17 julio 2026

Ruta de las lagunas de Muniellos

Había visitado Muniellos solo una vez, allá por los años 90, así que ya llevaba tiempo pensando en volver. Quiso la casualidad que me acordara un miércoles de otoño, mirara la disponibilidad de visitas para el viernes siguiente y viera que quedaban libres tres plazas. Rápidamente avisé a dos compañeros y listo. Pocas veces se prepara una ruta tan bien y en tan poco tiempo. Además como el recorrido está marcado y es el que es, tampoco había que pensar mucho más, salvo cruzar los dedos para tener buen día y poder disfrutar de los colores del bosque.

DATOS DE LA RUTA
  • Fecha: 22/11/2024
  • Zona: Reserva Natural Integral de Muniellos. Parque Natural de las Fuentes del Narcea e Ibias
  • Municipio: Cangas del Narcea (Asturias)
  • Inicio/Fin: Centro de recepción de visitantes de Tablizas
  • Distancia: 18,5 Km
  • Desnivel máximo: 650 m
  • Desnivel acumulado positivo: 1.060 m
  • Tiempos: 7 horas
  • Dificultad: Moderado. No es un recorrido en modo alguno complicado, pero si acometemos el recorrido del mismo, no hay forma de acortarlo, salvo que demos media vuelta.
  • Track: ruta_de_las_lagunas_de_muniellos
  • Nota: El Bosque de Muniellos está catalogado como Reserva Natural Integral, el máximo nivel de protección que puede tener un espacio natural. Por ello, la visita a Muniellos está restringida y solo puede realizarse previa solitud. Por el mismo motivo, el recorrido está marcado y no está permitido salirse de él. Aún así, resulta una experiencia muy recomendable.


Las plazas para visitar la Reserva Natural Integral de Muniellos están limitadas a 20 personas al día. Nosotros éramos tres de esos privilegiados, aunque cuando llegamos a Tablizas, donde se localiza el centro de recepción de visitantes, parecíamos ser los únicos, o al menos los primeros. Tras la oportuna presentación de documentación y las interesantes explicaciones de la amable guardesa, iniciábamos la marcha por la senda de la Ruta larga de Muniellos, o Ruta de Fonculebrera.


En Tablizas se asentaba una tenue niebla, pero apenas ganamos unos metros saldríamos de ella. Mañana fresca, pero de agradable temperatura para caminar.



En cuanto alcanzamos algo de altura, y cuando los árboles nos lo permitieron, ya vimos que habíamos acertado con el día. El otoño ya estaba avanzado, pero el bosque mostraba sus mejores galas, ya que se trata mayormente de roble, que por lo general cambia de color más tarde que el haya. 




De hecho Muniellos está considerado como el robledal más extenso de Europa. En realidad Muniellos sería solo una parte de esa mancha forestal, pues ésta se extiende fuera de los límites de la Reserva Natural Integral y, sin ir más lejos, el cercano bosque de Moal o Mual, donde está balizada la ruta PR.AS-132, de acceso libre, no deja de ser una extensión del mismo bosque, con las mismas especies de fauna y flora.


En un cambio de orientación pudimos disfrutar de unos precisos y dorados contrastes de luz.


En el fondo del valle se mantenían aún las nieblas, pero por arriba el cielo se mostraba totalmente despejado.


A poco que nos fijemos veremos que todos los árboles están tapizados de musgo y liquen.




En el centro de la foto se destaca la cumbre de la Bobia de Teleyerba y a su derecha, más atrás, el Sesto Gordo.



La senda asciende sin pausa, pero con una pendiente llevadera, saliendo por momentos del bosque a tramos más despejados que nos permiten disfrutar de las vistas. 


En toda la ascensión tan solo existe un punto donde hay poner algo de cuidado, sobre todo si estuviera mojado, al paso de las Peñas de Fonculebrera, pero cuenta con una cuerda a modo de pasamanos.


Dejamos atrás la fuente de Fonculebrera y ya vemos la zona alta del valle donde se asientan las lagunas de Muniellos, bajo la cumbre del pico La Candanosa. Hoy día, tan solo se permite visitar la laguna más baja, la de La Isla. 


El bosque en la zona alta estaba espectacular, con el punto justo de color.




Pese a que el bosque de Muniellos fue objeto de una intensa explotación maderera desde la segunda mitad del siglo XVIII y hasta la década de los 70 del siglo XX, no solo se ha regenerado de manera notable, sino que aún conserva no pocos ejemplares de roble de gran porte. La Reserva fue declarada en noviembre de 2000 y ampliada en julio de 2003. Os dejo un enlace al libro La Explotación de madera en el monte de Muniellos de Juaco López Álvarez.



Por supuesto, y como no podía ser de otra manera al estar en pleno otoño, aparecían setas por todas partes.


Buenas vistas sobre el valle de Muniellos. Hasta donde alcanza la vista solo se observa bosque.


