jueves, 5 de octubre de 2017

Por el Cantu Cabroneru y el Travesedo de Beza

07/09/2017
Precornión
Amieva (Asturias) y Oseja de Sajambre (León)

Hacía tiempo que tenía en mente acercarme a conocer el Travesedo de Beza, pero las diferentes ocasiones en que lo planteamos, no llegaron a cuajar. Por fin un día cuadramos agendas Xoserra y yo. Él necesitaba coronar el Cantu Cabroneru y Peña Beza para el trofeo de la FEMPA, dejándome a mi libertad en el diseño de la ruta. Era la ocasión perfecta para ascender por el Camín del Arcediano, hacer cumbre en ambas cimas y conocer el Travesedo, regresando por Carombo y la Senda de la Jocica. Una ruta larga y sin duda alguna dura, pero con la que cerraríamos una circular preciosa y espectacular como pocas.


Inicio/Fin: Central Hidroeléctrica del Restaño. Valle de Angón
Distancia: 21 Km
Desnivel máximo: 1.280 m
Desnivel positivo acumulado: 1.830 m
Tiempos: 10 y 3/4 horas
Observaciones: La comunicación entre Ceremal y Cueries está muy perdida y puede resultar complicado enlazar por este lado con el Camín del Arcediano. Por su parte, el cresteo del Cantu Cabroneru y el descenso hacia Peñas de Cebolleda por su cara sur, tal y como nosotros lo realizamos, es muy expuesto y cuenta con un par de destrepes en los que hay que prestar mucha atención.


Desde Amieva ascendimos al collado de Angón y bajamos hasta la central hidroeléctrica del Restaño, junto al Dobra, donde dejamos aparcado el coche (712 m). Allí mismo cruzamos el  puente sobre el río tomando por la pista que sube hacia la presa de La Jocica, la misma por la que esperábamos bajar por la tarde.


Desde bien abajo ya veíamos la cumbre del Cantu Cabroneru, al que ya le daba el sol, aunque para alcanzarla aún restaban unas cuantas horas.


Al frente y a la izquierda de la pista vemos la entrada al Valle de Ozania, al que accedimos hace tiempo cruzando los Sedos de Ozania y que os conté AQUI.


Cruzamos una zona arbolada en la parte inferior del Monte el Quileñu. Allí alcanzamos un cruce, bien balizado con un poste indicador, en el que tomamos a la derecha siguiendo la indicación de Ceremal y bajando hasta el río Dobra que cruzamos por un pequeño puente.


Desembocamos en la majada Ceremal (770 m), amplia, llana y en uso. A la derecha dejamos una cabaña. Tras ella observamos la ladera por donde asciende la senda que comunica con la majada de Cueries.


Cruzamos la vega hacia la izquierda, donde se localiza una segunda cabaña perfectamente rehabilitada y que parece estar dedicada más bien a fines turísticos que pastoriles. Frente a ella arranca una marcada senda que va a ir ganando altura por la Ingiesta Ceremal, trazando amplias zetas y dejando enseguida bajo nosotros la vega de Ceremal.


En la zona alta de la Ingiesta Ceremal la senda parece perderse. Hace tiempo Yoni - Los de las Claras - y David - Pateos Montunos - subieron por aquí. Había leído con detenimiento sus reportajes. Ellos cruzaron a la izquierda, dirigiéndose a una torre eléctrica y tuvieron que atravesar una zona que calificaron como muy mala. Nosotros buscamos la senda en la vertical de la Ingiesta, localizándola enseguida. Continúa ascendiendo por una cuenye con ligera tendencia a la derecha, alejándose de la citada torre hasta entrar en el bosque del Monte la Juracada. En él la senda se difumina mucho y hay que prestar atención, pero conseguimos seguirla siempre ascendente y con tendecia a la derecha, hasta alcanzar un punto donde ésta cambia bruscamente de dirección y casi en llano corta hacia la izquierda, pasando entre unas hayas de gran porte, para salir a una zona de roquedo que cruza por un pequeño sedo en el que se aprecia perfectamente huella de paso.


Salimos así a La Becerrera, una pequeña campera bajo la majada de Cueries. Al frente tenemos la torre eléctrica que comentaba. No debemos dirigirnos aún a ella, ya que la cresta sobre la que se localiza presenta un vertical corte hacia el lado contrario, debiendo seguir remontando a su derecha y buscando el acceso a Cueries por la zona alta de la vega, con un tramo un tanto tomado de cotoya.


