jueves, 23 de febrero de 2017

Canellín y el Camín del Carbón

28/01/2017
Concejos de Amieva y Ponga (Asturias)

Volver al Canellín era deuda pendiente desde hacía años tras una, casi diría que angustiosa, jornada en la que ascendimos por donde no era en medio de una tormenta. Quedaba pendiente por tanto una nueva visita y serían unos reportajes de Yoni (Los de las Claras) y David (Pateos Montunos) los que me recordarían la deuda pendiente, aliñada con unas sendas de esas que elevan una ruta a la categoría de épica. Ascendería por el sedo de la Cruz del Picu y descendería por el Camín del Carbón para acabar regresando por el Camín de la Llorea´l Beyu.


Inicio/Fin: Puente Pombayón
Distancia: 12 Km
Desnivel máximo: 905 m
Desnivel positivo acumulado: 1.035 m
Tiempos: 6 horas
Nota: El sedo de la Cruz del Picu es una sendero sencillo, aunque en la zona alta podría dar sensación de vacío. Por su parte, el Camín del Carbón es una senda totalmente perdida que obliga a recorrer algunos tramos en completa ausencia de sendero por mitad del bosque. Por último, el Camín de la Llorea´l Beyu es otra vieja senda, asimismo abandonada, en la que lo peor es dar con ella.


Salgo del Puente Pombayón (245 m) por la carretera del Pontón, subiendo en dirección a Puente Vidosa durante algo más de medio kilómetro hasta que después de cruzar sobre el arroyo de Redonda tomo la senda del Camín del Llacigón.


La primera parte de la ruta hasta Baenu  ya la tenéis documentada en el blog de cuando bajamos por aqui del Jucantu, como os conté AQUÍ, así que tampoco me extiendo mucho. La senda sube por el Monte Cuebu.


El camino traza varias zetas para luego izarse a una marcada horcada por la que pasa del valle del Sella, con las casas de San Ignacio en la ladera de enfrente, ...



... al valle de Redonda. Justo en la horcada tiro una foto a todo la ladera que habré de remontar por el sedo de la Cruz del Picu hasta alcanzar Baeno.


De momento la senda pierde unos metros hasta el cauce del arroyo Redonda, que cruza por un puente de hormigón justo bajo una guapa cascada.


Atrás se quedan puente y arroyo.


Trazando una amplia vuelta por la derecha, la senda gira y sube hacia la majada de Redonda (415 m) con una solitaria cabaña, bajo la que nace un caudaloso manantial.


Poco más arriba el monte despeja un tanto y me permite una visión del valle de Viegu,  encerrando entre Peña Salón y el Carria.


Este tramo se hace duro. La senda sube a plomo ganando de golpe más de 200 m por entre un denso bosque que impide toda visión, hasta que alcanza el nivel de una serie de pedreros. Allí hace una travesía hacia la derecha, buscando la entrada al sedo.


Las vistas se van abriendo y ya asoma tímidamente el Tiatordos a la izquierda.


El acceso al sedo está marcado con un cierre para el ganado. Desde él, la senda traza unas zetas y luego continúa unos metros hacia la derecha en el que puede ser el tramo más espectacular.


Justo antes de alcanzar Baenu el sol levanta sobre el horizonte y empieza a dar en las laderas del Carria. La foto es un HDR. No soy muy dado a ellos, pero hoy subo un par.



La senda sale justo enfrente de las cabañas de La Canga (890 m), dos cabañas adosadas que suelen ser un buen punto de referencia para buscar el camino en descenso.


Allí paro a picar algo. Hasta aquí ya he ascendido unos 650 m casi sin respiro. Lo más duro. El resto de la ruta va a ser más llevadera.


El Valdepinu mostraba su cara más invernal. Bajo él, las amplias fincas de Baenu, salpicadas de cabañas.


Poco después sigo ruta. Desde aquí, las posibilidades de alcanzar el Canellín son variadas. Yo salgo justo por encima de las cabañas, saltando un cierre.


Después continúo por una especie lengua de  pastizal que sube hacia la izquierda, dejando a mi espalda las fincas de Baenu, sobre las que sobresalen el Valdepinu y el Jucantu.


Paso por un pequeño jou con restos de una cabaña, bajo el Cuetu del Jo y me interno en el bosque. Un hayedo puro, limpio, despejado, pero a la vez muy denso. Con el sol a mi espalda, pasear por aquí resulta una delicia.



