08 enero 2020

La crestería de Peña Subes al Sen de los Mulos

Las ascensiones a Peña Subes y al Sen de los Mulos ya las teneis documentadas en el blog, subiendo por Tolivia al primero y desde Les Bedules al segundo. Hace tiempo los habíamos intentado enlazar recorriendo la afilada cresta que los une, pero en aquella jornada una cerrada niebla desaconsejó la culminación del proyecto. Quedó por tanto pendiente, hasta esta ocasión en que finalmente la realizamos, aunque tampoco acertamos mucho con el día, ya que un fuerte y gélido viento nos acompañó en la zona alta, haciendo que no pudiéramos disfrutar como se merece de la preciosa crestería que va del Peña Subes al Sen de los Mulos.


DATOS DE LA RUTA
  • Fecha: 14/12/2019
  • Zona: Cordal de Ponga
  • Concejo: Ponga (Asturias)
  • Inicio/Fin: Foz de Viboli
  • Distancia:  14,5 Km
  • Desnivel máximo: 905 m
  • Desnivel positivo acumulado: 1.070 m
  • Tiempos: 6 horas
  • Dificultad: Difícil. La ruta en si no presenta gran dificultad, pero la cresta que une Peña Subes y el Sen de los Mulos puede resultar aérea en algún tramo y sobre todo, en el paso del Duernón de Entrepeñes cuenta con una trepada delicada por lo sucio del terreno.


La idea era haber subido con el coche hasta Viboli, pero la carretera - por llamarla algo - está en tal estado de abandono, que acabamos dejándolo a medio camino y seguimos a pie por la parte alta de la Foz de Viboli. Personalmente recomiendo dejarlo en el cruce con la carretera de Casielles.


Subimos hasta Les Mesties, unos cientos de metros antes de llegar a las casas de Vibolí. Allí, justo antes del cruce de la carretera sobre el el arroyo Suergu, arranca un ancho camino que asciende a la izquierda, internándose en el monte Pedrosu.


Deberemos seguirlo durante un largo tramo, hasta un punto donde va a hacer una marcada curva a derechas. En ese momento buscamos la continuación por una senda que sigue a su izquierda, con la misma trayectoria que traíamos. El cruce estaba marcado con un jito.


La senda pierde unos metros para luego remontar buscando la entrada a la canal de Bodiellu.


Desde aquí ya tenemos una buena vista sobre Viboli y Peña Salón, en cuya ladera intuimos el trazado del conocido camino que se dirige al paso de Los Vibolines.


La canal de  Bodiellu es un acceso precioso. La senda asciende encerrada entre altas paredes dirigiéndose hacia el embudo que la cierra.


La canal parece no tener salida. Un muro calizo, con una curiosas oquedades en su base, la cierra.


A la izquierda observamos un singular ojal. Si los árboles tuvieran hoja, seguramente pasaría desapercibido.


Mientras saco un par de fotos, Alberto se me dispara y para cuando me doy cuenta ya está subiendo al ojal.


Tiene una trepada en la que hay que poner algo de cuidado, pero se sube bastante bien.


Volvemos a la cabecera de la canal. La senda gira a la derecha, buscando la entrada a una repisa sobre el muro de cierre.


La senda gira 180º y continúa sobre la repisa, hacia la horcada de salida, el colláu La Paréa, donde nos azotará un fuerte viento. Habíamos tenido unos días de temporal que aunque iba remitiendo, aún mantenía fuertes rachas.


Los contrafuertes rocosos del extremo norte de Peña Subes, que cierran Bodiellu.


Buenas vistas desde el colláu La Paréa. Colláu Zorru y El Rasu.


Peña Salón.


El pueblo de Casielles con la retorcida carretera que le da servicio. Al otro lado del Sella se eleva la Porra Valdepino.


La senda recorre ahora un largo tramo en llano, sin ganar ni perder altura, pese a que pueda perderse por momentos, dirigiéndose al valle de Miesca, una larga lengua de pastizal salpicada de cabañas. Al otro lado del valle, la ubicación del Derrabáu bajo la cumbre del Jucantu y detrás de ella, la Porra Valdepino.


Accedemos a la majada de Miesca, con sus cabañas mayormente en ruinas.


Miesca


Desde la majada nos queda ascender todo el valle hasta su collada superior, el colláu Ceñal. Un tramo que se hace largo.


Finalmente alcanzamos el colláu Ceñal, donde damos vista al valle del arroyo Mojizo, que desciende hacia el Sella, con el Niajo elevándose sobre el valle de Sajambre. El fuerte viento vuelve a golpearnos con fuerza.


Desde Ceñal seguimos ascendiendo hacia la cumbre de Peña Subes. Una marcada senda sube por el filo y desde ella vemos por debajo de nosotros Peña Ñorín.


Con un último arreón alcanzamos la cima de Peña Subes. Aquí el viento ya no solo era fuerte, además el frío era muy intenso. Tanto que tocó ponerse toda la ropa que llevábamos.


Unas vistas rápidas desde cumbre, ya que no estaba para pararse mucho tiempo allá arriba. Una hacia el Tiatordos.


Girando, el Pierzu


Pierzu y Carria. Por delante de éste, Peña Salón. Al fondo el Sueve. Parecía que hacía hastante mejor día hacia la costa, donde lucía el sol. No habíamos acertado con la zona de actividad.


El desfiladero de los Beyos. Abajo el pueblo de Casielles. A la derecha la Porra Valdepino.


Picos de Europa.


y un poco de zoom a ellos.


Peña Santa


Punta Extremera (izda) y Los Moledizos (dcha).


Y una más al Niajo.


A la izquierda de éste vemos Oseja de Sajambre.


