miércoles, 24 de julio de 2013

Peña Rueda y la Foiz Pequeña

29/06/2013
Macizo de las Ubiñas
Concejo de Quirós (Asturias)

Era esta una de las rutas previstas para el año. Por un lado visitar Peña Rueda, a donde hacía años que no iba, pero más aún por conocer la Foiz Pequeña, sitio que me llamaba mucho la atención y a donde, visto lo visto, intentaré volver en otoño. De todas formas, lo mejor de la jornada no serían las vistas desde cumbre, impresionantes; el día, sin igual; o la ruta, espectacular. Lo mejor fue parar a preguntar en los Puertos de Agüeria por una fuente y acabar comiendo paella, vino y café con pingarates (seamos justos, un sol y sombra como díos manda, con un café dentro), con tres pastores de Lena allí mismo, lo que elevó definitivamente a la categoría de épica la ruta de hoy.



Inicio/Fin: Lindes
Distancia: 17,5 Km
Desnivel máximo: 1.240 m
Desnivel acumulado: 1.420 m
Tiempos: 8 horas


La primera parte de la ruta no tiene mucha historia, pues constituye la ascensión clásica a la cumbre de Peña Rueda, saliendo de Lindes, por lo que dejé el coche junto a la iglesia del pueblo (930 m) a eso de las 8:30 de la mañana con un día que presagiaba buenas vistas desde cumbre.


Primeros metros por la caleya que nos conduce a los Puertos de Agüeria. Una parada rápida a cargar agua en la fuente y para arriba.



Después de los primeros repechos de la zona conocida como el Carrilón, alcanzo el cruce donde la senda de la izquierda se dirige a los Puertos de Agüeria por la Foiz Grande y a la derecha a la majada de Manín y Peña Rueda.


Se continua subiendo un tramo de fuerte pendiente hasta alcanzar una portilla en Manín Fonderu. Desde allí la senda pierde pendiente y se interna en un precioso hayedo. Uno de los tramos más guapos de toda la ascensión.



Estrenaba cámara este día y todavía no me había hecho con ella. De hecho aún sigo aprendiendo. Una pena no ser capaz de plasmar totalmente la belleza del bosque.



Casi de improviso salimos del bosque y llegamos a la majada de Manín Cimeru (1.250 m), con una solitaria cabaña.


Un buen "rebañao" de vacas había allí, con Peña Arpín de telón de fondo y tras ella, el tajo de la Foiz Pequeña, por donde acabaría bajando.


Yo de momento, a la derecha, a encarar la canal de Vallina Grande, que da acceso a la plataforma desde donde arranca la verdadera ascensión a Peña Rueda.


Abajo van quedando las vegas de Manín y a la derecha vemos la redondeada cumbre de la Carba Valseco y en su vertical el Canalón de Fondos.


Alcanzo las vegas de Machá Grande (1.600 m), donde aún se pueden ver restos de una antigua majada. Climatológicamente, el día no puede ser mejor. Totalmente despejado y, de momento, con una temperatura perfecta para caminar.


Desde luego nada que ver con lo que nos encontramos Alberto y yo hace solo unos meses en este mismo lugar, donde la niebla y la ventisca que se desató instantes despúes de tomar esta foto, nos hicieron darnos la vuelta sin poder hacer cumbre.


En este punto hago una parada y disfruto de las vistas que ya desde aquí tenemos. El cordal más alto es el que baja hacia el norte desde la cumbre del Cellón, encima de Pajares y que se distingue perfectamente. En el horizonte mismo se llegaban a ver los Picos. Luego en cumbre habría más bruma y ya no se verían tan bien.


La Carba Valseco, el Tapinón y el Siegalavá.


Y tirando de zoom, Lindes, con su iglesia. No se ve el coche de casualidad.


Es también el momento de decidir la ruta de ascenso. Por la izquierda por el Vaso de Rueda o  por la derecha, por el Cuchillar. Tengo subido por ambos sitios y sé que en ausencia de viento, es mucho más guapo por el Cuchillar, así que hacia allá me voy.



