jueves, 18 de enero de 2018

Nial de Utre. Por el extremo norte de la Sierra de Gradura

Despidiendo el 2017

30/12/2017
Sierra de Gradura
Concejo de Yernes y Tameza (Asturias)

Tocaba despedir el 2017 y para ello nos reunimos un buen grupo de amigos. Buscando ruta para ello resultó que solo unos días antes algunos de los habituales habían realizado un recorrido por Yernes con la ascensión al Taraniello o Nial de Utre que les había gustado tanto que, más que proponer, impusieron la ruta. Ni que decir tiene que fue todo un acierto. A pie de coche el Nial de Utre muestra una cara sosa y poco apetecible que nada tiene que ver con la que nos encontraríamos en la vertiente contraria, por la que subimos, y en la que hace verdadero honor a su nombre, el Nido de Buitre.

DATOS DE LA RUTA
  • Inicio/Fin: Braña La Senra
  • Distancia: 10,5 Km
  • Desnivel máximo: 420 m
  • Desnivel positivo acumulado: 520 m
  • Tiempos: 6 y 1/2 horas
  • Dificultad: Moderada. El recorrido se efectúa en parte por sendas muy perdidas, pero sobre todo, el ascenso al Nial de Utre tal y como nosotros lo planteamos, requiere recorrer su cara sur, por un terreno complicado y con mucha pendiente, accediendo a la cumbre por una estrecha canal en la que debe afrontarse una corta trepada (II).


Subimos los coches desde Yernes hasta la braña La Senra, aparcando cerca del refugio que el Grupo de Montaña Moscón, de Grado, tiene aquí.


La cumbre del día, el Nial de Utre (flecha) queda cerca y a la derecha de la pista. Visto desde aquí es una cima insulsa y poco apetecible, de hecho ni siquiera sería el punto más alto del día, pero sí lo más interesante. Al fondo, Peña Cruzada ya recibía los rayos del sol.


Al frente y al otro lado del valle del Regueirón, vemos la hondonada en la que se asienta la braña de Faubián, en la que se aprecian algunos prados, y que sería por donde bajaríamos más tarde.


Ascendemos por la pista con un día que amanece espectacular, sin excesivo frío para ser finales de año. El sol pegando en la Sierra de Begega con sus molinos.


Aunque en un primer momento pensábamos rodear por el este o incluso ascender al Pico de La Lloral, sobre la marcha trazamos un cambio de planes, para cruzar su ladera oeste y alcanzar directamente el collado donde se localiza el corro La Señora.


A la espalda va quedando el Nial de Utre (flecha) que visto desde este lado ya empieza a tener otra cara. Su arista sureste desciende rauda hacia las profundidades del Regueirón, desde donde tendremos que subir.


Peña Manteca que se llevaría un buen número de fotos en la jornada.


Cortamos la cabecera del Regueirón por una pista que se dirige a Braña Bravo, pero que dejamos antes de llegar a ella, para tomar un sendero que a media ladera asciende hacia la amplia collada en la que se localiza el corro La Señora, en buen estado de conservación.


La collada da paso a la vega de Cuevallagar, pero nosotros en ella giramos a la derecha para entrar en una especie de alargado valle, formado por una sucesión de jous en cuyo fondo se abren pequeñas vegas y que nos encamina al sur. Vamos a ir cruzándolos, siguiendo una poco marcada senda que los recorre siempre por su lado izquierdo.


El Cadupo asoma a la derecha.


Una última collada nos da paso a una vega mucho más amplia y despejada que desciende suavemente al sur. Parece llamarse Tarrascón. Al fondo las cumbres que rodean la zona de Fosdelayegua.


Una vista atrás. Salimos por el collado de la derecha.


Alcanzamos el Camín Francés que viene desde Cuevallagar.


Salimos a continuación a una alargada vega donde se localiza el complejo lagunar de La Barrera, formado por cuatro pequeñas lagunas que, en esta ocasión, estaban parcialmente congeladas.


Una vista atrás, a la vega La Barrera.


