martes, 6 de mayo de 2014

Hayedo de Monasterio de Hermo

17/04/2014
Sierra de Degaña
Concejo de Cangas del Narcea (Asturias)

Hace unos días había quedado con Manuel en que ahora en primavera, teníamos que hacer algo por Cangas del Narcea, y solo unos días después me llamó para decirme que se estaban viendo osos a pie de carretera, por la zona. Que si no podía adelantar el acercarme hasta allí. Bueno. Con garantía casi total de verlos, tampoco había mucho que pensar. Al final, no se si porque era Semana Santa o por qué, los osos decidieron tomarse el día libre y no aparecieron. Lo que si vimos fue el circo de gente que hay montado en la carretera de Larón, desde horas bien tempranas, para intentar ver los osos en la ladera de enfrente, y aún volveríamos por la tarde, solo para que nos confirmaran que no habían aparecido en todo el día. Mala suerte. Aunque así, tengo disculpa para volver.

Total que entre ir hasta allí, localizar un par de apostaderos e intentar, infructuosamente, ver algún oso durante un buen rato, nos dieron las tantas. Para cuando salimos de cerca de las Brañas de Monesteriu ya era tarde, pero aún nos daría tiempo a una preciosa ruta por el increible hayedo de Monesterio d´Ermu, dentro del Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, el hayedo más extenso de Asturias, con más de 1.500 has.

Inicio: Brañas de Monesteriu (Carretera CN-9)
Distancia: 13 km
Desnivel máximo en ascenso: 375 m
Desnivel acumulado positivo: 450 m
Desnivel acumulado negativo: 800 m
Tiempos: 5 horas y media
NOTA: En estos momentos (2014) el Parque Natural de Fuentes del Narcea está derogado por sentencia, pero en el futuro el IGI (Instrumento de Gestión Integrado) podría definir una zona por la que discurre la ruta como de Uso Restringido, para lo que sería necesario obtener el oportuno permiso-
Aviso: Es posible que si intentais repetir esta ruta, o tan solo visitar la braña de Monesteriu d´Ermu, tengais la desgracia de tropezaros con un vecino del pueblo que dice ser dueño del monte y que impide, arbitrariamente, el acceso al mismo. Teneis más información AQUI.


Dejamos el coche donde se termina el asfalto de la carretera, privada, todo hay que decirlo, que desde Monesteriu d´Ermu daba servicio a las instalaciones mineras en la cabecera del valle y que aún seguía hasta las brañas de Monesteriu.


Allí quedan aún parte de las instalaciones mineras. Si se dan por cerradas definitivamente, tampoco estaría de más rehabilitar un poco la zona, que no deja de llamar la atención ese estado de abandono, en una zona que era de acceso restringido hasta la anulación del PRUG del Parque Natural y que previsiblemente volverá a serlo.


Recorremos a pie los últimos centenares de metros de la pista, que nos conduce hasta las brañas de Monesteriu.


Alcanzamos las brañas de Monesteriu, con un modesto aún, río Narcea. Allí se mantienen perfectamente conservadas varias cabañas. Por encima de la braña pasamos hace unos meses cuando después de hacer cumbre en el Cuetu Arbás, nos acercamos hasta la zona de Chauchina, para ver las verdaderas fuentes del río Narcea.


Una vega preciosa, con una estupenda fuente, capilla, ...


Salimos de la braña por una ancha pista, de origen minero, que se interna casi en llano en el bosque.


Nada más entrar en él ya vemos lo que va a ser la tónica general en toda la ruta: atravesar un impresionante hayedo de suelo limpio y en el que los árboles visten largos líquenes. En algunos casos tal parece que no hayan perdido la hoja.



Alcanzamos una zona un tanto despejada, una calicata o una escombrera, que parece haber sido revegetada y desde la que vemos la carretera por la que subimos hasta la braña.



