miércoles, 9 de noviembre de 2016

El Cuchu y La Forcada. De Pola el Pino a Tolivia

08/10/2016
Cordal del Retriñón
Concejos de Aller y Laviana (Asturias)

Lo de realizar una ruta con los coyanes a principios de otoño empieza a ser tradición. La verdad es que siempre salen rutas originales, largas, pero sumamente interesantes en las que recorremos alguna zona poco habitual. No iba a ser diferente en esta ocasión en la que, siguiendo la invitación de Ramón y acompañados una vez más de Pablo, íbamos a efectuar una larga travesía entre La Pola Vieya, (Pola del Pino) y Tolivia ascendiendo a las cumbres de los picos Cuchu y La Forcá (La Forcada) y en la que no menos interesante fue el sendero por el que bordeamos las Peñas Negras y Peña Mea hasta la collada Pelúgano.


Inicio: La Pola Vieya/Pola del Pino (Aller)
Fin: Tolivia (Laviana)
Distancia: 20 Km
Desnivel máximo: 1.210 m
Desnivel positivo acumulado: 1.335 m
Desnivel negativo acumulado: 1.490 m
Tiempos: 8 y 1/2 horas


Aparcamos en La Pola Vieya (590 m) cuando apenas si había amanecido. Allí mismo vemos el Valle´l Cotu por el que vamos a subir, con la cumbre del Praera o Les Aberrugues al fondo.


Cruzamos el pueblo buscando la entrada al valle y disfrutando de los guapos rincones que tiene.


En el pueblo cruzamos el río a la margen derecha, pasando junto a la Fuente´l Oteru. Junto al arroyo Rozaliego sube valle arriba una pista que llega hasta el caserío de Plaza Corru donde muere. Desde él sigue buen camino. Nosotros tomamos el que sube un poco a la izquierda, siendo el correcto el que sigue de frente, aunque ambos suben valle arriba y cruzando un prado convergen más arriba.


Muy guapo el siguiente tramo de camino, que conserva aún un perfecto empedrado - ¿quién sabe por cuanto tiempo? - y gana altura con fuerte pendiente por entre los prados de Penamediana.


Cruzamos un tramo en el que el valle se estrangula un tanto y dejamos a la derecha la cascada del Pinganón del Castru (700 m) que nosotros no llegamos a ver, al venir el arroyo muy mermado de agua.


La Pola Vieya ya va quedando muy abajo, al igual que las cabañas de Misiegos d´Abaxu, junto a las que pasamos hace unos instantes. De momento el día amanecía tristón, con nieblas sobre las cumbres. Aunque la previsión era de buen tiempo, al final no lo sería tanto.


Tras un par de revueltas la senda se acerca a un paredón calizo en cuya base hay una llamativa oquedad, un pequeño abrigo. Se trata de la Cueva´l Rizu. Colgada sobre el fondo del valle constituye un buen mirador.


Poco después dejamos a la derecha un desvío y un poco más arriba salimos a una pista que parece haber sido construida no hace demasiado tiempo - una más - y que sube desde Yanos. Cruzamos una portilla y seguimos subiendo por medio de un tramo de bosque.


Tras dejar atrás unas fincas con alguna cabaña la pista alcanza los pastizales de la Vega´l Cotu. Subimos a derecho por medio de las fincas, siguiendo el trazado del viejo sendero de servidumbre hasta la cabaña de la Yana´l Cuedru (1.090 m). Justo a su altura cruzamos la línea de niebla, viendo como emerge ante nosotros la silueta del Cuchu.


Desde la cabaña seguimos subiendo por la vega hasta la portilla que marca la salida de ella, cuando ya veíamos a la derecha la collá Fierros a donde tendríamos que subir, mientras el Cuchu nos mostraba su cara más fiera.


Traspasada la portilla seguimos por un sendero entre fincas. Un tramo precioso. Va a ir en llano siempre hacia la derecha, pasando sobre alguna cabaña.


Cuando estamos bajo las fincas del mayáu Champas subimos por las praderías hasta salir cerca de sus cabañas, hasta las que no nos acercamos, aunque si lo hacemos a su fuente (1.290 m), donde cargamos agua.


Bajo nosotros el valle de Aller permanece oculto bajo un precioso mar de nubes del que sobresale, al otro lado del mismo, la inconfundible cumbre de Peña Redonda.


