miércoles, 29 de agosto de 2018

Fontañán desde La Pola de Gordón

27/07/2018
Alto Bernesga
T.M. de La Pola de Gordón (León) 

Un mes de julio como no recuerdo otro igual en muchos años, hicieron que forzara una escapada exprés cruzando el puerto en busca del calor y sobre todo del sol. Una excusa perfecta para una ruta que se me apetecía mucho, el ascenso a la cumbre del Fontañán desde La Pola de Gordón, siguiendo el SLC LE-39 y disfrutando de sus preciosos bosques de robles y hayas, incluyendo la visita a la cascada de Aguas Blancas que pese a la época, algo de agua traía. La única pega fue la nube de moscas que poblaban los robledales, en tal cantidad como no había visto jamás.


DATOS DE LA RUTA
  • Inicio/Fin: La Pola de Gordón
  • Distancia: 12,5 Km
  • Desnivel máximo: 615 m
  • Desnivel positivo acumulado: 875 m
  • Tiempos:  3 h 45´
  • Dificultad: Fácil


Dejé el coche junto a las vías del tren, donde un panel indica la ruta que voy a realizar, salvo algún que otro cambio a improvisar.


La ruta está muy señalizada en todo momento, incluso en exceso en algunos tramos, con profusión de marcas azules y postes.


La senda asciende en un primer tramo junto a unos llamativos taludes. Luego me daría cuenta que son parte de las escombreras de los materiales extraidos para la construcción de los túneles de la plataforma del AVE hacia Asturias.


La Pola de Gordón va quedando atrás.


Cruzando un collado cambiamos de vertiente y entramos de lleno en un frondoso robledal. En realidad casi toda la cara norte del Fontañán es un inmenso y precioso robledal. La pega fue que entrar en el robledal y verme rodeado de una nube de moscas fue todo uno.



Pierdo altura por el robledal hasta salir a una ancha pista por la que continuo subiendo por el valle de La Gretosa.



Tras dejar una primera pista a la izquierda, por la que regresaré más tarde, alcanzo un segundo cruce en el que se indica a la izquierda el ramal que conduce a la cascada de Aguas Blancas. El SL no pasa por ella y se que no es la mejor época para verla, pero no me resisto a visitarla.


La pista enseguida deja paso a un estrecho sendero que saliendo del robledal entra en un pequeño hayedo, subiendo junto al arroyo.


Alcanzo así la cascada. Trae poca agua, pero para un mes de julio es incluso más de lo que esperaba. También resulta ser más alta de lo que imaginaba y el lugar es un rincón precioso. 




Subo hasta la cabecera de la cascada. La foto no da idea de como es, pero la cabecera del valle se comprime entre verticales paredes devolviéndome una imagen totalmente inesperada para mi.



Tras la rápida visita desando el camino hasta el cruce con la pista principal.


Y sigo subiendo por ella.


Poco después la pista da paso a un marcado sendero que se sumerge nuevamente en el robledal. Aquí las moscas ya eran legión y amenazaban incluso con dar por finalizada la ruta, tal era el acoso.



Pero con paciencia y armado de un improvisado abanico vegetal conseguí salir del robledal, dando vista ya al Cueto San Mateo, al otro lado del valle del Bernesga y cuya ascensión os relaté hace una temporada AQUI.


A medida que ganamos altura, el bosque cambia. El robledal da paso a un hayedo puro por el que sigo ascendiendo y en el que afortunadamente desaparecen las moscas.




Salimos del hayedo a una zona de pastos, despejada, desde donde volviendo la vista atrás puedo ver las Tres Marías.


Desde aquí observo lo que resta a cumbre. La senda bordea la vaguada por la derecha para entrar nuevamente en el hayedo. Por encima de él quedará aún una última pala despejada, previa a la cumbre, que ya distingo.


La Pola de Gordón ya queda muy abajo. A su derecha el Cueto San Mateo.


Me interno nuevamente en el hayedo. Esta segunda zona es incluso más guapa que la anterior, con árboles de mayor porte, aunque en la última parte la senda presenta una pendiente muy acusada que hace sudar.




Por fin salgo del hayedo. Una nueva vista atrás para recuperar el resuello.


La cumbre está muy cerca y ya veo que en el Fontañán no hay una cruz de cumbres, sino dos. En realidad tres, al contar con otra en su cima secundaria.


