viernes, 20 de julio de 2018

Peñas del Faro y La Morala entre Canseco y Cerulleda

02/06/2018
Alto Torío y Alto Curueño
TT.MM. de Cármenes y Valdelugueros (León)

Para esta jornada teníamos programada una ruta que nos llevaría a recorrer un buen tramo de cordal, el que va desde al Collada la Madera hasta la cumbre de La Morala, pasando por las cumbres intermedias de Las Robequeras, La Fitona, Peñas del Faro y Pico Huevo. Aunque el recorrido se había programado circular saliendo desde Canseco, al final la mitad del grupo decidimos alargarlo desde La Morala para regresar directos a Cerulleda, añadiendo así las cumbres del Restallar, Bustarquero y La Albazosa, en una larga jornada en la que hubo de todo, sol, viento y tormenta.

DATOS DE LA RUTA
  • Inicio: Canseco
  • Fin: Cerulleda
  • Distancia: 20 Km
  • Desnivel máximo: 915 m
  • Desnivel positivo acumulado: 1.420 m 
  • Desnivel negativo acumulado: 1.430 m
  • Tiempos:  9 y 1/4 horas
  • Dificultad: Moderada. La dificultad viene dada por la distancia y desnivel acumulado. Tan solo reseñar el destrepe efectuado entre el Bustarquero y La Albazosa, sencillo pero aéreo, que podría evitarse perdiendo bastante altura.


Bien temprano salíamos de Canseco un grupo numeroso, de unos 20, aunque iríamos separándonos enseguida para reagruparnos tan solo en las diferentes cimas.


Pese a la mala previsión meteorológica, de momento tomábamos por la pista que asciende por el valle de Cansequillo, sin una sola nube en el cielo.


Atrás se queda Canseco con la sierra del Bodón de Cármenes al fondo.


Aún quedaba mucha nieve por las alturas y nos temíamos tener que pisarla en abundancia. Luego no sería para tanto.


La pista asciende siempre por la margen derecha del arroyo Cansequillo que dará lugar al río Torío llegando enseguida a un llamativo salto de agua, la Cascada los Eros.


Y poco más arriba otro salto más, el Pozo los Postigos.


Seguimos valle arriba y enseguida veremos como éste se bifurca. La pista continúa por la izquierda, mientras que el valle principal se abre a la derecha, hacia el Valle de Murias que culmina en el Pico Huevo, por donde pasaríamos más tarde, con mala luz hacia él a aquellas horas. En la margen contraria dejaremos lo que parece un refugio.


La pista pasará bajo lo que queda de una antigua cantera de marmol. Sobre ella y a su derecha intuimos ya la collada o cocháu la Madera a donde tendremos que ascender.


La pista se difumina convirtiéndose en senda que va a girar a la derecha.


Por fin continúa un simple sendero, que nos encontramos enterrado en algunos tramos bajo gruesos neveros.


Mucha agua por todas partes. Para ascender hacia la collada la Madera la senda pasa primero bajo ella cortando la ladera hacia la derecha.


Ganando altura sobre el valle de Canseco con el Bodón de Cármenes al fondo.


Hay que ir atentos porque en un momento dado y ya a bastante altura, la senda girará a la izquierda para dirigirse al collado la Madera bajo la Loma el Bolero.


En la collada damos vista a la vertiente asturiana, al valle de Orria, en la cabecera del valle del Aller.


Atrás habremos dejado el valle de Canseco.


En la collada tiraba el aire y no paramos mucho, de manera que enseguida nos vamos a la primera de las cumbres del día, la de Las Robequeras.


Abajo el cocháu la Madera, bajo la Loma el Bolero con el Valseco detrás y a su izquierda.


Cumbre en Las Robequeras, donde haríamos un primer reagrupamiento y algunos aprovechamos para picar algo a sotavento.


La cabecera del valle del Aller con Casomera al fondo.


Hacia el interior de Asturias vemos Peña Redonda y tras ella y a su izquierda Peña Mea.


La última vez que ascendí aquí desde Rubayer pasé por esta mayada y me pareció una maravilla, una de las cabañas mejor situadas que tengo visto.


Desde Las Robequeras vemos buena parte del trabajo por hacer, la Fitona ya próxima y la cuerda del Huevo a La Morala, aún lejana.


Seguimos a La Fitona. Una vista atrás con la mole caliza del Morgao y La Laguna a la derecha. Tras ellos al fondo, el Estorbín. Remomoraba con Xoserra la estupenda jornada del año pasado cuando conectamos estas dos cumbres, como os conté AQUI.


La Fitona ya más próxima, ...


... y los Picos de Europa con Peña Santa, asomando a su izquierda.


