martes, 31 de julio de 2018

Peña Negra Peña Prieta y Pozúa desde Pío

15/06/2018
Alto Sella
TT.MM. de Oseja de Sajambre y Burón (León)

Justo antes de irme de vacaciones suelo preparar alguna calcetinada y la ascensión al Pozúa llevaba tiempo esperando. Si bien lo más habitual es realizarla desde el Puerto del Pontón yo tenía el antojo de salir de Pío para cerrar así una amplia circular. Las posibilidades barajadas eran tres, ascender por el valle Zalambral; hacerlo por el más largo de Valdemagán; o añadir a esta la ascensión a Peña Mora. Dada la mala previsión para la tarde optamos por la intermedia, es decir, subiríamos por Valdemagán y obviando Peña Mora recorreríamos el tramo de cordillera que va de Peña Negra al Pozúa, regresando por el tramo alto de la Senda del Arcediano y el viejo camino a Pío, en un día en el que a falta de amplias vistas por las nieblas, disfrutaríamos de unos hayedos de ensueño.

DATOS DE LA RUTA
  • Inicio/Fin: Pío
  • Distancia: 22,5 Km
  • Desnivel máximo: 1.100 m
  • Desnivel positivo acumulado: 1.640 m
  • Tiempos:  7 y 3/4 horas
  • Dificultad: Moderada. La dificultad viene dada por la distancia y el desnivel acumulado.


Aparcamos a la entrada de Pío (747 m), pueblo grande y cuidado en la parte baja del valle de Zalambral que íbamos a recorrer íntegramente hasta su cierre en el collado Valdemagán que ya casi veíamos a pie de coche, al fondo del todo, entre Peña Prieta (izda) y Peña Mora (dcha).


La primera parte no tiene mayor misterio que seguir la cómoda pista que asciende valle arriba, siempre por su margen derecha y cruzando los primeros tramos de bosque. Uno de los muchos que íbamos a visitar hoy.


Tan solo hay un cruce que reseñar en el que se obvia la pista que a la derecha baja hacia el río, siguiendo en todo momento la que continúa por el valle.


Llegamos así a la ubicación de la central hidroeléctrica del Zalambral. Aquí el valle se bifurca. De frente continúa el valle de Valdemagan, mientras que a la izquierda (sentido de la marcha) se abre la cabecera del valle de Zalambral. Pese a que el de Valdemargán es un valle más extenso y amplio, es el otro el que conserva el nombre ya que en él se localiza en manantial Güeyu Zalambral, una enorme surgencia de agua que es captada en su mismo nacimiento para el abastecimiento de la central hidroeléctrica. Está claro cual de los dos es el que aporta mayor caudal al río. 


Dejamos así a la izquierda la senda que asciende por el valle Zalambral. Si nuestro destino es exclusivamente el Pozúa es un acceso más corto al ganar el Puerto Zalambral de forma más directa. Una vista atrás, con los Picos de Europa tapados por las nubes.


Hace un año ascendí por el valle Zalambral. En él se abre camino una estrecha senda, sin embargo por el valle de Valdemagán continúa una marcada pista.


Enseguida nos internamos en el hayedo por el que desciende el arroyo Valdemagán o Tronceda, a la sombra de la sierra del mismo nombre.


El hayedo estaba precioso. A la tarde cruzaríamos otros no menos impresionantes.


Agua por todas partes este año.


La pista pierde entidad poco a poco hasta desembocar en la majada Tronceda. En ella se localizaban no pocos corros de pequeñas dimensiones. Por lo que se ve han sido rehabilitados no hace mucho, aunque la elección de la cubierta no ha sido la más apropiada. Una especie de onduline apenas tapado con unas ramas. Casi más valía haberlos dejado como estaban. Al fondo ya se ven las estribaciones de Peña Mora.


Una nueva vista atrás desde la parte alta de la majada.


Buscamos la senda que sale en la vertical de la majada y enseguida se interna nuevamente en el hayedo en un tramo realmente guapo.


Poco después alcanzamos una nueva vega en la que apenas si queda rastro de su antigua majada, la Majada Jondera.


