martes, 9 de julio de 2019

Cascada de Bolgues

En el blog empieza a haber una buena colección de cascadas, tabayones, forfogones y seimeiras, aunque siempre hay nuevos saltos de agua que visitar y conocer. En esta ocasión sería Diego quien me iba a descubrir uno en la zona central de Asturias, la cascada del río Bolgues, una cascada solo conocida por los vecinos de la zona, de complicado acceso y localización, próxima a la Sierra del Pedroso, una zona degradada por las excesivas plantaciones de pino, pero que una vez alcancemos el cauce, parece trasladarnos al trópico, dada la exuberancia de vegetación y el ambiente que nos envuelve. 

DATOS DE LA RUTA
  • Fecha: 03/07/2019
  • Concejo: Las Regueras (Asturias)
  • Inicio/Fin: Las Ablanosas
  • Distancia: 6,5 Km
  • Desnivel máximo: 130 m
  • Desnivel acumulado positivo: 330 m
  • Tiempos: 2 horas 
  • Nota: No se trata de una ruta balizada ni señalizada, careciendo de marcas y/o paneles.
  • Dificultad: Moderada. Pese a lo que pueda parecer por la escasa distancia y desnivel, el acceso hasta la cascada resulta complicado, debiendo remontar un tramo por el propio cauce.


Aparcamos el coche en el caserío de Las Abanosas, perteneciente a la parroquia de Bolgues, y donde hay una pequeña área recreativa con mesa y fuente, formando parte de la ruta que desde el área recreativa de Las Llamuergas lleva hasta el área recreativa de La Degollada, en la Sierra del Pedroso.


Una ancha pista desciende al sureste, a buscar el regueru de Fabián.


Pronto las plantaciones de pino monopolizan el paisaje. La sierra, cosida a buenas pistas, ofrece muchas posibilidades para la bicicleta de montaña.


La pista va a cortar casi horizontalmente la ladera, buscando la entrada al valle del río de Bolgues.


Pasaremos una marcada collada y aún seguiremos unos 400 m más por la pista, hasta alcanzar un punto en el que deberemos de abandonarla. No hay un punto claro. En realidad da igual hacerlo un poco antes o un poco después. La idea es empezar a bajar por la ladera, de fuerte pendiente y cubierta de las agujas de los pinos, buscando el río de Bolgues.


Una vez alcanzado el cauce - unos 60 m por debajo de la pista - deberemos remontarlo valle arriba. En un primer tramo podemos hacerlo por la ribera.


Lo que está claro es que una vez alcancemos el río, el paisaje cambia radicalmente. Las plantaciones de pino parecen haber quedado muy lejos ...


... y la humedad y la densa vegetación que nos envuelven parecen trasladarnos muy lejos. Comentábamos en broma que aquello parecían las selvas de Costa Rica. De hecho, en la última parte hay que echarse al río y seguir ascendiendo directamente por el cauce, algo que hay que tener en cuenta al elegir el calzado para la visita.



El sonido del agua anticipa lo que venimos buscando, la cascada de Bolgues, una doble cascada, con la más alta al fondo.




Un lugar sin duda precioso que merecería haberme traído el trípode, algo que a última hora decidí dejar en casa. Una razón para volver.



Resulta llamativo el intenso color rojizo de la cuarcita que aflora todo a lo largo del cauce y que parece teñir el propio agua.


Una foto entre los dos Diegos.


Y con una última "semeya", nos vamos.


La cerveza caería en esta ocasión en Casa Aurina, en Peñaflor, para brindar por una nueva cascada en la colección. ¿Cual será la próxima? Os dejo el track.


Un saludo
Cienfuegos

6 comentarios:

  1. Estupenda para días de calor. El fin de semana hicimos,siguiendo tu track, las de Buanga y las minas de hierro Un sitio muy guapo y con unos felechos gigantescos,como de otros lares.

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    1. Pues esta es otro paseo del estilo. Hay que tener en cuenta que no hay sendas y que hay que remontar un tramo de río, pero merece la pena la aventura.

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  2. Espectacular, yo también me habría bañado.
    Saludos.

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    1. No quedó otra. No había manera de llegar hasta ella sin meterse en el rio.
      Saludos

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  3. Muchas gracias Javier por hacer un guapo reportaje de la cascada, pequeña y poco conocida pero que bien vale una visita, un saludo.

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    1. Gracias a ti, Diego, por enseñarme la cascada. Un sitio precioso al que no descarto volver (con el trípode).
      Nos vemos

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