Pasamos por la antecima de La Fitona, La Fitina, desde donde echamos la vista atrás al tramo de cordal recorrido.


Al frente la Fitona ya muy cerca. Mucha nieve en este tramo, con gran espesor aún en las cornisas y en ellas unas vertiginosas pendientes que impresionaban.


Hacemos cumbre en La Fitona desde donde vemos el mayáu del mismo nombre bajo la cima, en la vertiente de Asturias, con Peña Redonda y las cabañas y vegas de Caniecha al otro lado del valle.



Los Picos de Europa al fondo con el Torres a la derecha. Se aprecia la carretera que sube al puerto de San Isidro.


Al lado contrario ya asomaban las Ubiñas.


Descendemos al Portiechu Cicueta y enseguida nos alzamos en la siguiente cima, la del Pico Llastres, que en algunos mapas aparece como Alto la Curviceta.


Desde él ya vemos la agreste crestería de las Peñas del Faro y la llamativa Puerta del Faro, con el Pico Huevo a la derecha.


El Puerto de Vegarada, con el Torres asomando sobre la línea de cumbres de la Cuerda del Ajo. Al fondo, nuevamente, los Picos.


Bajamos hacia el Pasu la Muezca, punto previo a la ascensión a las Peñas del Faro, con el tramo de mayor cantidad de nieve de toda la ruta, aunque nos encontramos la cumbrera limpia.


Crestería de las Peñas del Faro, de verticales caídas hacia su cara norte.


Y cumbre de las Peñas del Faro. Ahora hacia tiempo que no venía hasta aquí, desde 2009 cuando recorrí ente mismo sector de la Cordillera Cantábrica, pero partiendo de Rubayer, como os conté AQUI.


El cocháu la Madera ya queda muy lejos. Poco a poco van llegando todos los compañeros. Aquí haríamos un nuevo reagrupamiento.


La panorámica sobre los Puertos de Vegarada sigue siendo tan guapa como siempre.


La cresta continúa hacia la Puerta del Faro y el Pico la Quemaona, con el valle de Faro a la derecha.


Al sur el Pico Huevo a donde iríamos después.


Tras un rato en cumbre, retomamos la ruta. Aquí dejamos la Cordillera Cantábrica para rolar al sur, tomando por la cuerda que va del Pico Huevo a La Morala.


Tras pasar por la collada intermedia, inmediatamente acometemos la ladera que nos conduce al Pico Huevo, con la Fitona al fondo.


Cumbre del Pico Huevo, con unas banderas de oración (personalmente no acabo de entender esta moda, la verdad). Muchos años hacía que no venía hasta aquí. Prefiero no acordarme.


De derecha a izquierda vemos todas las cumbres coronadas, Huevo, Peñas del Faro, Llastres y Fitona, elevándose sobre el valle de Murias, que sería una buena opción para ascender directamente a esta cima en caso de querer obviar las otras.


Al este el valle de Faro desciende hacia Redipuertas, ya en el valle del Curueño. A la izquierda el Pico Mediodía. Tras él, ya al otro lado del Curueño, el Toneo, Agujas y compañía.


Foto de grupo en la cumbre del Pico Huevo. Habíamos perdido algunas unidades, ya que un compañero no se encontraba bien y decidió darse la vuelta.


El Pico Huevo queda separado de la Morala por un largo cordal con varias cotas intermedias que gestionamos casi siempre pasándolas por arriba, siguiendo un tenue pero continuo sendero. Por cierto que el día había cambiado y hacia León ya amenazaba tormenta.


Bajamos del Huevo y nos dirigimos a Peñas Blancas, una de las cotas intermedias, pasando junto a un viejo corro.


Una vista atrás, el Pico Huevo.


Mientras recorremos este alargado cordal vamos a ir dejando a la izquierda el valle del Faro, que vierte aguas hacia el Curueño. En realidad casi bordearíamos íntegramente este valle por su derecha.


Mientras que a la derecha vamos a ir dejando el valle del Cáscaro, afluente del Cansequillo y que vierte hacia el Torío, mientras vemos el alargado cordal del Bodón de Cármenes al fondo y a su derecha y más lejos aún, el Fontún.


Poco a poco vamos aproximándonos a La Morala.


Hasta que hacemos cumbre en ella, con vértice geodésico y cruz de cumbre.


Una vista atrás al Pico Huevo, de donde venimos.


Tocaba bajar un poco para ponerse a resguardo del viento y aprovechar para comer algo. Lo haríamos con vistas a la cabecera del Curueño, con el Torres asomando sobre la línea de cumbres de la cordillera.


Al sur, hacia el Correcillas (extremo izquierdo), ya descargaba la tormenta y nos preparábamos para recibir agua.


