martes, 2 de enero de 2018

Pena Blanca y Vildéu

13/10/2017
Cordal del Carbainéu
Concejo de Somiedo (Asturias)

El otoño apenas había comenzado y ya buscábamos sus colores recorriendo alguno de los bosques somedanos. Para la ocasión tenía yo el antojo del hayedo que tapiza la cara noreste del Cordal del Carbainéu, lo que a su vez me iba a permitir coronar por fin el Vildéu, cumbre a la que por dos veces me había acercado, pero sin llegar a pisar. Por desgracia, lo temprano de la fecha y sobre todo el otoño tan raro que tuvimos en 2017, hizo que los colores no fueran los esperados, lo que aún así no deslució en absoluto una nueva ruta por Somiedo guiados por la siempre experta mano de Victor "Orbayu".

DATOS DE LA RUTA


Dejamos los coches en la carretera, un poco por encima de la Curva L´Espera (980 m) y antes del túnel que hay entre los pueblos de Aguino y Perḷḷunes, justo donde el valle se encañona formando un pequeño desfiladero con preciosas paredes calizas a ambos lados del mismo, que caen desde las cimas del Cerridiel y la Pena Blanca.


Ascendemos por la carretera un tramo, cruzando el túnel que atraviesa la zona más angosta del desfiladero, donde el viejo camino perdía metros hasta cerca del río.


Un poco más arriba, antes de que el valle se abra cerca ya de Perḷḷunes, abandonamos la carretera para tomar por una poco perceptible senda que asciende por la ladera derecha.


La senda nos conduce a la Vaḷḷina Ancha, una amplia ladera con fuerte pendiente que sube pegada a uno de los crestones que caen desde la parte alta de la Pena Blanca. Pronto tomamos altura y vemos el pueblo de Perḷḷunes, bajo la cumbre de La Mochada.


La pendiente es innegable...


...aunque poco a poco va a ir suavizando. Los primeros rayos del sol daban ya en La Mochada, por detrás del Cerridiel.


La Vaḷḷina Ancha queda separa por un afilado crestón de otra a su derecha, la Vaḷḷina de la Hilera.


Pasamos a la Vaḷḷina de la Hilera desde la que vemos el crestón que acabamos de atravesar por una de sus múltiples horcadas y detrás la pared que cierra la Vaḷḷina Ancha.


Ya a bastante altura retornamos a la Vaḷḷina Ancha y avanzando por un estrecho corredor entre dos crestones rocosos, culminamos la canal en el límite del bosque.


Curiosas formaciones en las crestas, con las piedras en precario equilibrio.


De nuevo cruzamos por encima de la Vaḷḷina Ancha hacia la izquierda, para asomarnos así a la cabecera de una corta canal por la que discurre la senda que conduce a Perḷḷunes.


El sol a punto de dar en Peḷḷunes, bajo La Mochada. Por detrás ya podemos ver el Mocoso y la Sierra del Páramo.


A la derecha el valle de Peḷḷunes asciende hacia la collada homónima.


Seguimos ascendiendo por el Cordal de los Sierros y poco a poco las vistas se abren, aunque la afilada silueta de La Mochada y el omnipresente Mocoso acaparan las miradas.


Vamos a ir subiendo por el filo, pasando por los Sierros de Abaxo y los Sierros de Arriba.



Para después seguir durante un corto tramo por la cara noreste, entrando en el hayedo de Tras los Sierros, la zona alta del Monte Los Rozos, que ya empezaba a tomar algo de color.



Salimos del bosque para retornar a la cresta y alcanzar el Outerín de Cheite (1.579 m), un precioso balcón sobre el valle de Perḷḷunes. La Mochada alcanza desde este ángulo su máxima altivez. A su derecha, nuevamente el Mocoso.


Bajo nosotros ya vemos la amplia collada del Carbainéu, una vasta zona de pastizales.