A la salida del bosque espanto a un rebaño de rebecos, aunque tampoco se asustan mucho y se van despacio, dejando que los fotografíe.


Me queda un último repecho por terreno despejado hasta alcanzar la cima de La Llampa o Picu de los Cuchillones (1.152 m), ya que es la cumbre que se alza sobre la espantible ladera de los Cuchillones de los Cuebros, por donde de forma increible subimos hace años.


La Llampa es una cumbre modesta. El bosque de su cara norte impide la visión hacia esa mano, pero hacia al sur es otra cosa. Cabroneru, Valdepinu y Jucantu.


Ten y Pileñes por detrás de Peña Subes


Recuencu y Maciédome


El Niajo. Atrás, a la izquierda, la redondeada cumbre del Pozúa.


Paro poco en cumbre. Enseguida me voy, pero en vez de tirar directo para el Canellín, primero me acerco a las abismales caídas sobre el valle del Sella, para tener una buena visión de las praderías de Baenu, colgadas sobre el valle de Redonda. Por increíble que parezca, por esas paredes acabo de subir


Buena vista sobre el valle del Sella desde aquí.


Después corto al norte por medio del bosque que tapiza la cara norte de La Llampa, ...


... y continúo por la corta cresta que me lleva a la cumbre del Canellín.


Cumbre del Canellín (1.108 m), con el Carria al otro lado del valle.


El Canellín no es una cumbre que destaque por su altura, de hecho es el más bajo del cordal, pero pocos pueden competir con él en cuanto a vistas, ya que es un balcón literalmente colgado sobre la unión de los valles de Amieva y Sella, cuyo río fluye 900 m más abajo.


Una vista casi cenital de Ceneya, 900 m más abajo.


Unas vistas desde cumbre. Ten y Pileñes. Si. Otra vez.


Recuencu y Maciédome. Si. Ooootra vez.


Tiatordos.


El Carria, con el inclinadísimo valle de La Trapa, cerrado por el crestón que forma la Sierra de Valmenor. A su derecha las canales de Cabrones, por la pinta, reservadas precisamente a las cabras.


La inconfundible Mota Cetín


El pueblo de Amieva por debajo del Primiellu


Cantu Cabroneru y Valdepinu


Pero la palma se la llevan las vistas sobre Picos de Europa.


Las altas cumbres del Cornión


Se estaba bien en cumbre, así que me lo tomé con calma, parando un buen rato. Después tocaba seguir ruta, así que autofoto y a empezar a pensar en bajar.


Una última panorámica desde cumbre con el arco de las vistas que se abren al norte.


Para el descenso iba a optar por el poco transitado y muy perdido Camín del Carbón. Para ello desando la cresta del Canellín hasta el límite del bosque. Allí, al este se abre una amplia dolina, el Jou la Armada. Debemos ganar la cresta contraria. Si nos fijamos veremos huella de paso y un jito en la collada contraria que nos marca la salida.


Atravesada la dolina, la senda gira al norte, recorre un trecho y baja a la derecha al fondo de un nuevo jou, que atraviesa para salir por su extremo contrario.


A la salida del jou pierdo un poco la senda. Me voy demasiado a la izquierda, cuando esta baja un poco a la derecha. En seguida doy con ella. La senda pierde metros internándose en el espeso hayedo que recubre la cara noreste del Canellín.


Enseguida hace un giro a la izquierda y busca pegarse a la base de un cortado. Es a partir de este punto cuando el viejo camino se muestre más evidente.


El Camín del Carbón recibe el nombre de que por él se sacaba el carbón vegetal que se producía en estos hayedos.


La senda gana un pequeño hombro y gira ligeramente a la izquierda. Desde aquí comienza un largo y rectilíneo trayecto soportado sobre buenas armaduras. Aquí vemos que el descenso por medio del hayedo sin seguir la senda, puede ser complicado. En él se abren varias cortadas y la senda está perfectamente trazada, buscando el descenso más cómodo.


En el extremo derecho asoma Amieva. Se aprecia la pendiente de la ladera. La senda sigue al norte durante un buen trecho hasta alcanzar una zona más amigable, en la que realiza un giro de 180º y sigue bajando.


