09 diciembre 2019

A Ordiales por Jul Paré y la Porra de Cueva Armada

A estas alturas no voy a descubrir a nadie el Mirador de Ordiales. El PR.PNPE-5 es sin duda una de las rutas más concurridas del Parque Nacional de los Picos de Europa. Precisamente por eso a los que ya llevamos años pisando monte nos suele dar pereza repetirla, pero no debería si le damos una vuelta de tuerca y la programamos siguiendo alguna de esas viejas sendas que ya casi nadie utiliza. Nosotros lo haríamos por las que unían las majadas de La Rondiella con Jul Paré, Los Redondos y Ordiales, con la cumbre intermedia de la Porra de Cueva Armada. Un itinerario alternativo de lo más interesante, que sin embargo solo recomiendo a gente realmente bregada en montaña.


DATOS DE LA RUTA
  • Fecha: 05/10/2019
  • Zona: Macizo del Cornión. Picos de Europa
  • Concejos: Cangas de Onís (Asturias)
  • Inicio/Fin: Aparcamiento de Pandecarmen
  • Distancia:  16,5 Km
  • Desnivel máximo: 750 m
  • Desnivel positivo acumulado: 1.140 m
  • Tiempos: 7 y 3/4 horas
  • Dificultad: Difícil. La senda que unía Jul Paré y Los Redondos está muy desdibujada y cuesta seguirla, debiendo atravesar un terreno muy quebrado y de complicada orientación. Por supuesto toda la zona es desaconsejable con niebla.


Aparcábamos en Pandecarmen bien de mañana, cuando el hayedo del Cuevón empezaba a tomar los primeros tonos del otoño.



De momento ascendemos por el archiconocido Camino del Parque, pasando por lugares mil veces recorridos, si bien, no por ello dejamos de admirarlos. Dejamos atrás la Vega´l Güertu.


Y cruzamos el Pomperi por el Puente Redimuña.


Ascendimos a la majada de Vega la Piedra, donde recibimos los primeros rayos de sol, de un día que amanecía espléndido y bien que lo necesitábamos, ya que la zona que íbamos a recorrer no es para nada recomendable con niebla.


Entramos en la Vega Canraso, con las cumbres del Cornión al fondo (foto de archivo).


Y dejando atrás la majada La Rondiella seguimos ascendiendo hacia el collado Gamonal, que nos daría entrada a la zona de Vegarredonda.


Sin embargo no llegaremos a él. En vez de irnos al collado Gamonal (flecha azul), cruzamos a la derecha, hacia la Cochinera (flecha roja).


Allí, pegado al crestón calizo se conserva la Cochinera de la Rondiella, el lugar donde se guardaban los cerdos. Hoy todo cuanto queda es un pequeño corro de piedra y un redil cerrado por un muro de piedra adosado a la pared.


Justo por detrás del corro arranca la senda que ha de llevarnos a la Ingiesta los Meraos, frente por frente de la llamativa cabaña de La Rondiella.


La senda, muy marcada y evidente, me sorprendió la primera vez que pasé por ella. No esperaba un camino tan marcado aquí. Asciende dejando a la derecha la zona de Los Potrales, buscando de forma muy inteligente los pasos entre aquel terreno tan quebrado.


Tras nosotros vamos dejando La Rondiella (círculo rojo).


Casi a punto de cruzar la Sierra de los Gurbiñales, tendremos un evidente collado al frente, sin embargo aquí deberemos girar a la izquierda para entrar en una especie de callejón.



Salimos así a la cara sur de la Sierra de los Gurbiñales, desde la que ya damos vista a los refugios de Vegarredonda (círculo rojo). El descenso se hace por una evidente canal, a modo de cicatriz en la tendida ladera. Es la Ingiesta los Meraos.


Estamos bajando hacia el cauce del río Junjumia, cuyo longitudinal valle podemos ver casi completo.


Una vez alcanzado el río, lo cruzamos a la margen izquierda, por donde baja la senda que ha de conducirnos la majada de Jul Paré. En un primer tramo se muestra bastante evidente, mientras vemos la Ingiesta las Fuentes, otro paso para acceder a Los Gurbiñales del que ya os tengo hablado aquí, en el blog.


Recorremos el camino hacia Jul Paré que parece perderse, si bien hay que tener en cuenta que discurre bastante bajo y próximo al río, para luego con un par de zetas entrar en una canal por la que asciende.


Entramos en Jul Paré, una apartada y poco visitada majada que, no obstante, yo ya tengo frecuentado unas cuantas veces. Tras una breve parada junto a los restos de sus cabañas, saldremos de ella subiendo por la ladera de enfrente al punto por donde hemos accedido.


Una vista atrás a la horcada por la que hemos accedido desde la vertiente del Junjumia.


Subimos por el Escaleru, una zona donde la senda se retuerce en varias revueltas para ganar altura.


La flecha marca la entrada a Jul Paré.


Alcanzamos así una especie de plataforma por la que continúa la senda que en este tramo aún resulta sencilla de seguir.


Pierde unos metros para luego subir con ligera tendencia a la izquierda por un tramo armado (foto de archivo tomada en sentido contrario).


Sin embargo desde este punto se pierde todo rastro de la vieja senda. Aunque está bastante jitada no resulta evidente. Yo tengo pasado dos veces por aquí y en las dos cruce por zonas diferentes. En esta ocasión nos fuimos un poco más bajos y atravesamos un pequeño jou, en el que se localiza una pequeña cueva.