Por fin alcanzamos Cueries (1.055 m) en la que resiste una única cabaña en pie. Este tramo desde Ceremal se nos ha dado mejor de lo que contaba y ya vemos el Camín del Arcediano al fondo, cruzando por encima de la majada.


Una vez en el Camín del Arcediano la cosa mejora sustancialmente y avanzamos deprisa, siempre con el Cantu Cabroneru al frente. Vamos ahora sobre el GR.PNPE-201 entre Amieva y el Puerto del Pontón.


Cruzando la parte inferior del Monte Trasbustiellu.


Cerca de Sabugu ya vemos la cara occidental del Cantu Cabroneru por donde vamos a ascender.


Alcanzamos la buena y amplia majada de Sabugu (1.145 m). Aquí abandonaremos el Camín del Arcediano para cruzar a la margen derecha del valle, ascendiendo por los pastos de La Cortina para seguir hacia Val de les Lliñes, por donde ascenderemos.


Atrás se queda Sabugu.


Ascendemos por La Cortina para luego seguir casi en llano hacia el Monte Calapozu.


Una vez atravesado el pequeño hayedo de Calapozu, vemos a nuestras espaldas la cumbre de la Porra Valdepino.


La ladera de Valdellanu - de curioso y sarcástico nombre - se nos va a hacer eterna. La pendiente es muy acusada y aún se pronunciará más en el tercio superior. Desde Sabugu a cumbre hay 800 m de desnivel sin un solo respiro.


Vamos subiendo poco a poco, haciendo alguna parada para recuperar aliento y disfrutar de las vistas que se van abriendo tras nosotros, como las que podemos disfrutar sobre el Tiatordos, el Campigüeños, la Llambria y los Tornos de Pandemules.


Sin embargo, a medida que ganamos altura vamos viendo como poco a poco el buen día que traíamos va cambiando. Una ligera bruma va depositándose poco a poco sobre las cimas de las montañas más altas, como podía observarse ya sobre Peña Ten y Pileñes.


En la zona superior de Valdellanu salimos a la senda habitual de ascenso que procede desde el Puertu Beza. Era la primera vez que ascendía a cumbre por esta vertiente y seguramente sea la última, ya que esta ladera me resultó monótona en exceso.


En la última parte nos dejamos guiar por la línea de jitos que nos conducirán a cumbre, debiendo apoyar las manos en la parte cimera, aunque sin complicaciones. Alcanzamos así la cumbre del Cantu Cabroneru (2.000 m IGN). Por desgracia el día se había estropeado ligeramente y la bruma difuminaba mucho las espléndidas vistas que ofrece esta cima.


Al frente, por supuesto, una perfecta visión del Macizo del Cornión, elevándose sobre las profundidades del Dobra, en las que, por cierto, se aprecia Carombo y la Senda de la Jocica, por donde regresaríamos más tarde.


Peña Santa y por detrás asomando el Torrecerredo, ya en el Macizo de los Urrieles.


Hacia aguas abajo, la cuerda del Cabroneru desciende dejando a la izquierda el valle de Sabugu y a la derecha el del Dobra.


La Porra Valdepino, ...


... y tras ella, y pese a las brumas, observábamos las cumbres del Carria, el Pierzu y el Vízcares.


La bruma había seguido bajando y ya cubría la cima del Tiatordos.


Y apenas se vislumbraban las siluetas de Ten y Pileñes.


En cumbre aprovechamos para picar algo entre foto y foto, aunque tampoco nos entretuvimos en exceso. La ruta iba a ser larga y tocaba aligerar.


Había visto un reportaje de Manuel - Montaña en Libertad - con un descenso alternativo por la cara sur que me había llamado la atención, así que recorreríamos la cresta íntegra del Cantu Cabroneru pasando por sus tres cimas. Desde la cima central (1.997 m), vemos al fondo la cima sur.


Atrás se queda la cima norte, la más alta.


Coronamos la cima sur (1.988 m) y desde ella desandamos tan solo unos metros hasta la horcada inmediatamente anterior, cuya entrada está marcada con un jito, y desde la que empezamos a perder metros por la aterrazada cara sur del Cantu Cabroneru, con un primer tramo muy roto.


Este primer y sencillo destrepe nos deja en una colgada terraza herbosa en la que buscamos la salida por su izquierda.


Por debajo de ella vemos una ladera que parece factible recorrerse. Se trata de ir perdiendo metros poco a poco siempre en dirección a la collada que antecede a las Peñas de Cebolleda, pero es un terreno sumamente roto y con mucho grijo y pìedra suelta en el que hay que poner toda la atención ya que el patio es considerable.