Seguimos recorriendo el interior del hayedo. De momento continuamos por una buena pista aunque por poco tiempo ya.


Alcanzamos una zona en la que las pendientes laderas de la Sierra de Degaña dan paso a una zona mucho más llana, en la que parecen formarse leves hondonadas. La pista ya ha desaparecido y seguimos por un poco perceptible sendero. De todas formas la dirección es clara. Sensiblemente horizontal, valle abajo.



Este tramo puede que fuera el más guapo del hayedo. Y eso que acabábamos de salir del invierno. No puedo sino imaginarme como será esto con la primavera más avanzada y sobre todo en pleno otoño.


Bordeamos por la derecha una hondonada despejada de árboles. Parece el lecho de una antigua charca, de hecho se ve su extremo totalmente inundado.


Volvemos a internarnos en el bosque. A tramos la senda se hace más perceptible. En otros hay que ir buscándola. Tampoco hay muchos jitos, por decir algo, en todo el recorrido.



Por fin alcanzamos la buena vega de Portiel, en medio del bosque. Se ve totalmente encharcada en su zona central, así que la evitamos por un sendero que la bordea por su izquierda.




Ver no llegamos a ver osos, pero sin duda estamos en tierra de ellos. Estas son solo unas muestras de todas las cagadas (con perdón) que llegamos a ver a lo largo de la ruta.



Continuamos un tramo más por medio del hayedo, hasta que salimos a la braña de la Revechada. Un oasis de pasto en medio de aquel inmenso bosque.


En la vega se conserva una buena cabaña y quedan restos de otra. Al otro lado del valle el Caniechas. Con las ganas que le tengo yo.


Salimos de la vega por el lado contrario y por encima de las cabañas. Desde este momento toca ir ganando altura, primero poco a poco. Ya empezamos a ver el pueblo de Monesteriu d´Ermu.


Salimos por la zona alta del bosque y entramos en una zona donde aparece el brezo, teniendo que atravesar algún que otro pedrero. En la zona baja la senda aún es clara, aunque por momentos se presente algo tomada. Además a nosotros la nieve empieza a dificultarnos el avance. Sin embargo en la zona alta, la senda se retuerce y a tramos se pierde, aunque la idea es seguir subiendo hacia la derecha, hacia el falso picachín - ya que en realidad no llega a ser una cumbre como tal - que se ve y que se corresponde con el denominado como Pico del Mediodía.



El Cuerno Changreiro al fondo. Detrás quedaría la laguna Changreiro, ya en tierras de Degaña.


Alcanzamos la explanada que en realidad constituye el Pico del Mediodía (1.621 m), una preciosa atalaya separada del resto de la Sierra de Degaña. La idea original era haber ascendido hasta el Pico Rubio, el más alto de la sierra y que se ve en la foto, pero hoy no nos va a dar tiempo.


Al otro lado del valle, la Peña el Xiplo, sobre el crestón calizo de las Peñas de Xalón y la mole del Caniechas con Monesterio d´Ermu bajo él.


La zona alta del valle de Ermu, con el hayedo que hemos venido recorriendo y la braña la Revechada como una isla en medio del bosque. Al fondo destaca el Cuetu Arbás.


La sierra de Degaña continúa hacia el Cuernu Changreiro.


Justo debajo de nosotros Monesteriu d´Ermu.


Un zoom a las Peñas de Xalón, con el pueblo de Gedrez detrás. Al fondo a la derecha el Pico Cerveiríz o Tonón, entre los valles del Coto y las Montañas.


Renunciamos a la cumbre del Pico Rubio, de manera que toca ahora recorrer la cabecera del valle de La Carbazosa, para lo que bajaremos hasta las pequeñas vegas que se ven, que cruzaremos más o menos en horizontal hacia la derecha.



Bajamos hacia las vegas de la cabecera del arroyo de la Carbazosa....


... y nos internamos de nuevo en el bosque.