Está cerrada por viejos muros y dentro se observa una capa de estiércol lo que muestra su uso como abrigo para el ganado.


Dejando atrás la cueva ascendemos unos metros y salimos a una zona más despejada. A nuestra izquierda se abre lo que parece una amplia vaguada. Es la zona por donde bajamos desde el Jayáu en mi anterior visita a la zona, que os conté AQUI. Hoy sin embargo no iremos por ahí. debemos seguir paralelos al valle del Junjumia, pero tendremos que ganar altura. ¿Cuanta? No sabría deciros. Bastante. Hay que ganar una especie de hombro donde reaparecen los jitos.


Al alcanzar el hombro damos vista al Júu, un jou de cierto tamaño al pié de un porru. Al fondo se observan otros dos porros. Se trata del Porru los Machanes y entre ellos se abre la salida de la Canal de Chizidi, por la que subimos hace ya una temporada. La orientación desde aquí ya es clara.


Cruzamos el Júu por su lado derecho, donde se conserva un viejo corro y ascendemos por la ladera en un punto donde puede haber que apoyar la mano puntualmente. La salida de arriba del todo se hace ayudados de una pequeña armadura.


Una vista atrás al Júu.


Al alcanzar un nuevo hombro ya damos vista a la Campera Chizidi y la salida de la canal de Chizidi, al pie del Porru los Machanes.


Casi enfrente lo que vemos es la Porra de Cueva Armada (flecha) y bajo ella la majada de Los Redondos.


Nos acercamos a Los Redondos que recibe su nombre por los "bolos" de piedra al abrigo de los cuales se construyeron refugios para pastores y corros para el ganado.


Después nos vamos a buscar la cumbre de la Porra de Cueva Armada. La llegada a cumbre resulta espectacular ya que de repente se abren las vistas hacia la vertiente del valle de Angón.


Una vista hacia la zona alta del macizo,...


...y la Campera de Ordiales.


La cabecera del valle del Dobra, sobre el que se alza el Cantu Cabroneru (izda) y la Porra Valdepino (dcha).


Hoy no disfrutaremos de las vistas sobre Angón y Amieva, como en mi anterior visita AQUI, pero a cambio el día nos regala un espectacular mar de nubes sobre las que parecen flotar el Tiatordos, el Campigüeños y la Llambria, con el Carria y el Pierzu por delante.


Carria y Pierzu por delante de La llambria.


La zona del Jascal y Cabezu Llerosos.


Tirando de zoom el macizo de las Ubiñas.


Paramos un rato a picar algo en cumbre, pero nos quedaba aún el último tramo para completar el ascenso a Ordiales. De momento bajamos de cumbre y no lo haremos seguramente por el mejor sitio, aunque lo que buscábamos era lo más rápido para bajar por la cara que mira a Ordiales de Abajo.


Descendemos hacia una pequeña vega para luego subir por la vertiente contraria. Se veía muy pendiente, pero luego comprobamos que se dejaba caminar bien.


Una vista atrás a la zona de descenso desde la Porra de Cueva Armada.


Accedemos a Ordiales de Abajo. Se trata de dos vegas alargadas que habremos de recorrer.


Ya casi dejando atrás la segunda de las vegas, tiro una foto atrás.


Alcanzamos así Ordiales de Arriba, donde salimos al camino del PR.PNPE-5.


Esto ya era conocido. Pasamos junto al viejo refugio del ICONA que se mantiene limpio y en buen estado. Bueno es saberlo por si se necesita.


Y finalmente alcanzamos el Mirador de Ordiales, con la tumba de Pedro Pidal, Marqués de Villaviciosa (foto de archivo).


Hoy, como comentaba, no disfrutamos de las vistas sobre el valle de Angón. En mis últimas visitas al mirador, siempre me tocó mar de nubes.


La Porra Valdepino a la izquierda.


Tiatordos, flotando sobre las nubes.


Porra Valdepino


Era pronto para comer, así que decidimos descender hacia Vegarredonda. Para la tarde aún había planes de alguna cosa más, pero al final, el día no nos iba a dejar.


Nos despedimos del mirador, un auténtico balcón.


Bajamos por el conocido camino hacia Campos de Torga.



Al entrar en Cueñe Cerrada nos sumergimos en la niebla.


Paramos a comer en Vegarredonda. Por suerte, la niebla abrió lo suficiente para poder comer fuera, aunque la teníamos esperando en el collado Gamonal.


Los planes para hacer algo más por la zona baja se quedaron en eso, en planes. La niebla no nos iba a dejar, así que sin prisa, regresaríamos a Pandecarmen.


 
Cerrábamos así una nueva circular por el Cornión. Una ruta "diferente" para visitar sitios ya conocidos y otros no tanto. Os dejo el track, pero os prevengo que incluso con él, no será sencillo dar con el camino entre Jul Paré y Los Redondos.


Un saludo
Cienfuegos

4 comentarios:

  1. Ruta por unos entornos salvajes e increíblemente bellos

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    1. Muy salvaje. Mar. Abandonada y desconocida. Pero muy, muy interesante.

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  2. Zona realmente salvaje y espectacular. Poca info se localiza de ella, por lo que es de agradecer la reseña tan detallada que nos proporcionas.
    Un saludo

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    1. Si, no hay mucho publicado sobre esa zona del entorno de Los Redondos y sin embargo a mi en un territorio del Cornión que me gusta mucho.
      Un saludo

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