sábado, 14 de noviembre de 2020

La Tesa y la Mesa por la Foz de Caviyera

La foz de la Caviyera, que no Cadiyera, amenazaba con convertirse en una eterna pendiente, tal era el tiempo que llevaba posponiéndola. Aunque la había visitado fugazmente hace un año, en primavera, no había llagado a ascender hasta los puertos de la Baḷḷota. Tal vez hubiera sido preferible dejarla para un par de semanas más tarde, con el otoño ya más avanzado, pero aún así ya pudimos disfrutar de los primeros colores otoñales. El resto de puntos de paso; La Tesa,  la Mesa, los diferentes mayaos o la cueva de Viguina Ḷḷarga, nos ofrecerían material de sobra para cerrar una preciosa circular por terrenos de Lena. 

 

DATOS DE LA RUTA
  • Fecha: 09/10/2020
  • Zona: Parque Natural de Ubiña la Mesa
  • Concejo: Lena (Asturias)
  • Inicio/Fin: Traslacruz
  • Distancia: 20,5 Km
  • Desnivel máximo: 1.235 m
  • Desnivel acumulado positivo: 1.600 m
  • Tiempos: 9 y 1/2 horas
  • Dificultad: Moderada. El ascenso a la Mesa requiere de una corta trepada, con pasos sencillos, pero que puede resultar aérea si no se está de ello.



Aparcábamos en Traslacruz, sobre el pueblo de Los Pontones en el valle del Huerna, cuando aún no se habían apagado las luces de los pueblos y el valle permanecía metido en nieblas.


Desde Traslacruz salimos por un camino que acabará por enlazar, ya a cierta altura, con la pista que se interna en el valle Foz, dejando las oscuras peñas de Sierra Negra al otro lado del río, a nuestra izquierda.


Poco más arriba el valle se abre en las fincas de La Ḷḷinar. Allí vemos el valle en el que se esconde la Foz de Caviyera por la que queremos subir.


En un cruce tomamos la pista que sube a la derecha. Más tarde regresaremos por la inferior. Nuestra pista muere junto a una cabaña. Por su derecha asciende un ancho camino que habremos de seguir. Ojo que éste camino llega a unas fincas y desde él sigue una estrecha senda un tanto perdida. Nos serviría, pero es mejor tomar otra, unos cientos de metros antes de dichas fincas, cuyo cruce está marcado con jitos, que se interna en el bosque y sube a salir a unas vegas en medio del bosque.


Luego ya nos sumergimos en el bosque, que por cierto y pese a las tempranas fechas, ya estaba cogiendo color.



Poco más allá atravesamos el arroyo Foz, el que baja de los puertos de la Baḷḷota


Desde el cruce del arroyo, la senda se retuerce ganando altura rápidamente, buscando la foz de Caviyera, que más que foz es un simple estrechamiento que casi ni se aprecia.



Las estribaciones orientales de La Tesa ya empiezan a asomar sobre nosotros.


Muy guapa la senda en este tramo, con el estrechamiento de la Cuandia´l Turnu, donde aún conserva parte de su antiguo empedrado.



Por fin salimos de la foz y entramos en las diferentes vegas que van a ir conformando los puertos de la Baḷḷota.


Aquí el grupo se divide. Dos compañeros no van a La Tesa. Prefieren hacer un recorrido por cumbres menores y poco visitadas al sur de la Baḷḷota. Quedamos en vernos luego en Viguina Ḷḷarga. Los otros tres vamos a ascender a La Tesa directamente desde aquí, sin pasar por la majada de La Mata. Y como primer punto de paso nos vamos a acercar a una cueva que vemos en la ladera.


Abajo queda la senda que se dirige a La Mata y El Cheu y por donde vemos a nuestros compañeros.


La cueva no tiene mucho fondo, pero ofrece un buen abrigo. En el fondo encontramos un rebeco muerto. Curiosamente parece muy reciente, ya que aún no huele absolutamente nada.


Seguimos subiendo a la izquierda de la cueva, ascendiendo directamente por terreno con fuerte pendiente, mientras la niebla levanta y nos pisa los talones.


