miércoles, 23 de noviembre de 2016

PR.LE-27 Entrevados - Valle de Pinzón

30/10/2016
Alto Porma
T.M. de Puebla de Lillo (León)

El otoño explotaba en colores en nuestras montañas y había que salir a disfrutarlo. Aprovechando el Puente de Todos los Santos programé una ruta cómoda y sencilla y me llevé a la cría para seguir el PR.LE-27 Entrevados - Valle de Pinzón que, dando la vuelta a la Peña San Justo, nos iba a proporcionar un paisaje de lo más variado y otoñal, con lagos, cascadas, desfiladeros, praderías y profundos bosques.

Inicio/Fin: Isoba
Distancia: 13,5 Km
Desnivel máximo: 320 m
Desnivel acumulado: 405 m
Tiempos: 5 y 1/4 horas


El PR.LE-27 puede iniciarse en Isoba o en Cofiño. En nuestro caso nos pillaba más a mano Isoba, por lo que dejamos el coche en mitad del pueblo, junto a uno de los paneles descriptivos de la ruta, próximo a la Iglesia de la Magdalena.


En esta primera parte sin embargo vamos a irnos un poco por libre y no tomamos directamente el PR, ya que la idea es acercarnos primero hasta el lago de Isoba, por lo que salimos por la pista del camping, dejando el pueblo atrás.


La pista da paso a un pequeño sendero que gana metros paralelo a la carretera, balizado de vez en cuando con alguna marca de PR.


Salimos así justo encima del lago de Isoba con la Peña San Justo y la Sierra de las Porracas al fondo.


Paseamos con calma alrededor del lago que tenemos en exclusiva para nosotros solos. Yo creo que nunca había venido hasta aquí que no viera a nadie.


Bordeamos el lago por su derecha para acercarnos hasta el chozo de pastores, algo desmejorado respecto a las últimas veces que lo tengo visto. Igual lo están reconstruyendo. Al menos le estaban colocando una valla protectora alrededor. Un cartel junto a él nos indica que es un "chozo de horma".


Después tomamos por la senda que va a ir perdiendo metros hacia el cercano arroyo de Isoba.


Los primeros árboles ya muestran sus galas otoñales. Preludio de lo que veremos más abjo.


Bajamos hasta la vega y vemos la entrada al valle Langreo por donde bajaremos en esta primera parte de la ruta de hoy.


El cruce del río lo tenemos fácil gracias a un pequeño puente, sobre una guapa cascada. La primera de muchas.


Al fondo sobresale el Torres, en el límite del Puerto San Isidro.


Encaramos el descenso por el valle Langreo, junto al arroyo de Isoba, que haremos en todo momento por su margen izquierda. En nuestro caminar disfrutaremos de cascadas, rápidos y pozas.



Vamos tranquilos, sin prisa, disfrutando de la ruta, de los colores y de los pequeños detalles que ofrece.


A medida que entramos en el valle, los árboles empiezan a tener más y más color.


En la que puede ser la parte más guapa, el valle se estrangula formando la Hoz de Entrevados. Allí la senda se eleva sobre el cauce y discurre sobre buenas armaduras colgada sobre el arroyo, con las verticales paredes del Niales, en la Sierra de las Porracas, enfrente.



Aquí el bosque estaba en su momento justo de color. Los ocres, rojos y amarillos se mezclaban con los verdes. Serbales, abedules, hayas, robles y acebos convierten este tramo en un espectáculo.


Ya vemos la salida de la Hoz de Entrevados. La senda pierde metros aquí para acercarse al arroyo. No es la que se ve a la izquierda, que es una pista de repoblación. La senda va más baja, por mitad del bosque.



Poco después encontramos un cruce que a la derecha nos indica el Pozo de la Leña y hacia donde nos dirigimos.


El Pozo de la Leña es precisamente eso, una poza o una hoya sobre la que el arroyo cae en una estrecha y alargada cascada. Un sitio precioso en el que sin duda en verano apetecerá un baño. Un remanso de paz en el que aprovechamos para hacer una parada y picar algo.




Tras el descanso en el Pozo de la Leña, regresamos a la senda principal que alcanza poco después la Fuente La Jerumbrosa.



Al fondo vemos la cumbre del Tronisco y a su derecha sobresaliendo levemente los Mampodres.


Poco a poco el valle se va abriendo a medida que nos acercamos a los Prados de San Justo.


Una vista atrás al valle Langreo y la Hoz de Entrevados por donde acabamos de bajar.


Salimos a los Prados de San Justo, una zona donde los chopos toman el relevo, salpicando de amarillo el paisaje.


Vemos la zona alta del valle del Porma por el que tendremos que remontar a continuación.


Guapa la senda, encerrada entre muros.


La vega del Porma desciende hacia el cercano pueblo de Cofiñal.


Poco más adelante alcanzamos un cruce. A la derecha sigue el ramal de Cofiñal, pero nosotros tendremos que tomar el de la izquierda que sube junto a un incipiente río Porma.