Al lado contrario, al noreste vemos el Vildéu (izda) a donde nos dirigiremos y La Mochá (dcha).


La cumbre de la Pena Blanca ya está muy próxima y a ella nos dirigimos.


Vamos dejando a la izquierda el valle que desciende hacia Corés.


Y hacemos cumbre en la Pena Blanca, tamién conocido como Pico Carbainéu o incluso como Pico el Chanu Corral (1.588 m), donde aprovecharíaos para picar algo mientras disfrutamos de las vistas.


La primera foto al próximo objetivo, el Vildéu. Tras él, al fondo del todo, la Sierra de Manteca.



La cresta recorrida y las vistas sobre la zona alta del valle de Somiedo, ...


...en donde destaca la agreste silueta de Penachana (dcha), con la muralla de Orniz asomando a su izquierda.


Bajo cumbre, la collada del Carbainéu. Al fondo el Mocoso y la Sierra del Páramo que recorrí hace una temporada como os conté AQUI.


Corés, perfectamente enmarcado.


Tras un rato de descanso y contemplación seguimos ruta. Bajamos al Chanu Espina, fácilmente identificable por la espinera que le da nombre.


Desde el Chanu Espina una marcada senda va a ir enlazando las diversas vegas que se abren en la cumbrera de lo que en Corés conocen como la Sierra Las Caránganas, la continuación al norte de la Sierra de la Pena Blanca.


Una vista atrás.


Alcanzada la última de ellas (1.510 m) hay que poner atención. La senda parece perderse entre los escoberos. Hay que remontar metros a la derecha (sentido de la marcha), hacia la cumbrera, para trasponerla casi en su punto más alto (vista atrás).


Desde aquí le tiro una foto a Los Raxos, Las Camposas y el Cogoḷḷu Ceboḷḷedo, en la cabecera del valle del Pigüeña.


En este punto nuestro camino gira al este, para tomar ya el cordal que se dirige al Vildéu, para lo que deberemos cruzar una serie de collados que enlazaremos por su vertiente sur, cruzando cortos tramos de bosque.


Una vista hacia la Pena Blanca y bajo ella el hayedo del Monte los Rozos que recorreremos más tarde.


Cruzando un tramo de bosque descendemos para alcanzar el primero de los collados, el Cuḷḷao el Texu.



Y bordeando por la cara sur una pequeña cota para alcanzar el siguiente, el Cuḷḷao la Probe.


El Vildéu ya muy cerca.


Pasamos finalmente por el último de los collados, el Cuḷḷao de la Vaḷḷina o Cuḷḷao Vildéu (1.451 m), donde dejaremos las mochilas, ya que aquí retornaremos a comer tras hacer cumbre en el Vildéu.


Ya solo quedaba remontar una ladera de brezo para alcanzar la cima del Vildéu.


Y segunda cumbre del día (1.539 m). A esta le tenía yo ganas, ya que se me había resistido por niebla en un par de ocasiones. Desde aquí vemos la Pena Blanca, de donde venimos. Bajo ella y en medio del hayedo destaca una amplia vega. Se trata de la Braña de Aguino y por allí pasaremos más tarde, tras cortar horizontalmente el Monte los Rozos.


Bajo el Vildéu destaca todo el valle de La Trapa, con la preciosa vega de Orticeda bajo el hayedo de El Veneiro, cuya visita os conté AQUI.


Una vista hacia la cordillera. Ubiñas, Orniz, Penachana, Peña Salgada, ...


Más cerca podemos ver la cumbre de La Mochá y tras ella, al fondo, Peña Michu.


En primer término, el Gurugú (izda) y la Sierra de La Palombera (centro), sobre el pueblo de Urria.


Una más a La Mochada y el Mocoso.


Foto de cumbre, ....


... y para abajo, que había hambre.


