lunes, 4 de enero de 2016

Vuelta al valle del Cuermichán

07/12/2015
Sierra de la Serrantina
Concejos de Somiedo y Cangas del Narcea (Asturias)

Nueva ruta por Somiedo de la mano del amigo Victor "Orbayu" en la que, por una vez, forcé la zona a visitar de manera que abandonando la idea original de una ruta por Pineda, nos fuimos a La Reboḷḷada, en el valle de Viḷḷar de Vildas, para realizar un circuito en el que ascenderíamos por la vertiente izquierda del valle del Cuermichán y tras pasar a Cangas del Narcea y ascender a las modestas pero vistosas cimas del Alto el Corzo y Alto de la Sierra el Charco - denominado erróneamente como Pico la Fana - regresaríamos por las perdidas sendas que discurren por la vertiente derecha del mismo valle.


Inicio/Fin: La Reboḷḷada
Distancia: 15 Km
Desnivel máximo: 830 m
Desnivel positivo acumulado: 970 m
Tiempos: 7 horas


Nos reunimos un buen grupo de amigos y tras aparcar en el pueblo de La Reboḷḷada (830 m) salimos de él por la zona alta, tomando la pista hormigonada que sube a la braña El Tornu, la misma por la que en su día bajé tras hacer cumbre en La Patana, como os conté AQUI.


La pista pronto gana altura, dejando a nuestras espaldas y al otro lado del valle del Pigüeña la Sierra de Pigüeña y la entalladura que forma el arroyo de La Reguera.


La pista cruza una llamativa zona de quebradas rocas que la estrangulan y que ofrece buenos miradores entre la Cuendía Alta y la Cuendía los Madereiros.


Vemos así todo el valle del Cuermichán que vamos a recorrer hoy, subiendo por la margen izquierda (derecha de la foto) hasta el collado Ḷḷagüeños, en el que saldremos de Somiedo para entrar en Cangas del Narcea. El regreso lo haremos por la margen derecha (izquierda de la foto).


La pista continúa ascendiendo hacia la braña de El Tornu. Se trata de una braña amplia en la que las cabañas se desperdigan por varios puntos y que culmina en la amplia collada del Cuḷḷao del Tornu, por la que se accede al valle del río las Hoyas.


Unos metros por debajo de dicha collada, en la Ḷḷomba el Muñón (1.015 m), abandonamos la pista para tomar a la izquierda el camino que se adentra en el valle del Cuermichán.


El camino asciende con poca pendiente hasta una cabaña de buen tamaño que queda a la izquierda de la senda, la Cabana el Griḷḷo, desde la que gana altura rápidamente, elevándose sobre el valle y mostrándonos al otro lado, el que será nuestro itinerario de regreso, por la collada del Chano el Charco y la braña de El Brañuetu.


Seguimos ascendiendo por buena senda, con menos pendiente, junto a varias fincas y cabañas.


Atrás queda el Cuḷḷao el Tornu (1.050 m).


Poco después pasaremos junto a una primera fuente - muy llamativa ya que su pilón lo forma en parte un tronco - llamada Las Fontes, mientras vemos al frente las vaguadas que iremos cruzando.


La Reboḷḷada ya se ve muy lejos. Sobre la modesta Sierra de Pigüeña asoma ya la más imponente Sierra del Rubio. Abajo, a la izquierda, se ven las dos pistas que parten de La Reboḷḷada. La superior, la de El Tornu, por donde hemos salido y la inferior, la del Cuermiḷḷán, por la que regresaremos.


Seguimos subiendo hasta alcanzar una pequeña vega en lo alto de una zona alomada, rodeada de acebos. Es el Chano el Feno. El collado Ḷḷagüeños siempre al fondo.


Cruzamos el Vaḷḷe de Cuevas y nos internamos en un pequeño hayedo. La senda se mantiene siempre muy limpia y clara. Fácil de seguir.


A la salida del bosque alcanzamos un nuevo y depejado cotero, es el Chano L´Auterín. Desde él vemos al otro lado del valle del Cuermichán, la zona por la que bajaremos por la tarde.


Nos aproximamos ahora a una segunda vaguada, que se corresponde con el vaḷḷe Corisco. Por él baja la senda que permite la comunicación con la braña del Cuermichán, en el fondo del valle. El collado Ḷḷagüeños cada vez más cerca.


Desde el vaḷḷe Corisco sigue una zona en la que se alternan pequeñas manchas de hayedo con otras más despejadas donde predomina el escobero y sobre todo la cotolla que cuando florece hace que la ladera se vea amarilla. De ahí su nombre, las Chamas Amarieḷḷas.