Sin embargo poco después la vieja senda desaparece en medio del Monte El Teyéu. Podemos guiarnos por las marcas de pintura que aparecen de vez en cuando en los árboles, pero aún así tendremos que acabar bajando por donde mejor lo veamos. En todo caso las fincas de Llerimundi ya están cerca. Yo bajé bastante bien, sin problemas, con ligera tendencia a la derecha y más abajo reencontré la antigua caja del Camín del Carbón que sale del bosque hacia la derecha, alcanzando una finca ya muy cerca de la pista que sube a Baenu.


Toca ahora seguir la pista durante un tramo, no mucho. Bajo hasta el cruce que se ve en la foto. En él, dejo la pista que a la derecha sigue bajando hacia la carretera de Amieva, para tomar por la que llanea de frente.


Una vista atrás. Acabo de bajar por el hayedo que se ve en la ladera derecha. Espectacular el Camín del Carbón.


Buenas fincas las de Llerimundi, con sus cabañas mayormente arregladas y en uso. Al fondo Amieva y sobre él la cumbre del Primiellu.


La pista se encamina hacia la cabecera de un pequeño valle que desciende hacia el río Sella, el de Valderañes. La pista muere en una cuadra grande. Solo un poco más allá, cuando parece que el camino acabará muriendo, veo una senda que desciende a la derecha, entrando en la vaguada.


El camino está muy abandonado, pero o bien por él, o por el prado adyacente pierdo metros por la izquierda de la vaguada, hasta una primera cabaña con techo de chapa en Les Teyes.


Desde ella cruzo a la derecha, hacia el centro de la vaguada, donde se localiza una fuente.


El antiguo sendero está perdido, así que bajo unos metros por el centro de la vaguada por donde discurre el pequeño arroyo de Valderrañes, para más abajo salirme de ella a la derecha, donde veo que aún se aprecia la caja del camino que zigzaguea entre los troncos de imponentes castaños.


Ya cerca de Rañes miro atrás y lo que veo son las afiladas agujas de la cara norte del Canellín.


La senda me deposita en una segunda fuente en mitad de un robledal. Las cabañas de Rañes están justo debajo.


Bajo hasta las cabañas, hasta las que llega una pista desde la cercana carretera del Pontón. En las cuadras salen a recibirme un grupo de amigos, que no parientes.


Desde aquí podríamos bajar a la carretera, pero aún me queda por conocer un último camino, el de la Llorea´l Beyu. Dar con él hoy día no es sencillo, dado su estado de abandono. Bajo por la pista, pero en el primer prado que me queda a la izquierda, subo por él. En la parte alta localizo un sendero que se divide. Uno llanea hacia la derecha. Otro, aparentemente más marcado sube a la izquierda. Recuerdo haber leido en el libro de Paco Ballesteros "Amieva y Ponga" que el camino antaño salía de las fincas superiores de Rañes, a la altura del abrevadero, por lo que espero localizarlo más arriba. Sin embargo acabo en un caos de bloques de rocas y avellanos, difícil de recorrer. Ni rastro de senda.


Avanzo como puedo hacia la derecha, ya que se que cuando las paredes que forman el estribo de la Peña la Garza compriman el valle, deberé dar con la senda en su base.


Y así es. La senda en esta parte está marcada con tiras de plásticos. Juraría que en el cruce en el que yo tomé a la izquierda, la senda de la derecha tenía una de estas tiras. Posiblemente sea el acceso correcto. Más bajo y a la derecha que el mío.


Una vez doy con ella, ya no tiene pérdida. Además, la maleza cede y se transita bien por el viejo camino de la Llorea´l Beyu, que formaba parte del Camín de los Beyuscos y era la comunicación entre Ceneya y Puente Pombayón hasta la construcción de la actual carretera. Un airoso paso me saca del ámbito de Rañes para acceder a la Canal del Canellín.


Enseguido alcanzo el punto más espectacular de la senda, el Seu´l Teyeu. Aquí las armaduras de la vieja senda se han venido abajo y en la actualidad el paso está soportado sobre troncos de madera. El día que esto ceda, se habrá acabado la senda.


La senda va casi de forma constante soportada sobre buenas armaduras y resulta ser una preciosidad, afeada tan solo por la línea de alta tensión que sube valle arriba.


Viene luego un tramo donde se conservan las grandes losas que cubrían la senda, a su paso bajo La Mata. Abajo el Sella y la carretera del Pontón.


En todo el recorrido solo hay que poner atención en un punto en el que el camino ha argayado y hay que echar la mano para subir de nuevo a él. Es sencillo, pero el terreno está bastante suelto y hay mala caída a la derecha.


