lunes, 10 de junio de 2019

Peña Redonda y las Foces del Pino

11/05/2019
Sierra de las Fuentes de Invierno
Concejo de Aller (Asturias)

De vez en cuando reviso el blog buscando aquellas cumbres, de sobra conocidas, que aún no están documentadas en él. En muchos casos no es por no haberlas ascendido, sino porque hace años que no voy por allí. Peña Redonda era una de ellas. Hacía unos 18 años de mi última visita y ya llevaba tiempo pensando en volver a visitarla. Precisamente un par de semanas antes la había visto durante la ruta al Pinganón de Caideru y ese fue el detonante para ponerle fecha. Ascenderíamos por las Foces del Pino y la Canal de los Agriles para regresar por Canieḷḷa y la Mosqueta la Boya, perdiéndonos después por los preciosos hayedos primaverales de la Sierra de Pandos.


DATOS DE LA RUTA
  • Inicio/Fin: El Pino
  • Distancia: 18 Km
  • Desnivel máximo: 1.200  m
  • Desnivel acumulado positivo: 1.460 m
  • Tiempos: 8 horas
  • Dificultad: Moderada. El ascenso por la canal de los Agriles presenta mucha pendiente y en caso de encontrar la zona alta húmeda es un tramo a cruzar con mucho cuidado.
  • Nota: Nuestro descenso desde la Mosqueta la Boya fue un poco por libre, sin senda, disfrutando del color de los hayedos en primavera.


Salimos del Pino ascendiendo por la pista que habrá de llevarnos a la entrada de las Foces del Pino. En esta primera parte de la ruta vamos a ir siguiendo el PR.AS-31 sin más complicaciones que ir subiendo poco a poco por la cómoda (y por momentos aburrida) pista que asciende valle arriba, pasando en un primer momento junto al Molín de Peón, hoy reconvertido en una piscifactoría de alevinaje de una asociación de pescadores.


La previsión era buena, aunque de momento el día amanecía un tanto envuelto en brumas por las cumbres, brumas que tardarían en quitarse.



Una vista atrás, hacia el valle de San Isidro, con la cumbre del Cuchu al fondo. 


Por momentos salía el sol y los bosques parecían encenderse de amarillo fosforito. La primavera había llegado con fuerza.


El río del Pino se descuelga en sucesivas cascadas desde la entrada de la foz.


La pista muere a la entrada de la Foz. Desde allí sigue el viejo camino que accede a la misma por medio de un primer puente.


Ni se las veces que tengo cruzado esta foz, y sin embargo, sigue pareciéndome espectacular el tajo formado aquí por el agua y el camino que por él transita.



Allí sigue su estupendo empedrado.


A la salida de la foz el valle de abre y la senda se divide. A la izquierda continúa el PR que subirá hacia Canieḷḷa y por donde bajaremos más tarde, pero de momento nosotros cruzamos el puente´l Fundil a la derecha.


La senda se interna en el bosque y empieza a ganar altura con fuerza por el valle del Fundil.


Cuando salimos de entre los árboles vemos las altas paredes que a nuestra derecha suben desde la foz y que forman la cresta de Pena la Panda, que continúa hacia Peña Redonda.


Vamos pasando junto a algunas fincas y viejas cabañas.


Abajo queda la foz y enfrente el valle de Pedroso.


Un poco más arriba ya vemos la entrada a la canal de los Agriles por donde subiremos. Peña Redonda no acababa de quitarse las legañas y seguía envuelta en nieblas y empezábamos a temer que nos quedaríamos sin vistas.


Una nueva vista atrás hacia la cumbre de Peña Melera cuya ascensión os relaté AQUI.


El tramo desde las últimas fincas hasta la entrada de la canal de los Agriles presenta mucha pendiente, pero poco a poco vamos negociándola, aprovechando para hacer una parada y picar algo y así darle tiempo a la peña a librarse por fin de las nieblas.


Después encaramos la canal de los Agriles subiendo hacia la derecha, para librar por encima un primer pedrero. Tal y como esperábamos, en la canal ya solo quedaban unos pequeños neveros.


Subimos pegados a la pared derecha. Hay huella de paso y esta primera parte se hace bien.