Al fondo del valle La Reboḷḷada. Detrás las sierras de Pigüeña y del Rubio.


Una última zona de hayedo nos conduce al Fontanón del Cotabeḷḷu (1.285 m), una estupenda fuente en la que hacemos una breve parada para reagruparnos.


Inmediatamente después alcanzamos lo que queda de la braña del Cotabeḷḷu (1.320 m), con todas sus cabañas en ruinas.


Desde aquí el collado Ḷḷagüeños ya queda realmente cerca. La senda sale por detrás de las cabañas superiores.


Y alcanzamos por fin el collado Ḷḷagüeños (1.411 m), que recibe el nombre de un par de pequeñas lagunas que quedan un poco por debajo del mismo, en la vertiente de Cangas del Narcea. Y es que atravesando este collado dejamos atrás Somiedo y pasamos al valle de Xunqueras, del vecino concejo, sobre el que se destaca la silueta del Rabu d´Asnu, a la derecha de la foto.



Siguiendo con la ruta, dejamos atrás la collada. Desde aquí vamos a seguir el camín de los arrieros, que se dirige a los puertos de Ḷḷandurriu y más allá enlazará con la senda de la culebra, bordeando el Cabril y alcanzando el Cogoḷḷu Ceboḷḷeo.


Nos internamos en un primer momento en el hayedo de Ḷḷagüeños. A esta altitud los bosques ya dormían el largo invierno.


A nuestra derecha vamos a ir dejando en todo momento el valle de Xunqueras, que culmina en el precioso circo en el que se asienta la braña Xunqueras, por donde pasamos el día que ascendimos al Rabu d´Asnu y que os conté AQUI.



Las laderas del Rabu d´Asnu mostraban las cicatrices de recientes quemas. Aparentemente solo habían ardido brezos y escobas.



A la salida del hayedo la senda se aproxima al límite de concejos, en el filo del cordal. Allí va a cruzar tres colladas próximas, cada una un poco más elevada que la anterior, que permiten el acceso al Monte el Bocibrón, en la vertiente somedana. Son las Bobias de Abajo (1.464 m), del Mediu (1.82 m) y de Arriba (1.505 m).


Desde estas Bobias se nos ofrece una perfecta visión de buena parte de la zona alta de Somiedo, Cogoḷḷu, Cornón, Penouta, Mocoso y más allá, incluso las Ubiñas.


El hayedo da paso en la parte alta, al abedular, una pequeña mancha denominada La Abedulina. La senda continúa próxima al límite de concejos, siempre por la vertiente canguesa, pasando sobre La Fana el Bocibrón, que como su propio nombre indica es una fana, un argayu, un derrumbre que cae hacia el Monte Bocibrón y que da nombre a la modesta cota que queda entre las Bobias del Medio y de Arriba, el Alto la Fana.


Las vistas hacia la vertiente somedana dominan el valle del Bocibrón, zona de acceso restringido, que cae hacia el río Pigüeña, confluyendo muy cerca de Viḷḷar de Vildas.


Un último repecho nos deposita en una pequeña vega sensiblemente llana, denominada La Queimadona (1.570 m).


Y desde La Queimadona vemos la braña Xunqueras y el valle del Xardón, que desde el Collado la Gobia baja hacia ella. Curiosamente cuando bajé por él, más que el xardón, como aquí se llama al carrasco o acebo, me llamó la atención la cantidad de capudre, serbal en una palabra, que había.


Por hoy abandonamos aquí la senda de Ḷḷandurriu y cortamos a derecho los últimos metros hasta alcanzar la cumbre del Alto el Corzo (1.632 m), donde nos retratamos todos juntos, incluidos los tres perros - a falta de uno - que hoy nos están acompañando desde La Reboḷḷada.


El Alto del Corzo es una de esas cimas modestas, que suelen pasar desapercibidas, pero que ofrece unas vistas preciosas. Hacia el oeste constituye un privilegiado balcón sobre buena parte de Somiedo.


Tirando de zoom vemos El Michu y Peña Negra, sobre el Camín Real de la Mesa, por detrás de la Pena Blanca.


La zona alta del valle del Pigüeña.


Al fondo asoma Peña Ubiña, con los Albos, mientras que a la derecha se aprecia la zona de Orniz y Penachana.


El Mocoso y al fondo la inconfundible silueta de la Penouta, sobre el valle de La Pornacal.


Cierran el valle la quebrada arista de Los Raxos, en el centro de la foto, la alomada cumbre de Las Camposas a su derecha y el más alto Cogoḷḷu Ceboḷḷeo. Ya al otro lado del puerto de las Cereizales, a la izquierda de Los Raxos, asoma el Cornón.