Mucho serbal en esta zona, con un bosque más cerrado y con más maleza. Nos costó un poco dar con la senda a la salida de la vega, pero luego reapareció muy marcada.




Salimos del valle de La Carbazosa y entramos en el valle de Vachongo, por el que vamos a iniciar el descenso. De camino iremos espantando algún que otro corzo.


Aunque aún tenemos que cruzar toda su cabecera hasta el arroyo de Vachongo.



Cruzamos el arroyo Vachongo, que aquí aún no nos poco demasiadas dificultades y nos acercamos hasta la braña de Vachongo.



En Vachongo paramos a comer junto a las ruinas de las cabañas, con vistas hacia el Caniecha y cuando el día ya había empezado a cambiar, entrando muchas nubes. De todas formas nos lo tomamos con calma. Como casi siempre Manuel se ha traído hasta café y por supuesto, que no falte orujo "pa echar unes pingarates".


Después de comer empezamos el descenso que haremos todo a lo largo del valle, siempre próximos al arroyo, que va a ir creciendo a medida que se le sumen nuevos afluentes.


Increíble la cantidad de liquen que hay en todos los árboles de esta zona.


Cruzamos una vez más el arroyo, ahora a la margen derecha.



Precioso el hayedo en este tramo, en lo más encañonado del valle, donde se comprime un tanto entre los crestones de ambas márgenes.



El descenso es muy pronunciado, pero hay senda marcada en todo momento, que se hace más evidente a medida que perdemos altura.


La foto no está retocada. Ese es el verde que tapiza el suelo del bosque en este tramo.



Toca un nuevo vadeo, ahora a la margen izquierda, cuando el arroyo ya empieza a tener cierta entidad.


La parte baja puede que sea la más guapa de todo el valle, con árboles y piedras tapizados de musgo.



Queda un último vadeo a la margen derecha. Este es el que nos da más problemas y en el  que hubo que buscar por donde cruzar, aunque tampoco dio excesiva guerra.


Y ya por la margen derecha acabamos de bajar el valle hasta salir a unos prados existentes abajo. Allí cortamos a la izquierda bajando por ellos hasta llegar a orillas del río Narcea.


Llegamos al Narcea. Ahora hay que buscar aguas abajo el puente que nos permita cruzar a la otra orilla, por donde pasa la carretera que sube a Monesteriu d´Ermu.


Y el puente es esto. Un tronco colocado sobre el cauce, con lo que parece una vieja tubería de mina a media altura, a modo de pasamanos. Sencillo, pero eficaz.


Yo solo nos separaban unos metros de la carretera desde la que damos vista al valle de Vachongo por el que acabamos de bajar.


Y de allí a recoger los coches y luego volver a darnos una vuelta por los apostaderos de osos, en los que nos confirmaron que no habían asomado en todo el día. Así que cervecita y para casa. Por todo lo comentado arriba en Nota y Aviso, sobre la posible declaración de uso restringido del hayedo y los problemas de acceso por parte de los vecinos, no publico el track.

Un saludo
Cienfuegos

15 comentarios:

  1. Hace años que estuve fotografiandolo, Javier. Con la mala suerte de que nos llovió abondo. Un desastre.
    No tiene mala pinta, no. A ver para este próximo otoño se pone a tiro, no parace que sea dificil.
    Un abrazo,

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    1. En otoño tiene que ser sencillamente impresionante. Y no, no es complicada, además seguramente el tramo más fotogénico para el otoño sea la primera parte hasta la primera vega. Bosque limpio y amplio, con árboles de mucha envergadura. Un par de aroyos para dar algo de juego y muchos troncos tirados, con lo que me imagino se llenará de setas.... no se si no iré yo también, je, je.
      Un saludo

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  2. Hola Javi, preciosa ruta...y magnificas fotos, todo un espectáculo. Esi fayeu na seronda...pa morise. Lastima lo de los osos, yo nunca vi ninguno tampoco en livertad. Un abrazu.