Una nueva vista atrás, a la cara este de la Peña San Justo que poco a poco vamos rodeando.


Empezamos a remontar la vega del Porma, siempre por su margen derecha.


Pero solo un poco después debemos estar atentos. La ruta está perfectamente balizada en todo su recorrido, excepto en este punto, precisamente uno de los más interesantes. Cuando el camino se aproxime al río, debemos buscar una senda que descienda hasta él. El ruido del agua nos anticipará la ubicación de la preciosa cascada de Los Forfogones.


El sitio es una maravilla y la luz, filtrada por las hojas rojas y amarillas, resulta espectacular. Por desgracia es justo aquí donde nos tropezamos con el único grupo que veremos en todo el día y nos estorbamos unos a otros para hacer fotos.


Un puente de madera permite cruzar el río y acceder a la carretera del Puerto de Las Señales que discurre junto al río, pero por la margen izquierda. Una última foto y nos vamos.


Salimos de nuevo a nuestra senda, pero solo unos metros más allá nos recibe una nueva cascada. Preciosa también.


En la parte alta de la misma tuvimos que hacer una parada no programada. Olaya se arrimó demasiado al río y pisó donde no debía. Dentro del agua. Tocó recudir calcetines y secar playeros durante un rato.


Un poco más arriba salimos a la carretera, justo por encima del Puente de los Hitos. Al otro lado del río vemos el valle del arroyo del Pinar, en la ladera oeste del Pico del Lago, en donde se localiza precisamente el Pinar de Lillo, una rareza, una reliquia de otros tiempos, un pinar autóctono, zona de acceso restringido que no obstante pudimos visitar hace unos años y que os conté AQUI.


Tendremos que remontar unos cientos de metros junto a la carretera, aunque por suerte no llegaremos ni siquiera a pisar el asfalto. Al fondo vemos la Sierra de Mongayo, límite con Asturias. En el Puente los Hitos ya se habrán separado el río Porma y el río Pinzón junto al que estamos subiendo.


Enseguida nos separamos de la carretera. Esta da una cerrada curva en su ascenso al Puerto de los Señales y nuestro camino nos lleva a ir entrando poco a poco en el valle Pinzón.


Es este un valle totalmente diferente al de Langreo por donde bajamos desde Isoba. Se trata de un valle abierto, de amplios pastizales y en el que la especie dominante es el haya, como bien vamos a comprobar.


Al otro lado del río dejaremos un nuevo chozo de pastores, el de la Majada de las Ovejas. Este aparentemente cuenta con la cubierta completa.


A la entrada del valle y antes de meternos en sombra paramos a comer. Ya iba siendo hora. Después seguimos subiendo valle arriba, dejando a nuestras espaldas la visión del Pinar de Lillo. La parte baja del valle son mayormente pastizales y en ellos pastaban un buen número de caballos.


Pero poco a poco el hayedo va tomando protagonismo. A nuestra derecha las hayas se agarran a las escarpadas laderas de la Peña San Justo.


En la ladera de enfrente se desparraman sobre la más amigable ladera que culmina en Los Abedulosos, el cordal que separa el valle Pinzón de la Vega Pociellu, en Redes.



Por fin nos internamos en el hayedo, con muy mala luz, ya que subimos por la sombra, mientras que en las laderas de enfrente el sol da con fuerza. Demasiado contraste. La pista es ancha y sube aún con poca pendiente.




Poco más arriba volvemos a salir a una zona de pastizales en mitad del bosque. El cordal del fondo antecede a La Rapaona. Lo recorrimos hace años subiendo desde Brañagallones.



Al final del valle la pista gana en pendiente. Toca remontar metros buscando la salida por el cercano collado Pinzón.


Un par de zetas suavizan la pendiente.


Los serbales están a rebosar de frutos y tiñen de rojo el paisaje.


Casi a punto de alcanzar la collada nos asomamos al valle de Pinzón del que nos despedimos. Al fondo aún se destaca el Pico del Lago y el Pinar de Lillo.


Cruzamos el collado Pinzón, dejando la que viene a ser la zona habitual de ascenso a la Peña San Justo a nuestra izquierda.


El collado es en realidad una especie de amplia planicie que debemos cruzar, buscando el descenso hacia la vertiente de Isoba, dejando alguna pequeña laguna a nuestro paso. Al frente el valle por donde desciende el río Silvan, con la zona de los Aparejos, próxima al Susarón.


Antes de inicar el descenso hacia Isoba le echamos un último vistazo a la cúspide del San Justo.


Y después iniciamos el descenso a Isoba, ya muy próximo, mientras vemos el Toneo y el Torres destacándose en el horizonte, cual guardianes del Puerto San Isidro.


Cerrábamos así una preciosa circular. Mucho más guapa de lo que esperaba, la verdad. Quizás el día y la época ayudaron, ya que no puedo imaginarme mejores fechas para realizarla. Aún tendríamos tiempo de tomarnos algo por la zona antes de regresar a casa. Os dejo el track.

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Un saludo
Cienfuegos