23 noviembre 2021

Pico Abedular desde Tarna

El otoño empezaba a despuntar y había que aprovechar para disfrutar de los colores de los bosques. Aún era un poco pronto, pero los últimos años el tiempo, el mal tiempo, apenas si había dado opciones a disfrutarlo en condiciones, así que programamos una ruta que ya llevaba tiempo esperando a realizarse. Una circular desde Tarna para ascender al Abedular por el Cordal de la Bolera, regresando por el valle Monéu, dándole así la vuelta completa a la cabecera del Nalón. Una ruta preciosa en la que los bosques, tanto los recorridos como los divisados, iban a ser los grandes protagonistas.


DATOS DE LA RUTA
  • Fecha: 23/10/2021
  • Concejo: Caso (Asturias)
  • Inicio/Fin: Tarna
  • Distancia: 14,5 Km
  • Desnivel máximo: 900 m
  • Desnivel acumulado positivo: 1.025 m
  • Tiempos: 6 horas
  • Dificultad: Moderada. No hay ninguna dificultad a destacar más allá del recorrido por el Cordal de la Bolera que se hace por sendas bastante perdidas y poco perceptibles. El resto no presenta mayores inconvenientes.


Salimos del pueblo de Tarna con la perspectiva de un espectacular día de sol, aunque la mañana se mostraba fresca. Al fondo del valle veíamos ya la Peña Peñalba. El regreso lo haríamos por el valle Monéu que se abre a su derecha.


Salimos a la carretera del Puerto de Tarna y tomamos por una pista que sube casi frente al edificio de la Casa del Urogallo - homenaje al despilfarro e inutilidad - , cuando el sol ya daba en las cumbres.


El Cantu l´Osu se alzaba sobre el hayedo del Fabucáu, mucho más verde de lo esperado.


Nos liamos un poco en un par de cruces, pero enseguida damos con la pista buena, aquella que habrá de subirnos al collado Paréu.


Guapa cabaña al abrigo de la peña en Yanupín.


Llegando a Paréu ya vemos completamente la cabecera del valle del Nalón, con el Remelende al otro lado del mismo. El valle de Monéu, por donde bajaríamos aún, se mantenía en sombras.


Llegamos a Paréu y aunque nuestro camino nos lleva a la derecha, a ganar el Cordal de la Bolera, convenzo a mis compañeros para ascender en un momento al modesto Picu Paréu por lo que nos vamos a la collada de la izquierda, por donde discurre el antiguo camino que bajaba hacia Pendones, para subirlo desde allí.


Una nueva vista sobre el Cantu l´Osu. Efectivamente el Fabucáu se mostraba muy verde, en cambio la zona por donde nosotros nos íbamos a mover parecía tener ya algo más de colorido.


Peña Santa ya asomaba en el horizonte.


Y la Peña Montoviu que luego recorreríamos.


Nos izamos al Picu Paréu, que se eleva sobre el pequeño cordal que separa el valle del Nalón del valle de Vega Baxu.


La idea era disfrutar de las vistas precisamente sobre Vega Basu, pero el hayedo que tapiza la cara norte del cordal llega hasta la misma cumbre, impidiendo una buena visión. En cambio la cumbre es un mirador perfecto sobre el Maciédome.


El valle del Nalón continúa aguas abajo, con el Picu la Senda a la derecha y las Peñas del Casar y el Visu la Grande a la izquierda.


Cerrando el valle vemos el Remelende, bajo el que pasaremos más tarde, con el Pico del Lago asomando a su izquierda.


Los Picos de Europa asomaban por detrás del Picu del Colláu Zorru o Picu del Valle del Antiguo.


Nos bajamos del Paréu regresando al collado anterior. Los bosques a esta mano se veían con algo más de color.


Buscamos la senda que entra en el bosque, y que va a ir ascendiendo hacia lo alto del cordal. Aunque el hayedo aún se mostraba muy verde ya tenía zonas con mucho color.



