06 agosto 2020

Brañavalera desde Valle

El confinamiento, las fases de la desescalada y una lesión hicieron que en junio y julio me viera haciendo rutas más propias de marzo. Rutas sencillas, cómodas y sin demasiado desnivel. Sin embargo, como no hay mal que por bien no venga, también sirvió para tachar alguna de esas ideas eternamente pospuestas, como la de la visita al Brañavalera en circular desde el pueblo de Val.le. Una ruta que siempre dejaba de lado porque me imagina que implicaba recorrer muchos kilómetros por insulsas pistas. Al final ni eran tantos los kilómetros, ni tan insulsas las pistas. Una ruta que me pareció preciosa, aunque resultó un poco larga para la aún reciente lesión.

DATOS DE LA RUTA
  • Fecha: 27/06/2020
  • Concejo: Lena (Asturias)
  • Inicio/Fin: Val.le
  • Distancia: 18 Km
  • Desnivel máximo: 880 m
  • Desnivel acumulado positivo: 945 m
  • Tiempos: 6 y 1/4 horas
  • Dificultad: Fácil. Tan solo hay que tener cuidado de tomar la senda adecuada para el ascenso final a cumbre, una vez se acaba la pista.


Dejé el coche a la entrada de Val.le. Allí mismo se puede visitar el Palacio de los Mendoza con su capilla de San Juan, adosada.


Una buena caleya me lleva al barrio de Cimalavil.la, en el que hay varias casas de turismo rural, todas ellas cerradas y según me comenta una vecina, embargadas. Una pena. En alguna de ellas me tengo quedado yo hará 20 años o cerca.


Desde el barrio sube hacia la derecha una caleya hormigonada que, tras cruzar una vaguada, alcanza las casas de La Viña.


Sigue el camino, ya en tierra, hacia las cabañas de La Nisal, desde las que ya tengo una buena vista del pueblo de Zurea.


Poco más arriba alcanzo un cruce. Allí dejo el que aparentemente es el mejor camino a la derecha, para tomar otra senda que asciende a la izquierda.


Gano altura rápidamente y ya alcanzo a ver la traza de la autopista del Huerna.


También doy vista al valle de Lena, con la Sierra de Ranéu al otro lado del mismo.


En Pandoto salgo a una ancha pista que asciende desde Tiós. Ya no la voy a dejar hasta el mayéu Brañavalera.

 
El día no acababa de despejar, de hecho iría poco a poco a peor. Por debajo asomaba Campumanes y al fondo la zona alta de Payares, con el Tresconceyos en el centro.

 
Sigo por la pista. La Autopista del Huerna y la zona de la Tesa a la derecha.

 
Al fondo Pola de Lena

 
La pista bordea el precioso mayéu de Espines, con Ranéu al fondo.


Finalmente alcanzo el mayéu Brañavalera, en el que termina la pista. Me sorprenden los inmensos pastos que hay en esta vega y la ausencia de cabañas en la misma.

 
Los recorro de parte a parte, para asomarme a la collada que le queda al norte y dar vista al extremo sur de la Sierra del Aramo.


Desde la collada debería haber retrocedido al inicio de la vega, casi a la altura de donde termina la pista. Por encima de ella se toma la mejor senda para ascender hacia la cumbre del Brañavalera. En vez de eso tomo otra senda que, en llano, faldea por la cara oeste. No merece la pena, de hecho cuando llevo un tramo la dejo para subir a derecho hacia el lomo del cordal. Demasiado barro. En cambio el cruce del bosque me regala guapos rincones.


 
Salgo así a una especie de valleja que ha de conducirme al Brañavalera. Es a la que me habría llevado el camino correcto. Bueno, tampoco fue excesiva la vuelta. Abajo se ven los pastos del mayéu Brañavalera.

 
Pero antes de irme a la cumbre del Brañavalera, me acerco al modesto Pico Manolete. Modesto, al ser algo más bajo que el Brañavalera, pero que le da mil vueltas a aquel en cuanto a vistas. La primera hacia Pola de Lena y el valle del Caudal.


Cruz de cumbre y el macizo de Ubiña al fondo. Lástima de nubes que no me dejaron verlo del todo. Y aún irían a más.

 
A la izquierda la Sierra del Aramo.

 
Una más hacia las Ubiñas. Por delante de ellas se ve el cordal que tendré que recorrer a continuación.

 
Dejo el Manolete y me acerco hasta el Brañavalera, muy próximo y verdadero objetivo. Es temprano y me tomaré con calma la cumbre, enterita para mi solo y en la que aprovecharé para comer algo mientras veo como evolucionan las nubes sobre las Ubiñas.


El Brañavalera, o mejor dicho L´Escureo Brañavalera, y el Manolete seradados apenas por un centenar de metros, con el Aramo al fondo.
 