Un nuevo destrepe bastante sencillo, pero con exposición y donde nuevamente el grijo obliga a extremar las precauciones, ya que un resbalón aquí se pagaría caro.


En la zona baja aún nos queda un nuevo destrepe. Es el más comprometido de todos. Muy vertical y bastante expuesto. Además las presas para manos son escasas y los apoyos para pies están lejos. El patio sigue siendo considerable.


Con el citado destrepe se acaban las complicaciones. Se bordea un último gendarme por la cara sur y se sale justo a la altura de la collada de las Peñas de Cebolleda (1.862 m). La ventaja de este descenso es que no se pierde nada de altura, pero reconozco que resulta expuesto y debe estarse habituado a este tipo de terreno. Las flechas marcan los dos destrepes inferiores, más complejos.


Ascendemos a las modestas Peñas de Cebolleda (1.891 m), en las que ni paramos.


El descenso al Collado Llano requiere un sencillo destrepe por una estrecha canal.


Bajamos al Collado Llano (1.859 m), que antecede a Peña Beza. En nuestro caso subimos por la pradería hasta su punto más alto y después casi que directamente a cumbre, debiendo ayudarse de manos, pero muy sencillo.


Y cumbre de Peña Beza (1.963 m). A esta cima sí que hacía años que no venía. Una pena que el día no sea el mejor para disfrutar de sus vistas.


Atrás se queda el Cantu Cabroneru y su fiera cara sur.


Beza puede que sea incluso mejor atalaya sobre Picos que el propio Cantu Cabroneru.


El valle de Sajambre. Justo abajo, Soto de Sajambre.


Pero las vistas verdaderamente guapas de Peña Beza son las que se abren hacia Vegabaño y el Jario.


Vegabaño y su refugio. Una isla en mitad del inmenso hayedo.


Retomamos la ruta descendiendo de cumbre por la arista oeste, con importantes caídas a la izquierda.


Cuando lo vemos factible nos bajamos de ella por su cara sur, mediante un nuevo destrepe, este también corto y sencillo.


El destrepe nos deposita en una amplia canal herbosa por la que empezamos a perder metros, si bien enseguida nos damos cuenta que esta desciende hacia el oeste, hacia el Puertu Beza, mientras que nosotros debemos hacerlo al sur, así que nos salimos de ella por su izquierda.


Bajamos ladera abajo hasta alcanzar una horcada fácilmente identificable por estar cerrada por un muro de piedra y una alambrada para evitar que se meta el ganado. Es el acceso al Travesedo.


Esta primera  horcada antecede a otra, encerrando entre ambas un pequeño embudo que se precita al sur (derecha) hacia Soto de Sajambre.


Cruzando la segunda horcada accedemos al espectacular Travesedo de Beza, una providencial traviesa de aproximadamente un kilómetro de largo, que cruza horizontalmente de este a oeste la cara sur de Peña Beza en torno a la cota 1.800 m.


El Travesedo queda delimita por encima por las rojizas paredes de las Bermeyas, una franja de caliza griotte.


El Travesedo es lo suficientemente ancho como para que no ofrezca grandes problemas, aunque en caso de estar mojado habría que extremar las precauciones, pues en algún punto se pasa justo al borde mismo del cortado.



La salida del Travesedo se hace ganando unos metros hasta alcanzar un hombro (1.800 m) en el extremo oriental de Beza que constituye un buen balcón, uno más, hacia el Cornión y en donde haremos una larga parada para comer, mientras disfrutamos de las vistas.


Tras el descanso reanudamos la marcha descendiendo ahora por la empinadísima ladera de Las Segadas, una de las pandas herbosas más pendientes que yo haya cruzado nunca. En caso de estar mojado los resbalones me atrevería a decir que estarán garantizados y aunque en la foto no se aprecie las caídas a la derecha son impresionantes, pues aún estamos a mucha altura.


Las Segadas van conduciéndonos sin posibilidad de escape a un estrecho pasillo, pegado al pie de una imponente pared y con fuerte caída a la derecha. Al frente vemos el paso del Sedo la Jaya, que permitiría una comunicación con la antigua majada de Llaviñeru, en la cara este del Cantu Cabroneru. Pero esa no es nuestra vía. Nosotros bajaremos a la derecha, por encima de los canchales que se aprecian.


Una vista atrás a la salida de Las Segadas. El punto de mayor pendiente está en el cruce de las franjas rocosas, en donde prácticamente hay que echar mano a tierra para bajar.