Vamos siguiendo una tenue senda que serpentea por el bosque y que habrá de llevarnos a la collada Gambiteros, al pie del Cerru d´Altu Pasu.



Una vez alcanzamos el cordal, lo vamos a seguir hacia el sur. Por aquí ya habíamos pasado cuando recorrimos los cordales de La Bolera y Valloseru, entre Ventaniella y Sobrefoz hace unos años y que os conté AQUÍ.


Este tramo es una gozada. La senda atraviesa el hayedo justo por el lomo del cordal hasta alcanzar la ubicación de la antigua majada de La Bolera, de la que apenas si quedan los restos de una cabaña.


El Cantu l´Osu.


Y el Maciédome.


Desde la majada la senda gana altura a situarse en el extremo septentrional del Xerru Montoviu, saliendo finalmente del bosque, lo que hace que se amplíen las vistas. En el fondo del valle vemos Tarna, de donde venimos.


También se abren las vistas sobre la vertiente de Ponga, con Pileñes y Ten y en el fondo del valle, la vega de Ventaniella.



Vistas sobre el Recuencu y el Colláu Zorru.


El Cornión, en los Picos de Europa, ya se veía en toda su extensión.


Y hacia el este, empezamos a ver las montañas de León y sobre ellas, en el horizonte, la inconfundible silueta del Espigüete.


La senda bordea el Xerru Montoviu por la derecha, la vertiente del Nalón. También podríamos recorrerlo por arriba, pero no será nuestro caso.


Maciédome elevándose sobre el Cordal de La Bolera que acabamos de recorrer.


Por fin ante nosotros aparece la pirámide del Abedular. Si no quisiéramos hacer cumbre en él, una marcada senda lo bordea por la derecha. Pero no era esa nuestra idea.


Así que dejamos a esa mano la senda, con el Remelende al fondo, y nos vamos a la izquierda, descendiendo hacia el collado Llagú.


Desde el collado restan unos 150 m de desnivel a cumbre. Una buena senda nos lleva directos, directísimamente, a ella.


Y cumbre del Abedular. No llegué a sacar foto del vértice geodésico, ni del buzón. El día era espectacular y paramos a comer en cumbre, donde no tiraba nada de aire. Aprovechamos la estupenda limpieza de cielos que había para disfrutar de las vistas. Haciendo un 360º, la primera con el Recuencu (izda), Colláu Zorru, Pileñes y Ten (dcha), por delante de los Picos de Europa.


Cornión tras el Pileñes.


Sobre la collada Las Arriondas vemos el Jario, con el sector de la Bermeja por detrás.


Espigüete (izda) y Yordas o Burín (dcha).


Mampodres.


Remelende y Cantu l´Osu a la derecha.


Y el pueblo de Tarna en el fondo del valle.


Y cerrando el 360º, el Maciédome con el Tiatordos que ya asomaba a su izquierda.


Tras un buen rato de disfrute en cumbre y con la comida liquidada, iniciábamos el regreso bajando en primer lugar hacia el collado Cotalbo, desde el que nos despedimos de la vertiente pongueta.


Desde el collado una senda un tanto tomada de escobero desciende por la vertiente leonesa, dando vista a los Mampodres y los bosques del valle de Riosol.


Vamos a ir bajando hacia el Puerto de Tarna, con el Remelende siempre al frente.


La senda, un tanto perdida en su parte final, nos deposita en una pista que nos lleva al Puerto de Tarna. Allí cruzaríamos la carretera para, pasando entre las casas, empezar a ascender hacia la base del Remelende.


Seguimos una pista que nos llevará a la cara norte del Remelende y desde la que vemos la verde pradería que tapiza el collado Pozu, al pie de la Peñalba, hacia donde nos dirigimos.


El Abadular ya nos queda a la otra mano del valle del Nalón.


Y el Puerto Tarna atrás. Una última vista también al Espigüete.