Abandonando el Camín Francés que continúa hacia la Tambaisna y los Puertos del Maravio, casi al final de la vega tomamos una senda que sube a la derecha.


Pasamos así entre el Cadupo (izda) y La Barrera (dcha) y damos vista a una nueva zona de vegas, las de Forcadas Vieyas, a las que tendremos que bajar. Nos alzamos a una pequeña cota, en la que aprovechamos para picar algo mientras disfrutamos de las vistas.


Además desde aquí, el punto más alto del día, vemos el verdadero objetivo de la jornada, la cara sur del Nial de Utre que desde este lado ya se muestra mucho más bravo...


...y en el que trazamos la que será la ruta de ascenso.


Tras el descanso iniciamos el descenso por el fondo de la vallina que ha de llevarnos a las fincas de Forcadas Vieyas.


Desde Forcadas Vieyas posteriormente subiremos al amplio collado de Tras la Cuendia, que se ve a su derecha.


En Forcadas Vieyas quedan los restos de sus cabañas, todas en ruinas, y las buenas fincas, algunas cerradas por altos y trabajados muros.


Salimos al norte por la vaguada que se eleva poco a poco, pasando junto a viejos corros, ya en ruinas.



Atrás se queda Forcadas Vieyas y sobre ella el Pico Cadupo.


En la collada de Tras la Cuendia damos vista nuevamente al valle del Regueirón. De momento toca descender hacia la Braña de Faubián, bajo nosotros.


La zona alta de Faubián aún se conserva limpia y con alguna cabaña en pie.


Seguimos bajando hacia la parte baja de la braña.


Sin embargo la zona baja de la braña se la ha comido, literalmente, el monte. Cabañas, muros y fincas aparecen ahora desperdigadas en medio del denso bosque que cubre toda la vaguada, y en cuyo centro damos con el viejo sendero.



La senda conserva su buena caja y por momentos, su antiguo empedrado que, con la humedad resbala mucho.


Perdemos altura con fuerza hasta salir al camino del Regueirón que sube todo a lo largo del valle y que permite la comunicación con Villabre a un lado y con el entorno de La Lloral al contrario.


Cruzamos el arroyo del Regueirón a la margen derecha.


Ganando unos metros salimos a una nueva senda. Es el acceso a la antigua Braña La Cueva, hacia la que nos dirigiremos a continuación.


Para ello seguimos la senda valle abajo. Un tanto perdido el camino, pero aún se aprecia bien su traza.


Una vista atrás. En la margen contraria del valle, vemos la ubicación de la Braña Faubián y la vaguada por la que acabamos de bajar al Regueirón.


La senda gana una horcada subiendo por una estrecha cuendia o cuenye....


...que nos da entrada a la Braña La Cueva.


En la braña tan solo quedan restos de un par de cabañas.


Unos metros por encima de ellas localizamos el elemento que le da nombre, una amplia y resguardada cueva...


...tan amplia y tan resguardada que en su interior llegó a haber incluso una cabaña. Un sitio verdaderamente alucinante.



Dejamos la Braña La Cueva. Comienza aquí la segunda parte de la ruta. Corta pero intensa. Por detrás de las cabañas de la braña podríamos ascender de forma mucho más sencilla la ladera hacia la cumbre del Nial de Utre, pero nosotros le vamos a dar una vuelta de tuerca. De manera que salimos de la braña valle abajo, buscando un paso al pie de una pared caliza.


Tras ella se abre una pendiente canal que sube a la derecha, con un quiebro a la mitad.


Muy pendiente y con fuertes caídas hacia el Regueirón, pero con una ancho suficiente.


Un sitio espectacular que por momentos nos hace dudar de que realmente estemos en el concejo de Yernes y Tameza.


Abajo queda la Braña la Cueva y al otro lado del valle las fincas de la Braña Faubián.


Alcanzamos un hombro en el espolón rocoso que forma la cresta sureste del Nial de Utre. Aquí también tendremos una salida a la derecha para pasar a la más amigable ladera que nos conduciría a la cumbre. Pero nosotos cruzaremos toda la cara sur del Nial de Utre para visitar otro lugar escondido en la mata de avellanos que se aprecia en el extremo izquierdo de la fotografía.