Otra vista valle abajo.


Poco más adelante, a su paso bajo Copelayo, la senda pierde altura con un par de zetas, para volver a la horizontalidad, siempre muy bien trazada y marcada.


En Les Sierruques la senda va a ir perdiendo altura poco a poco, aproximándose al nivel del río.


Ya veo el Puente Pombayón. Poco antes de alcanzarlo la senda baja a la carretera, pero en mi caso tomo por una trocha que sigue de frente y que de forma sencilla avanza unas centenas de metros más, para depositarme así justo a pie de coche, solo unos metros más allá del puente.


Cerraba una circular corta, pero sencillamente espectacular recorriendo viejas sendas del entorno de los Beyos. Aunque ya era tarde, aún no había ni comido. Lo haría allí mismo, al lado de la carretera para después acercarme a un bar de Vega de Cien a tomar un café con vistas al Canellín. La deuda estaba cobrada. Os dejo el track.

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Un saludo
Cienfuegos

16 comentarios:

  1. Dura ruta por una zona siempre espectacular. La descripción de escándalo y las fotografías muy bonitas. Gracias por compartir estas maravillas Javier. Un abrazo

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    1. No te creas que es especialmente dura, lo que si es es espectacular, tanto por la propia ruta como por el entorno.
      Un abrazo

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  2. Excelente reportaje de una ruta que se ve bien chula, lastima que la ubicación me quede lejos de casa para escaparme a hacerla solo, espero coincidir con alguien y hacerla, un saludo....

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    1. Lo de salir solo, ya sabes, va en gustos y oportunidades, aunque te adelanto que las soledades en hayedos como por el que discurre el Camín del Carbón, a mi son de las que más me gustan.
      Un saludo

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  3. Es una ruta espectacular Javier. Yo creo que de lo más guapo que he hecho últimamente. Sería difícil quedarse con una parte de la ruta. Ese Seu'l Teyeu cortín pero impresionante, a ver lo que aguanta.
    El reportaje, precioso

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    1. Si que es guapa. Mira que la tenía ya va tiempu en la cabeza, peor después de verte el reportaje, la tenía que hacer este invierno, si o si.
      Nos vemos

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  4. Preciosa y espectacular ruta. Javi. La conozco, pero cada vez que la veo, aun me gusta más.
    Un saludo

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    1. No me extraña que te guste Sebastián, es una pasada de ruta. De lo más guapo que puede hacerse por la zona.
      Saludos

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  5. Buena pateada y muy bien documentada como nos tienes acostumbrados.
    Un saludo.

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    1. Gracias Tejón, solo puedo animarte a repetrila.
      Saludos

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  6. Una pendiente y por lo que vemos en los comentarios, es imperdonable.
    Hemos disfrutado, una y otra vez con la fotos, pues son auténticamente de postal.. perderse en la 22, 44, 57... puff!!! Excelente repor!
    Un fuerte abrazo!!

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    1. Es una cumbre modesta, pero ya vies que vistas ofrece. En primavera o verano, con días más largos, se puede enlazar con otras de la zona, el Jucantu o incluso el Valdepino. Animaros.
      Un abrazo.

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  7. Mira que tengo yo un recuerdo no muy allá de cuando estuvimos en el Canellín, pero claro, nuestro recorrido no fue tan apañao como el que ahora os veo a vosotros. Tengo que day una vuelta, pero igual me apunto vuestro track para resarciarnos
    Saludos!

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    1. No recuerdo por donde subisteis, pero si lo hicisteis por la pista no me extraña, porque es fea como ella sola. Yo la bajé una vez y "nunca mais". Por donde subimos la anterior ocasión, por los Cuebros tampoco lo volvería a intentar. Pero esta opción es muy, muy guapa. Os la recomiendo. Yo para la próxima quizás intente la Canal del Canellín, que tiene una pinta preciosa.
      Saludos

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  8. Siempre dije que de perderme que fuera en Ponga, que maravilla de paisajes nos traes en esta ruta Javi, no conocemos el Canellin, asi que con estas postales tuyas no tardaremos en conocerlo, mas despues de esta entrada.
    Excelente la descripcion que no sera dificil de repetir,
    Un Saludo.

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    1. La verdad es que Ponga es para perderse. Solo puedo animaros a visitar el Canellín. Es un balcón increible.
      Un saludo

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