jueves, 4 de agosto de 2016

Peña Escrita por las Minas de Llampaces

08/07/2016
Sierra Escrita o del Crespón
Concejos de Laviana y Sobrescobio (Asturias)

La Sierra Escrita o del Crespón separa los valles de los ríos Soto en Laviana, y Alba en Sobrescobio. Hace tiempo había recorrido la ladera oriental por el PR.AS-121 "Sierra del Crespón" ascendiendo a la cima del Fueyu, la cumbre más septentrional de la sierra. Tiempo después leí sobre las Minas de Llampaces en la cara oeste de la sierra y sobre la posibilidad de cruzarla en travesía entre Soto Llorío y Soto Agues. Y eso precisamente fue lo que hicimos en una escapada exprés Bedia y yo, aprovechando para coronar la cumbre del Faltiñosu o Peña Escrita, en una preciosa ruta que, no obstante, puede ser mejor para otra época del año cuando la vegetación se muestre más benigna.


Inicio: Soto Llorío
Fin: Soto Agues
Distancia: 12,3 Km
Desnivel máximo: 840 m
Desnivel acumulado positivo: 880 m
Desnivel acumulado negativo: 780 m
Tiempos: 6 horas


Dejamos el coche a la entrada de Soto Llorio y cruzamos el pueblo, aunque no enteramente, pues deberemos tomar la pista que a la derecha y junto a un grupo de hórreos, sube por la margen  izquierda del valle de Soto, ganando altura desde el primer momento.


Al frente y al otro lado del valle, vamos a ir viendo la Sierra del Crespón que tendremos que cruzar, con la cumbre más septentrional de ésta, la del Fueyu, destacando claramente.


Buena pista la que sube valle arriba y que constituye la ruta habitual para ascender a la Peña Llorio o Peña del Cordal, así como una via alternativa para ascender también al Guanalón.



Alcanzamos así un amplio cruce en el que se localiza la buena fuente de Fuente Fondera, en la que echamos un trago antes de seguir por el ramal que continúa de frente.


Sin embargo solo unos metros más allá dejaremos la pista que sube valle arriba para tomar otra que baja a la izquierda, a cruzar el arroyo de Soto y arrimarse a la base de la sierra. Desde aquí ya vemos, aunque aún no sabíamos por donde, la ladera por la que discurre el Camín de les Mines de Llampaces.


La pista cruza el arroyo y bordeando Prau Puzu gana una cabaña de nueva construcción bajo la que hay un cruce. A la izquierda podemos acercarnos al manantial de La Fabariega, aunque debemos tomar el ramal de la derecha, cuando ya vemos a nuestras espaldas la cumbre de la Peña Llorío o del Cordal.


La pista de Les Pericuetes sube con fuerte pendiente. Justo cuando empieza a llanear debemos ir atentos, pues un sendero sale a contramano subiendo a la izquierda. Está marcado con un jito.


Estamos en el Camín de les Mines de Llampaces. Solo unos metros más allá veremos la primera bocamina. Una amplia galería que entra en llano, parcialmente inundada. Las Minas de Llampaces eran minas de cobre explotadas desde antiguo.


El camino es amplio y no especialmente abandonado en esta primera parte, conservando buenas armaduras y sube tendidamente hacia la izquierda.


Poco más arriba da un giro a la derecha internándose en un pequeño bosque.


A partir de aquí la senda pierde entidad, aunque se conserva suficientemente marcada.


En nuestro caso el problema vino a la salida del bosque. Allí la ladera en estas fechas es un ínmenso felechal (helechal) en el que cuesta seguir la traza, aún cuando conseguimos seguirla fielmente. La senda sube con mucha pendiente por la despejada ladera, trazando contínuas zetas y ganado altura rápidamente sobre el fondo del valle.


El sol apretaba fuerte y la vegetación no ayudaba precisamente a aligerar la sensación de bochorno. Por suerte, en la zona alta se acaban los felechos, ....


..., a la vez que la senda recobra entidad, soportada de nuevo por buenas  armaduras.


Las vistas a esta altura ya son soberbias, con Peña Llorío o el Cordal a la derecha, el Guanalón a la izquierda y Peña Mea al fondo.


En la zona alta, aflora ya de forma continua la caliza, a medida que la sierra se vuelve más agreste.


Pero la pendiente no se suaviza. Comentábamos que ya solo subir hasta aquí a trabajar, constituía todo un trabajo.


