lunes, 11 de enero de 2016

Los Gurbiñales por la Canal de la Muyada

21/12/2015
Macizo del Cornión
Concejo de Cangas de Onís (Asturias)

Tras varios e infructuosos intentos de salir con Alberto, por fin este día conseguimos cuadrar agendas para hacer algo juntos. A él se le apetecía conocer los Cabritales y a mi me quedaban cosas pendientes por la zona, por lo que no resultó complicado cerrar la que creo que fue una ruta muy apañada por una zona que, pese a su cercanía a Pandecarmen y la Vega de Enol, pasa por ser uno de los lugares menos visitados del Macizo del Cornión: la Sierra de los Gurbiñales.


Inicio/Fin: Aparcamiento de Pandecarmen
Distancia: 14,6 Km
Desnivel máximo: 780 m
Desnivel positivo acumulado: 1.250 m
Tiempos: 7 y 3/4 horas
Nota: La ruta se efectúa durante gran parte del recorrido en completa ausencia de sendas, por lo que una buena orientación en montaña, se hace imprescindible. La Canal de la Muyada sin ser complicada, debe afrontarse con cuidado, no siendo recomendable en caso de lluvias por si llevara agua. Lo mismo ocurre con el Sedo del Cuevón que, más en descenso y pese a estar equipado con una cuerda a modo de pasamanos, debe cruzarse extremando las precauciones.


Total, que salimos de Pandecarmen (1.065 m) cuando apenas si había amanecido y el cielo aún se teñía de naranjas sobre las Peñas Santas.


La primera parte de la ruta era conocida y sobre ella tenéis una entrada en el blog AQUI, de cuando hicimos una circular a la cuenca del rio Pelabarda. Se trata de seguir el camino de Vegarredonda hasta cerca de la Vega´l Güertu, para tomar una senda que a la derecha, baja a cruzar el río Pomperi, que nos encontramos con poco caudal.


La senda sube a continuación a ganar los Llanos del Burdio (1.080 m), bajo la majada de Vega la Piedra, de donde sale, en llano y hacia la izquierda, el Camín de la Madera, mientras que nosotros debíamos empezar a perder altura por el fondo de la vaguada, en dirección al río Pomperi.


Pocas fotos en este tramo, ya conocido, con poca y mala luz a aquellas horas. Dejando atrás y bajo la senda la Fuente la Cerezal, nos internamos en el Monte la Cerezal, por el que iremos bajando, siguiendo el perdido camín del puertu de los pastores de Següencu.


Vamos dejando por debajo nuestro el río Pomperi con el Bosque de Pome al otro lado del valle. A partir del Collado del Monte la senda pierde altura con mayor rapidez y se aproxima al río.



Tras aproximarse al río, la senda remonta unos metros para acabar bajando al Campo Pelabarda, en el que destaca un llamativo y enorme ejemplar de haya.


El Puente Pelabarda (710 m) está justo debajo y hasta él nos acercamos unos instantes.


Desde él vemos, aguas abajo y escondida en la margen izquierda, la marcada entalladura de la Canal de la Muyada, que es nuestro primer objetivo.


Toca remontar unos metros hasta localizar una poco marcada senda, que se aproxima hasta la base de la canal, siguiendo aguas abajo la margen izquierda del río Pelabarda.


Llegamos así a la base de la Canal de la Muyada. La verdad es que la parte baja de la misma quita las ganas de meterse en ella. Allí la canal se descuelga en una vertical y pulida pared de unos 15 o 20 m que ofrece pocas posibilidades de ascenso.


Sin embargo, ascendiendo por mitad del bosque, en la parte izquierda de la canal, alcanzamos una grieta, justo en la cabecera de la anterior pared en la que se observan una piedras encajadas a modo de peldaños. Es el acceso a la Canal de la Muyada.


Tras la grieta, se remontan unos primeros metros por la izquierda de la canal para luego ya meterse de lleno en ella. Y la canal de la Muyada es precisamente eso, una estrecha canal, el fondo de un barranco por el que sin duda correrá el agua en días de tormenta y por el que debemos ir ascendiendo.


Una vista atrás en la zona baja.


Poco después la canal se abre y no es posible seguir el cauce, debiendo progresar a la izquierda de ella. Con todo la pendiente no mengua.



En la zona alta la canal se divide en dos, ofreciendo dos posibles salidas. A la izquierda está la más baja, que nos dirige al Camín de la Madera. A la derecha, la canal sigue subiendo y alcanza el Jaedo de Ciarda. Nosotros saldríamos por la primera, a la izquierda, subiendo por una larga ladera de hierba en la que la pendiente, por imposible que parezca, se acentúa aún más.


La salida de la canal nos deposita en una pequeña colladina (980), un crestón que resulta ser un precioso balcón colgado sobre el cauce del río Pelabarda.


