Tres semanas de temporal habían dejado las montañas - y lo que no eran montañas - enterradas en la mayor nevada de los últimos 50 años. O eso decían. Había que salir a disfrutar de ese espectáculo y decidimos hacerlo por Cangas del Narcea, zona que frecuentamos poco. Después de barajar varias opciones nos decantamos por el valle de Xichón/Gillón. Algo conocía de haber ascendido el Caniechas hace unos años, pero no desde Gillón, así que iba a ser nuevo casi todo. Al final, como casi siempre, modificamos la ruta sobre la marcha para acabar haciendo cumbre en el Alto la Zarza que sirvió de colofón a una preciosa circular por un mundo helado.