Sin embargo lo peor está a la salida. Allí se gira a la izquierda y se ha de encarar una ladera herbosa con muchísima pendiente que, en nuestro caso, encontramos muy húmeda al haber tenido nieve hasta solo unos días antes. No es complicado, pero hay que extremar la precaución. A medida que subimos vamos dejando el vacío a nuestras espaldas y un resbalón nos llevaría muy abajo. Mucho.


En la parte alta la pendiente suaviza algo y se sube más protegido. Por aquí había bajado hace muchos años, pero esta era la primera vez que subía.


Por fin alcanzamos una horcada en la que damos vista al valle del Aller, con Rubayer bajo nosotros y las cumbres del entorno del puerto de Piedrafita al fondo.


Abandonamos la canal con un último vistazo. Un acceso muy montañero.


Y nos vamos a por la cumbre, ascendiendo a pura cresta.


Cumbre de Peña Redonda o Pena Reonda (1.837 m). En mi caso era la tercera visita, aunque ahora hacía muchos años que no venía hasta aquí.


Unas fotos de las vistas, la primera hacia la cresta que encierra la canal de los Agriles y que desciende hacia la foz del Pino, con el valle Pedroso a su derecha.


Sobre ella vemos Peña Mea, ...


... la Forcada, el Cuchu, el Praera, ....


...o el Retriñón.


Hacia el puerto de San Isidro vemos el Torres.


Vistas sobre el puerto de Vegarada, con la Puerta del Faro, en las Peñas del Faro.


Recorremos la cresta que une las dos cumbres de Peña Redonda. Se trata de una cresta muy quebrada en la que hay que ayudarse de las manos. Sin ser complicada, exige poner cuidado. Vistas sobre la cruz de cumbre desde la cumbre secundaria, que curiosamente parece ser un metro más alta (1.838 m). El día había despejado completamente. Tan solo el Estorbín permanecía envuelto en nubes.


Las vistas se abren sobre Palmián y Canieḷḷa, sobre la que se alza la cumbre de La Cabritera.


Regresamos a la cumbre principal y descendemos hacia la base de Peña Redonda por su cara sur. Lo hacemos por una especie de canal próxima a la horcada de salida de la canal de los Agriles. Se deja bajar bastante bien. Alcanzamos el pedrero que se forma en la cara sur y lo recorremos hacia el este, hacia la coḷḷá Tras la Pena (la collada tras la peña).


En la coḷḷá Tras la Pena damos vista a Palmián, con una solitaria cabaña y hacia donde nos dirigimos, con La Cabritera al frente.


Aunque primero nos asomamos una vez más al sur, a la cabecera del valle del Aller y el puerto de Vegarada, sobre el que se elevan las cumbres de las Peñas del Faro o La Fitona.


Peña Redonda ofrece desde este lado su silueta más afilada que poco tiene que ver con su nombre.


Vamos a ir dejando a nuestra izquierda el valle de Pino, con las foces abajo y nuevas vistas sobre Peña Mea (izda), el Cuchu (centro) y el Praera (dcha).


Llegamos a Palmián, con su buena fuente en la que cargamos agua y una solitaria y arreglada cabaña.


Sin duda, un lugar precioso Palmián.


Después nos acercamos a Canieḷḷa. Desde Palmián podríamos bajar directos a enlazar con la senda del PR.AS-31, pero estando tan cerca merece la pena acercarse hasta la majada. Llegamos a la vez que un numeroso grupo procedente del puerto Vegarada.


Todas las cabañas de Canieḷḷa parecen estar muy arregladas (y cerradas a cal y canto). En Canieḷḷa hay nueva fuente, aunque nosotros no nos acercamos hasta ella.


Luego encaramos el descenso por el valle Canieḷḷa. No había duda, la primavera había llegado.


El descenso es cómodo y realmente guapo. Buen camino, bien balizado y siempre con las vistas del Cuchu y Peña Mea al frente.


En la parte baja cruzaremos una mata de árboles.


Dejamos a la derecha las paredes de Les Cueves que, como su nombre indica, están completamente horadadas. Al frente vemos la cabaña de La Juécora que será nuestro próximo punto de paso.


Y es que justo antes de alcanzar las primeras fincas y cabañas, dejamos la senda del PR y tomamos otra que asciende a la derecha, entrando en el valle de Pedroso. La idea que traemos no es la de volver por las Foces del Pino.


En La Juécora hicimos por fin una parada larga para comer, rememorando las diferentes semanas santas pasadas aquí, "años ha", con la visión de Peña Redonda entre los árboles.


