miércoles, 25 de marzo de 2015

Senda Fluvial del río Viacaba y Monte Incós

01/03/2015
Concejo de Cabranes (Asturias)

La previsión no era buena, todo hay que decirlo, pero le había prometido ruta de geocaching a la cría, así que comimos temprano y salimos de todas formas. La idea original y que espero hacer en mejor ocasión, era una circular que nos llevaría por la Senda Fluvial del río Viacaba para después volver por la Ruta de Peña Cabrera. Por desgracia la lluvia nos obligaría a un cambio de planes y acabaríamos haciendo no una sino dos "minirutas".



Inicio/Fin: Viñón (Carretera AS-255)
Distancia: 7,7 Km
Desnivel: 165 m
Tiempos: 2 y 12 horas


Dejamos el coche en el pueblo de Viñón, en el aparcamiento existente frente al Museo de la Escuela Rural, un pequeño y original museo que visitamos hace una temporada y que os recomiendo desde aquí. Desde allí bajamos unos cientos de metros por la carretera para tomar la Senda Fluvial desde su inicio.


Allí, frente a las casas de Vegapallía, se localiza lo que queda de las antiguas instalaciones de las minas de Antracitas de Viñón, con un viejo y curioso castillete reconvertido con dudoso gusto (es una opinión personal, claro) en un supuesto observatorio de pájaros de poca utilidad y que a cambio que le ha restado todo valor industrial e histórico.


El inicio de la senda es, en realidad, una pequeña área recreativa que se asienta sobre la explanada de la mina. Unos metros por encima, junto a la carretera, hay un albergue junto al que se conservan más restos de la vieja mina.


Una vez visitada la zona, tomamos senda adelante. Se trata de seguir la senda fluvial habilitada junto al cauce del río Viacaba, y que ha de llevarnos a Santolaya, la capital de Cabranes.


Un llamativo camachuelo que se paseó durante un rato junto a nosotros.


El río Viacaba es un río pequeño, que se une al Valdedios en Amandi, para desembocar poco después en la Ría de Villaviciosa.



A lo largo de la senda hay algún que otro banco y papeleras. De momento se ve todo bastante nuevo. A ver que tal envejecer tiene la senda y su mobiliario.


El día de momento aguantaba. No es que estuviera para tirar cohetes, pero no llovía y la temperatura era buena, así que nos lo tomábamos con calma.


Uno de los puentes. Ocho veces, si no recuerdo mal, deberemos cruzar el río.


En un momento dado pasaremos junto al denominado Salto del Viacaba. Allí se localizaba un molino, Molino Fábrica, del que no queda nada, más que lo que hoy es una casa particular que dejaremos al lado de la senda.


Seguimos río arriba, entre fincas, pasando junto a las casas de La Llantada.



No se podía negar que la primavera se aproximaba. Las prímulas y los narcisos teñían de amarillo los bordes del camino.


Llegando al final, la senda se bifurca. En realidad da igual el ramal que tomemos. Nosotros tiramos por el de la izquierda que sube más a derecho a Santolaya.


Salimos a la carretera de acceso a Santolaya, pero nada más pisar el asfalto, a la izquierda sube el viejo camino de Socueltu, hoy hormigonado y por el que tomamos.


El camino desemboca a la entrada del pueblo de Santolaya, junto a la iglesia parroquial de Santa Eulalia de Mérida, del siglo XV, construida sobre los restos de otra anterior, románica.




Por desgracia, entrar en Santolaya y empezar a llover fue todo uno. Nos refugiamos en un bar durante un rato, tomando algo mientras pasaba lo peor, para después recorrer sus calles buscando la salida por la parte superior del pueblo.



La idea era enlazar aquí con el PR.AS-52 "Ruta de Peña Cabrera", haciendo el regreso por la zona alta de la sierra, pasando por la cumbre de Peña Cabrera, parando en el área recreativa que hay cerca de ella y finalizando el PR, justo al lado mismo del Museo de la Escuela Rural, donde teníamos el coche, pero el día se había torcido de verdad. Muy oscuro, chispeando agua y sin pinta de mejorar. No era plan de pillar una mojadura. El regreso por la senda fluvial era más corto, más rápido y sobre todo más limpio, así que la decisión era sencilla. La ruta completa se quedaba para otro día.


De todas formas aún seguimos un corto tramo más, para ir a por el primer geocaché de la tarde, que no tuvimos muchos problemas en encontrar.