Por detrás del Sen de los Mulos, se elevan Peña Ten y Pileñes. A su derechael  Colláu Zorru, destacando sobre el bosque de Peloño y la collada Grancenu.


Yo venía con miedo de encontrarnos nieve en la cresta, pero vemos que está limpia. El problema lo vamos a tener con el viento que sopla con rachas muy fuertes y con el intenso frío que tendremos que soportar hasta alcanzar el Sen de los Mulos.


Pues nada. A abrigarse y nos vamos a por la cresta. En general se hace bien a puro filo o ligeramente por la vertiente izquierda, si bien hay que poner atención ya que a mano derecha la peña parece cortada a cuchillo.


La ladera izquierda desciende hacia el valle del Mojizo y el Sella.


En el primer tramo se va perdiendo altura progresivamente hacia la collada Bocoba. Tras ella se alza el Duernón de Entrepeñes, que impone visto desde esta mano.


Si. Acojona. Cruzamos la collada y le entramos casi de frente. Aunque parecía sencillo, una vez metidos en él se pone realmente vertical, por lo que lo bordeamos un poco a la izquierda para ganar la ladera y ascender ya desde esa mano. Sin ser complicado, hay que poner cuidado, ya que además presenta bastante maleza y los apoyos no son totalmente francos.


Seguimos por la cresta del Duernón, que es el tramo más afilado. El viento seguía azotándonos. Hay que tener muy en cuenta la previsión de viento si se va a hacer esta cresta.


Una vista atrás hacia Peña Subes, ya desde la zona alta del Duernón de Entrepeñes


Lo que queda hacia delante es más sencillo y forma un tobogán con algunos subebajas.


Nueva vista atrás al Duernón


Ya llegando al Sen de los Mulos la cresta se ensancha


Y cumbre del Sen de los Mulos. La cresta en si es una gozada. Una pena no haber tenido mejor día para disfrutarla en condiciones.


Las vistas desde el Sen de los Mulos son similares a las de Peña Subes. Nuevas fotos hacia Picos de Europa.


El Niajo y el valle Cermozos que lo bordea por su derecha. Por él subimos hace ya unos años, como os conté AQUI.


Colláu Zorru y el Rasu. Sobre estos también teneis varias entradas en el blog. Abajo la collada Grancenu a donde tendremos que llegar.


Las camperas del valle de Tolivia, colgado literalmente sobre el valle del río Canalina.


Ten y Pileñes sobre el hayedo de Peloño.


Y el Carria por delante de Peña Salón, con las casas de Viboli abajo.


Nos protegimos del viento un poco bajo cumbre, para poder parar un rato a beber y picar algo y después a seguir ruta. Aunque hay manera de descender de forma más directa a la collada Viances, decidimos bajar por el más habitual camino del valle de Tolivia y el Valleyón.


El único tramo donde vimos algo más de nieve.


Ya en el valle de Tolivia, por fin, el sol parecía ganar la partida a las nubes y los cielos se abrian. Una vista atrás.


Descendemos por el valle de Tolivia hasta dar con la salida del Valleyón, a la derecha, ya en la parte baja de las camperas. Al cruzar la pequeña horcada damos vista a la vertiente de Peloño, con Ten y Pileñes al fondo.


Los prados de La Vega, a la derecha del Porru Castiellu, en medio del inmenso hayedo de Peloño.


La senda del Valleyón baja con un par de revueltas para luego romar rumbo noroeste, casi en llano, pasando bajo las estribaciones sureñas del Sen de los Mulos. Pasamos junto a la fuente de Les Files y bajo la cueva - en realidad más bien un paré - de Ñabella.


En todo momento disfrutamos de las vistas sobre el Colláu Zorru, aunque en realidad habría que llamarlo Picu Antiguo.


Alcanzamos la amplia collada Viances. En ella, una senda baja por medio del monte Pedrosu hasta enlazar con el camino de la mañana que nos condujo a la canal de Bodiellu.


Pero nosotros vamos a bajar por el camino del arroyo Suergu. Así que una parada para disfrutar de las vistas sobre el Pierzu y el Carria y sobre todo para comer, que ya tocaba.


Y después nos despedimos del Sen de los Mulos, precioso visto desde este lado.


El ancho camino nos lleva a la collada Grancenu. Allí salimos a la pista que llega desde Les Bedules y que sigue por medio de Peloño hacia Arcenoriu. Entre ambas, a la derecha, desciende otra pista de menor entidad. Es la nuestra.


La pista va a bajar todo a lo largo del valle del arroyo Suergu y nos habrá de llevar sin equivocación posible a Viboli.


En las alturas volvemos a ver la cresta que acabamos de recorrer, con Peña Subes a la izquierda y Sen de los Mulos a la derecha.


La pista acabará por hacerse larga, pese a que recorre rincones bien guapos.


El arroyo Suergu en todo momento bajo nosotros.


En la parte baja pasaremos junto a las cabañas de Brañey.


Por fin salimos a la carretera, casi a la entrada del pueblo de Viboli. Nosotros giramos a la derecha, para pasar frente a la cuadra de Les Mesties y descender hasta el punto donde habíamos dejado el coche. Ya de regreso, aún tuvimos tiempo de parar a disfrutar de las cascadas que caian literalmente sobre la carretera en la Foz de los Andamios. Todo un espectáculo.


Y ya de camino, como no, nueva parada para la cervecita de turno. Guapa ruta. Os dejo el track.


Un saludo
Cienfuegos

2 comentarios:

  1. Una ruta que recordaré siempre.
    Saludos.

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    1. No me extraña. Ese cresterío es realmente guapo y las vistas durante toda la ruta, sencillamente espectaculares.
      Saludos

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