Más arriba encontramos una segunda oquedad, en realidad, poco más que un abrigo.


Salimos de la oquedad por su derecha en un tramo de pendiente extrema. Seguimos ascendiendo hasta casi ganar la cresta que no vemos apenas por la niebla.


Subimos por donde mejor lo vemos, sin llegar a auparnos a la cresta pero solo un poco por debajo de ella, siempre con tendencia a la izquierda.


Y saliendo finalmente de entre la niebla, ganamos la cumbre de La Tesa, con vértice geodésico y buzón de cumbre. El ascenso se ha hecho duro. Seguramente es más llevadero por El Cheu y los Meruxales.


Allí vamos a parar un rato a picar algo y sobre todo a disfrutar de las vistas. Las primeras, como no, hacia el macizo de las Ubiñas.



Al norte el mar de nubes cubre los valles de Asturias impidiéndonos ver sus pueblos. Al fondo se ve el Cellón y a su izquierda asoma la zona del Estorbín.


Sobre los puertos de la Baḷḷota destaca sobre todo el Cirbanal. A la derecha la Almagrera y La Mesa.


Bajo nosotros la vega y las cabañas de la majada del Cheu



Poco después seguíamos ruta. Aunque no estaba programada uno de los compañeros viene con el antojo de La Mesa, así que hacia ella nos vamos.


Pasamos sobre las cabañas de Los Meruxales de Riba, hasta las que no nos acercamos.


También dejamos por debajo las cabañas de Las Coronas, mientras nos vamos acercando a La Mesa, cortando la ladera del Quentu las Planas, pequeña cota que nos saltamos.


Guapo marco al pie mismo de La Mesa.


Y luego nos vamos a por la Mesa. En el ascenso no tiré ninguna foto. Supone una trepada sencilla, con pasos que no superan el II y algo de patio, pero no muy expuesto. Está muy bien jitada e incluso excesivamente marcada con pintura. En el blog tenéis otra entrada con su ascenso AQUI.


Primero nos vamos a la cumbre norte. Más que nada porque no teníamos ni idea de cual era la principal, ja, ja. Vistas hacia La Tesa, de donde venimos.


Buen balcón sobre los puertos de La Baḷḷota, con el Cirbanal al fondo.


Otra vez las Ubiñas.


Luego nos vamos a la cumbre sur, la más alta.


Impresionante la canal que se abre bajo ella. Algún día habrá que probar alguna de estas variantes directas que se abren en su cara oeste.


Y por fin para abajo, a recuperar las mochilas y seguir ruta.



Nos despedimos de La Mesa desde mayada Vieya.


La vega alfombrada de quitameriendas


Cruzamos los puertos hacia el sur, hacia el Pozu, el sumidero de toda aquella zona salpicada de charcas y llamargas que rezumaba agua por todas partes. Al fondo las peñas del Muñón del Agua, que por algo será el nombre.


Sin embargo no alcanzamos el sumidero. Pronto giramos al este para ascender, siguiendo una marcada senda, a cruzar los Pozos los Cuayos.


Se trata una zona plagada de pequeños jous, mala a retorcer en caso de niebla.


Por fin, dejando atrás los Pozos, damos vista a los Puertos de los Cuayos, más altos que los de La  Baḷḷota, y donde vemos  las cabañas de la majada Los Cuayos, por delante de la mole de Las Tarrientas. No llegaremos hasta la majada, ya que nosotros nos vamos a la derecha, hacia Viguina Ḷḷarga.


Allí, casi escondida al pie de una pared caliza, se alzan las cabañas de Viguina Ḷḷarga, con la Cruz del Ciegu al fondo, por donde suponemos que andan nuestros compañeros.


Paramos a comer junto a las cabañas, esperando por los compañeros que llegan al poco. Tras las cabañas se abre una pequeña oquedad. Se trata de la cueva de Viguina Ḷḷarga. Sobre la entrada una placa recuerda al brañeiro que entre 1914 y 1934 excavó en su interior en busca de ayalgas (tesoros). Curiosa historia.