Justo por detrás de la fuente empezamos a ganar metros hacia la collada Fierros. Aunque parece estar cerca, aún restan unos 150 m de desnivel que nos harán sudar.


Alcanzamos la Collá Fierros (1.432 m), con Les Aberrugues a la izquierda y el mar de nubes que permanecía por debajo nuestro. Lo que no sabíamos era que al empezar a levantar las nieblas, se quedarían agarradas a las cumbres todo el día, limitándonos mucho las vistas.


Al otro lado de la collada salimos justo encima de Les Vallines Masaltes, en la cabecera del valle del Llaímu, al final de la Ruta del Alba, ya en terrenos de Sobrescobiu.


Desde aquí acometemos el ascenso al Cuchu por terreno muy sucio, con mucho monte bajo, que convierten los últimos 200 m de desnivel en uno de los tramos más incómodos de todo el recorrido.


De todas formas, a medida que ganamos altura, el terreno mejora un tanto. Bordeamos el crestón final por su izquierda, cuando vemos ya muy abajo la collá Fierros y tras ella el Praera, la Llomba Chana, el Retriñón y al fondo del todo el Torres.


Y cumbre del Cuchu (1.646 m). La verdad es que se hizo de rogar, ya que a la altura de la cabaña de la Yana´l Cuedru ya la estás viendo y parece que va a estar más cerca, pero supongo que los más de 1.000 m de desnivel desde Pola del Pino, tienen que estar en algún sitio. Al fondo el Retriñón, con muy mala luz.


Hacia el noroeste todo el cordal que vamos a seguir a continuación hasta la cumbre de La Forcada que de momento se mostraba despejada. En cambio, a su izquierda Peñas Negras y Peña Mea ya estaban envueltas en nubes. No despejarían en todo el día.


Hacia el Llaímu vemos la Cruz de los Ríos en el fondo del valle y sobre ella la mayá Les Felgueres por donde precisamente los tres que hoy venimos, subimos hace un par de años al Retriñón y que os conté AQUI.


Justo bajo cumbre, en el colláu Cuchu recechamos a un grupo de venaos. Se trataba de un macho con seis hembras. La berrea hacía poco que había terminado.


Hacia el alto del puerto San Isidro observamos el Torres, otro que habíamos visitado los tres justo el año anterior y que os conté AQUI.


Hacia la vertiente de Aller, vemos todo el valle del Cotu por donde acabamos de subir, con Peña Redonda y la línea de la cordillera al fondo.


La zona baja del valle del Aller. Al fondo a la izquierda, el Estorbín de Valverde.


Picamos algo en cumbre, aunque sin pararnos demasiado. La ruta era larga y había que aligerar, así que poco después foto de grupo y para abajo.


De momento para abajo por el filo del cordal hacia les Camperines del Cuetu.


Abajo a nuestra izquierda dejamos la collada Rueses por donde pasa la pista que desde Entrepeñas sube hasta el mayáu Champas, con la afilada Peña Salengues dividiendo los dos valles.


Pasamos por la mayá El Cuetu (1.545 m), de la que quedan restos de un par de cabañas y una finca cerrada por un muro de piedra. Situada en lo más alto del cordal me recuerda a otras similares de la zona, como la de Los Casares, o la de La Pandiella que visitaríamos solo un poco más tarde.


Desde El Cuetu nos toca comernos un tramo de brezo, en el que no localizamos ningún sendero claro. Bordeamos una primera cota, el Picu Bermeyu (1.544 m), por la vertiente de Aller para bajar por el filo hasta el siguiente collado, el de Los Abedules (1.478 m).


Aquí si conseguimos dar un buen sendero que bordea la siguiente cota por la vertiente de Sobrescobiu, cruzando sobre el valle Veraniegu que desciende hacia la Cruz de los Ríos, que seguimos viendo abajo. A todo esto la bruma había ido metiéndose poco a poco.


Ya tenemos cerca la collá La Forcá (1.471 m), bajo la cumbre del mismo nombre.


El ascenso a la Forcada es sencillo y presenta mucha huella de paso. Desde la collada comienza subiendo hacia la derecha para luego girar a la izquierda por una corta canal.


El valle del Llaímu ya completamente metido en nieblas. Nos íbamos a quedar sin vistas.