Así que vuelta sobre nuestros pasos a Viñón, a donde llegamos cuando se oficiaba misa en la Iglasia de San Juán, algo que no dejó de sorprenderme pues ni una sola casa se ve ocupada en el pueblo. Supongo que los feligreses vendrán de los barrios próximos.


El Museo en cambio estaba cerrado. Una pena. Hubieramos vuelto a visitarlo. Tras él, el panel de la ruta por la que habíamos pensado hacer el regreso.


De todas formas no íbamos a dar la tarde por perdida. Teníamos otro geocaché para localizar en las cercanías de Torazo y llegando allí recordé que el techo de Cabranes pilla al lado. Después del chaparrón de Santolaya no había vuelto a llover. Quizás nos aguantara la escasa media hora que hace falta para tachar este techo de la lista.

Inicio/Fin: Incós-Torazo. Cruce con la pista a El Camonal
Distancia: 1,1 Km
Desnivel: 140 m
Tiempos: 1/2 hora


Total que pasamos de largo Torazo y nos acercamos al barrio de Incós. Nada más salir de él, en una cerrada curva a izquierdas, sale de frente la pista que va a los caseríos de El Camonal y Coruxeri. Allí dejamos el coche.


Encomendándonos a Santa Bárbara tomamos pista adelante, confiando en que no nos lloviera durante el corto paseo. Arriba a la derecha se ve un depósito de aguas. Una precaria pista sigue por detrás de él. Es la nuestra.


La temperatura había bajado mucho y la verdad es que el cielo se mostraba cada vez más amenazador, mientras subíamos por El Praucu, hacia la alomada cumbre del Monte Incós.


Y techo de Cabranes. Uno menos en la lista y uno de los que no confiaba haber hecho, al no ser una cumbre que me llamara lo más mínimo la atención. Arriba vértice geodésico, aunque no localicé buzón de cumbres. En cambio lo que si había eran belenes. Ni más ni menos que cuatro. No acabo de entender lo de subir un belén a un monte y dejarlo allí hasta que, ... ¿qué?, ¿hasta que desaparezca solo? Menos aún lo de dejar cuatro. En fin.


Y la Ley de Murphy volvió a cumplirse. Llegar a cumbre y empezar a llover. De hecho se puso feo de narices. De haber sido galos tendríamos miedo de que se nos cayera el cielo sobre nuestras cabezas. La foto en blanco y negro de la Sierra del Aramo aumenta la sensación de negrura, pero feo estaba y mucho.


Y a pesar de la lluvia, de lo feo del día, de las prisas por irnos y no mojarnos más de lo necesario, de haber sido una cumbre improvisada, y de que no me atrajera en absoluto, ... tengo que reconocer que el Monte Incós me impresionó con sus vistas. Como esta sobre la Sierra de Peña Mayor y la Xamoca.


La Llambria, el Vízcares, los Tornos, y toda la línea de cumbres desde el Cuetón de les Travieses a la Frayada y la Ordaliega.


Hacia los Picos de Europa estaba cubierto y sin embargo, en un día despejado, ¡¡menudo mirador!! Lo que si se ve es la Mota Cetín o el Pierzu.


Hacia la costa, las vistas sin duda también deben ser preciosas con mejor día.


Cuando más llueve y menos visibilidad tenemos, como buenamente puedo, le tiro una foto - horrible, lo se - al Monte Naranco con Oviedo bajo él y el enorme edificio del HUCA reflejando el sol. Al fondo los molinos de lo que en un primer momento pensé que era la Sierra de Begega, pero cae demasiado al sur. Luego pensé que eran los de la Sierra de Bufarán, pero esos caen muy al norte. Ya en casa, mirándolo con calma me doy cuenta de que son los de la Sierra de Tineo, ¡¡a más de 80 km!!


Y otra al lado contrario, hacia la Sierra del Sueve. Lo dicho. Este monte, esta tachuela, que creía no merecer el hacerse los kilómetros de venirse hasta Cabranes, es, sin embargo y contra todo pronóstico, un mirador increible de buena parte de Asturias.


Ya bajando no puedo evitar tirarle una foto más a la Sierra del Aramo, sobre la que da el sol mientras nosotros seguimos bajo la lluvia.


Descenso rápido hasta el coche y para Torazo, un pueblo guapo como pocos y con un buen número de bares y buen ambiente.


Y paraguas en mano, rematamos la tarde localizando el segundo geocaché. Este nos dió un poco más de guerra, pero acabó cayendo también.