Después hacemos nuestra propia exploración de la cueva. No tiene apenas formaciones, pero si curiosas galerías que conectan pequeñas salas



Tras el momento "espeleo" de la jornada tocaba ir pensando en el regreso y lo vamos a hacer por la vertiente del Negrón, así que de momento toda ascender hasta la collada que queda junto a las Tarrientas, pasando por la Fuente los Cuayos.


Por encima de la fuente damos vista a la ladera del Cabril, con buen colorido ya.


Y vemos la travesía a media ladera que nos toca hacer hasta alcanzar la collada final. Por debajo también vemos la Autopista del Huerna y su parque de maquinaria.


Tengo que reconocer que no lo hicimos bien en este tramo. Deberíamos haber perdido más altura para seguir la senda correcta, pero no quisimos bajar más de lo necesario y eso nos obligó a cortar la ladera, seguramente no por el mejor sitio. Aviso a navegantes, por si os descargáis el track. Con todo conseguimos llegar a la majada de El Pedrosu, con sus curiosas cabañas con techo de tapín.



Una vista atrás a la salida desde la vertiente de Los Cuayos.


El parque de maquinaria de la autopista bajo nosotros y los bosques de Valgrande ya tomando un color bien guapo.


Ya iba faltando menos para ganar la última collada. Seguiamos yendo demasiado altos. Por marcada senda, pero un tanto tomada de escobero en algunos tramos y dejando la que seguramente sea más cómoda, por debajo de nosotros.


Aún le faltaba, pero ya tenía color.


Ganamos la collada, con restos de viejas cabañas y en la que damos vista a la boca norte de los túneles del Negrón, bajo el pico homónimo.


Y trasponiendo la collada alcanzamos la majada de Los Corralones, con arregladas cabañas, aunque los tejados no son muy tradicionales. Al fondo vemos la carretera del puerto de Pajares y el parador.


El bosque de Valgrande y la línea de cumbres de la cordillera, con los edificios de Cuitu Negru a la izquierda.


Dejando atrás Los Corralones cruzamos una nueva collada, la de Formusu, tras la que la senda gira al norte, bajando hacia las camperas de Las Brañolinas y desde la que vemos el pueblo de Pajares, en la ladera del Cellón, con su cumbre un tanto metida en nubes.


La senda baja ahora hacia la amplia collada del Altu´l Pandu. Desde ella continuará por la ladera izquierda de la cumbrera del Altu´l Pandu.


Vamos a seguir bajando hacia el collado de La Saeta, cuando poco a poco vuelve a emerger la mole de La Tesa.


A la izquierda vemos en todo momento el valle por el que tendremos que bajar, con las peñas de Sierra Negra al fondo.


La Tesa a la izquierda, pico guapo visto desde todas partes.


En el collado de La Saeta nos encontramos la senda muy tomada y nos cuesta un poco dar con la mejor bajada, aunque mejor o peor bajamos hasta las primeras fincas, las del Yenu los Ablanos, desde las que ya continúa un ancho y limpio camino que va a pasar bajo Sierra Negra.


Volvemos a dar vista nuevamente a la foz de la Caviyera, con el sol ya muy bajo y mala luz.


El camino acabará por volverse pista y ya por ella, tras cruzar los arroyos de La Foz y Pancullareu, nos despedimos de las fincas de La Ḷḷinar y regresamos a Traslacruz.

Y luego, lo de siempre, cambio de ropa y a tomarse una cerveza y dar a ganar algo a los hosteleros de la zona, que falta les hace en la situación que nos toca vivir este 2020. Os dejo el track.



Un saludo
Cienfuegos

2 comentarios:

  1. Hola.

    A pesar de la niebla, una jornada fantástica, para disfrutar de los primeros colores del bosque, las majadas y unas cuantas cumbres. Un recorrido sin duda muy completo y con múltiples opciones, como hicisteis vosotros, unos para una zona y otra a otra, toda la toponimia me ha resultado muy interesantes ya que no conozco la zona.

    Un saludo

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    1. Es una zona muy guapa y como dices, permite rutas muy variadas, La toponimia es un tema que a mi me gusta mucho y procuro intentar completar los reportajes con toda la que puedo, que esté contrastada.
      Un saludo

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