Buenas vistas ya desde aquí, con todo el valle de Villabre y la sierra que culmina en Peña Cruzada, techo del concejo. Al fondo, en el centro, Peña Manteca.


En el cruce de la ladera hay que extremar las precauciones. La pendiente es mucha y la larga hierba no deja ver bien donde se pisa.


Vamos dejando bajo nosotros fuertes caídas hacia el Regueirón.


Una vista atrás hacia el hombro antes citado y la parte más pendiente de la ladera que acabamos de cruzar.


Luego toca remontar metros hacia la mata de avellanos. Tras ella se abre una canal. A su izquierda se esconde otra. Esta última será la nuestra.


Cruzamos la mata de avellanos. Tras ella la pared forma una especie de cuenco. No llega a ser una cueva como tal, pero si que es un buen refugio. Aquí se guardaban cabras y de hecho quedan restos de corros. A este lugar le llamaban "Cuadrada", que sin duda proviene de Cueva Hedrada, ...


...el origen del nombre es claro. Toda la pared está recubierta por una densa y antiquísima - a juzgar por el grosor de sus tallos - hiedra.


Otro sitio alucinante. Un nuevo tesoro en Yernes.


Salimos de Cueva Hedrada a la derecha, dejando la primera canal sobre nosotros, para tras bordear la base de un contrafuerte, entrar en una segunda canal por la que empezamos a subir.


Debemos dirigirnos a la zona alta, donde buscaremos un poco a la derecha, el punto donde esta se estrangula contra la peña.


La pendiente es, sin duda, muy alta y el terreno podría complicarse mucho en mojado.


La salida de la canal requiere una corta trepada. Puede ser un II, pero se va muy protegido y encajonado.



Salimos así, a solo unas decenas de metros de la cumbre del Nial de Utre. Acabamos de subir por su cara más agreste, la que le da nombre. El Nido del Buitre.


La cumbre, tal y como habíamos visto por la mañana, se sitúa justo encima de las buenas fincas de la Braña La Senra.

Desde aquí podemos ver el descenso que hemos realizado desde la collada de Tras la Cuendia a las fincas de Faubián.


Una nueva foto a la Sierra de Peña Manteca.


Foto de cumbre y a comer, que ya había hambre, ...


... con las buenas vistas que hacia el occidente ofrece esta modesta y poco visitada cumbre.


Y después a brindar por el 2017 que se acababa, pero sobre todo por el 2018 que empezaba. Por una vez no sobró la bebida, aunque dulces hubo mil y todos diferentes, hasta de Sudáfrica llegó alguno.

Nos tomamos con calma la estancia en cumbre. Sabíamos que los coches estaban a escasos 15 minutos, así que tras un buen rato descansando emprendimos el descenso hacia las fincas de La Senra.

Pasamos por entre sus cabañas, la mayoría aún cuidadas y en buen estado.

Y por fin saldríamos a la pista que sube desde Yernes, solo unos metros por debajo de los coches.

Cambio de ropa y a tomarse la cerveza de turno. La próxima ruta ya sería en 2018. Os dejo el track.


Un saludo
Cienfuegos

23 comentarios:

  1. Vaya descubrimiento que hemos hecho gracias a reportaje. Creo que tengo que escaparme pronto a conocerlo

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    1. Esto pilla cerca y en esta época no es mala para ir con Irene.
      Anímate. Es una zona muy guapa.

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  2. Precioso te quedó Javier, con fotos hermosísismas, especialmente de las cuevas. La gripe nos dejó sin fuerzas para subir la canal, pero viéndola ahora creo que tampoco la subiría sin gripe... vaya pendiente!!! De todas formas fue estupendo compartir la ruta como siempre que coincide. Un abrazo

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    1. Gracias Paloma. Ya sabes, lo que te dije en Facebook, la pena es que no visitasteis Cueva Hedrada, que es un sitio también muy guapo.
      Un abrazo

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  3. Una ruta desconocida en mi opinión, para muchos de nosotros. Descripción perfecta con unas fotografías de escándalo. Gracias por compartir. Mis felicitaciones.