Y cumbre en La Forcada (1.556 m), la segunda del día y también segunda vez que la visitaba. De la primera ya hacía años, en una colectiva de mi grupo El Civilu en travesía entre Pelúgano y Soto de Agues. Desde ella vemos el cordal por el que acabamos de llegar hasta aquí, con el Cuchu al fondo.


El cordal sigue al este por la sierra que forma la Peña Penoba, pasando por la mayá Los Casares y la cumbre de La Colladiella, con La Gobeta a su izquierda. Al fondo, entre la niebla, intuimos más que vemos la Sierra del Crespón.


Bajo la cumbre se abre el valle del Grayiru por donde tengo bajado hasta la Cruz de los Rios.


El arroyo Coamartín, en la cabecera del valle de San Julián que pierde altura hacia Entrepeñas, ya en el del Aller.


Ese valle de San Julián queda cerrado en su margen derecha por el cordal que nos tocará recorrer a continuación, pasando por la mayá La Pandiella, que asoma entre las nubes. Peñas Negras y Peña Mea no se mostraron en todo el rato que permanecimos en cumbre y ya no lo harían en el resto del día.


Poco había que ver en cumbre, con tanta niebla y bruma. Una lástima. Allí no pintábamos nada, así que foto de grupo y para abajo.


Bordeamos la cumbre de La Forcada por su derecha para luego dejarnos caer justo por la arista hasta su base, iniciando el largo descenso hacia La Pandiella.


A la derecha vamos a ir dejando la cabecera de la riega la Braña que baja hacia les Foces del Raigosu.


Atrás se queda La Forcada, que vista desde aquí hace honor a su nombre.


Alcanzamos la alargada collada de La Pandiella (1.276 m) en la que se asienta la majada homónima, a caballo entre los concejos de Aller y Laviana.


Se conserva una cabaña en buen estado construida literalmente sobre la roca. Nos llama la atención los vientos que sujetan su techumbre. La verdad es que estando donde está, en plena collada, aquí cuando sopla debe de hacerlo de verdad.


Bien equipada en su interior y con unas preciosas vistas de La Forcada desde dentro.


Justo a la altura de la cabaña sale una marcada senda a la izquierda que empieza a perder metros por el valle de San Julián hacia las cabañas de Caberu, desde las que un ancho y cómodo camino nos bajaría fácilmente hacia Pelúgano/Pel.luno. Sin embargo no es ese nuestro camino. Nosotros seguimos recorriendo el lomo del cordal hacia el oeste, aproximándonos a Peñas Negras.


Es aquí cuando la niebla afloja lo suficiente como para que podamos ver el Cogollu, el Guanalón y parte de la Sierra del Crespón.


Y a lo lejos, en el fondo del valle del Nalón, los núcleos de Barredos y Pola de Laviana.


Trasponemos una primera cota (1.286 m) tras La Pandiella y damos vista al valle por donde desciende la senda hacia Cabero. Nosotros vamos a recorrer su cabecera a más altura, buscando llegar a la collada del fondo (flecha), bajo la cumbre de Peñas Negras.


Alcanzar directamente la collada no es sencillo. El valle está recorrido por varios crestones de cuarcita que lo cortan y presenta bastante maleza, pero en el mismo hay varios senderos de ganado. Cuestión de ir saltando de uno a otro, mejor a mayor altura para evitar en parte los citados crestones que se muestran más agrestes en la zona baja.


Tomamos por uno de los muchos senderos que seguiremos hasta una canal antes del último crestón. Luego bajaremos hacia una marcada oquedad que se abre en él (círculo). Les Praeres de la Carbasolla suben desde la  collada y en su zona alta alcanzan La Varera, donde hay un muro de piedra que evita que el ganado se despeñe por la margen contraria, a la canal de La Paré de Riegos.


A la altura de la cueva, apenas un abrigo, tomamos contacto con otra senda que supera el crestón pasando justo sobre la citada cueva.


Una vista atrás a la ladera que hemos venido recorriendo. Al fondo La Forcada y más lejos aún, el Cuchu, que ya iba quedando muy lejos.


Por fin alcanzamos la collada (1.130 m). Allí quedan restos de una antiquísima majada, de la que no he conseguido obtener referencia alguna. Ni el nombre. Junto a una de sus viejas cabañas paramos por fin a comer.