Al otro lado del río las cumbres de Piedras Negras o el Paré Merín y al fondo, ya al otro lado del valle del Dobra, la Sierra de Amieva.


El bosque de Pome, ...


... y la vega de Fana.


Desde el colladín, aún queda por remontar un tramo, por terreno sumamente incómodo, muy quebrado, con las grietas ocultas por la larga hierba.


Salimos así al Camín de la Madera (1.030 m), un poco más adelante del cruce con el camino que sube a la vega de Ciarda. Sobre este camino y la siguiente parte de la ruta de hoy tenéis otra entrada en el blog AQUI, de cuando recorrimos los ríos Junjumia y Pomperi.


Siguiendo por el Camín de la Madera, cruzamos el estrecho paso del El Escaleru y desembocamos en el precioso Jaedo de Ciarda.


Cruzando la base del hayedo nos asomamos al siempre increíble balcón del Collado de los Cabritales (1.080 m), inmejorable mirador sobre el Cañón del Dobra, justo a la altura de la Mecedura de los Ríos. Al fondo el valle del Dobra llega por la izquierda desde el valle de Angón y continúa a la derecha hacia su desembocadura en el Sella. Bajo nosotros, a la derecha, el Pelabarda y a la izquierda el Junjumia.


Sobre la Sierra de Amieva destacan varias cumbres conocidas, como el Recuencu y detrás el Maciédome.


O el Tiatordos, asomando por encima del Carria.


Allí paramos a picar algo, mientras disfrutábamos con las vistas y Alberto me aleccionaba sobre las incontables canales de la Garganta del Dobra, para después seguir subiendo por el Jaedo de Ciarda, con tendencia a la izquierda.


La senda sube con fuerza, trazando cortas zetas por las Astas de Ciarda, hasta salir, por fin al sol, a la Vega de Ciarda (1.180 m), en la que se localizan varias cabañas en ruinas.


Vamos subiendo por la Vega de Ciarda, mientras a nuestras espaldas se abren los horizontes. El día, fuera de las encajonadas profundidades del Pelabarda, resultaba espléndido.


En esta ocasión doy con la senda buena con nos lleve a la Redondiellina, bordeando por la izquierda el crestón calizo que cierra la parte superior de Ciarda, ofreciéndonos así una buena vista sobre las Vegas de Enol y La Cueva, con la Porra de Enol en el centro.


Desde la Redondiellina giramos a la derecha, buscando el collado Gusteguerra (1.330 m), en el que daremos vista de nuevo al valle del Junjumia o Gusteguerra, con todo el murallón que desde su extremo derecho en la Mesa del Naipe, cierra la margen izquierda del río, justo enfrente.


Hacia la zona alta del valle vemos ya las cumbres del Cornión, las Torres de los Traviesos, Asturianos y Canal Parda, las Peñas Santas, el Requexón, ...


De momento toca perder los 200 m que nos separan de la antigua majada de Gusteguerra.


Y trazar nuevos planes para volver por la zona, quizás para visitar la Canal de Chizidi. Y es que no acabamos nunca de conocerlo todo.


Desde Gusteguerra (1.130 m) subiremos por el valle del Junjumia hasta la majada de Jul Paré, siguiendo el mismo itinerario de mi anterior visita. De momento mayormente en llano, por terreno bastante cómodo, por la margen derecha del río hasta alcanzar el manantial de Fuente Prieta.


Desde Fuente Prieta recorrer la ladera derecha se complica más, por lo que poco después la dejamos para pasar a la margen izquierda, buscando un buen punto para vadear el río (1.090 m).


Cruzamos justo a la altura de una pequeña vega que divide el Monte los Somedanos (aguas abajo) de la Joyosa de Verdepelao (aguas arriba) y en la que nos internamos.


Hay que remontar unos metros, alejándose del cauce hasta localizar una especie de franja más despejada de árboles que sube hacia la izquierda y que nos marca la dirección hacia Jul Paré.


Esa franja nos encamina a una marcada vaguada por la que subimos, alejándonos de río Junjumia.


Llegamos así a la escondida majada de Jul Paré (1.355 m), muy sombría en estas fechas.


Allí quedan restos de un par de cabañas y varios corros para el ganado. En Ciarda ya habíamos visto rebecos, pero aquí espantamos un buen rebaño de ellos.


Salimos de Jul Paré por la vertiente del río, bajando por la senda que se dirige a Vegarredonda, aunque pronto la dejamos, ya que nuestro destino vuelve a ser la Sierra de los Gurbiñales, a la que subiremos por la Ingiesa las Juentes, una marcada franja de hierba que culmina en una pequeña horcada.


Por lo tanto, toca vadear una vez más el Junjumia (1.275 m), cuando ya estamos muy cerca del refugio de Vegarredonda, que veremos desde un poco más arriba.