A la vertiente contraria se nos van los ojos sobre todo hacia el valle de Xunqueras sobre el que destaca el Rabu d´Asnu. Al fondo, al norte, aún llegábamos a ver la destacada pirámide del Mucheiroso.


La Sierra de la Serrantina sigue al norte, haciendo de límite entre Cangas del Narcea y Somiedo. En ella se apreciaban las antenas de La Patana, mientras que más allá, ya en Belmonte, se veía la silueta de la Sierra de la Manteca. Aunque nosotros intentábamos trazar el siguiente tramo a recorrer. Tras volver hasta la Bobia de Abajo por el mismo itinerario de ascenso (trazo azul), ascenderíamos a la Sierra el Charco para recorrerla por arriba (trazo rojo).


De manera que tras un rato en cumbre, regresamos disfrutando de nuevo de La Abedulina y las Bobias de Arriba y del Medio, ahora con mejor día, ya que este había ido abriendo y lucía el sol.


En la Bobia de Abajo localizamos un difuso sendero que sube a plomo por la cara sur hasta la alomada cumbre del Alto de la Sierra el Charco, máxima altitud de esta pequeña sierra.


Alcanzamos así la cumbre del Alto la Sierra el Charco (1.542 m), que en los mapas suele venir como Alto la Fana, cuando esa es la cumbre que queda entre las Bobias del Medio y de Arriba. La cima está cosida a trincheras de la guerra civil.


Desde la cumbre tenemos una perfecta vista del valle del Cuermichán, al que acabaremos por darle la vuelta.


La ladera por la que ascendimos y abajo las praderías de la braña El Tornu. En sombras la cumbre de La Patana, en la Sierra de la Serrantina y al fondo la Sierra de la Manteca.


Apenas paramos en la cumbre. Toca seguir todo el cordal hacia el noreste.


Vamos bajando por lo alto de la sierra, hacia la collada inmediata, siguiendo un ténue sendero que se hace menos perceptible a medida que perdemos altura.


Llegamos así al collado del Chanu el Charco (1.413 m). El nombre no es por nada. Alli se localiza una pequeña lagunilla junto a la que hacemos una parada para comer, que ya iba tocando.


Además el collado es un buen balcón hacia la cabecera del valle del Pigüeña, con las cumbres de Los Raxos, las Camposas y el Cogoḷḷu Ceboḷḷeo enfrente. Por detrás y a su izquierda se destaca el Cornón.


Tras la comida seguimos ruta. Justo tras la lagunilla, en la vertiente del Cuermichán, sale una senda que empieza a bajar hacia la derecha, internándose en un denso abedular.



Se trata de una perdida senda que, aún siendo evidente en todo momento, cuesta seguir por momentos, ya que la vegetación hace tiempo que ganó la batalla y los escoberos hacen complicado recorrerla en algunos tramos.


Salimos así a una pequeña vega en medio del bosque, en la zona de Cuesta Garrida. Aquí perdimos la senda. Nosotros salimos en llano un poco por encima de esta vega cortando horizontalmente el bosque, para reencontrarla un poco más adelante.


En mitad del hayedo al que ha dado paso el abedular, localizamos de nuevo la senda, que a partir de este punto ya no nos dará más problemas de vegetación.



La senda continúa casi en llano hasta alcanzar una despejada collada en la que se localizan los restos de varias cabañas. Estamos en El Cuḷḷao (1.215 m), genérico nombre para una braña.



La senda continúa por medio del hayedo, cada vez más evidente y perdiendo altura poco a poco.


Desde la zona de Raxuela empezamos a ver, por debajo de nosotros, las cabañas de El Brañuetu, a donde tendremos que bajar, con el amplio collado de El Tornu al otro lado del valle del Cuermichán y por encima de él el valle del arroyo las Hoyas, que baja desde Los Cadavales.


La senda pierde aquí altura con fuerza, bajando hacia El Brañuetu (1.045 m), una amplia braña con buenas cabañas de las que aún se conservan en pie varias de ellas y en las que me llama la atención los ventanucos que hay en muchas de sus puertas.


 
















Hasta El Brañuetu llega ya un amplio camino, por el que tomamos, en su discurrir hacia el fondo del valle.


El camino baja por entre las fincas de Las Solanas, en donde existe una cuadra pintada de blanco que ya nos había llamado la atención desde la ladera contraria por la mañana. Desde ella sigue bajando hasta cruzar el arroyo del Cuermichán (885 m), tras el que salimos a la pista del Cuermichán, la que sube valle arriba hasta la braña de su mismo nombre.