Por fin la senda gira a la derecha para acercarse ya a la base del paredón cimero, en donde se localizan la mayor parte de las bocaminas. Desde ellas, sube a la izquierda a ganar la cresta.


Una de las bocaminas


Y la más grande todas, con varias galerias, alguna que parece ser aprovechada para guardar ganado.


Buenos agujeros por todas partes. Desde aquí se bajaba el mineral mediante un cable de 1 Km de longitud hasta la fábrica de Cimalavilla, construida en 1884 por la sociedad Félix Romero y Cia.


Para ganar la cresta se sale de la zona de las bocaminas hacia la izquierda, dirigiéndonos a una aguja que se cruza por un corto sedo. Es el Cantu la Fondura.


Corto y sencillo, pero aéreo. Un paso muy guapo.


Una vista atras en la que se ve la localización de las diferentes bocaminas.


Una vez cruzado el sedo, la senda sube a plomo justo bajo los desplomes de la cresta, pasando junto a varias bocaminas más, de menor tamaño. Me sprprendió que alguna estaba prácticamente en la cresta misma de la sierra.


Alcanzamos así por fin, no sin esfuerzo, la collada de La Enrayá, en la que damos vista al valle de Sobrescobio, con el Embalse de Rioseco y las inmediatas cumbres del Cullargayos o Peña Llagos.


En la collada decidimos que hacer. Mi compañero no está por la labor de hacer cima. Yo ya conozco la cumbre del Fueyu, al norte, así que me decanto por la del Faltriñosu o Peña Escrita, al sur, que me llama mucho más la atención. Desde la collada se sube por entre la vegetación para ya en la zona alta realizar una corta trepada, sencilla pero sucia, que me saca a la cresta desde donde veo la más cercana cumbre del Fueyu con el Triguero y la Xamoca detrás.


Empiezo a recorrer la cresta. Es muy quebrada e incómoda de recorrer. Constantemente hay que ir mirando muy bien donde se pisa, pues la vegetación cubre las grietas y agujeros. Hacia la mitad se afila mucho, con un tramo un tanto aereo con fuertes caidas a ambos lados, especialmente en la vertiente de Sobrescobio.


La última parte es más ancha, pero sigue siendo igual de incómoda. La cima ya está cerca.


Y alcanzo la cumbre del Faltriñosu o Peña Escrita, formada por grandes bloques por los que hay que moverse para disfrutar de sus vistas. La primera foto a Rioseco, junto al embalse.


La sierra continúa al sur por el Rearcu y la Crespina, hacia el Guanalón. Se la ve brava e igual de incómoda que el tramo que me trajo hasta aquí. Habrá que volver oro día con más tiempo para hacerla entera.


El Cullargayos y Peña Llagos con la foz del Nozalín en medio.


Un simple jito de piedras hace de buzón, desde el que se ve el Triguero, los Caspios y la Xamoca al fondo.


Peña Mea entre el Guanalón y la Peña Llorío o del Cordal, con mala luz a aquellas horas hacia esa mano.


Al fondo y de izquierda a derecha, Los Tornos, Llambria, Campigüeños, Carasca y La Senda.


Una vista general del valle de Sobrescobio con los pueblos de Villamorey, Rioseco y Campiellos.



No paro mucho en cumbre. Tengo al compañero esperando en la collada y aún nos queda un buen tramo de ruta, así que desando la cresta, con especial atención en el tramo donde más se afila, cuando ya veo abajo a la derecha las cabañas de Llampaces a donde tendremos que bajar.


Destrepo el tramo de cresta y regreso a La Enrayá con el Fueyu vigilante.


Desde la Enrayá, una difusa senda baja hacia la collada de Llampaces, aunque en esta época la altura de la vegetación nos impide dar bien con ella y acabamos bajando por donde mejor podemos.


Ya en la zona baja reencontramos la senda.


Alcanzamos así la collada de Llampaces con un par de cabañas a la sombra de unos buenos fresnos.


Una vista atrás a la collada de La Enrayá y la ladera por la que acabamos de bajar.


En Llampaces entroncamos con el sendero correspondiente al PR.AS-121 Sierra del Crespón, por el que haremos el regreso. Podíamos acortar ruta bajando directamente hacia las cabañas de la mayá Escrita y por La Llera descender directos a Soto de Agues, pero queremos recorrer el Camín del Agua, por lo que cortaremos a media ladera la vertiente oriental de la Sierra del Crespón hasta alcanzar la última collada que se ve, con un solitario árbol.