Tras comer en el Cuḷḷao de la Vaḷḷina bajamos al sur, cortando el Cuḷḷao la Probe, para seguir por una zona despejada de arbolado que cruzaremos hacia la derecha para llegar a Fasgal, antigua zona de pastos hoy convertida en monte.


Este tramo no lo conocía ninguno, pero se nos dio mejor de lo que esperábamos, ya que hay senda marcada en todo momento. Cruzamos Fasgal y nos internamos en el Monte del Rozo, por donde continúa una perdida senda.



Un hayedo precioso. Pena que no lo pilláramos en su momento justo de color.



Al rato, salimos a una zona un tanto despejada en la que destaca un inmenso ejemplar de haya, totalmente recubierta de líquenes. Parece ser la localización de la antiquísima Braña del Monte, de la que ya no queda nada.


Seguimos ruta y tras cruzar el Cuḷḷao Nidivieḷḷu, salimos a la amplia vega de la Braña de Aguino.


Un lugar precioso, como un oasis en medio del bosque. Por desgracia todas sus cabañas y corros están en ruinas y aún así, llama la atención la cantidad de ellas que llegó a haber.


Justo enfrente, al otro lado del valle, La Mochá.


En la Braña de Aguino había un par de "chuquelillos" solos que nos acompañaron un rato, pero acabarían por darse la vuelta.


Salimos de la Braña de Aguino por el marcado sendero que se dirige a Falgueirúa.


Alcanzamos una collada, la Cuḷḷada de Falgueirúa, en la que damos vista ya al valle por el que discurre la carretera de Perḷḷunes.


La senda gana en entidad mientras desciende por entre las viejas fincas y arruinadas cabañas de la Braña Falgueirúa.


Ya solo quedaba bajar todo el valle hasta salir a la carretera, justo en la Curva L´Espera y solo unos mtros por debajo de los coches.


Y como siempre, cambio de ropa y a tomarse una cerveza por la zona. Os dejo el track.



Un saludo
Cienfuegos

10 comentarios:

  1. Qué preciosidad de ruta y vaya delicia recordar las imágenes . Pasamos un estupendo día, de esos difíciles de olvidar. Un precioso reportaje Javi. Un abrazo .

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    1. Salió una ruta bien guapa, por el entorno y por la compañía. Le tenía yo ganas y bien que la disfruté.
      Un abrazo

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  2. Magnífico reportaje que describe fielmente la belleza del paisaje que tuvisteis la ocasión de recorrer y que, afortunadamente, conozco en gran parte. Riqueza de topónimos verbigracia de nuestro amigo Orbayu, una labor extraordinaria la suya. En fin, he disfrutado siguiendo vuestros pasos. Algún día me tienes que decir cómo hay que hacer para poner la che vaqueira en el blog. Yo tengo descargadas las fuentes pero no sé como añadirlas en el blog. No sé si lo miré una vez y me pareció complicado... Un abrazo

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    1. Ya sabes que en temas de toponimia y Somiedo, victor lo tiene todo controlado y bien que nos alecciona y nos corrije los reportajes. Ya te digo por privado lo de la che vaqueira.
      Un abrazo

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  3. Yo lo califico, como una ruta, por el paraiso de Orbayu. Guapa ruta, en compañia de gente excelente. Saludos para todos

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    1. Que duda cabe que Orbayu es el rey en Somiedo y bien que nos aprovechamos de él. Pero bueno, se deja querer, ja ja.
      Un saludo

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  4. Precioso reportaje de una ruta ídem, rodeado de buenos amigos, esta vez no me tocó, un saludo Javi....

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    1. Gracias Diego. Has de deci-y a Orbachín que te lleve.
      Nos vemos

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  5. Que en este año que comienza te conserve intacto ese magnetismo montañero para continuar con esa maravillosa colección de rutas de las que siempre aprendo y aprendo. Un fuerte abrazo.

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    1. Igualmente Belén. a seguir buscando mariposas, .... o lo que sea.
      Un abrazo

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