Tras un descanso y con el estómago lleno, seguimos ruta. La idea es salir del valle por el paso de La Mosqueta la Boya, la espectacular grieta que se abre en las paredes que cierran las foces del Pino por su margen derecha (centro de la foto).


Nos despedimos por tanto de las foces, ya que no pasaremos por ellas.


El verde de los bosques era verdaderamente irreal, con ese color que solo se da durante unos pocos días al principio de la primavera. Desde este punto se tiene sin duda una de las mejores vistas de la cara norte de Peña Redonda, la que le da nombre.


Cruzamos por entre las fincas del valle Pedroso aproximándonos a la base de las paredes calizas.


Toca despedirse del valle del Pino, de Pedroso, de Canieḷḷa, del Fundil, ... y de Peña Redonda.


Subimos por la Mosqueta la Boya. Hace más de 30 años que cruce este paso por primera vez. Sigue siendo tan espectacular como siempre.


Increíble la estrechez del paso.


A la salida del paso damos vista a una tendida ladera. La senda baja unos metros casi en la vertical de la salida en un tramo en el que no se aprecia bien, para luego continuar hacia la derecha, ya mucho más marcada y cruzando el bosque, dirigiéndose hacia la despejada ladera que se aprecia en el centro.


Ya dentro del bosque la senda aparece muy clara. Ésta va buscando los pasos por entre los afloramientos de caliza en un tramo muy guapo y entretenido. Las fotos dentro del bosque salieron con un tono amarillo por el filtrado de la luz del sol a través de las hojas de los árboles.


Buenos ejemplares de hayas en todo el bosque, que estaba espléndido.



Salimos a la zona despejada que habíamos visto desde la Mosqueta. Aquí la senda se pierde un tanto. Ésta baja a la izquierda cruzando una zona, sin duda en otros tiempos de pasto y hoy tomada por cotoya y escobero, para voltear posteriormente la cresta a la derecha y tras atravesar un nuevo tramo de bosque alcanzar las cabañas de La Coḷḷá. Sin embargo el bosque estaba tan guapo que Alberto propuso seguir por él, así que con una nueva vista de Peña Redonda alzándose sobre las foces del Pino, nosotros dejaríamos la senda para seguir de frente, internándonos nuevamente en el hayedo.


Aviso que desde este punto nosotros "navegamos" por medio del hayedo sin sendas o al menos, sin sendas claras, simplemente dejándonos llevar. No hay grandes complicaciones, pero hay que mantener un mínimo de orientación para saber donde queremos salir.


En un primer momento cortamos el bosque casi en llano, por una zona muy limpia y sin problemas hasta alcanzar una marcada vaguada por la que nos dejamos caer.


La vaguada nos conduciría ya sin problemas hasta una pista por la que podríamos bajar,  pero antes de llegar a ella, nos fijamos en una senda que entra en llano a la derecha. En algún tramo incluso conserva cortas armaduras. Nos llamó la atención así que decidimos seguirla.


La senda sigue más o menos en llano hasta las viejas fincas de Martibanes (dos prados) que bordeamos por debajo para seguir, como mejor nos pareció hacia la derecha. Aunque parece perderse, volvimos a dar con ella en un punto donde cruza una pequeña cresta caliza para seguir un tramo mas por bosque.


Estábamos ya muy cerca del cambio de vertiente. Si seguíamos más a la derecha, abandonaríamos el valle de Pino para entrar en la cabecera del de Repustiello que baja ya hacia Felechosa. No nos interesaba eso, así que antes nos dejamos caer a una finca con un par de cabañas, La Faya, bajando por la derecha de la misma hasta salir a la pista que le da servicio.


Ya solo quedaba bajar por la pista hasta salir a la de las Foces del Pino ya muy abajo y cerca del Molín de Peón. Desde ahí nos quedaba ya un corto tramo hasta El Pino.

Y en El Pino lo de siempre. Cambio de ropa y para Felechosa a tomarse la correspondiente cerveza. Buena ruta. Os dejo el track.


Un saludo
Cienfuegos

1 comentario:

  1. ¡Qué barbaridad de rutaaa!. Graciasssss, muchachote, por enseñarnos tanta belleza, a mi me hubiera llevado no siete horas, sino siete días :)) parándome en cada recodo... Un fuerte abrazo.

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