lunes, 31 de marzo de 2014

Cuetu Ventosu, Burra Blanca y Tresconceyos desde la Colladiella

19/03/2014
Cordal de Urbiés y Sierras de Navaliego y Longalendo
Concejo de Mieres

Dicen que a falta de pan buenas son tortas, así que yo continúo con mis escapadas exprés y de nuevo vuelvo a Mieres, para trotar otro poco por las pistas que recorren buena parte de la cabecera del valle de Turón y que me llevaría a coronar la Burra Blanca, el Cuetu Ventosu - "techo" de Mieres y verdadero objetivo de la ruta de hoy - la Revoltona y el Tresconceyos - "techo" a su vez, de San Martín del Rey Aurelio -. Una ruta que ya llevaba mucho en la carpeta de pendientes y para la que, a diferencia de la de la semana anterior, no pude escoger mejor día.

sábado, 22 de marzo de 2014

Llosoriu desde Ablaña

07/03/2014
Cordales de Seana, Gallegos y La Meruxega
Concejo de Mieres (Asturias)

Para cuando publique esta entrada hará cerca de un mes que no soy capaz de salir de monte en condiciones. Por eso, y aprovechando que los días ya van alargandose, me conformo con retomar las escapadas exprés e ir tachando circuitos pendientes. Como este. Que me llevaría a darle la vuelta a todo el valle de Nicolasa, aprovechando las pistas de los cordales de Seana, Gallegos y La Meruxega para correr un rato. Lo malo es que en una semana en la que estábamos teniendo un tiempo primaveral, fui a escoger el único día en el que el sol fue incapaz de disolver las nubes, con lo que durante buena parte de la ruta me tocó "comerme" una cerrada niebla.

viernes, 14 de marzo de 2014

Circular al Jario desde Soto de Sajambre

22/02/2014
T.M. de Oseja de Sajambre (León)

El periplo asturiano de Sedeño tocaba a su fin y durante una comida de un grupo de amigos, a modo de despedida, decidimos que había que hacer una última ruta antes de que se nos fuera de nuevo para Toledo, así que barajando posibilidades optamos por acercarnos al Jario. Al final, el homenajeado tuvo a bien pillarse una gripe un par de días antes, por lo que precisamente él no se pudo venir. Tarde para un cambio de planes, decidimos arrimarnos a tierras de Sajambre de todas formas.

domingo, 2 de marzo de 2014

El Pienzu por la Biescona y el Texedal del Sueve

14/02/2014
Sierra del Sueve
Concejos de Colunga y Parres (Asturias)

Fin de semana con alerta naranja por fuertes vientos, pero las ganas de salir eran muchas después de varias semanas de mal tiempo. Así que buscamos algo no demasiado alto, lejos de la cordillera, donde la previsión era peor, y enseguida coincidimos Carlos y yo en que era buena idea acercarnos al Sueve. Carlos no lo conocía en absoluto y yo aprovecharía para visitar un sitio que me faltaba y que ya hacía mucho que tenía ganas de recorrer: el Texedal del Sueve.

Inicio/Fin: Gobiendes. Carretera AS-260
Distancia: 20,70 Km
Desnivel máximo: 1.190 m
Desnivel positivo acumulado: 1.310 m
Tiempos: 8 y 1/2 horas


Dejamos el coche en el aparcamiento del Centro de Interpretación del Sueve, en Gobiendes (65 m), con la cumbre del Pienzu ya bien visible desde aquí, allá, casi 1.100 m más arriba y es que no salíamos desde la playa, pero casi.


Nos acercamos a visitar la iglesia y a tirar unas fotos al cementerio (Rarito que es uno. Me gusta sacar fotos a los cementerios, que le vamos a hacer). Esto hizo que al final bajáramos a Loroñe por la carretera en vez de hacerlo por la pista que pasa frente al Palacio de Gobiendes, que era la  idea inicial y que resulta ligeramente más corta.


A cambio, al bajar por la carretera pudimos tirar una foto con Loroñe y la Sierra del Sueve de telón de fondo.


Desde Loroñe (12 m) toca "comerse" unos 3 km de carretera hasta Pie de Potru donde, por fin, podremos abandonarla y tomar la entrada hacia La Biescona.


De toda esta primera parte teneis otra entrada en el blog AQUI, por lo que no pondré demasiadas fotos, ni daré muchas indicaciones. De momento, tocaba acercarse a Piedrallana, donde hay una depuradora de aguas y seguir valle arriba, por una renovada pista.