Poco a poco vamos a ir bordeando la base del Remelende, dando vista a su "copa". Y es que nunca había estado justo abajo él y es sorprendente lo abrupta que resulta ser su cara norte, en una cumbre por otro lado tan sencilla de ascender.


Bajamos al collado Pozu, bajo la Peñalba.


En el collado Pozu vamos a dar un giro a la izquierda para descender hacia la vega donde se asentaba la majada Monéu.


Aunque antes levantaríamos a no menos de treinta buitres que estaban de "comida" en el collado.


Preciosa la ubicación de la majada Monéu de la que ya no queda en pie ninguna cabaña.


La vega se abre al norte, con una preciosa vista hacia el Maciédome y el Tiatordos.


Un buen camino desciende entre el Picu´l Bayu y la Peñalba, con el Maciédome siempre al frente.


Bastante más colorido en esta parte del valle.



Los buitres seguían sobrevolando la Peñalba.


Precioso el camino que desciende a lo largo del valle Monéu. Mucho más de lo que esperábamos ya que creíamos que sería mayormente una pista, pero no.




Lo dicho. Una gozada este camino, atravesando un precioso bosque que además mostraba mucho colorido.



Por fin, ya en la zona baja volveríamos a dar vista al pueblo de Tarna.


En Tarna cerrábamos la circular y allí mismo, en Tarna, nos tomaríamos la correspondiente cerveza, dando por finalizada esta estupenda jornada con la iniciábamos los recorridos otoñales del año. Os dejo el track.


Un saludo
Cienfuegos

6 comentarios:

  1. Que pasada de paisajes, Caso es un verjel de montañas y bosques, por tus fotos aún se ve muy verde, se nota que los cromáticos otoñales aún están por llegar. Estupendo report como siempre.
    Un Saludo Javier.

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    1. Luis, si, la ruta la hicimos a finales de octubre y era pronto. Aún estaba muy verde, pero no nos importó. Había una limpieza de cielos espectacular y las vistas desde cumbre compensaron la falta de colores en el bosque.
      Un saludo

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  2. Uno ve lo que quiere ver. Y en mi caso leí como título del post: Abedular de Tarna. Al final me di cuenta que hablas del pico (pero muy al final).
    Nosotros también buscamos la otoñada por al zona (por Fabucardo) e hicimos una circular de esas que tanto me gustan cerrando círculo con la bici desde el puerto hasta la entrada hacia la Ablanosa, donde la velocidad hacia que en todo momento nos despeináramos (anda!! pero si soy calvo jejejeje).
    Estupendo reportaje a tener en cuenta para una próxima salida cuando el bosque recupere sus hojas.
    Saludos Caleyeru.

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    1. jjj, si es que te disparas solo, Pepe. Tú buscando ya los abedulares. De eso habría algo unas semanas más tarde, por Teverga. A ver si lo subo pronto al blog. Esa zona de La Ablanosa para otoño es una pasada. Yo había hecho por ahí, con bici incluida, el otoño pasado.
      Un saludo

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  3. Hola Cienfuegos.

    Yo, desconocedor de la zona, al leer el título, también pensaba que se trataba de un bosque, pero no, es el nombre de un pico. Me ha gustado mucho la circular, el otoño, si bien no estaba el su máximo esplendor, ya tenía color en algunas zonas.

    Muy bonita la ubicación de la cabaña al abrigo de la peña en Yanupín y esa fotofarfía del grupo de Buitres. A pesar de discurrir, en parte, por bosque, también en las zonas alta, ofrece muy buenas vistas hacia el Cantu l´Osu, Maciédome y el Tiatordos.

    Salud y montaña.

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    1. Vaya! Voy a tener que cambiar el nombre de la entrada y poner "Pico Abedular desde Tarna", jjj. Y si, tienes razón, la ruta fue a finales de octubre y era muy pronto aún para disfrutar de los colores de otoño. Tuve mejor suerte un par de semanas más tarde. A ver si publico en unos días la entrada.
      Un saludo Eduardo

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