Justo a la altura de las cabañas sale una senda hacia la derecha, bordea un primer crestón calizo y gana unos metros. Toca superar un par de horcadinas, mientras vamos pasando bajo las escarpaduras inferiores de Peñas Negras.


Desde la última de las horcadas debemos bajar, buscando el paso justo por la pared, ya que un cortado impide el descenso directo. Espectacular este tramo.


Luego la senda continúa en llano cruzando un tramo arbolado. Puede haber dudas sobre el mejor sendero a seguir, pero en realidad todas las trochas se dirigen más altas o más bajas en llano hacia una marcada canal en la que llaman la atención varias oquedades, dos de ellas a modo de "ojo" en las agujas superiores y otra cueva bajo ellas que, tirando de zoom, vemos que cuenta con un cierre para su uso como abrigo para el ganado, seguramente cabras, de las que hemos visto un par de rebaños por la zona guardadas por algún que otro mastín.


La canal de la Paré de Riegos, culmina en el collado que separa Peña Mea y Peñas Negras. En el acceso a la misma hay que apoyar las manos, pero sin ninguna complicación.


Salimos a terreno mucho más despejado, a la vez que la senda se muestra más evidente. Va a seguir en llano dirigiéndose hacia la collada Pelúgano. Una vista atrás nos muestra el terreno que vamos cubriendo.


Ya tenemos al frente el amplio collado Pelúgano, al que tendremos que llegar. También vemos la marcada canal de Cueves, acceso habitual a la cumbre de Peña Mea, en la que se destaca el conocido agujero de L´Arcón, el mal llamado Ojo de Buey.



Enseguida enlazamos con la senda habitual de Peña Mea, cruzándonos con algunos montañeros que parecen venir de su cumbre. Intentamos no perder metros, dirigiéndonos hacia la collada Pelúgano, con la cresta de La Mota´l Traveséu al otro lado de la misma.


Alcanzamos la collada Pelúgano (1.018 m), un buen cruce de caminos. Allí dejamos a nuestra izquierda los que bajan hacia Aller y otro que de frente sube a dar servicio a varias cabañas bajo la Mota´l Traveséu. A la derecha desciende la pista habitual que lleva a Les Campes. A la izquierda de esta, llanea otra. Es la nuestra.


No tenemos que recorrerla durante mucho rato. La pista parece morir junto a una solitaria cabaña.  Un poco antes, veremos un estrecho pero pisado sendero que baja hacia la derecha. Tomamos por él.


La senda va a cruzar una húmeda vaguada que constituye el nacimiento del Arroyo del Mosquil, que desciende precisamente hacia Tolivia, nuestro destino.



Esta senda nos lleva a una nueva pista por la que bajamos hasta un cruce en el que tomamos a la izquierda, llaneando  por las fincas de El Argamusu.


En el Asomicu la senda cruza un crestón. Es un buen balcón sobre Les Campes y la collada Doñango, al otro lado del valle.


Continúa la senda perdiendo metros por medio de zona arbolada, en un tramo que me sorprende por los bellos rincones que ofrece. No esperaba encontrarme un sendero tan guapo a esta altura.



Poco más adelante pasamos junto a la Fuente Xerra, en la que echamos un trago y seguimos la senda hasta salir al abandonado pueblo de Les Meloneres (725 m), con varias de sus casas aún en pie.


En Les Meloneres tomamos contacto con una buena pista hormigonada. Podríamos hacer el descenso por ella ya sin complicaciones hasta Tolivia, pero intentamos huir del siempre tedioso y cansino hormigón, por lo que apenas unos metros más abajo, la dejamos para seguir por otra pista de tierra que sale a la izquierda y que alcanza El Colláu (707 m). Allí dejamos una senda que de frente también nos serviría para descender a Tolivia y que de hecho es por donde suele discurrir el trazado de la carrera de montaña "Les Meloneres - Tolivia".


Nosotros en cambio vamos a seguir por la ancha pista que atraviesa con tendencia a la izquierda una frondosa mata de castaños hasta alcanzar las cabañas de Cabañielles (622 m), en una amplio collado y junto a una buena fuente.


A la derecha de ellas pierde metros el viejo sendero que, aunque algo abandonado y con bastante barro en sus primeros metros, nos va a llevar directos ya a Tolivia, en un vertiginoso y rápido descenso.