El cordal de Ranéu, con sus características bandas y a su derecha el Pedro García, cuya ascensión os conté AQUÍ.


La autopista del Huerna serpentéa en busca del Negrón.


Las nubes iban arremolinándose sobre el macizo de las Ubiñas, y empezaban a amenazar tormenta.


La Foiz Grande (dcha) y la Foiz Pequeña (izda) con Peña Arpín en el centro. Tras ellas los Puertos de Agüeria.

Hacia el Aramo la visibilidad era mejor y se veía perfectamente la Peña del Alba, con la ermita del mismo nombre.


Oviedo con el "centollu" - el Calatrava - bajo el Picu Paisano, en la Sierra del Naranco. Mirándolo en casa, lo que se ve al fondo parecen ser los acantilados del Cabo Peñas.


La vega de Villallana, con sus enormes naves industriales.


Y la vertiente que cae hacia Zurea y Val.le. Viendolo más tarde desde abajo, me llamaría la atención intentar un descenso directo por este lado.


Tras un buen rato en cumbre descansando e intentando estirar un poco los gemelos - era la primera ruta en condiciones tras un mes de parón por la rotura fibrilar - encaro el descenso, bajando de cumbre por su cara oeste.


Una senda serpentea por el filo del cordal. Lo más incómodo es el cruce de un antiguo bosque de acebos que había ardido no hace mucho. Ahora en vez de acebos, los "felechos y escayos" poblaban la zona.



Bajo hasta el col.léu l´Oro, un amplio collado en la base de un pequeño crestón calizo y desde el que echo la vista atrás, hacia el Brañavalera.


Sigo hasta el siguiente colaldo, el L.laguete Yancinos, ya que suele formarse en él una pequeña laguna. En él dejaré definitivamente el cordal, para tomar una senda que va a ir bordeandolo por cara sur, perdiendo altura poco a poco, hacia la pista que se aprecia en la foto.


Enlazo con la pista que hace tiempo era la que daba servicio a la mina de Furdalagos. Las nubes parecen haberse levantado un tanto y veo claramente el Tapinón y el Siegalavá o el Fariñentu, con Peña Rueda a la derecha del todo.


La pista acaba por sacarme a otra de mayor entidad que corre por el filo del cordal. Podría hacer el descenso íntegramente por esta, pero da una vuelta innecesaria.


Peña Rueda con el cordal de los Güertos del Diablu al fondo.


Voy dejando a la izquierda las primeras cabañas del mayéu Porciles, aunque aún no bajo hacia ellas. Continúo pista adelante un buen rato más.


En el colláu Porciles hago un descanso. Es un collado poco aparente en medio del cordal, rodeado de bosque, pero es un sitio guapo. Descanso un poco ya que noto los gemelos cargados y no quiero forzar. Allí hay un poste indicador. Tras él arranca una senda que desciende por entre los árboles.


La senda desemboca en el mayéu Porciles, una amplia vega en medio del bosque, con la silueta del Brañavalera al fondo y una estupenda fuente. ¿Puede haber un sitio mejor para parar a comer? En esta ocasión no, de modo que así lo hice.


Cabañas pequeñas pero todas muy arregladas en la majada.


Por debajo de ellas localizo la pista que les da servicio.


La pista, por llamarla algo, me ofrece un precioso paseo atravesando un denso hayedo. Resulta un descenso mucho más guapo y entretenido de lo que esperaba.



Paso junto a las cabañas de Prau Cortina y más abajo las de Braña Martín, a partir de las cuales la pista pierde pendiente y llanea un buen rato.


Finalmente desemboco en la pista principal, ancha y monótona. Nada que ver con la anterior. Por suerte, ya no quedaba demasiada ruta.


Además por fin el sol le gana la batalla a las nubes y sale con fuerza tiñendo de color el bosque que voy cruzando.


La zona alta del Brañavalera vuelve a asomar entre las copas de los árboles.


Un poco antes de alcanzar las casas de Val.le paro en una vuelta de la pista para tomar la última foto del Brañavalera y del cordal recorrido.


A la entrada de Val.le una nueva fuente me ofrece la posibilidad de refrescarme y lavarme un poco. El coche ya estaba al lado y la correspondiente cerveza me esperaba en el primer bar que pillara de camino. Aún faltaba para la recuperación total del gemelo, pero parecía ir por el buen camino. Os dejo el track.


Un saludo
Cienfuegos

2 comentarios:

  1. Bueno Javi, para ir acondicionando esa lesión, no está mal esa caminata, a mi esa ruta siempre me dejo el recuerdo del barro que tragamos desde la Cobertoria, ya hace unos años, me alegro que tu lesión ya sea un recuerdo, que ya se te echaba de menos jejej.
    Un saludo.

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    1. Gracias Luis. Desde la Cobertoria la intenté una vez en invierno con raquetas y no llegué a la cumbre.
      Un saludo

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