cordal del Retriñón
Concejo de Sobrescobio (Asturias)

Este tipo de rutas suelen nacer a pie de barra en un chigre cualquiera. Una conversación sobre los robles más grandes que conocemos, en la que alguien comenta la existencia de un roble de proporciones ciclópeas en los montes del Llaímu, por encima de la Cruz de los Ríos, en la Ruta del Alba. Unas fotos sacadas 14 años atrás parecen confirmar el tamaño del bicho. Ya está liada. Hay que ir a verlo. Lo de menos era la ascensión al Retriñón, un mero añadido al verdadero objetivo del día, que no era otro que intentar localizar un árbol que vete tú a saber los años que tendrá.

Inicio/Fin: La Vega, en la pista que desde Soto de Agues sube por la Ruta del Alba.
Distancia: 17 Km
Desnivel máximo: 1.260 m
Desnivel acumulado: 1.330 m
Tiempos: 7 y 1/2 horas


Nos juntamos un buen grupo con  no pocos coyanes, naturales del concejo de Sobrescobio, y que eran los que en realidad marcaban la ruta y sabían donde localizar el roble. Primera ventaja. La segunda y no menos importante era que al ir con gente de la zona, podíamos subir en coche hasta La Vega y ahorrarnos los primeros 5 o 6 Km de pista hormigonada de la Ruta del Alba, precisamente los que se hacen más pesados, especialmente a la vuelta. De momento tocaba madrugar y estar en Rioseco temprano, cuando aún empezaba a amanecer.


Subimos en un par de coches por la pista del Camín d´Agüeria, que hoy forma la parte baja de la Ruta del Alba, hasta llegar a La Vega (630 m), donde los dejamos aparcados y tomamos por el Camín del Llaímu, por el que continúa la Ruta del Alba, y que sube río arriba, internándose en las Foces del Llaímu.


Ahora hacía tiempo que no venía por aquí. La Ruta del Alba la tengo hecho en varias ocasiones completa, pero desde que se hormigonó en sus primeros kilómetros, la verdad es que me tiraba para atrás acercarme otra vez hasta la Cruz de los Ríos.


Y con todo reconozco que el sitio sigue siendo guapo a rabiar, a pesar de ser conocido.



Mala luz a aquellas horas para tirar fotos. Y encima estos parecía que tenían prisa y no se paraban a nada. Aunque la verdad es que queríamos hacerla rápido. La previsión daba agua para la tarde y la ruta iba a ser larga.


Por fin salimos de las Foces del Llaímu y alcanzamos la Cruz de los Ríos (780 m) donde hay un pequeño refugio, al que ni nos acercamos. Aquello estaba plagado de cazadores así que escapamos de allí como almas que lleva el diablo. Nada más salir de la foz, la senda se divide. Nosotros tomamos la que, pasando bajo el refugio, sigue hacia la izquierda, acompañando los primeros metros al arroyo.


La senda sube por medio de un tramo de bosque para luego alcanzar una zona muy tomada de felechal, en La Escamplaina Les Felgueres, donde la perdimos. A toro pasado vimos que la senda parece cortar hacia la izquierda esta zona, para girar luego a la derecha. Nosotros cruzamos el felechal a derecho, monte arriba, reencontrando la senda más arriba. Por cierto que en este tramo el GPS venía con poca o ninguna cobertura y hasta la mayá de Les Felgueres no empezó a marcar bien.


Tras cortar otro tramo de bosque alcanzamos la mayá Les Felgueres (915 m) en donde existe un refugio del Ayuntamiento de Sobrescobio, arreglado y con buena pinta, pero poco cuidado, la verdad. Si no limpian aquello un poco, se lo va a comer la maleza en cuatro días.


En la parte alta de la vega, se conservan varias cabañas con cubierta de piedra. Va a ser una constante en todas las majadas que veamos a lo largo del día. Llama la atención el limitado espacio interior y el reducido tamaño de las puertas.


La mayá Les Felgueres tuvo que ser espléndida en otros tiempos. Una buena vega, bastante llana y con buena fuente en medio del bosque. Hoy está muy tomada de maleza. Desde aquí vemos, a la izquierda todo el valle del Llaímu por el que vamos a subir, y que culmina en la collada de La Valencia. A la derecha la línea de cumbres que conducen hacia el Cuchu, lindando ya con tierras alleranas.