Subo en todo momento por el filo del Cuchillar, dejando a la derecha el valle Buseca, que desciende hacia Cortes. Al frente ya se empieza a ver la línea de cumbres calizas que desde el Campu Faya, en el extremo derecho, suben hacia los Huertos del Diablo.


Una autofoto a mitad de recorrido, con el pueblo de Cortes abajo.


Y sigo subiendo. El último tercio se empina más, teniendo que apoyar las manos en algún punto, pero siempre sin mayor complicación. Además toda la ruta está perfectamente jitada.


Y alcanzo la cresta cimera de Peña Rueda. Hace tiempo lei en algún sitio que Peña Rueda era la montaña más "grande" de la Cordillera Cantábrica, entendiendo por grande no su altitud, sino el volumen de piedra que la compone desde su punto más bajo. No se si será verdad, pero grande es un "güevo" y como tal, su cumbre también es inmensa. De tal forma que no es posible tomar una vista panorámica de 360º desde un solo punto, ya que la propia cumbre tapa parte de las vistas.


Recorro la cresta final y alcanzo, por fin, la cumbre de Peña Rueda (2.155 m), con su vértice geodésico roto. No lo estaba la última vez que subí, pero claro, de eso ya hace unos años. Las vistas impresionantes.


Al norte, la Sierra del Aramo (derecha) con la Mostayal, la Airúa Naval y hasta la zona del Gorrión, perfectamente visible.


Al este toda una sucesión de cordales por el interior de Asturias hasta los Picos. Como comenté se había levantado algo de bruma y ya no se veían tan bien.


Pero Peña Rueda es, sobre todo, un perfecto balcón sobre gran parte del Macizo de Ubiña, con esta vista sobre la Carba Valseco, el Tapinón y el Siegalavá. Se ve asomar el Ḷḷegu, por donde pasaría después.


Fariñentu y Fontanes, entre otros. Entre ambos y asomando por detrás, las Peñas Ubiñas, grande y pequeña.


Desciendo de la cumbre principal y me acerco a las trincheras de la guerra civil que aún quedan en cumbre. Sobrecoge pensar en los hechos ocurridos durante la guerra civil en nuestras montañas, lugares que solemos relacionar con tranquilidad, sosiego, ... paz.


Los Fontanes, escoltados por la Ubiña y el Prau Fontán. El Canalón Cimeru y el Joyu Llongu aún tenían mucha nieve. Toca esperar para meterse por ahí, que ganas le tengo.


La majada de la Cardosina a vista de pájaro. Ahí tendré que bajar a continuación.


Y un par de panorámicas desde cumbre, tiradas desde diferentes puntos, por lo que antes comentaba. Una hacia toda la línea de cumbres desde el Campu Faya (derecha) al Fariñentu (izquierda).


Otra desde la cumbre principal de Peña Rueda al Vaso de Rueda y las líneas de trincheras con media Asturias, como telón de fondo.


Desde las trincheras empiezo a bajar por la vertiente de los Puertos de Agüeria, por terreno muy marcado con jitos y senda, primero con tendencia hacia la derecha, pero luego girará a la izquierda para bajar hacia la collada Lingleo, divisoria de aguas y de los valles de Lindes y Ricabo.


Alcanzo el collado Fontes (1.670 m), y luego la collada Lingleo, más baja y la sigo durante un centenar de metros hasta situarme en la vertical de la majada de la Cardosina a la que se baja cómodamente siguiendo la vallina que se abre sobre ella. La panorámica desde aquí es preciosa. No por vista tantas veces, cansa uno de ella.


Llego a la Cardosina (1.530 m), donde no encuentro a nadie y la recorro tranquilamente, bajo la mole de Peña Rueda. Peña Arpín al fondo, escoltando la entrada al tajo de la Foiz Grande.


Al otro lado los Fontanes, Prau Fontán, Peña Cigacha, .... menudo elenco de cumbres.


