miércoles, 14 de octubre de 2009

Libro Recomendado: Gustav Schulze en los Picos de Europa

Gustav Schulze 
En los Picos de Europa 
Elisa Villa Otero
cajAstur

"En el verano de 1906 un alemán llegó al norte de España dispuesto a estudiar la geología de ios Picos de Europa. Aquel joven era también un alpinista experimentado y esa afición le empujó a la conquista de las cumbres. Su ascensión al Naranjo de Bulnes, la segunda absoluta y primera en solitario, constituyó toda una hazaña y permitió que el nombre de Gustav Schulze permaneciese en el recuerdo de los montañeros españoles. Sin embargo, a pesar de que regresó a las montañas cantábricas en 1907 y 1908, poco más se supo de él. Sus estudios científicos quedaron envueltos en el misterio.

Cuando ya habían transcurrido ochenta años, dos investigadores de la Universidad de Oviedo tuvieron conocimiento de un hecho sorprendente: los cuadernos de campo del geólogo estaban depositados en una Universidad alemana, y en ellos se recogía el minucioso estudio que había llevado a cabo en los Picos de Europa y áreas vecinas. Al descifrar estos cuadernos, se pudo comprobar que los descubrimientos de Schulze se habían adelantado en muchas décadas a las investigaciones posteriores, y que, de haber sido publicados en su momento, habrían cambiado el devenir del conocimiento geológico de la región.
Junto a este impresionante estudio de la geología cantábrica, los manuscritos también contenían detalles de los itinerarios seguidos, las escaladas realizadas, e, incluso, las emociones experimentadas. Fue así como, tras años de análisis de los diarios, se pudo llegar a conocer con gran precisión el trabajo geológico y las actividades montañeras que Schulze había llevado a cabo en el norte de España.
Este libro presenta ahora un resumen, ilustrado con decenas de dibujos, de las exploraciones y los logros científicos alcanzados por Schulze en sus tres campañas en la Cordillera Cantábrica. Junto al relato de esos estudios, el lector también encontrará textos sacados de los diarios, en los que el joven cuenta sus solitarias andanzas, su trato con gentes diversas y sus conquistas montañeras. Uno de los capítulos reproduce un artículo, publicado en 1934 en la revista "Peñalara", en el que el propio Schulze cuenta la subida al Naranjo. Finalmente, el volumen da a conocer su legado fotográfico, una fantástica colección de imágenes de hace cien años (la mayoría, de los Picos de Europa), con las que el lúcido geólogo y bravo escalador se nos revela, además, como un fotógrafo extraordinario".

Prólogo del libro: por Guillermo Mañana Vázquez
Gustav Schulze, un desconocido geólogo alemán que viene a Los Picos de Europa, ahora hace un siglo, "para hacer una tesis", y que, "de paso", realiza la proeza de escalar el Naranjo de Bulnes, por primera vez en solitario, por una vía de ascensión nueva, en buena parte, y haciendo lo que en el argot montañero constituye "una segunda ascensión". Eso es todo, o poco más, lo que sabíamos hasta ahora de este llamativo personaje y de su actividad en nuestras montañas. El resto es nebulosa, o, mejor dicho, un enigma.
Quiere la suerte, pero sobre todo el buen hacer, que los profesores Enrique Martínez García y Jaime Truyols Santonja encuentren —y no por casualidad, sino como resultado de una búsqueda— los cuadernos de campo que en los Picos de Europa elaborara el doctor Schulze. Y también quiere la suerte que a este equipo se una, años más tarde, la profesora Elisa Villa Otero, en quien confluye la doble vertiente de geóloga y de apasionada del montañismo, y que acabará subyugada por la personalidad de Gustav Schulze.
Los autores emprenden la tarea de investigar a fondo una biografía prácticamente desconocida y de la que el tiempo parecía haber borrado toda huella, investigación que conlleva tanto la búsqueda y seguimiento de la trayectoria de Gustav Schulze, como la comprobación y análisis de todos los datos hasta hoy publicados, información ésta un tanto dispersa y, a veces, no muy ajustada a la realidad. Este trabajo, unido al estudio minucioso de los manuscritos de Schulze, ha dado como resultado una notable labor historiográfica, centrada fundamentalmente en las campañas de estudio de la geología de los Picos de Europa, sin descuidar la actividad deportiva o la descripción de los fuertes rasgos humanos del personaje.
A todo ello se ha de añadir la recuperación —gracias a la colaboración de Peter Schulze Christalle— del archivo fotográfico que la familia conserva en México, una colección de imágenes, en su mayoría inéditas, realizadas por Gustav Schulze en el norte de España. Todas estas investigaciones han obligado a los autores —especialmente a Elisa Villa, la más proclive a ello por su faceta montañera— a recorrer el entorno de los Picos de Europa para comprobar e identificar cada dato y cada fotografía, o a internarse en lo profundo de aquella difícil geografía para rehacer los itinerarios que el geólogo alemán realizara durante sus trabajos.
A través de las páginas de este libro, los autores nos describen —con mano experta y de forma comprensible para los profanos— los estudios que el doctor Schulze llevó a cabo, revelando que fue un adelantado del estudio geológico de los Picos de Europa, al tiempo que un pionero en la utilización en España de técnicas y materiales modernos de escalada. Pero el doctor Schulze también es el primero en realizar una travesía completa de la Garganta del Cares, entonces sin cómodos ni fáciles caminos; y es quien nos lega la foto más antigua de Cain, o la más valiosa de un grupo humano en Bulnes. Y, así, un largo etcétera. De este trabajo surge la imagen de un verdadero gigante, a quien los desgraciados avatares de la historia de las primeras décadas del pasado siglo marginó a un silencio injusto.
A partir de ahora, y gracias a las reveladoras aportaciones recogidas en este libro, el doctor Schulze queda reconocido como uno de los grandes estudiosos y exploradores de los Picos de Europa, formando parte ya de esa indiscutible élite en la que hay que incluir, en primer lugar, a Casiano de Prado y al conde de Saint-Saud. Con esta obra no sólo se hace justicia a una personalidad extraordinaria, que dejó escritas páginas irrepetibles en la historia científica y deportiva de los Picos de Europa; también se hace justicia a la propia historia de nuestros Picos, que se enriquecen y engrandecen con una de sus páginas más bellas y luminosas: aquélla que en ellos dejara escrita Gustav Schulze.

Saludos
Cienfuegos

No hay comentarios:

Publicar un comentario