Ya por buena pista seguimos hacia el pueblo, mientras volvemos a disfrutar de los colores del otoño que aún aguantaba a esta altitud. Esta pista discurre paralela a la de El Tornu, a menos altura y pasa sobre la Cabana de Vaḷḷina Cereizales, una buena cuadra ya próxima a La Reboḷḷada.


Ya solo restaba un corto paseo hasta el pueblo, siempre con la Sierra de Pigüeña al frente, mientras cortamos los mismos crestones de por la mañana hasta Las Rapiegas donde se localiza la Fuente el Grandizo, en la que echamos un último trago.


Y ya en La Reboḷḷada, cambio de ropa, despedirse de los compañeros que ya se iban y el resto para Belmonte a tomarse una cerveza y preparar la próxima ruta. Os dejo el track.



Un saludo
Cienfuegos

18 comentarios:

  1. Soy Mar Javier y me ha prestado un montón este bello reportaje donde hay alguna zona que desconozco, pero bueno, eso se pone remedio..jeje. Me he recreado en las fotos un montón...son unos paisajes sublimes y la ruta hermosísima

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    1. Pues efectivamente, a eso se le pone remedio. Además, con lo que le cuesta a Victor volver por Somiedo para llevarte, ja, ja.
      Un abrazo

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  2. Preciosa ruta y muchas caras conocidas!!
    El otro día vimos el repor de Paloma y hoy nos deleitamos nuevamente con tus fotos.
    Somiedo da para mucho sin lugar a dudas!!
    Un saludo!!

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    1. Si, en esta ocasión hab´çia muchas caras conocidas. La verdad es que ya hacía tiempo que no salía con tanta gente. Eso sin duda ayudó a mejorar aún más la ruta.
      Un saludo

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  3. Estupendo reportaje Javier de una entretenida jornada, hasta la próxima, un saludo.

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    1. Gracias Diego. A ver cuando volvemos a coincidir.
      Saludos

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  4. Qué guapo Javi!!! Siempre tan cuidadas y esplendorosas imágenes !!! Y luego hablas de blog con aire "viejuno"...eso debe ser en sueños, en la realidad es un blog espléndido, así que ánimo y a seguir peleando aunque sé que trabajando es muy costoso mantenerlo al día. No nos importa esperar algo más . Merece la pena. Un beso grande

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    1. Gracias Paloma, lo que pasa es que ya sabes, lo que te conté el otro día, que de todo cansamos. Pero tiraremos un poco más de él.
      Un abrazo

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  5. Una estupenda ruta en muy buena compañia, ademas en Somiedo anque el dia no este para fotos, salen los paisajes muy guapos, privilegio de paisajes privilegiados.
    Un Saludo Javi.

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    1. Si, el dia estuvo solo regular, pero nos encontramos la zona baja de los bosques aún con mucho color y eso siempre alegra las fotos. Y la zona, claro, que siempre es un vlaor seguro.
      Saludos

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  6. Una guapa y original ruta. Sólo conocemos la parte de la subida a la Patana, y la verdad es que es una zona preciosa. El occidente sigue siendo el gran desconocido y da para mucho.
    Un saludo!

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    1. Yo también solo conocía esa parte, y tenía muchas ganas de recorrer ese valle y la verdad es que me encantó. Además la vista del valle de Xunqueras desde arriba, que también lo había recorrido hace tiempo, es una pasada. Merece la pena aunque solo sea por acercarse a Tchagüeños.
      Saludos

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  7. Te quedó muy guapa la entrada Javier, buenas fotos y mejor descripción.
    Como bien dices, modesta cumbre, pero muy agradecida para las vistas.
    Estupenda jornada que pasamos en buen grupo, de la mano del amigo Orbayu
    Un saludo

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    1. Gracias Monchu. Si que estuvo bien, si. Buena ruta, mejolr compañía. Que más se puede pedir.
      Saludos

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  8. Cuanto hai p'andar per Somiedu y Cangas... que manía tenemos de tirar pal oriente jeje. En fín... poquín a pocu, colos años habrá que dir conociendo tol suroccidente astur.

    Un abrazu

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    1. Puf. Berto, ni viviendo milenta d´años vamos ser quien a finalo tou. Nun quedan siendes ni nada, per conocer. La virxen. Pues a mi, cada vegada préstame más l´occidente.
      Un saludu

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  9. Menudo reportaje chulísimo, se percibe en tus imágenes que lo disfrutasteis de lo lindo...hay fotos preciosas, ¡cómo siempre! y es que Somiedo es mucho Somiedo...un paraiso.
    Mi abrazotedecisivo

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    1. Gracias Sara, como no lo ibamos a disfrutar juntándonos la panda que nos juntamos. Así es imposible pasarlo mal, y menos en el marco de Somiedo.
      Un abrazo

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