Nos costó dar con la senda que sale de la vega. Nosotros nos fuimos demasiado altos y la dejamos por debajo, por lo que luego tuvimos que bajar hasta reencontrarla. En realidad sale casi en llano desde la fuente. Poco después la senda se interna en hayedo del Monte Texíu.


La senda cruza poco después un arroyo, casi seco en esta época. Merece la pena subir unos metros por él. Llegaremos así al manantial de Fuente Fumiosa, uno de los mayores de la cuenca del río del Alba. Por lo que contaban los de la zona, esto merece la pena verse en invierno o después de una buena tormenta.


Volvemos a la senda y seguimos valle arriba, por medio de un precioso tramo de bosque con buenos ejemplares de hayas. La senda en este tramo va perfectamente marcada.



Poco después volvemos a dejarla. Unos metros por encima de ella localizamos lo que veníamos buscando, el Rebollu del Texíu, es decir el roblón del monte Texíu. Pocos detalles puedo dar de como localizar un árbol en mitad de un bosque, a no ser que tiréis del track del GPS, en el que hay un waypoint. Ya desde lejos llama la atención el porte del roble, que sobresale por encima de las hayas que lo rodean.


Pero solo cuando nos acerquemos a él, nos daremos verdadera cuenta de su tamaño. Colosal. Hace 14 años vinieron hasta aquí a medirlo. Por las fotos que me hicieron llegar tiene 7,50 m de perímetro en su base y 6,20 a 1,80 m. Entre sus raíces nace un haya que si la viéramos sola en mitad del bosque, ya nos parecería un buen ejemplar. Sin embargo, al lado del roble, apenas si nos llamará la atención. De todas formas lo más llamativo es lo sano que está. Ni una hendidura por rayos o desgarros de ramas en el tronco. Impresionante. Allí paramos un buen rato a sacar fotos y especular sobre los años que pueda tener.


Y poco después seguimos ruta valle arriba. El día aguantaba e incluso parecía que mejoraba algo.


Atravesaremos una vaguada despejada de arbolado, en el Argayu la Molienda.


Un nuevo tramo de bosque, con la senda muy marcada.


Y salimos a la mayá L´Argayu (1.060 m), una pequeña vega bajo Les Mates del Argayu, con restos de un par de cabañas, también con techo de llávana. Allí hicimos una parada para picar algo, que ya apetecía.


Mientras picábamos algo, el día empezó a abrir, dando ya el sol en la ladera contraria, en la de Peña La Furacá, por donde pasa el camino del majada de Valsemana, otro posible acceso desde la Cruz de los Ríos a la collada la Valencia, más habitual que por donde estamos subiendo nosotros.


Salimos de L´Argayu siguiendo la senda que se interna nuevamente en el bosque del Monte L´Argayu, en un tramo ligeramente armado y con un cierre de alambre para impedir que se despeñe el ganado.


Sin embargo poco después, nuevamente perdimos la buena senda. Una debería bajar a cruzar el arroyo Texíu por la Baúga Les Cascayeres y enlazar ya en la ladera contraria con la senda que viene desde Valsemana. Otra parece dirigirse más arriba de por donde nosotros fuimos hacia la mayá La Carbazosa para salir así directa a la collada la Valencia. Nosotros nos fuimos por entre las dos.


De todas formas seguimos un tramo más por la margen derecha por la que íbamos cruzando alguna zona argayada, como esta. Justo después unos cuantos bajaron al arroyo y tras vadearlo salieron a la senda de Valsemana.


Otros en cambio, decidimos ganar metros sobre el fondo del valle. La collada la Valencia ya estaba muy cerca y el bosque era lo suficientemente limpio como para poder recorrerlo sin mucho problema, así que seguimos directos hacia la collada con la vista puesta en la peña La Furacá.


El nombre no es por nada.


Y ya muy cerca de la collada la Valencia (1.301 m) dimos por fin con la senda que llegaba por encima nuestro desde la mayá La Carbazosa y que habíamos perdido en algún punto en medio del bosque. El día se mostraba espectacular y soplaba sur, de manera que parecía que la previsión de agua aún no se cumpliría.