La zona alta del valle la cierran los picos de La Candanosa y Peña Belosa, en el centro. Bajo ellos, en las hoyas que se ven a la izquierda de la foto, se asientan las lagunas. Hoy día, tan solo está permitido visitar la más baja, la de La Isla.


Por fin alcanzamos un enorme llerón, una pedrera, en lo qeu se denomina la Braña los Trabois, aunque desconozco si realmente existió braña aquí, pues no se aprecian restos de construcciones y tampoco es que haya mucha vega.


Un suave descenso nos lleva a un cruce marcado con un poste, a orillas de un incipiente río Muniellos. Allí podemos tomar el sendero de regreso a Tablizas, aunque otra senda nos permite ascender hacia la laguna de La Isla y por ella tomamos. En este tramo no solo hacía más frío al estar en el fondo del valle y próximo al río, sino que al estar ya a bastante altura nos lo encontramos con los restos de una leve nevada, quizás del día anterior.



En el último tramo la pendiente se agudiza y llegamos así al arroyo por el que desaguan las lagunas. Sin duda las lluvias y nevadas de los días anteriores habían hecho que incrementara notablemente su caudal y costó trabajo cruzarlo. De hecho, más tarde nos encontraríamos con gente que aquí se dio la vuelta. 


Un último repecho nos conduce a orillas de la laguna de La Isla, destino final de nuestra ruta, que hace honor a su nombre con un pequeño islote en el centro.




Hoy día no está permitido visitar las lagunas superiores, las de La Honda y La Grande. Una pena. Precisamente esa limitación parece haber hecho que casi se pierda la senda. El recuerdo que yo tenía de hace tantos años era que se subía bien hasta la siguiente, por un sendero igual que el que hoy llega hasta la primera laguna. Al menos disfrutamos de unas inmejorables vistas sobre el valle de Muniellos.


Paramos a comer allí mismo, a orillas de la laguna. Poco después llegó una pareja, las primeras personas que veíamos en todo el día. Más tarde, al poco de empezar a bajar, encontraríamos otro grupo junto al arroyo, que se daba la vuelta al no decidirse a cruzarlo.




Regresamos al cruce anterior y en él tomamos la senda que va a ir bajando en todo momento junto al río Muniellos.


Aunque por momentos no se sabía qué era senda y qué era río, pues por momentos parecía ir más agua por el camino que por el cauce.




Poco a poco el río va cogiendo más y más entidad y empiezan entonces a sucederse los puentes y pasarelas, pues habremos de cruzar no pocas veces a una u otra margen.



La zona alta del bosque que habíamos cruzado por la mañana es eminentemente un robledal. Por contra, la senda que baja junto al río atraviesa un bosque de ribera mucho más variado. Abedules o bidules, como los llaman en el occidente de Asturias, serbales o capudres, acebos o xardones, y hasta hayas y tejos, se mezclan con los robles.






Ya bastante abajo alcanzaremos un nuevo cruce. En él se nos indica una variante que se aleja del ríoo, para los casos en que éste venga con tal cantidad de agua que haga inviable el paso habitual, en el que hay instalada una cuerda. Por suerte, y aunque el río venía alto, nosotros pudimos cruzar por aquí. 



En esta segunda parte de la ruta, bajando cerca del río, el bosque estaba más apagado, como con menos color, quizá precisamente debido a esa mezcla del bosque mixto, en el que algunas especies ya habían perdido la mayor parte de sus hojas.



Pero aún así, todavía quedaba color para disfrutar.


La última parte de la ruta la constituye un precioso paseo a orillas del río Muniellos. Es lo que llaman la ruta corta y es aquí donde encontraríamos más gente. Bueno, tampoco mucha, pues os recuerdo que el cupo diario es de 20 personas. 




Una vieja presa en el río Muniellos. Posiblemente restos de la antigua actividad maderera del valle.



Finalmente una pasarela nos va a devolver a Tablizas. Está tan integrada en el entorno que la cuerda que hace de pasamanos está completamente recubierta de liquen. 



Volvíamos a Tablizas, donde había algo más de ambiente que por la mañana, dentro del horario previsto. Y es que Tablizas tiene horario de apertura y de cierre y no se permite llegar después de determinada hora, que se os indicará al iniciar la ruta, para garantizar que todo el mundo finaliza la ruta de día y mientras hay guardería dentro de la Reserva. De hecho al finalizar la ruta hay que pasar por la casa para avisar de que hemos llegado. Así siempre saben si a la hora del cierre queda alguien en el bosque que pueda haber tenido algún percance.


Os dejo el track, aunque tampoco es que haga mucha falta, pues como comentaba al principio, la ruta es la que es, no hay otra, está perfectamente señalizada y se dan todo tipo de detalles por parte de la guardería antes de iniciarla.



Un saludo
Cienfuegos

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