El sendero de la Ingiesta las Juentes sube pegado a la pared que cierra por la derecha la franja de hierba.


Alcanzamos la horcada (1.450 m). Un buen sitio para hacer una parada y comer al sol, mientras disfrutamos de las vistas sobre las Peñas Santas, el Requexón, los Poyones o el Cotalba.


De todas formas, tampoco nos entretenemos mucho. Todavía queda trabajo por hacer. De momento pasamos a la vertiente del Redimuña o Pomperi, en la que se abren pequeñas vegas, por las que vamos avanzando.


Llegamos así hasta la majada Las Fuentes (1.410 m), con una buena cabaña en lo alto de una de las colladinas. Estamos justo en la vertical del Alto de los Gurbiñales, máxima altitud de la sierra y yo venía con el antojo de hacer cima, así que ...


Subimos a derecho desde la majada y seguramente no por el mejor sitio, teniendo que usar las manos en algún punto, pero sin mayor dificultad, hasta que por fin hacemos cumbre en el Alto los Gurbiñales (1.497 m), marcado por un simple jito.


Como me parecía, es un buen mirador de buena parte del Cornión, con las cumbres de la zona alta, justo enfrente, desde los Cabrones, Traviesos, Canal Parda, Peñas Santas, Requexón, Poyones, Canal Vaquera, hasta el Cotalba.


La Vega y la Porra de Enol. Al fondo del todo, el Cantábrico.


La zona de Peña Ruana, Jascal y Cabezo Llerosos. La vega que se ve a la derecha, creo que sea la zona de Orrial.


La Sierra de los Gurbiñales, sigue al noroeste y por ella continuaremos, aprovechando la franja herbosa que se ve en la vertiente del Junjumia (izda).


Así que nos despedimos de los Argaos y la Torre de Santa María, con el refugio de Vegarredonda, o mejor dicho los refugios, ya que se ven los dos, en la base de la foto.


Avanzábamos por la sierra, camino de la Boca Juan de Déu, cuando pasamos frente a un muro de piedras que primero pensé era un corro y luego un muro para impedir que el ganado cayera en una sima, pero nuestra sorpresa fue mayúscula cuando vimos que se trataba de una cueva con una estupenda escalera de piedra para bajar.


La cueva tienen una especie de habitáculo al fondo, construido con unos muros de piedra, para separarlo del resto, como si hubiera sido la estancia del pastor. Un sitio cuando menos curioso, del que desconozco su nombre, por lo que agradeceré cualquier noticia.


Seguimos hacia la cercana Boca Juan de Déu (1.389 m), una  pequeña collada que permite la comunicación entre las dos laderas de la sierra y por la que discurre la senda que desde aquí bajaba hacia Gusteguerra.


Por la Boca Juan de Déu pasamos nuevamente a la ladera este de la sierra, aparentemente más amable que la oeste y donde se localizan las mejores vegas de esta zona alta.


Estas vegas quedan elevadas sobre el valle del Redimuña, y el camino de Vegarredonda y bajar hasta él no es sencillo, pues unas altas y verticales paredes cortan a pico el descenso desde lo alto de la sierra, presentando muy pocos puntos de paso, tan solo las Cuenyes de los Corrales y los Pavos en los extremos norte y sur de la sierra y los Sedos del Cuevón, la Poza y el Paré Rubio en la zona intermedia. Nosotros optaremos por el Sedo del Cuevón.


Por ello recorremos las vegas hasta su extremo norte, en donde localizamos un poco perceptible sendero que baja hacia la derecha, internándose en el bosque de la Joyosa del Cuevón.


La senda se pierde poco después y debemos empezar a negociar la mejor bajada por la Joyosa, bastante quebrada e incómoda de recorrer en su zona alta, bajando siempre con tendencia hacia la izquierda.


La zona baja mantiene la inclinación, pero se muestra más benigna de recorrer.


Por fin, en el límite superior de los cortados, localizamos una llamativa cueva que es lo que veníamos buscando. Se trata del Cuevón y nos marca la localización del Sedo del Cuevón.


La cueva presenta dos cavidades. La más externa cuenta con un curioso "duernu" un pequeño cuenco de madera que recoge el agua de varias goteras, a modo de fuente, en el que echo un trago.


La segunda es mayor y presenta alguna formación apreciable.


Justo debajo de la cueva se inicia el Sedo del Cuevón. Sin ser un sedo complicado, debe acometerse con cuidado, más en descenso y en esta época del año, en la que la hojarasca depositada en el suelo resbala mucho y oculta las zonas donde pisamos. Sabía que en su tramo más vertical contaba con varios perfiles metálicos a modo de ayuda, pero además nos lo encontramos equipado con una cuerda a modo de pasamanos que parece haber sido instalada recientemente.


