
No había preparado yo nada para hacer durante los días que pasamos por Viveiro (Lugo), ya que de lo que se trataba era, precisamente, de descansar. Pero el que es
culo inquieto, es culo inquieto y una simple foto de una cascada que parecía pillar cerca, sirvió para aprovechar una mañana y arrimar a conocerla. El Pozo da Ferida es una cascada espectacular, con una aproximación sencilla en un entorno de gran belleza, en la que la mayor dificultad, como suele ser en estos casos, es acercarse con el coche hasta el punto de inicio de la ruta.