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    1. Ya me imagino que no lo conocerás, en realidad yo creo que esto no lo conoce nadie, solo el que nos lo enseñó al resto y puede que algún pastor ya mayor. Los jóvenes ya ni llevan el ganado a esos sitios. Un placer compartir.
      Un saludo

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  4. Preciosa, la tendré, en mente, ino Picazo

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    1. Gracias Ino. Si te animas espero que te guste. Yo creo que si
      Un saludo

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  5. Te quedo el reportaje de diez Javier, menuda ruta guapa elegimos para despedir el año, un saludo y hasta la próxima.

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    1. Gracias Diego. La verdad es que fue una ruta bien chula.
      Nos vemos

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  6. Perguapu reportaxe. Nun conozo'l llugar y prométome intentar dir en dalgún momentu. Dende llueu nun per onde subiesteis vosotros. ¡Eso ye pa mozos! Nun toi yá pa esos trotes. ¡Norabona pol prestosu trabayu que fixisti y gracies por enseñámoslu!

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    1. Arturo, has de dir, aunque nun seya más que a conocer la cueva de Braña La Cueva. Ye un sitiu ablucante. Llueu has de xubir por el llombu que dixe nel reportaxe. Hasta ehí nun ties problema. Nel en vez de cortar la cara sur del picu, tires a la mandrecha y xubes ensin problema algún hasta arriba. Dos collacios que taben griposos esti día, tiraron per ahí y xúbese fácil. Lo únicu ye que asi nun visites Cuá Drada (Cueva Hedrada), pero sal una ruta perguapa de toes formes.
      Un abrazu

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  7. Preciosa ruta. No la conozco como la mayoria. Pero creo que viendo tu reportaje, mucha gente se va a animar a conocerla. Saludos y gracias por compartir esta preciosidad

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    1. Te digo lo que a Viti. No es una zona habitual en absoluto y en cambio, ya ves que rincones más guapos esconde.
      Un saludo

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  8. También desconocida, y ya anotada para una de estas próximas semanas acercarnos a conocerla, ese día como bien me dijiste, también nosotros andábamos por Sierra Gradura despidiendo el año.
    Con la estupenda descripcion que haces, seguro que será más fácil la orientación.
    Un saludo y muy buen report.

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    1. Pilla cerca y esta época de invierno es buena para hacerla. En verano habrá más maleza. Aunque no sea más que arrimar a la cueva de la braña, ya merece la pena.
      Un saludo

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  9. Qué decirte Javier, estoy IMPRESIONADA, rutaza, de esas inolvidables, que fotazas más preciosas nos regalas, la cueva esa es un tesoro como bien dices, esa yedra y sus tallos de alucine, un tesoro de la naturaleza, desde luego...¡qué privilegiados somos!ya quedó apuntada, aunque pueda hacer sólo parte de ella...¡¡qué bonito todo!!vaya forma de despedir el 2017.
    Un abrazo

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    1. Sara!!!, esa cueva bien merece la pena una visita. Más allá no se si decirte que vayas, ya sabemos por qué, ja, ja, pero al menos la primera parte, si que te la recomiendo.
      un abrazo

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  10. Buena forma de despedir el año.
    Me impresionaron las fotos de la Hiedra.
    Saludos.

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    1. El nombre de la covaracha le viene perfecto. Ya ves como está aquello. Y por la pinta y la toponimia, siempre estuvo igual.
      Saludos

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  11. Impresionantes las cuevas y el enrejado de hiedra, solo observar la foto y cuenta tantas cosas, así que al natural... Puff! Mágico!!
    Bonita y entrañable despedida de año!!!
    Muchos abrazos, Javi!

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    1. Gracias Mónica. La verdad que solo conocer las cuevas de la braña y la de la hiedra ya hicieron que mereciera la pena, aunque como bien dices, el caso era despedir el año.
      Un abrazo

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