Bajo nosotros vamos a ir dejando Villamorey y el embalse de Rioseco, sobre el Nalón.


El Camín del Agua discurre sobre la traída de aguas de Gijón, excavada literalmente en algunos puntos, lo que ofrece algunos tramos verdaderamente espectaculares.


Sobre este PR tenéis otra entrada al blog cuando lo recorrí con una ligera nevada hace ya unos años y que os relaté AQUI.


En aquel momento (marzo 2011) la senda no contaba con pasamanos. Ahora han instalado un cable de acero en los tramos más aéreos.



Una vista atrás, hacia Llampaces.


En la collá Cabera abandonamos la traída de aguas. Esta inicia aquí un amplio sifón, por lo que la senda gana unos metros hasta alcanzar la collada.


Al frente se nos abren las vistas sobre la zona alta del valle del Llaímo, el del río del Alba, con el Retriñón acaparando las miradas.


Nos despedimos de la ladera que hemos venido cortando.


Casi en llano alcanzamos una segunda collada, la collá la Piedra. Desde ella la senda pierde altura cortando la cabecera de la Riega les Amarielles, para salir de ella por la derecha, buscando las cercanas cabañas de la mayá Prieya.


Llegamos a Prieya con buenas cabañas aún.


A la salida de Prieya hacemos una breve parada en su fuente para beber un trago de agua fresca, ya que la tarde había sido calurosa.


Peña Xerragua, Retriñón y por detrás de este asomando el Cabeza d´Arcu


En Prieya enlazamos con la buena pista que sube a la mayá L´Abedul por la que haremos el descenso.


Ya vemos Agues abajo, en el fondo del valle, con sus barrios de Soto y San Andrés.


Ya solo restaba ir bajando por la pista, disfrutando de la estupenda luz que nos regalaba el atardecer, sobre las laderas de la Peña Xerragua, entre las foces que forman el río Alba (izda) y Pandu (dcha), ...


... o sobre la Peña Riegos, con el Cullargayos por detrás.


Poco después saldríamos a la pista por la que discurre la Ruta del Alba, solo unos metros por encima de la piscifactoría. Ya solo restaba seguir hasta Soto de Agues, a donde llegaríamos cuando la tarde ya declinaba.


Y en Soto, a tomarse la correspondiente cerveza. Aún nos quedaba volver a Soto Llorío a por el coche, pero lo bueno de tener amigos en Sobrescobio, es que a veces te hacen de taxista. Os dejo el track.


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Un saludo
Cienfuegos

6 comentarios:

  1. Siempre un toque de originalidad en el recorrido de tus rutas que las hacen diferentes e ineresantes. Esa collada Llampaces preciosa . Algo aérea debe resultar la cresta no? La zona es muy bella. Merece siempre la pena recorrerla. Un abrazo

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    1. Gracias Paloma. Si, la cresta tiene un tramo un poco aéreo y alcanzarla tambien requiere de una corta trepada, sencilla, pero bastante sucia.
      Un abrazo

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  2. Bonita e interesante ruta, la cual yo hice tambien en dos partes.
    Hicimos el mismo recorrido que tu, pero al pasar de La Crespina a La Crespa, abandonamos, hay un paso un poco dificil, pero otra vez hicmos La Crespa y el resto de la Sierra del Crespón.
    Un saludo

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    1. Gracias Sebastián. No conozco la cresta entera, aunque se me apetece. Hace tiempo vi un reopirtaje de Jesús Xialosa con el recorrido íntegro y si que se apreciaba un paso un poco más complicado que debe ser ese que tú dices.
      Saludos

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  3. Ya hace un buen montón de años que hice esa sierra, recuerdo que subimos un poco a la brava haciendo casi la cresta completa, la subida fue en septiembre y nos topamos con un macho de ciervo en celo ya que subimos por un bosque espeso... afortunadamente no pasó nada reseñable, jajaja. Precioso reportaje y lo dejo anotado, esa sierra es espectacular y el recorrido que hiciste me gusta. Un saludo Javi.

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    1. Cuando busqué información di con tu entrada sobre esa ascensión y ya vi que subisteis básicamente, por donde no es, ja, ja. La zona como bien dices, es una pasada.
      Saludos

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