El sedo visto desde abajo. Parece ser que aquí falleció, al despeñarse, un guarda del parque hace años.


Desde el sedo ya solo nos resta bajar un corto tramo hacia la derecha para alcanzar la majada de la Vega la Piedra (1.135 m), en el camino de Vegarredonda.


Salimos al conocido y tantas veces recorrido "camino del parque" cuando el sol ya está muy bajo y la luna se eleva sobre el horizonte.


Las últimas luces dan sobre la Torre de Santa María cuando bajamos hacia Pandecarmen.


Y ya en Pandecarmen, cerramos esta preciosa circular por la pequeña pero matona Sierra de los Gurbiñales, mientras vemos la localización del Sedo del Cuevón y el itinerario que seguimos por la Joyosa del Cuevón.


Y ya junto al coche, cambio de ropa y para Cangas de Onís a tomarse algo antes de volver a Oviedo. Os dejo el track.



Un saludo
Cienfuegos

16 comentarios:

  1. Impresionante ruta, Cienfuegos. Fantástica la ascensión por la Canal de la Muyada que, a primera vista, en la lejanía parece inaccesible. He seguido con gran deleite vuestros pasos por esta sierra que desconozco totalmente. Muy buena la toponimia que habs señalado, me imagino que la habrás sacado en gran parte de los libros del gran Paco Ballesteros. En fin, me has puesto los dientes largos tras la visión de tan magnífico reportaje. Buen trabajo, compañero. Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Victor, pues ya ves que una vez das con el paso de entrada, no tiene ninguna complicación. La toponímia, efectivamente, sale de los libros de Ballesteros. El de Pastores y majadas del Cornión, completado con el de Covadonga y su entorno, para estas zonas son un lujo.
      Saludos

      Eliminar
  2. Soy Mar Javier, vaya ruta más espectacular que nos has mostrado en este recorrido tan complicado, orográficamente hablando, esos rincones tan recónditos, esas canales de vértigo con esos sedos tan endiablados...una pasada

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si que es una ruta un poco enrevesada, pero como fui conociendo poco a poco la zona, esta es la tercera vez que pasaba por alguno de esos sitios, pues ayuda a que no lo parezca tanto y voy tachando sitios que se me apetece conocer. Habrá nuevas visitas, sin duda. Y no te quejes de los sedos, que tú misma cruzaste el del Cuevón, je, je.
      Un abrazo

      Eliminar
  3. Defino con una sola palabra,lo que he sentido al ver este hermoso reportaje: ESPECTACULAR.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Viti, pero lo que es espectacular es el territorio por donde discurre.
      Un saludo

      Eliminar
  4. Nos ha encantado tu propuesta por la Sierra de los Gurbiñales, la subida por la canal de Muyada y para rematar el espectacular Cuevón.
    Nos está apeteciendo mucho la zona, precioso repor!!
    Un abrazo!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues ya sabeis. Os aseguro dos cosas, vais a ver poca gente y yo creo que os iba a encantar.
      Un saludo

      Eliminar
  5. Brutal Cienfuegos... Nun va muncho qu'anduve pela parte baxa del Pelabarda y quedeme cola cosa de conocer meyor eses canales y sedos. gracies por enseñar esa baxera del Cornion que tan pocu se camina por mirar pa los altos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La Xerra los Gurbiñales ye una maraviella con munchos requexos pa metete per ellos. Ya nun te digo si dende los Cabritales mires p´abaxo, pal Junjumia o el Dobra. Ye guapísima y amás nun la visita naide. Tol mundu pasa embaxo della camín de Vegarredonda y ensin mirar p´arriba ni imaxinase lo que hay per alli.
      Un saludu

      Eliminar
  6. Estimable ruta Javier, cada vez se me acumula más el trabajo viendo estos estupendos reportajes, ya le tengo ganas a esa zona del Puente Pelabarda,canal de Muyada, Camín de la Madera y también recorrer la zona del alto Gurbiñales. El Sedo y cueva del Cuevón y Gustaguerra los conocí camino de Chizidi y el Porru La Armada.
    un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues ya ves que solo con el sedo del Cuevón no acabaste de conocerla, ja, ja. La verdad es que parece mentira que en un sierra tan pequeña pueda haber tal cantidad de recovecos que merezcan la pena visitarse. Aún volveré por allí. Seguro.
      Un saludo

      Eliminar
  7. Una pasadísima de reportaje, fotazas de otra zona de Asturias divina.
    Mi abrazotedecisivo Javi.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Sara. Como siempre, las fotografási se lo deben casi todo al entorno en que se sacan.
      Un abrazo

      Eliminar
  8. Respuestas
    1. Es una ruta preciosa y espectacular, pero no te creas que es dificil. Tan solo tener claro los puntos de paso.
      Saludos

      Eliminar