Alcanzamos así las viejas instalaciones de la Mina La Toya, donde coincidimos con un par de personas, en compañía de varios perros de caza, que nos comentaron que estaban haciendo un censo de arceas.


Desde la mina, la senda gana unos metros buscando la entrada a la pequeña foz que forma el arroyo de La Estrencha en un tamo donde la senda va tallada en la pared.



Abajo el cauce seco, ya que en este tramo suele sumirse, del arroyo de La Estrencha.


Bajamos y atravesamos la pequeña foz que se forma aquí.


No es tiempo de setas, pero siempre hay "caxigalines" que retratar.


Salimos de la foz y el valle se ensancha. Estamos recorriendo el hayedo de La Biescona, que podría ser el hayedo situado a menor altitud de España. La verdad es que, aunque pequeño, es una maravilla de bosque, más aún si tenemos en cuenta donde está, al lado mismo de playas como la de Espasa o La Isla. Más guapo, eso si, en primavera u otoño.



Vamos subiendo por el hayedo, siempre a la derecha del fondo del valle hasta que ya en la zona alta, cruzamos a la vertiente contraria, donde se localiza el ejemplar de haya más impresionante de todo el hayedo, aunque parece que el invierno le ha sentado mal y presenta un aspecto desolador, comparado con como lo pude ver hace un par de años.


Salimos del bosque por las praderias de la majada Perfeches y subimos hacia la cercana collada de Bustacu que ya se aprecia al fondo.


Y es justo aquí cuando descubrimos a un buen rebaño de gamos que se dejan fotografiar tranquilamente.


Alcanzamos la majada de Bustacu (652 m) cuando el día ya ha despejado casi por completo y desde donde ya vemos la cruz del Pienzu, aunque resulta engañosa. Su enorme tamaño puede hacer pensar que la distancia es menor de lo que en realidad es.


Desde Bustacu ya empezamos a disfrutar de las preciosas vistas que ofrece la sierra, como esta hacia el Vízcares. Por contra, al salir del bosque empezamos a sufrir el azote del viento que irá a más a medida que ganemos altura desde aquí.


Una vista hacia el valle de la Biescona o La Toya con el mar Cantábrico al fondo.


Hacia Picos y la Cordillera el día parecía estar complicado. Muy metido en nubes y sin pinta de que fuera a abrir. Por una vez, parece que acertamos con la elección de la zona.


Continuamos subiendo en dirección a la collada Beluenzu (928 m), no sin parar antes en la fuente Mergullines.


Y luego ya solo queda ir ganando los últimos metros poco a poco. El viento aqui ya era impresionante, hasta el punto de tener que parar en algún momento a riesgo de que nos tirara.


Y por fin cumbre del Pienzu (1.161 m), aunque a duras penas íbamos a poder disfrutarla.


Parapetados del viento detrás de los casetones que hay en la cima tiramos unas fotos hacia la costa, oriente y occidente, pero a duras penas si podemos tomar alguna hacia el interior. Hacia el oeste, la sierra continúa, en dirección al Mirueñu.


Y tirando de zoom vamos repasando toda la costa: la Ría de Villaviciosa y El Puntal.


Lastres y la playa de La Griega.


La playa de Espasa, justo debajo nuestro.


La playa de Vega


Y aguantando firme la cámara, con el zoom a tope les tiro un par de fotos a Oviedo y el monte Naranco, ....


.. y a Gijón y el Musel.


Hacia el interior esta fue la única foto que se salvó. El resto salieron movidas. Imposible tenerse de pie en cumbre.


Una panorámica de las vistas hacia la costa (pinchar en ella para verla más grande).

https://0b9052d5-a-62cb3a1a-s-sites.googlegroups.com/site/pelescleyes2/panoramicas/p_pienzu%20%2833%29.jpg?attachauth=ANoY7cobaL8_gWWnEIe8_46n764lzsnTB3hGkNvy2y4BxBKi3hG3_lSUXYk_CGBMVvXcVz5mLOseXXNWTyXjmf2r22JEsLWwfe1rsGNqaL9gOIwI5327tFjifXMO65lIWjmU-Kz43f45gzM9lnxDezKDsRtHQHWbUFuR05Kh8GRi3DpBW5FZrHFS1ZjAFjsfrKQtvuw0E6rNGGntrOZkAK9dKUTF8jVi_GQVfrtXXheND8zHhD6dak4%3D&attredirects=0