En la collá La Valencia nos reagrupamos todos. Uno de los compañeros venía tocado por un tirón en una pierna. No subiría al Retriñón y otros dos lo acompañarían de vuelta por Valsemana. El resto afrontamos, cada uno a su ritmo, el ascenso a la mole del Retriñón. Y es que aunque pueda parecer que está cerca, aún quedan unos 560 m de desnivel.


Abajo va quedando la collá La Valencia y detrás la collá La Felguera, ligeramente más baja. Por detrás de ella se eleva ya, la cumbre de la Forcá o La Forá.


Subimos a buen ritmo por la Canga´l Fito y pronto alcanzamos en La Mozquetina, el espolón que nos da vista al valle del Oteru, en cuya base se asienta la mayá del mismo nombre. A la izquierda la verde collada de la Tabierna, por donde pasa el PR.AS-30 "Ruta de las Brañas Alleranas".


Desde aquí ya falta poco a cumbre, cortando hacia la derecha la cabecera del valle del Oteru.


Y cumbre del Retriñón (1.862 m). Ahora hacía ya unos cuantos años que no subía hasta aquí. En el blog tenéis documentada la ascensión desde Felechosa AQUI. La primera foto, hacia la vertiente por donde subimos, con los valles del Aller detrás.


Y luego haciendo un 360º varias instantáneas de las vistas. En primer plano, Cabeza d´Arcu, con los Picos de Europa al fondo.


Tirando de zoom y pese a la ligera bruma, los Picos, con el Tiatordos por delante de ellos.


Al norte, justo debajo de nosotros, Peña Riegos y detrás, a la izquierda, el Cullargayos.


Siguiendo la norte, la ladera por donde bajaremos con los mayaos de El Fuiyu y los Pandanes. Al fondo, entre nubes, la Peña la Xamoca y a su izquierda, el Triguero, ya en la Sierra de Peña Mayor.


Girando al este, toda la hoya que conforma la cabecera del río del Alba, los Montes de Llaímu, con las cumbres del Cuchu y la Forcada. Detrás, cubierta por las nubes, Peña Mea, y debajo nuestro todo el valle por el que hemos ascendido.


Mirando ya hacia la cordillera, el Macizo de Ubiña. De izquierda a derecha, la Pequeña, la Grande, Castillines, Fontanes, Siegalavá y Tapinón.


Ya hacia el sur, el Estorbín de Valverde.


Peña Redonda y por detrás y a su derecha el Morgao.


Al sureste la zona de San Isidro, con el Torres con muy mala luz por el sol.


Volviendo al oeste, en el centro de la foto y por detrás de la Sierra del Corteguerón, el Cascayón con la Peña El Vientu detrás suyo. A la izquierda entre la bruma destaca la pirámide del Espigüete.


Y para cerrar el 360º Pileñes y Ten, por detrás de la Sierra de la Canalina, con el Cantu´l Osu, asomando a su derecha.


Multitud de pueblos desde allá arriba, como Caleao, a vista de pájaro.


Se estaba estupendamente en cumbre. Una temperatura perfecta y ni pizca de aire. Incluso me permití tirarme un rato a dormitar en el suelo. Increíble que la previsión diera agua para solo unas horas después. Con todo, había que pensar en bajar, así que tras un rato de charla con otros cuatro montañeros que había arriba e intercambio de fotos de cumbre, tocaba volver a colgarse la mochila.


Un par de panorámicas de cumbre (pichad en ellas para verlas en grande).

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Total que para abajo. En nuestro caso, para tomar la senda hacia los Pandanes tuvimos que perder unos metros por la ladera por la que habíamos subido, para cortar en diagonal bajo la cumbre, por la Muezca el Retriñón, bajando luego con tendencia a la derecha hacia la vega, siempre visible, del Fuiyu.


El Fuiyu es una majada que está escondida en el fondo de una hondonada, muy recogida, quizás de ahí el nombre y no la ves bien hasta que estás justo encima de ella. Pero precisamente por eso, ....