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    1. Te digo lo que a Antonio, Jorge. Y no, yo tampoco los ví nunca en libertad.
      Un saludu

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  3. Uyyyyyyy Javi, con lo que a mi me gustan los hayedos y de éste no había oido hablar, mil gracias por compartir, fotos preciosas como de costumbre,.. y además habita el oso en este bosque precioso, vamos que queda apuntada desde ya...ya me explicas el domingo.
    Abrazotedecisivo

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    1. Sara, anda que no tienes aqui árboles para repartir abrazos, pero cuidado no te lo de un oso, ja, ja.
      Un saludo

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  4. ¡¡Que pasada!!. En cualquier época del año tiene que ser guapa esta ruta, pero en otoño,buffff.
    Saludos.

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    1. Pues si. Este hayedo en otoño tiene que ser impresionante. No descarto volver por el valle a verlo en octubre o noviembre.
      Un saludo

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  5. Precioso Javi. Yo la verdad es que también pensaba que era de uso restringido. Si tu me dices que no lo es, voy a tener que conocerlo este otoño. ¿Llevasteis dos coches o bajasteis toda la carretera?

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    1. Jonatan, la ruta como comentaba en el reportaje iba a ser más ambiciosa. La idea era subir al Rubio y acabar recorriendo tambien la zona baja del valle por lo que habíamos dejado un coche en Rengos. Al final no se pudo hacer todo. Hicimos dedo para subir a recoger el coche de arriba. La verdad es que salió bien y no tuvimos que esperar nada en la carretera.
      Un saludo

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  6. Guapa, Guapaaa si señor, no todo es subir cumbres importantes, reportajes como este nos hacen conocer excelentes zonas casi virgenes de nuestra tierrina, .. con el Prug en vigor o invalidado, que le den, por lo menos nos has enseñado un lugar para poder disfrutar de su belleza.
    Un Saludo.

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    1. Pues no,no hay cumbre, aunque, al menos para mi. cada vez le doy menos importancia a la cumbre y más al camino. A veces hay cumbre y otras, ... no. Lo importante es disfrutar.
      Un saludo

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  7. Gracias Cienfuegos por tus reportajes y especialmente por este, en el que enseñas una tierra que para mi resulta muy familiar. ¡¡El oso seguro que te está esperando para la próxima visita!!.

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    1. De nada, Jose, faltaría más. En todo caso darle las gracias a Manuel, que es quien me lleva de la mano por esas tierras de Cangas que tan bien conoce y en las que yo aún soy novato.
      Ya veremos si hay suerte la próxima vez.
      Un saludo

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  8. He eliminado todas los comentarios referentes a la privacidad del hayedo de Monasterio de Hermo. Por supuesto, no voy a ser yo quien me ponga a discutir sobre el acceso al monte con el supuesto dueño del mismo - no se si en su totalidad o solo en parte -, pero la entrada al blog se queda como está. Yo tengo no menos de media docena de libros donde viene documentada esta ruta, cuando aquello no era parque y previsiblemente se podía entrar de forma libre, por no hablar de publicaciones de rutas similares a la mia en diferentes blogs y foros de montaña. Por poner un par de ejemplos "Guia de los bosques de Asturias, de Tomás Emilio Díaz y Antonio Vázquez" o "Itinerarios y paseos por nuestros bosques de Jose María Fernández Díaz-Formentí", además de rutas en los foros de Asturmet o Foropicos. No creo que sea precisamente una entrada publicada en un blog de lo más discreto, como pueda ser este, la que vaya a causar problemas. De hecho, lo que tengo es un disgusto bien grande por ver el revuelo que se ha montado por algo tan inocente como un simple paseo por un bosque, en el que nada se ha dañado y del que nadie sabría, empezando por el dueño, de no haberlo contado yo aqui. Lo dicho, ya lo siento.
    Un saludo

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