Salgo de la Cardosina bajando hacia el río, por donde me pareció más sencillo en medio de aquel bosque de acebos, un poco valle arriba hasta alcanzar el incipiente río Lindes que crucé (1.470 m), dando vista a Peña Arpín.


Bajo unos metros junto al río, para luego tomar a la derecha por una tira despejada de vegetación que me eleva hacia las vegas existentes en la margen derecha. Una vista, una más, hacia Peña Rueda y la zona por la que acabo de bajar.


Tras superar un corto, aunque duro repecho, alcanzo las colgadas vegas que se abren a esta mano. Solo se trata de ir recorriéndolas, por medio de alguno de los múltiples senderos de ganado existentes y que sortaen los bosquetes de acebos que separan unas vegas de otras.



Una vista atrás. Va a ser que el que dijo que los Puertos de Agüeria eran el vergel de Asturias, estaba en lo cierto.


Un zoom hacia los Fontanes y el Prau Fontán, emergiendo sobre los puertos.


Continuo recorriendo las diferentes vegas, alguna con pequeñas lagunillas y acercándome a Peña Arpín. La Foiz Grande ya es bien visible a su izquierda, pero yo acabaré bajando por su derecha, por la Foiz Pequeña.


Llego a una zona donde el valle se ensancha. Los inmensos pastos de Vega la Cosa, se abren hacia mi derecha, alcanzando la zona baja del Tapinón y el Siegalavá. Hacia allí queda el Ḷḷegu, por donde hace años que no paso, y que ya traía en mente visitar, así que ....


... alcanzo el Ḷḷegu (1.570 m). Con menos agua de la que esperaba, la verdad. Mucho ganado en toda esta zona.


El calor apretaba y aunque llevaba agua, quería cambiarla por otra más fresca para comer, así que me acerqué a un grupo de cabañas para preguntar donde habría alguna fuente, pero allí mismo hay  una. Pregunto a tres pastores que había en la puerta de una cabaña si el agua era buena. Por entablar conversación más que nada. Cuando estoy cargando, uno de ellos me pega una voz:

- ¡Jefe!. ¿Comiste?
- ¡Coño!. Pues no, ahora mismo iba a ello.
- Ven p´aca.

Y así, después de declinar infructuosamente media docena de veces la oferta, fue como acabé comiendo allí mismo. Alrededor de una hora después dejaba a mis compañeros de comida a la puerta de la cabaña, tomando un segundo café con pingarates, o mejor dicho, una segunda copa con algo de café dentro y seguía ruta. Gente maja a más no poder, desde luego. La próxima vez tengo que llevar al menos el postre.


Le tiro una foto más al Ḷḷegu, con las cabañas por donde acabo de pasar, justo al otro lado, y me encamino hacia el collado Busdongo (1.534 m), en la base de Peña Arpín.


A la derecha de peña Arpín, se abre un encajonado valle, el de la Foiz Pequeña por el que antes de alcanzar la collada, empiezo a bajar hacia él.


Durante los primeros metros un marcado sendero baja por su derecha.


Cuando el valle se encañona totalmente desaparece el sendero. Los pastores me habían desaconsejado bajar por aqui. Me adelantaron que el sendero estaba muy perdido y que en esta época habría muchos "floritos". Efectivamente hay floritos para dar y tomar y apenas si se ve donde se pisa. Durante un tramo bajo literalmente por el cauce, que afortunadamente lleva poca agua. De todas formas, siempre que puedo busco el sendero en la margen izquierda, donde a tramos lo localizo.


En cuanto aparecen los primeros árboles, los floritos desaparecen y el avance resulta hasta cierto punto más cómodo. Por momentos, se conserva una ligera traza de sendero, e incluso armaduras, no en vano uno de los pastores, el mayor, me comentó que hace muchos años se subía el ganado por aquí y no por la Foiz Grande.


Poco a poco, a medida que nos internemos en el bosque, el sendero se va haciendo más y más evidente. En todo momento hay jitos, aunque en la zona de los "floritos" resultaba imposible localizarlos, pero tanto antes de entrar en ella, como una vez alcancemos ya el bosque serán fáciles de seguir.