Total que apenas si paramos en cumbre. Lo siento sobre todo por Carlos, que no la conocía. Y es que es de esas cimas que merece la pena disfrutar con calma. Pero que se le va a hacer. Total, que enseguida iniciamos el descenso que lo haremos por la cara norte del Pienzu, para atravesar el mayor tesoro de esta sierra, el Texedal del Sueve. Para ello bajaremos primero la ladera norte del Pienzu, con ligera tendencia a la izquierda para buscar la cabecera de la vallina que se va a ir formando a esa mano. Después, ya una vez dentro del bosque trazaremos una imaginaria línea recta que nos llevará directos hacia el Pico Corcovu, la primera y en apariencia desde aqui, más baja de las tres cotas que forman la línea de cumbres hacia el norte, aunque en realidad es la más alta de ellas (en la cartografía esta cumbre suele venir con el equivocado nombre de Cordobana, que en realdiad es el último de los tres picos que se aprecian). Deberemos localizar una especie de colladín que se abre justo sn su cara sur, para luego bordear toda esa zona, por su izquierda, tal y como se muestra en la foto.


La zona alta de la ladera es de pasto, despejada y de fácil caminar, hasta situarnos justo encima del bosque. En cuanto perdimos unos metros, quedamos a resguardo del fuerte viento, que tiraba del sur.


Justo antes de entrar en el bosque trazamos mentalmente la ruta hacia el Corcovu. En todo este tramo no hay sendas, más allá de las trochas de ganado y resto de animales. De todas formas, no se trata de un bosque especialmente malo de recorrer, sin apenas sotobosque, aunque la zona alta se asienta sobre un lapiaz muy quebrado e incómodo.


Una primera parte donde predominan las espineras y acebos, da paso paulatinamente al verdadero texedal, con cada vez más y mayores ejemplares de texos.



Y es que el Texedal del Sueve es el mayor bosque de tejos de Europa, con una superficie estimada en unas 80 has y unos 8.000 ejemplares entre el conjunto de diferentes bosquetes que se abren en toda la cara norte de la sierra. Con todo es un bosque degradado y en peligro. La abundancia de ganado y principalmente la presencia de gamos, especie introducida en la sierra con fines cinegéticos hace décadas, impiden la regeneración del bosque. Apenas si hay ejemplares jóvenes, condenando al bosque a su desaparición. Resulta increible que un bosque de estas características, apenas cuente con protección más allá de la, escasa, figura del Paisaje Protegido de la Sierra del Sueve. Sin duda, su mejor protección hasta la fecha, ha sido su aislamiento. Y es que acercarse hasta el bosque requiere una larga aproximación vengas desde donde vengas. Pero también esto podría cambiar si prosperan los proyectos de abrir pistas con fines ganaderos en medio del bosque. Algo que no deja de llamar la atención, sobre todo cuando precisamente en este bosque, escasean las grandes vegas de pasto, mientras que otras zonas de la sierra, más accesibles y a menor altura están abandonadas y hechas monte.



En medio del bosque vamos espantando rebaños de gamos, a los que entre tanta vegetación, cuesta un triunfo sacarles alguna foto decente.


De vez en cuando salimos a algún claro desde el que podemos comprobar la buena dirección hacia el Corcovu. A su derecha se abre una vallina, por la que podríamos descender por los bosques de Andrueles y pasando por la cabaña de Copín, salir a la carretera del Fitu. Pero nosotros vamos a bordearlo por la izquierda.


Seguimos bajando y entramos en la zona más alucinante del bosque. Hay tramos donde los texos parecen monocultuvo puro y duro. Arboles con un diámetro increible



En estas fechas, no será raro encontrarnos con alguna charca en el fondo de algunos de los "foyos", como se les llama aqui, que se abren en medio del bosque.



Para promocionar la protección del texedal del Sueve, en 2006 se firmó el Manifiesto del Sueve y se creó la Asociación de Amigos del Tejo, manifiesto que podeis leer AQUI.



Alcanzamos la ladera del Corcovu, que apenas vislumbramos en medio del bosque. A su derecha se abre el Foyu les Ortigues, una pequeña vega que se localiza allí y donde espantamos otro rebaño de corzos. Intentamos, infructuosamente, dar con la Fuente la Texuca, así que allí mismo, entre todos aquellos texos, nos sentamos a comer tranquilamente.