Ya fuera del hayedo seguimos ascendiendo por el centro del valle, pasando de una vega a la siguiente, separadas por canchales que caen desde las laderas de Peña Mora y por pequeños cortes o saltos en el valle.


Abajo la ubicación de la Majada Cimbrera. Al fondo los Picos de Europa.


Ya intuimos la cercanía del collado Valdemagán y apretamos el paso para alcanzarlo enseguida, cruzando bajo los oscuros escarpes de Peña Negra.


En el collado Valdemagán (1.737 m) culminamos la ascensión del valle desde el pueblo de Pío que vemos al fondo, entre las brumas.


Al norte de la collada tenemos la caliza cumbre de Peña Mora que decididamente se quedará para otro día.


Al sur nos espera Peña Negra, de llamativa silueta vista desde aquí.


Y al otro lado de la collada lo que vemos es la mole de Peña Ten. Hace una temporada hicimos una larga ruta por la zona en la que cruzamos la collada de Valdemagán tras rodear Pileñes, Ten y Peña Mora, como os conté AQUI.


De momento toca rodear por la vertiente de Polvoredo los primeros escarpes de Peña Negra en un tramo en el que hay que apoyar puntualmente la mano.


Después ya solo resta seguir subiendo por la cuerda, ganando altura sobre la collada Valdemagán y con Peña Ten al fondo.


Alcanzamos finalmente la cumbre de Peña Negra (1.849 m), erróneamente denominada en los mapas del IGN como Cerro del Porro. Al fondo Peña Ten y a su derecha Peña Mora. El día de momento aguantaba aunque las nubes entraban y salían constantemente.


Hacia León se mostraba mejor. El valle de Muñenes que desciende hacia Polvoredo se mostraba espléndido. Personalmente me pareció una maravilla y ya solo espero la oportunidad de recorrer esos inmensos hayedos.


Al fondo, sobre el valle se elevaban las cumbres de la montaña de Riaño, con el Yordas o Burín a la izquierda y Peñas Pintas asomando a la derecha.


También los Mampodres asomaban. De estos siempre digo que ya hace mucho que les toca una nueva visita.


Hacia el valle de Sajambre las nubes impedían mucho la visión. Bajo nosotros se abre el valle de Valdemagán por el que acabamos de subir. De momento el Niajo, como los Picos de Europa, se nos oscultaba.


La cuerda de Peña Negra continúa hacia Peña Prieta. Al fondo vemos la cónica silueta del Pozúa, el último de los objetivos de hoy.


También el Espigüete se veía perfectamente.


Tras un rato en cumbre disfrutando de las vistas y aprovechando para picar algo, tocaba seguir ruta. De momento descendiendo por la vertiente contraria hacia la collada de Bujarredo (1.665 m).


Aunque no estaba previsto, Angel propuso ascender también Peña Prieta. Igual no subimos por el mejor sitio, por una canaleta con muchísima pendiente, pero creo que la cumbre mereció la pena.


Desde la cima (1.748 m) se ofrece una buena vista de Peña Negra y Peña Mora.


Al otro lado del valle del Zalambral, el Niajo/Pozalón solo se destapaba a ratos.


Todo el valle del Zalambral que hemos remontado desde Pío, con el Niajo a la izquierda. Al fondo se aprecia Oseja de Sajambre. Los Picos de Europa seguían sin mostrarse


Justo bajo nosotros, la majada de Tronceda.


Seguimos ruta, de momento para rodear por la derecha el Pico La Boya, al que no subiremos.


En todo momnento vamos a ir dejando a nuestra derecha la cabecera del valle Muñenes con sus bosques, vegas y lagunas.


Y es precisamente cuando vamos a bordear el Pico la Boya cuando por fin se muestran, aunque fugazmente, los Picos de Europa al otro lado del valle del Sella.


Tirando de zoom vemos Peña Santa, en el Cornión.


Lo que se aprecia ya es el sector del Llambrión y Friero en los Urrieles.


Y abajo en el valle, Pio y al fondo Oseja de Sajambre.