El Bodón (izda) y el Cueto Cabañas (dcha) no tenían mejor cara. Tocaba sacar las chaquetas de agua.


En La Morala nos dividiríamos en dos grupos. La mitad regresaba a Canseco bajando por el valle de Cáscaro. La otra mitad recorreríamos la Sierra la Portilla que cierra la margen derecha del valle de Faro para alcanzar directamente Cerulleda. Tocaba recorrer el cordal hasta la cumbre del Alto de la Albazosa (flecha).


Atrás se queda La Morala en cuya cumbre aún quedaban compañeros, con el Pico Huevo a la derecha.


De momento nos dirigimos a la modesta pero quebrada cumbre del Restallar cruzando un tramo de pedrero o cascajo que a mi me recordaba al entorno de Los Altares en la lejana Peña Prieta.


Descendemos del Restallar por la vertiente contraria cuando caen las primeras gotas, con la llamativa Puerta de Faro al fondo.


Debemos seguir toda la cumbrera hacia la siguiente cota, la del Bustarquero.


Aunque no hace falta pasar por su cima, subí con Santín para tachar una (modesta) cima más, desde la que vemos todo el cordal desde las Peñas del Faro, Pico Huevo, La Morala y Restallar, éste último mucho más agreste visto desde este lado.


Al fondo de la sierra vemos como a ésta la cruza un cortafuegos que deberemos alcanzar. Por suerte parece que la tormenta apenas si nos ha rozado y deja de llover.


Bajando del Bustarquero salimos por fin del valle de Faro para entrar en el del Curueño, que vemos abajo ascendiendo desde Redipuertas hacia Vegarada y Riopinos. En el centro de la foto destaca el Torres.


El extremo sur del Bustarquero está cortado por una franja caliza que obliga a un largo rodeo o un destrepe por una estrecha canal. El acceso a esta se hace por una repisa con cierta exposición. No es para nada evidente, aunque está jitado. Una vez metidos ya en la canal esta resulta ser estrecha y sencilla, sin sensación de patio.


Luego ésta se abre y aunque se baja sin problemas, podría dar sensación de aéreo (a la izquierda se ve a un compañero saliendo de la canal).


Dejamos atrás el Bustarquero y el corte calizo que acabamos de destrepar cuando efectivamente parece que la tarde mejora y los cielos se abren de nuevo.


En el centro el Cueto Cabañas. Por detrás a su izquierda Peña Valdorria. A la derecha sobresaliendo sobre el resto de cumbres, el Correcillas.


Alcanzamos el cortafuegos que deberemos recorrer durante un tramo, ascendiendo hacia el Alto de la Albazosa, que en algunos planos aparece como Caribas.


Justo en el punto alto, cuando el cortafuegos inicia el descenso a la collada previa a la cumbre de Sierros Negros, nosotros dejamos el cordal. Vamos a descender por el lomo que baja a plomo desde la zona alta, dejando a la derecha el valle que baja a Cerulleda y girando a la izquierda en dirección a Redipuertas. La idea es alcanzar por el lomo las verdes camperas que se aprecian en el extremo izquierdo de la foto.


La tarde había quedado preciosa, con muy buena luz y disfrutábamos de las vistas sobre la cabecera del valle mientras bajábamos. Redipuertas a la izquierda. Cerulleda ya asomaba a la derecha. Ambos pueblos a orillas del Curueño.


Cerulleda. Por ver se veía incluso mi coche. Antonio, que lo conocía, nos había desaconsejado intentar el descenso directo por este valle al estar muy tomado de maleza.


Así que tocaba seguir bajando por el lomo hacia la primera vega, debiendo cruzar en la parte baja un tramo con algo de escobero, pero bastante llevadero.


Desde la primera vega seguimos bajando hacia una segunda campera, ya cerca del crestón calizo que se aprecia al pie de la foto. Bajo él discurre una pista.


La pista da servicio a las fincas de Bustarquero y en ella tomamos a la derecha.


A la izquierda dejamos Redipuertas y la cabecera del Curueño con el Pico Fuentes sobresaliendo en la Cuerda del Ajo.


Ya solo quedaba seguir bajando por la pista que nos sacaría a la carretera unos cientos de metros por encima de Cerulleda, donde finalizaríamos esta preciosa travesía.

En el refugio ya estaban varios compañeros, algunos que habían hecho otras rutas por la zona y los primeros en regresar de los que volvieron por Canseco. Una vez todos juntos, tocaba tomar algo mientras charlábamos de todo un poco. En mi caso tocaría después despedirme para volver a Oviedo. Ellos aún tendrían una tercera jornada de actividades al día siguiente. Y a esperar ya al próximo encuentro en Cerulleda. Os dejo el track.


Un saludo
Cienfuegos

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