viernes, 4 de marzo de 2016

Libro recomendado: El País Azafrán

El Pais Azafrán
La primera travesía invernal del Great Himalaya trail

Javier Campos
Ediciones Desnivel

El Pais Azafrán narra la primera travesía invernal del Great Himalaya Trail, la Alta Ruta del Himalaya, que a lo largo de casi 2.000 Km por senderos tradicionales y superando pasos a 5.000 y 6.000 m de altitud, atraviesa Nepal de parte a parte, a la sombra del techo del mundo.

Pero por si no fuera suficientemente dura la travesía en si, Javier Campos decide efectuarla en invernal y en solitario. Ello hace que la ruta del Great Himalaya Trail y el libro mismo, comience como una aventura épica del montañismo, pero poco a poco devenga en un viaje interior, en el que Javier irá poco a poco cambiando su percepción del mundo que atraviesa. Como él mismo dice "poco a poco me voy convirtiendo en uno de ellos".


El viaje se inicia en Chainpur, una zona de poca altitud y alejada de las altas montañas de Nepal, aunque pronto habrá de superar el Porakhe Lahna, un paso a más de tres mil metros de altitud, para seguir por el valle del Karnali y alcanzar más tarde el lago Rara, el más grande Nepal.

 En el Dolpo le alcanza el invierno más crudo. Los pasos de montaña se bloquean, obligándole a vivaquear varias noches y a variar la ruta inicialmente elegida y haciendo que la aventura pase por momentos de incertidumbre. Las salidas factibles del Dolpo son limitadas y le conducen a Dhorpatan, tierra de nadie y en donde contra todo pronóstico, recupera la sensación de que se encuentra en un lugar donde la aventura aún es posible. Disfruta del contacto con la gente, compartiendo sus escasas pertenencias, comida y techo y ejerciendo a cambio de médico ocasional.

El siguiente objetivo es el Thorong La, que con sus 5.416 m, es el paso de trekking más alto del mundo. El cuerpo empieza a resentirse, problemas en un pie y complicaciones respiratorias. Cada vez que llega a un pueblo próximo a uno de los pasos elevados, la reacción de la gente es la misma. "¿En invierno? Imposible". Pero Javier sigue. Lo intenta y va poco a poco superando las etapas.

El paso del Larkya La, de 5.106 m significa mucho. Desde el punto de vista logístico significa dejar atrás buena parte de las complicaciones y tener por delante dos semanas de viaje relativamente cómodas, con tiempo para recuperarse de lo sufrido en el Dolpo. Sin embargo es en esta parte del viaje donde el cansancio físico deja paso al agotamiento mental y este a la comprensión del verdadero sentido del viaje "No está al principio, cuando solo era un sueño, ni al final, que todavía no existe. Mi presente es cada valle, cada camino, cada aldea".

Grandes montañas van quedando atrás, el Dhaulagiri, el Annapurna, el Manaslu. El macizo del Ganesh Himal es solitario, misterioso y desconocido. Mal abastecido y peor señalizado, le exige más que ningún otro tramo de la travesía. Sin embargo será en Gosaikund donde tocará fondo, al romperse una costilla flotante a causa de los continuos accesos de tos, mientras que anímicamente el viaje empieza a ser una tortura.

Sigue la travesía enlazando con la ruta del Everest y acercándose a Namche Bazar y el monasterio de Thyangboche para cambiar a continuación radicalmente de paisajes y dejar atrás las altas montañas, para entrar en la jungla Inkhu Khola, donde las sendas desaparecen y la comunicación parece imposible.

El río Arun le marcará la siguiente etapa, remontándolo hasta su nacimiento, aproximándose poco a poco al Kangchenjunga, el último ochomil de la ruta. Un nuevo collado, el Lumba Samba con sus 5.252 m le regala la visión del Makalu. Cruza el Nango La, el último alto paso de la travesía en medio de una tormenta. El descenso del Ghunsa Khola marca por fin la última etapa, el final del camino.

Pero cuando por fin vuelva la vista atrás lo que Javier verá no será la visión del Kangchenjunga o el Tamor, ni de Thyangboche o el lago Rara. Lo que quedará grabado en su retina será el recuerdo de los compañeros y amigos que ha conocido a lo largo de su travesía. Verá al bueno de Ananda en el Dolpo, verá a Mingma regalándole una Coca Cola el día de su cumpleaños o al lama Bhandar bendiciéndolo, verá a la mujer que lo acompañó durante toda una jornada y le ofreció su casa para dormir, verá, en definitiva, a las gentes de un pais que vive en el inestable equilibro que supone debatirse entre el mantenimiento de sus raices y sus costumbres y el imparable y arrollador progreso. La travesía ha sido larga, tres meses, pero ha sido mucho más que un gran viaje de exploración o una inceible experiencia montañera, ha sido un verdadero viaje al centro del corazón.

Os dejo un pequeño video sobre la aventura.



Un saludo
Cienfuegos

2 comentarios:

  1. Anotado queda, interesante. Un saludo.

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    1. No es el típico libro de montaña al uso. A mi me gustó mucho.
      Saludos

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