Me faltaba por recorrer el largo cordal del Alto la Cañada. Uno más de esos pendientes que van eternamente quedando de un año para otro. Pero éste me acordé a tiempo y es que la mejor época para acercarse por la zona es, en mi opinión, en plena primavera, con el brezo y las ericas en flor. Para disfrutarlo diseñé una larga circular en la que le daría la vuelta al valle de Riolago, coronando las cimas principales del Valgrán, Rabinalto, Alto la Cañada, Penouta,...y así hasta entre 12 y 14 cumbres por encima de los 2.000 m. Sinceramente, perdí la cuenta. Y es que ya se sabe, "estaba en Babia".