Una vista atrás para ver Peña Negra (izda) y Peña Prieta (dcha), con Peña Mora asomando entre ambas.


Tras bordear el Pico la Boya toca bajar a La Rede (1.594 m) en el tramo más tomado de la ruta. Aquí la senda aparece y desaparece entre las escobas y en el hayedo y hay que ir buscándose un poco la vida. La idea es salir a la ladera de enfrente, la de El Porro.


Cruzamos La Rede y aunque no haría falta, ganamos la amplia cumbre de El Porro (1.654 m), que en el IGN aparece como Monte Ricayo o Pando de Beceñes. Desde él tenemos una buena vista del Pico Pozúa, que a aquellas horas aún se mostraba totalmente despejado, elevándose sobre las Camperas de la Orada y con el Puerto Zalambral justo bajo nosotros. A la izquierda vemos la alomada cumbre del Valdegarcía o Pica Jián, a donde iremos a continuación.


La zona del Friero y Torre Salinas.


Hacia atrás, seguimos viendo Peña Negra y Peña Prieta.


Bajamos por la vertiente contraria hacia la Puerta Zalambral (1.562 m), donde culmina el valle Zalambral que sube desde la central hidroeléctrica. Por aquí podríamos haber subido de manera más directa. Desde la collada vamos a seguir el cordal hacia la cumbre del Valdegarcía.


En la zona baja toca buscar el mejor paso entre zonas de escobero, aunque sin muchas complicaciones.


Pasamos junto a una pequeña laguna, en la linde de un pequeño hayedo. Tras él ganaremos el filo del cordal.


Y coronamos el Pico Valdegarcía o Jián (1.715 m). Una vista atrás con las nubes entrando rápidamente. El anunciado frente parece que llegaba por fin. A la izquierda lo que vemos en el valle Becenes que confluye más abajo con el de Muñenes cuya cabecera habíamos cruzado antes.


Hacia los Picos de Europa ya no se veía nada en absoluto. Las nubes bajaban rápidamente.


Y de hecho ya se había cubierto la cima del Pozúa. Parecía que nos íbamos a quedar sin el postre, la última cumbre del día.


Descendemos rápidamente del Valdegarcía y cruzamos las vegas de La Orada bajo la collada Becenes (1.626 m). Nos marcamos ascender hacia la collada que se aprecia a la derecha del Pozúa, el Portillo Becenes, que estaba en el límite de la niebla.


Un marcado sendero nos conduce se forma cómoda al Portillo, mientras veíamos un grupo de rebecos refrescándose en los neveros de la derecha.


Cruzamos el Portillo Becenes (1.805 m) entre niebla. Solo un poco más allá paramos a comer entre los bloques de un pedrero y mientras comemos se abren momentáneamente las nubes para mostrarnos la carretera que desde el Pontón asciende a Panderrueda.


Definitivamente las nubes se habían cerrado y ya no iba a abrir así que, pese a la cercanía, renunciamos a la cumbre del Pozúa (1.911 m). Cruzamos la base del cono cimero para ganar las Arregueras, en la cresta sureste, por donde baja la vía habitual de ascenso/descenso. Un sendero baja siempre pegado a una línea de postes.


Junto a la cumbre del Ventaniello (1.728 m) la cresta gira al noreste. La senda, por momentos poco perceptible, sigue por ella, dejando a la derecha las laderas que caen hacia el valle del río Tuerto.


Seguimos bajando siempre cerca del filo, aún cuando por momentos perdemos todo rastro de senda. Por fin, tras entrar en el hayedo la reencontramos. La zona alta la forma un hayedo joven de árboles de poco porte con el sotobosque cubierto de arandaneras.


Pero enseguida pasamos a un hayedo de mayor entidad, con el suelo limpio. Un bosque que resulta ser una delicia recorrer y que la niebla cubre por momentos con un tenue velo.



Sería el tramo más guapo del recorrido.


De hecho, bajamos ensimismados con el hayedo y no nos damos cuenta que nos hemos dejado la bajada habitual al alto del puerto del Pontón a la derecha, aunque tampoco nos importa. Seguimos bajando sin senda alguna sabiendo que bajo nosotros está la carretera.