Tras la comida, reemprendemos la marcha, ganamos un colladín (746 m) que se abre a la izquierda de la ladera del Corcovu y tras la que salimos a una pequeña vega con un abrevadero. A partir de aqui, localizamos un estrecho sendero que va a ir bordeando, por la izquierda, las cumbres del Corcovu,  Busfrescosu y Cordobana, recorriendo el alargado valle, por llamarlo algo, del Llanu la Cuesta hasta salir a la Campera Cordobana.


Al fondo a la derecha el Cordobana. Nuestra senda nos llevará a su izquierda, a la collada que alli se aprecia.


Por fin alcanzamos la Campera Cordobana (590 m), un precioso balcón sobre la rasa costera. Justo debajo, en el extremo izquierdo de la foto, tenemos la cumbre del Cueto del Sol Miguel, a donde tendremos que bajar.


La senda baja con fuerte pendiente haciendo varias zetas.


Una última vista atrás, a la cumbre del Pienzu, en la que se distingue su inmensa cruz.


La senda baja con tendencia a la izquierda para ganar la collada de Busfríu (417 m), a los pies del Cueto del Sol Miguel.


Desde la collada arranca una buena pista, por la que podríamos bajar hacia Gobiendes, cómoda, aunque larga, fea y aburrida, así que nosotros optamos por otra alternativa que nos llama más la atención. Además aún queremos visitar otro sitio, de manera que en la misma collada tomamos a la derecha, ganando unos metros hasta la fuente Busfríu. Desde ella arranca una marcada senda que en horizontal, va a ir cortando toda la ladera bajo el Busfrescosu.


La senda se mete poco después en una zona muy tomada de cotolla y empieza a ganar algún que otro metro. Ya muy cerca del crestón de la sierra, parece perderse. Aparecen trochas de ganado y hay más vegetación. Allí debemos buscar otra senda que con tendencia a la derecha, baje hacia un pequeño colladín (flecha).


El collado (240 m) se abre sobre un pequeño valle, con una plantación de "ocalitos" en su centro. Por su derecha baja una poco marcada senda. Aviso de que visto como está, en primavera o verano, este tramo puede ser un completo "felechal".


A medida que perdemos altura, la senda parece ir perdiendo entidad, aún cuando en estas fechas, se baja sin problema. Tras saltar una alambrada, llegaremos a un punto donde la senda parece perderse. En ese momento debemos entrar en el ocalital a la izquierda, en cuyo interior, localizaremos otra senda mucho más evidente, que seguramente también podríamos haber tomado más arriba.


La senda sale del ocalital y desemboca en una pista maderera. A partir de aqui puedo dar pocas indicaciones. Ya se sabe lo que pasa con las pistas madereras. Que desembocan en otra y en otra y en otra. Unas mejor conservadas que otras. Nosotros en un cruce tomamos una a la izquierda, que va a ir bordeando un valle que se abre a esa mano. Mucho barro en este tramo y pistas abandonadas a derecha e izquierda, hasta salir al río. Seguramente se baje mejor siguiendo en el cruce que comentaba, de frente, ya que más abajo vimos que llegaban otras dos pistas desde ese lado.


En cualquier caso acabaremos por dar con el río Espasa (25 m). Las pistas vadean el río, pero nosotros debemos bajar río abajo durante unas decenas de metros, hasta localizar un puente peatonal de madera. Ya en ese puente, merece la pena remontar la pista, esta si que bien conservada y utilizada, que sube junto a un arroyo, ya que llegaremos así al nacimiento del manantial Obaya, uno de los mayores de Asturias y sobre el que teneis otra entrada en el blog AQUI.


En esta ocasión, era tal la cantidad de agua que bajaba que fue imposible llegar hasta su nacimiento, con lo que nos conformamos con visitar alguna de las surgencias y los restos de los dos molinos que allí había.


Así como el túnel o bocamina que permite acceder directamente al situado más arriba.


Tras la visita a Obaya, retornamos al rio Espasa, que cruzamos por el puente peatonal y remontamos la pista hasta Gobiendes (65 m).


Ya solo quedaba cruzar el pueblo hasta el Centro de Interpretación del Sueve, donde teníamos el coche y al que llegamos justo cuando empezaban a caer las primeras gotas del nuevo frente que habían anunciado para esa tarde.


Y de alli, para Colunga a tomarse una cerveza, que bien la teníamos ganada después de la calcetinada del día. Os dejo el track.



Un saludo
Cienfuegos