... justo al asomarnos vimos el que posiblemente sea el mayor rebaño de rebecos que hayamos visto ninguno de los estábamos allí. Más de 120 rebecos y entre ellos un grupo de venaos (ciervos). Nada más vernos salieron disparados, dividiéndose en dos grupos. El más numeroso paso bajo nosotros como una exhalación y apenas si tuve tiempo de sacarles alguna foto.


Otro en el que contamos más de 50 rebecos subió hacia la izquierda por las peñas, dándonos tiempo a verlos con más calma. Entre ellos iban los venaos, un macho (a la izquierda en la foto) y varias hembras.


Tras el espectáculo bajamos por el Vallucu´l Fuiyu hasta la mayá (1.460 m), paramos a echar un trago en su fuente y nos acercamos a las cabañas, como todas las demás, con techo de piedra.


Salimos del Fuiyu y seguimos bajando por la ladera en un tramo donde la senda se difumina mucho entre la vegetación, pero la dirección es clara, hacia la majada de los Pandanes. Atrás, ya muy lejos, va quedando el Retriñón.


Antes de llegar a la mayá como tal, nos asomamos a los cortados que caen sobre el Monte Llaímu, por donde subimos por la mañana. De hecho, a la derecha se ve el techo del refugio de Les Felgueres entre los árboles. Ya al otro lado del valle, las cumbres del Cuchu y la Forcada.


Bajamos hacia los Pandanes (1.230 m). Las cabañas se esconden entre un numeroso grupo de fresnos, protegidas por el crestón del Cantu Los Pandanes. Vista desde aquí la majada parecía más pequeña.


Pero luego podemos comprobar que al contrario, se trataba de una majada bien grande, con numerosas cabañas, todas de techo de llávana y algunas aún en buen estado de conservación.



Salimos de Los Pandanes y tenemos que seguir bajando por el fondo de la vaguada, que se forma bajo la vega, La Canal de Los Pandanes, y en la que se conservna restos de varios corros, Los Corripos de la Canal, cuando el día, por fin, parecía que iba cambiando rápidamente.


Bajando a internarnos de nuevo en el hayedo del Monte´l Furáu. Aún faltaba para que el bosque se vista de otoño y sin embargo, algunos árboles ya empezaban a cambiar de color.


De nuevo entramos en el bosque. La senda alcanza una especie de colladín y allí gira a la derecha. A la izquierda también se aprecia rastro de senda. Parece ser la senda de la mina, la que baja pasando por las diferentes bocaminas de Mina El Carmen.


Nosotros bajamos por la senda habitual hasta un marcado cruce, en el que tomamos a la izquierda para acercarnos a ver la que fue Casa de Obreros de la antigua Mina El Carmen (1.020 m), mina de hierro de la que entre otros testimonios, podemos ver un viejo cargadero de mineral de la que subimos por la Ruta del Alba.


Tras la pequeña visita volvimos de nuevo a retomar el camino de la Senda les Cuestes que sigue bajando poco a poco y que va a ir girando a la derecha, para entrar en el valle del arroyo  L´Arganusu por el que haremos el descenso de nuevo a La Vega. Al fondo y abajo se ve el crestón que separa este valle del Cantu la Vega y en el que se ve una marcada senda horizontal por la que también podríamos continuar si quisiéramos salir a la Ruta del Alba más abajo de La Vega.


De momento tenemos que atravesar la vaguada de Los Negros, en uno de los tramos más guapos de la ruta.



Poco después ya saldremos a una pista que sube desde La Vega y que alcanza las cabañas de Les Argamosielles. Allí tomamos por la pista, que ya no dejaremos hasta alcanzar de nuevo La Vega, junto al río del Alba, saliendo por el Camín de Les Fresnoses justo en el punto donde teníamos los coches, en el Puente la Vega, escasos minutos antes de que empezara a llover. Y es que al final las previsiones se cumplieron a rajatabla.


Ya en los coches nos reunimos con los compañeros que habían bajado por Valsemana y para Soto de Agues, a donde llegamos cuando ya llovía con ganas. Y si la idea de esta ruta nació en un chigre, estaba claro como iba a acabar, alrededor de una mesa, en otro.


Os dejo el track, recordándoos que en la primera parte hasta Les Felgueres, la señal era mala. En el mismo tenéis la ubicación del roblón y varias fuentes.


Un saludo
Cienfuegos