La senda acabará por depositarnos en otra paralela al río de Villoria que cruzamos por un puente (425 m), bajando ya por la margen izquierda unos metros hasta salir a la carretera, justo a la altura de las primeras de casas del pueblo de Tolivia, donde dimos por finalizada la ruta.

Y en esta ocasión y para variar, no hubo chigre. A cambio celebraríamos la jornada tomándonos la cerveza de rigor en casa de alguno de mis compañeros, que para eso se había programado precisamente así la ruta. Os dejo el track.


Un saludo
Cienfuegos

18 comentarios:

  1. Un recorrido que nos llama mucho la atención. No obstante, si no fuera por las nevadas que cayeron íbamos a ir estos días a hacer el Cuchu y Praera, que algunos de nosotros los tenemos sin hacer todavía.
    Guapa zona sin duda, que deja una excursión entretenida!
    Un saludo!

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    1. El Praera es el que me queda por hacer de todo el cordal. Ese será para la próxima. Cayó nieve, pero sube mucho la cota. Aún se podrá hacer algo por arriba.
      Saludos

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  2. Mui guapa compañeru!! Prestóme muncho ver L'Arcón dende tan lloñe ya. D'esa fastera quédame per ehí del Cuchu pa la mandrecha. A ver cuando-y meto man.

    Saludos

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    1. Pues a mi agora llámame la atención esos otros arcones que güeyamos na otra canal. Tamos falando con xente de la zona que diz que por ahi pue xubise. Metiéron-nos ya el venenu en cuerpu, ja, ja.
      Un saludu

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  3. Impresionante. Una xataduca muy guapa Javier. Esi grupin hacéis coses verdaderamente prestoses y siempre con final en la misma puerta casa, como ya me habías comentao.
    Un saludo!

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    1. Pues si, la verdá ye que estos rapazos siempre preparen cosuques bien guapes. A ver cual ye la próxima. Lo de llegar andando a casa también ye costumbre, si, ja, ja.
      Vémonos

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  4. Ese cordal del Retriñón es imponente y todas sus cumbres exigentes pero con panorámicas inmensas aunque en alguna no fuera el día más claro...Tiene el inconveniente de tramos con escoba y sobre todo el entronque con mea que es no apto para todo quisquie o al menos eso parece. Siempre fotos y descripción para " copiar". Un abrazo

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    1. Si, en cuanto te sales de la caliza se nota mucho la escoba y el brezo, pero no es de los peores terrenos y en cambio es un cordal que ofrece unas vistas impresionantes. La pena fue que nosotros quedamos un poco a medias, pero bueno.
      Un abrazo

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  5. Precioso recorrido. Estuve varias veces en el Cuchu y en La Forca, pero nunca por donde pasasteis vosotros.
    La foto desde la cabaña formidable. Un saludo

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    1. Pues ese sendero por debajo de Peña Mea a mi me pareció una pasada. Mis compañeros que ya lo conocían me lo habían adelantado, pero se quedaron cortos. LA cabaña es que está en un sitio de fábula.
      Saludos

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  6. Me ha gustado mucho este recorrido y estoy con Sebas la foto de la cabaña, excepcional. Saludos

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    1. Gracias Javier. Es que la cabaña está en un sitio espectacular y la construcción misma es una pasada.
      Saludos

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  7. Muy guapa Si señor, esta variante no la conocia, aunque si toda la zona , siempre acabas enseñandonos alguna cosa nueva, habra que mas adelante y como esta cerca de casa, acercarse un dia.
    UN Saludo.

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    1. De eso se trata, de intentar conocer siempre algo nuevo. A mi me gustó muchísimo el sendero bajo Peña Mea, pero casi tanto por el que bajamos de la collada Pelúgano y por ahí igual vuelvo que para alguna escapada corta, puede ser perfecto.
      Un saludo

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  8. Excelente reportaje de una ruta muy guapa, un saludo Javier....

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  9. Espectacular paisaje. El otoño en Asturias es un espectáculo. De todas formas me quedo con la foto del agujero de L'Arcón

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    1. La pena del otoño es que dura muy poco. Yo este año solo pude hacer un par de rutas para disfrutar de los colores.
      Saludos

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