El bosque es precioso. Un hayedo de suelo muy limpio por el que caminar es una delicia. Estamos en el hayedo de Cobarbas que cubre toda la zona baja de las llamadas Foiz Pequeña y Foiz Grande.


El sendero baja poco a poco hasta alcanzar el río, justo en el punto de unión de los arroyos de la Foiz Pequeña y la Foiz Grande (1.080 m). Una vez entremos en el bosque habremos bajado en todo momento por la margen derecha y por ella seguiremos casi hasta el final de ruta.




El sendero se vuelve desde aquí mucho más evidente, siempre metidos de lleno en el hayedo. La pena es que la hora del día, con el sol cayendo a plomo, no era la mejor para fotografiarlo.


Poco a poco el sendero va cogiendo altura sobre el río para pasar por arriba un pequeño crestón.


Tras cruzar el arroyo de Faya Caborno, desembocamos al poco en una preciosa pradería en mitad del hayedo (1.100 m), desde la que vemos la entalladura de la Foiz Grande, entre Peña Arpín, a la izquierda y la mole de Peña Rueda en el centro de la foto.


Estamos ya en la zona alta del hayedo de la Vaḷḷinona por el que haremos el resto del recorrido. La senda sale de la pradería por su parte baja, izquierda según el sentido de la marcha, atraviesa un nuevo tramo de bosque en el que cruzaremos el arroyo del Esquil y sale a una zona despejada de arbolado, pero muy tomada de maleza, desde la que vemos mejor las foces de la Foiz Pequeña, por la que acabo de bajar bajar, a la izquierda, y la Foiz Grande, a la derecha.

En esta zona de maleza la senda se pierde un tanto. Fijándonos bien veremos dos sendas. La inferior, más tomada de maleza y la superior, más transitable que asciende ligeramente y por la que continuo.


Si todo va bien, a la entrada del hayedo volveremos a ver claramente el sendero, que sigue en llano, internándose en él. Desde este punto hay varias opciones de enlazar con el camino de Lindes. Tenemos que tener bien claro que la senda principal que llevamos ahora mismo y que continua en llano, no va a Lindes, sino que sigue cortando en horizontal todo el hayedo de la Vaḷḷinona y que en un momento o en otro tendremos que iniciar el descenso hacia el río Lindes.



En mi caso y siguiendo las indicaciones de los pastores, dejo de lado el track que traía cargado en el GPS y que en seguida parece tirarse monte abajo por un poco marcado sendero y continuo un buen tramo más por la que parece senda principal y en la que siguen viéndose cada poco jitos.



No la dejo hasta que la senda por la que voy, da un marcado giro a derechas, para internarse en el valle del río Barbeu (1.100 m). Justo entonces veo una senda, marcada, pero aparentemente menos utilizada que la que sigue de frente, que empieza a perder altura rápidamente por medio del hayedo. Los jitos descienden por esta.


Es el tramo más guapo de todo el hayedo que he venido recorriendo. Una vez más, lástima de luz. Aqui tengo que volver en otoño. La senda tiene buena huella. En algún punto pasa del metro o metro y medio de profundidad. En realidad parecen bajar dos sendas paralelas. De tanto en cuanto, están un poco tomadas de piorno o arandanera. No hay problema, ya que siempre podremos continuar por el hayedo. Muy limpio.


Por fin, ya muy cerca del río, saldremos a otra senda aparentemente más utilizada que nos llega por la izquierda. Nos queda un corto tramo con mucho barro hasta alcanzar el puente del Pontón (910 m), que nos permite cruzar el río Lindes.


Alli paré un buen rato a refrescarme en el río. La verdad es que estaba haciendo mucho calor. Incluso metido en medio del hayedo. Sabía que, ahora ya, me quedaba poco hasta llegar al pueblo. Desde el puente la senda se convierte en buena caleya, aunque con mucho, muchísimo, barro en la zona baja.




Subo atravesando la zona baja del Monte la Gorbizal. Pronto alcanzo las primeras fincas con prados, desde las que puedo echar una vista atrás a toda la zona recorrida. Inmensos bosques que se extienden hasta las laderas de la Carba Valseco.