Total que, pese al mal tiempo, aún dió para aprovechar la tarde. Se queda pendiente la ruta de Peña Cabrera. Para otra ocasión, en que posiblemente le entre desde el norte, para seguir conociendo la zona. Os dejo los tracks, aunque en realidad hoy no hacen falta, ni el uno, ni el otro.





Un saludo
Cienfuegos

16 comentarios:

  1. Bonita actividad..ademas con el aliciente del geocache. Saludos

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    1. Bastante menos de lo que queríamos haber hecho, pero bueno, al menos pasamos la tarde.
      Un saludo

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  2. Bonito paseo, si señor, que pena que os pillara el agua, tengo que llevar un día a mis sobrinos a buscar algún geocaché ya que dispongo de GPS, los estoy iniciando al monte y creo que les gustará la idea, algún día me contaras como funciona.
    Un saludo.
    Pablo Lara

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    1. Pablo, para los críos, así, de a partir de 5 años es un vicio porque saben que van a encontrar alguna cosuca, aunque sea una pijada, una chapa, un muñequín, un boligrafo, .. cuando quieras te lo cuento, pero si te miras la página de geocaching.com, allí ya te lo pone todo.
      Un saludo

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  3. Seguro que Olaya lo pasó genial. Los paisajes siempre preciosos. Saludos Javier

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    1. Si, la pena fue el día. La idea era volver por Peña Cabrera y parar a merendar en el área recreativa de arriba, pero bueno. Dimos un paseo, tomamos algo en Santolaya, y encontramos un par de cachés. Si, yo creo que lo pasó bien.
      Un abrazo

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  4. Aprovecha lo de las promesas a la cria, porque al paso que crece, creo que te queda poco de geocaching
    (ojala me equivoque) pero veo que Olaya de hace un par de años .pufff ha crecido un monton ya.
    Pena de dia, pero al menos os dio bastante juego,
    Un Saludo.

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    1. La verdad es que estuve viendo unas fotos de cuando subismos al Tresconceyos y si que cambió si. Pero bueno, a ver si por lo menos me aguanta hasta los 12 que luego en el instituto, como dice un compañero de trabajo, se vuelven gilipollas y ya no hacen caso a nadie, ja, ja.
      Un saludo

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  5. Seguro que la nena se lo pasó genial buscando los tesoros.
    Un saludo!!

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    1. Pues si, está enganchada al geocaching. A ver cuando le dura la afición y sigue saliendo conmigo de paseo.
      Un saludo

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  6. Guapa y entretenida ruta....un bonito aliciente para la niña lo del geocaching.....
    Un saludo!

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    1. Ya te digo si es un aliciente lo del geocaching. Menudo enganche tiene la cría.
      Un saludo

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  7. que es eso de los geocachés?

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    1. Pues el geocaching es un juego. Se trata de encontrar tesoros a partir de una coordenadas y alguna pista que te den. Yo uso esta página en la que estoy registrado https://www.geocaching.com/play
      Lo que suelo hacer es buscar algún caché en la zona que vamos a recorrer, meto las coordenadas en el GPS y luego se lo doy a mi hija poniéndolo en modo navegación, con la brújula a la vista, de manera que le va marcando la distancia y la dirección hasta el caché, para que ella sola lo trate de encontrar. Y el caché pues suele ser un tapper con cosas dentro (muñecos, llaveros, chapas, ….). La idea es que dejes una cosa y te lleves otra y que firmes en el libro de visitas. Otros cachés para mayores son más complicados de localizar y son mucho más pequeños. Puede ser un imán o una caja pequeña en la que tan solo hay un libro de visitas. Cuando lo encuentro entro a la web y pongo que lo he localizdo. Así voy tachando cachés a medida que los encuentro. A los críos les encanta y es perfecto para combinar con alguna ruta. Luego hay multicaches muy currados en los que tienes que ir haciendo una ruta en concreto y cada waypoint te da la pista para localizar el siguiente (por ejemplo unas coordenadas te llevan a la fachada de una iglesia en la que hay escrito un año, o a una panera con determinado número de pegoyos. Tienes que sumar ese número a la siguiente coordenada para localizar el segundo punto, de manera que si no visitas el anterior, no podrás llegar hasta el siguiente) así hasta que el último te lleva al caché.
      Un saludo

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  8. muchas gracias! es perfecto para empezar a llevar a los niños al monte

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