Cruzamos la carretera y seguimos bajando al encuentro de la Senda del Arcediano, el viejo camino del puerto. Este tramo de bosque solo unos días antes debió de haber estado totalmente tomado de flores de jacinto estrellado. Hoy sus hojas ya están marchitas y tiñen el sotobosque de un verde irreal.


Por fin alcanzamos la Senda del Arcediano. Yo solo conocía el tramo entre Amieva y Soto de Sajambre y tenía muchas ganas de saber como era este. Se conserva un camino carretero con una caja que en algunos tramos presenta una altura de huella verdaderamente llamativa.



Muy guapo todo este tramo también. Comentábamos que en invierno puede ser perfecto para una buena raquetada.



Tras alcanzar las primeras fincas salimos de nuevo a la carretera. En ella la Senda del Arcediano la cruza, pero nosotros la abandonamos aquí bajando por asfalto un corto tramo hasta tomar una pista que entra a la izquierda. Se trata del viejo camino a Pío que va a bordear la Pica Ten, al fondo de la foto, por la izquierda.


El camino a Pío me resultó un tan insulso. Con un firme muy arreglado, es más una simple pista sin mucho interés, aunque cuando el valle se comprime contra las pétreas laderas de la Pica Ten, la cosa mejora.


El valle se estrangula saliendo por una pequeña garganta en la que no cabe el camino.


Así que en vez de bajar por él, gana altura para cruzar el crestón final por un corto túnel.


Salimos así a la vertiente de Oseja de Sajambre, donde confluyen el Sella y el Zalambral.


La senda gira al suroeste y va a ir bajando poco a poco por medio de un nuevo bosque, este ya de roble y castaño. Pío ya está cerca y saldremos a su carretera unos cientos de metros antes de las primeras casas.


Cerrábamos así una amplia circular por los valles sajambrinos. Tocaba cambiarse de ropa y de regreso tomar una merecida cerveza. Os dejo el track.


Un saludo
Cienfuegos

8 comentarios:

  1. Estupenda circular Javier, en un día que parecía despejado pero que al final se os metió algo la niebla, para disfrutar más si cabe de esos fantásticos hayedos.
    Ruta larga para irse de vacaciones con menos mono de monte! Un abrazo amigo!

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    1. Si, fue una pena la niebla porque el Pozúa es el más alto y tiene muy buena vista sobre Picos, pero bueno, que le vamos a haber. A cambio disfrutamos de esos hayedos tan guapos.
      Saludos!!

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  2. Que guapo Javi! Vaya rutón que sacásteis pese a que se os torció el Pozúa.
    Como bien dices, vaya pintaza tiene ese valle de Rumenes.
    Un saludo!

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    1. En ese valle hay que sacarle una ruta a Pancho. A ver con qué nos sorprende por ahí. Podía ser buena época en otoño cuando esten los bosques guapos.
      Nos vemos

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  3. Magníficos Sayambre y Valdeburón. El Pozúa es uno de sus mejores miradores, me encanta toda esa sierra del Pármede y esos altos de Polvoredo que caen hacia Sayambre. Al pico subí desde Retuerto un par de veces ya hace tiempo, he de volver. Por cierto Caleyeru: son hayedos y no robledales esos bosques de Muñenes y Becenes ;)

    Grandes fotos y bonito día pillasteis, una pena que se tapara de nubrina al final.

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    1. Así que hayedos, no se porque pensé que eran robledales. Alguien me había hablado de robledales por la zona, creo. Lo cambio. Gracias Alejandro. La zona ser es una preciosidad. Tendré que volver a tachar definitivamente el Pozúa y poder disfrutar de mejores vistas a Picos.
      Un saludo

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    2. Robledales por esos valles de Valdeburón pocos hay, mezclados con el haya, que es mayoritaria y solo deja a grandes ejemplares de Albar que convivan con ellas.
      Para Tierra de la Reina si hay más roble.
      Una belleza estos lugares!!
      Un saludo amigo.

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    3. Pues lo dicho, habrá que volver a recorrer esos hayedos.

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