Por encima de los canchales seguimos una tenue senda que desciende pegada a la base del espolón que se dirige hacia el Dobra. A la derecha se extiende el bosque del Monte Zamarrón que vamos a cruzar y al fondo, ya al otro lado del Dobra vemos las praderías de Carombo, a donde acabaremos por salir.


Hacia atrás, vemos la colgada traviesa que forma la salida de Las Segadas. A la derecha continuaría hacia la entrada al Sedo la Jaya.


La senda por la que vamos bajando parece tener continuidad. Leyendo ya en casa a Paco Ballesteros, podría tratarse del sendero de Los Porros de la Canal de la Vieya, que unía la majada de Llaviñeru con el Monte Zamarrón y que discurre a una cota más baja que el Sedo la Jaya. Tampoco es esa nuestra ruta, así que decidimos abandonarlo, cruzando hacia la derecha para atravesar una zona de grandes bloques y alcanzar unas pequeñas vegas que observamos a la entrada del bosque y que parecen corresponderse con los las de Las Troncadas.


Entramos en el Monte Zamarrón. Pasamos por una primera vega, inmediata a la zona de bloques rocosos y desde ella cruzamos casi en llano a otra vega de mayor tamaño localizada a su derecha. Son Las Troncadas.


Desde esta segunda vega sale una estrecha senda que va a ir cruzando en llano el hayedo. Este sendero parece dirigirse al Puerto de Barcinera. Viendo lo que nos esperaba después, hubiera sido mejor opción continuar por ella y enlazar en el puerto con el buen camino que desciende a Carombo.


Nosotros sin embargo abandonamos esa senda. Tras cruzar una marcada vaguada nos pareció que el bosque se volvía muy limpio, el típico hayedo fácil de caminar, por lo que decidimos probar suerte y descender directamente por él con idea de alcanzar la ribera del Dobra y tras cruzarlo salir directamente a la Senda de la Jocica, sin necesidad de pasar por Carombo.


Pensándolo ahora lo considero un error. El bosque es muy denso, con zonas con presencia de mucha haya joven que lo vuelven engorroso de caminar. Es verdad que no presenta excesiva maleza, de manera que andar, se anda, pero no resulta cómodo. Al final, abandonamos la idea de bajar directos al Dobra y optamos por seguir bajando poco a poco con tendencia a la derecha, con la idea de interceptar la senda que baja de Barcinera a Carombo.


Por fin salimos a la ancha y balizada senda que baja desde el Puerto Barcinera, por donde discurre el PR.PNPE-7 "La Jocica - Beza". Al frente ya veíamos los pastos de Carombo, hacia donde nos dirigimos.


Bajamos por la citada senda hasta alcanzar el río Dobra que cruzamos por un pequeño puente (1.055 m), accediendo a la zona baja de Carombo.


Los árboles presentaban aquí una estampa fantasmagórica, totalmente recubiertos de líquenes. En vez de ascender hacia la zona alta de Carombo, donde se localiza una cabaña y una buena fuente, optamos por seguir cruzando por la zona baja. Esta parte está bastante tomada de maleza y la senda se pierde mucho, por lo que hay que ir buscándola constantemente. Puede parecer peor opción, pero la  idea era ahorrar algo de desnivel.


Pasamos justo a la cabaña inferior de Carombo (1.050 m). Al otro lado del valle vemos la zona de las Segadas por donde acabamos de bajar del Travesedo y el Monte Zamarrón que hemos cruzado para llegar hasta aquí.


Poco a poco vamos dejando atrás Carombo, pra ir recorriendo el alargado valle del Dobra. Antes de llegar al Peñon de los Sedos, al fondo, nuestra senda ya habrá confluido con la que llega más alta y más marcada, procedente de la parte cimera de Carombo.


Cruzando el Peñón de los Sedos el camino conserva buenas armaduras, en uno de los tramos más guapos de la Senda de la Jocica.


La senda va a ir alternando zonas despejadas de arbolado, con otras en donde atraviesa pequeños hayedos.


Una vista atrás del alargado y estrecho valle del Dobra, mientras pasamos por el tramo donde el río se sume y en el que podemos ver su cauce seco. La verdad es que la Senda de la Jocica siempre me ha parecido un camino precioso y digno de conocerse. Lo tengo recorrido en varias ocasiones entre Angón y Vegabaño, pero hoy se nos acabaría por hacer sumamente pesado. Y es que la ruta estaba siendo larga.


Por fin alcanzamos el vaso de le Embalse de La Jocica. Allí, en el cruce de La Llastra - como su nombre indica, una zona de piedras lisas - la senda está protegida por una larga valla de madera. Y es que en algún punto se cruzan zonas muy estrechas con una altura considerable sobre el río.