La otra particularidad del Fontañán es que su cima está cosida a restos de trincheras, túneles, bases de antiaereos, ... restos de la Guerra Civil. Estas infraestructuras fueron ejecutadas por el ejército republicano con el objeto de defender la carretera N-630 y el acceso a Asturias.


Y cumbre del Fontañán. Hasta aquí también parece haber llegado la moda de las banderas tibetanas. La primera foto, con La Pola de Gordón al fondo.


Desde la segunda cruz observo al fondo (dcha) el Polvoredo o Correcillas.


Al lado contrario, hacia el Amargazones.


Vistas hacia la cordillera



Peña Ubiña y Fontanes


Las Tres Marías


Nuevas vistas sobre la Pola de Gordón


Me desplazo a la cima secundaria que también cuenta con cruz de cumbre.


En ella las vistas se abren hacia el páramo, las montañas desaparecen para dar paso a la amplia meseta.


Tirando y abusando de zoom se observa León.


Las trincheras, casamatas, túneles y nidos de ametralladoras cosen esta zona, con La Robla al fondo.


Y su central térmica.



Vistas hacia el este. Se aprecia perfectamente la transición entre la cordillera y la meseta. A la izquierda del todo el Correcillas. En primer término se ve la traza en Z de una de las líneas de trincheras.


Al fondo del todo se destaca una solitaria cumbre, como la última antes de la meseta. Se trata de Peñacorada, todo un "1.800" al borde mismo de la llanura.


Con el zoom, el Correcillas o Polvoredo. Por detrás asoma la Peña Valdorria.


Peñacorada, otra en la larga lista de pendientes.


Tras picar algo en cumbre encaro el descenso. Cerraré el circuito del SL, por lo que empiezo a descender por la senda que discurre próxima a la arista noreste, directa a La Pola de Gordón.


Merece la pena auparse a la arista para disfrutar de las caídas que se abren a esa mano.


Guapos resaltes con La Pola y el Cueto San Mateo al frente. A la derecha se aprecia uno de los viaductos de la línea de AVE en construcción.


Atrás se queda la cumbre del Fontañán. Ganas tenía de conocerlo y no me ha defraudado.


La senda se encamina hacia una pequeña vaguada en la cabecera del robledal.



Al poco de entrar nuevamente en el robledal se alcanza un cruce. Hay que ir atento porque es el único puntoo donde el SL no está bien balizado. Aunque se puede descender por ambas trazas, lo suyo es tomar la senda - menos marcada - que a la izquierda busca la cabecera del valle del Bardaduelo, bajando nuevamente por el robledal, donde reaparecen las odiosas moscas.


En cambio da la impresión de que la mayor parte de la gente desciende por la otra senda. Ésta está un tanto tomada de maleza, aunque se sigue bien y el terreno va mejorando a medida que perdemos altura.


Tras alcanzar un pinar la senda se transforma en pista.


Y por ella acabaremos por salir a la pista principal del arroyo la Gretosa, por la que subí unas horas antes.


Obviando la senda por la que llegué desde La Pola de Gordón decido seguir por la pista que enseguida alcanza una estrecha carretera que pasa sobre las obras del AVE.


Esta forma parte del GR "Ruta Vía de la Plata".


Poco antes de La Pola de Gordón paso junto a un área recreativa en cuya fuente paro a refrescarme un poco y luego ya continúo bajo la mirada del Cueto San Mateo.


Cierro así la circular ya que la carretera me conduce justo a donde tenía el coche aparcado. Tras un cambio de ropa me despido de La Pola de Gordón y tras ella, a lo lejos, del Fontañán.

Guapa ruta y una tarde bien aprovechada. Os dejo el track.


Un saludo
Cienfuegos

2 comentarios:

  1. Una ruta muy guapa, que conoci hace poco, me pasaba lo mismo que a ti. El robledal muy guapu, a ti las moscas y a mi un bochorno asfixiante, y para rematar la ultima subida del fayeo.
    El otro dia en la Griega, fue un honor y una enorme alegria. Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sebas, para mi también fue un placer (y una sorpresa) encontrarnos allí, en medio del agua, ja, ja. Eres buen fisionomista. A ver si la próximna vez nos vemos por el monte.
      Un abrazo

      Eliminar