
Una de las últimas escapadas exprés de la temporada en compañía de Pancho, iba a servirnos para coronar una cumbre de curioso nombre en uno de esos cordales de la zona del Caudal por los que no solemos dejarnos caer demasiado. El Pico Pedro García me había llamado la atención en su día visto desde el Cordal de Longalendo y había quedado apuntado como futurible, ya que parecía ser buena atalaya para disfrutar de las vistas. En nuestro caso saldríamos de Congostinas para cerrar una circular bastante apañada por el Cordal de Ranero en una tarde de buena temperatura y visibilidad.