Ya solo me queda seguir un tramo más, saliendo al camino por el que subi por la mañana, ya muy cerca de las primeras casas de Lindes. Último remojón en la fuente de Lindes y para casa a "sidratarse" un poco por el barrio, que era mi primer día de vacaciones y había que celebrarlo. Os dejo el track:



Un saludo
Cienfuegos

12 comentarios:

  1. Que ruta mas chula!! nosotros hicimos el Tapinon hace poco y las vistas de Peña rueda y los Puertos eran de ensueño, asi que pronto nos acercaremos por alli, a ver si me indicas la cabaña en la que picar para lo de el manduque, y les pingarates con cafe. joder eso no se en cuentra todos los dias.
    Las fotos estan esplendidas, asi que no hace falta que estudies mas la camara, y el reportaje como siempre perfecto.
    Un Saludo

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    1. Pues si aún no conocéis los puertos, o Peña Rueda, solo puedo recomendároslos. Una vez conozcáis los puertos, estoy seguro de que volveréis a menudo. Peña Rueda es diferente. La inmensidad de su pala final hace que te replantees volver una vez alcanzas su cima. Sin embargo, el tiempo todo lo cura, ja, ja y sus vistas son una espléndida recompensa. Un saludo.

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  2. Hola Javi, una preciosidad de ruta, y les fotos...ni te cuento. El reportaje perfectamente esplicau. Encuentrase buena gente (todavía)y mas en el monte. Un abrazu.

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    1. Pues si, Jorge. Tuve un encuentro parecido hace muchos años en Traslafuente, bajando del Vízcares. Allí también me invitaron a comer, pero era embutido (caseru, eso si). Lo de esta vez, ya fue de nota. Un saludo

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  3. Una ruta preciosa, Peña Rueda la tenía ya en "tareas pendientes" y después de este reportaje la haremos a la primera ocasión.

    Saludos!!!

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    1. Valentín, Peña Rueda, es una de las "grandes" de la montaña asturiana. Solo puedo recomendártela. Un saludo

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  4. Guapa de verdad esta ruta, te cebaste sacando fotos a las jayas, me encantan.
    Saludos.

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    1. Pues si, si que me cebé, ja, ja y no solo a las jayas. Como estrenaba cámara, tiré fotos a asgalla, para probar un poco todas las opciones posibles. Más de 300 salieron, cuando lo normal hubiera sido alrededor de 150. De todas formas, siempre me gusta tirar mucho en los bosques. Más aún si son "jaedos". Un saludo

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  5. Que buena Javi, hasta la Cardosina lo conozco bien y ya me gusta mucho, pero la bajada por la Foix Pequeña, eso aun lo tengo pendiente y viendo tu report, ya me dan ganes de ir poniendoi fecha jejejeee.
    Pillaré tu trakc para asegurar.
    Un saludo amigo

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    1. Monchu, pues si le vas a poner fecha, pónsela en otoño, que ese hayedo que hay a continuación de la foz, tiene que estar precioso. Yo por lo menos tengo en mente volver por la zona para esas fechas. Un saludo

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  6. Me he emocionado viendo este reportaje y sus fotografias Cienfuegos... qué soberbio paisaje tenemos asturianos y leoneses en este macizo de Ubiña!! Es algo maravilloso.

    Tengo terribles ganas de subir esta superpeñona. Lo más cerca que estuve de ella fue cuando anduve por el Ranchón y los Huertos del Diablo. Magnífica tierra.

    Un saludo compañero y gracias por tus insaciables caminatas.

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    1. Pues ya sabes, ... habrá que ponerle remedio y subir a Peña Rueda. La verdad es que es una atalaya preciosa y bien merece la pena el esfuerzo de subir. Sobre el macizo de Ubiña, pues qué decir. Que como bien comentas tenemos una suerte inmensa de tenerlo ahí. Además a pesar de ser bien pequeño, siempre te ofrece algo nuevo. Un saludo

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