La senda termina por depositarnos en la pista que sube desde el Restaño y que muere junto a las viejas instalaciones de la construción del embalse (990 m). Aprovechamos para asomarnos a la cerrada del mismo. El descenso hasta la presa se hace por una interminable escalera que hoy no me animo a recorrer.


Descansamos un poco al inicio de la pista. Aún queda un tramo, pero ya iba a resultar más llevadero. La pista cruza una pequeña horcada y entra en la amplia majada de Bellanzu con una arreglada cabaña.


Desde Bellanzu la pista inicia un prolongado y pendiente descenso por el Monte Quileñu, trazando cerradas zetas en Les Curves del Campín.


Poco más abajo alcanzaríamos el cruce en el que por la mañana habíamos tomado dirección a la majada de Ceremal. El coche ya estaba cerca y después de casi 11 horas de ruta, ya había ganas de llegar. Después del cambio de ropa, sería el momento de buscar sitio para la correspondiente cerveza, pocas veces tan merecida. Os dejo el track.


Un saludo
Cienfuegos

18 comentarios:

  1. Una vez más ESPECTACULAR ruta.
    Un saludo

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    1. En ese entorno, lo raro sería que saliera una ruta fea, ja, ja.
      Un saludo

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  2. De quitar el hipo...en todos los sentidos...una preciosidad

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    1. Gracias Mar. A esta no te llevo que el descenso del Cabroneru, se las trae.
      Un abrazo

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  3. Vaya ruta exigente de verdad ...siempre maravillosos paisajes que tan bien sabes presentarnos y describirnos. Ha quedado un reportaje escandaloso. Un abrazo

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    1. Gracias Paloma, la zona es lo que tiene, que siempre da para rutas preciosas.
      Un abrazo

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  4. Una ruta que recuerdo espectacular; ese Travesedo es una maravilla, aunque nosotros, aquel día tomamos la opción del Sedo la Jaya y, al llegar a Ceremal, menuda liada por hacerle caso a un pastor que nos indicó una bajada alternativa a Restaño. De lo peor que nos metimos nunca uff pero, en general, un recorrido precioso.
    Un reportaje muy guapo, como siempre.

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    1. Me empollé vuestros reportajes, el de Yoni y el tuyo para intentar no cometer vuestros errores en Ceremal. Aunque como puedes ver cometimos los nuestros propios, en el cruce del Monte Zamarrón para alcanzar Carombo.
      Nos vemos

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  5. Menudo rutón que habeis realizado.El reportaje precioso y el Travesedo algo más que maravilloso. Saludos

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    1. Es una paliza, si. Y no solo por la distancia o el desnivel, es que además en algún tramo el terreno es delicado y se avanza despacio, así que se va de tiempo bastante. Pero el entorno lo paga con creces.
      Un saludo

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  6. ..una pasada Javier, en realidad dos o tres rutas en una, estáis en buena forma...( y que bien suenan esos nombres escritos como debe ser)..

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    1. Gracias Julio. Es una ruta dura, pero se hace bastante bien.
      Un saludo

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  7. Que completísimo itinerario! Teníamos ganas de ver la entrada y la proposición nos ha encantado. Dura, con su pelin emocionante. Enhorabuena!
    Un abrazo!

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    1. Muy completo. De verdad que más variado yo creo que no puede ser. Duro, pero totalmeente recomendable.
      Un abrazo

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  8. Opción más que interesante para visitar el Cantu Cabroneru. La zona es increíble, sin duda. Superar los 20 kms por ese tipo de terreno, ye mucho andar!
    Saludos!

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    1. La ruta resulta larga, es verdad. Hay tramos donde se puede avanzar a buen paso, pero en otros la marcha se ralentiza mucho, pero ya hacía tiempo que había planteado la ruta y quería hacerla precisamente así, así que sarna con gusto, ...
      Saludos

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  9. Subida espectacular por un recorrido poco conocido, en realidad, esa zona del Dobra es una de las grandes tapadas de Picos de Europa.
    Pensábamos a final de octubre darnos una vuelta por la zona, esta ruta para esa fecha la veo muy larga, pero a lo mejor cambiándola un poco y durmiendo en Vegabaño es factible.
    Saludos!!!

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    1. Valentín, si, para finales de octubre ya puede ser un poco larga. Desde Vegabaño en cambio se haría bien. Si bajais por el Travesedo y Las Segadas, cuidado a localizar la senda que cruza el hayedo. Si dais con ella, yo creo que saldreis fácilmente a Barcinera, para regresar a Vegabaño.
      Saludos!!

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