12 julio 2020

Al Triguero por el Caneyu y el Muradal

Quiero pensar que el confinamiento también tuvo sus cosas buenas. Al menos nos ofreció tiempo. En mi caso, tiempo para leer, sobre todo leer, pero también para ver películas o documentales de montaña que ayudaban a pasar el mono. Tiempo para poner el blog al día, o casi. Y tiempo para trazar planes de futuro. Que hacer, a donde ir... La primera ruta salió de esos planes. Consciente de la necesidad de retomar la actividad con algo suave, durante aquellos días de incipiente primavera yo soñaba con volver a pasear por los bosques del Caneyu y el Muradal, en mis cuarteles de invierno de la Sierra de Peña Mayor. Ruta muy parecida a otra ya publicada en el blog, la principal diferencia radica en la cumbre de la jornada, la del Triguero o mejor dicho, La Triguera, máxima altitud de la sierra.


DATOS DE LA RUTA
  • Fecha: 30/05/2020
  • Concejo: Nava y Laviana (Asturias)
  • Inicio/Fin:Les Praeres
  • Distancia: 19 Km
  • Desnivel máximo: 750 m
  • Desnivel acumulado positivo: 950 m
  • Tiempos: 5 y 1/2 horas 
  • Dificultad: Moderada. Si bien toda la ruta discurre por sendas claras, la cantidad de cruces existentes puede crear algo de confusión.


Aparqué de mañana en Les Praeres y tomé por la pista que se dirige a La Marea, pasando por el collado del Altu la Llama. Ni me acordé de sacar una foto de Peña Mayor.


Primer tramo de pista a buen ritmo por terreno de sobra conocido, pasando junto al refugio del Ayuntamiento de Nava, eterna e incomprensiblemente cerrado.


Una vista atrás al Picu Redondu. Aún no lo sabía pero acabaría bajando junto a él. A la derecha La Varallonga.


Alcanzo el Alto la Llama, donde la pista desciende hacia el valle de La Marea, en Piloña. Yo allí tomo a la derecha entrando hacia las cabañas de El Caneyu.


Sigue, después de un par de cruces, un buen camino que se interna en el precioso robledal del Caneyu, que tanto me sorprendió en mi primera visita.


Por encima y a la derecha de mi traza veo la Sierra de Peña Mayor.


La senda desciende por el robledal buscando el fondo del valle.



Justo al alcanzar la cercanía del río, dejo el camino principal que baja por la margen izquierda para tomar otra senda que cruza el río a la margen derecha. Ojo, que el cruce no es muy evidente.


Entro ahora en el hayedo del Muradal.




El ancho camino, casi pista, va a ir subiendo por el bosque en el que espanto algún que otro corzo.


La primavera estaba en pleno esplendor y yo disfrutaba de cada rincón, echándome en cara el no haberme traído la cámara habitual. A última hora había optado por una compacta bastante mejorable.


Mi camino me lleva a una ancha pista, en la que tomo a la derecha y que muere junto a una última cabaña. Desde la pista veo los valles de Piloña y al fondo los Picos de Europa.


Junto a la finca en la que muere la pista sube un sendero a plomo por el cordal. Era un tramo incómodo al estar muy tomado de cotoya, pero en esta ocasión estaba desbrozado de hacía poco.


Vuelvo a dar vista al Picu Redondo y la Varallonga con el collado de Les Praeres en medio.


El Picu Tremes con su enorme antena. Más tarde pasaría bajo él.


El Vízcares, la Llambria,..y al fondo los Picos.


Voy a ir subiendo por el filo del cordal por el que corre una estrecha pero marcada senda.


El Picu la Múa al otro lado de la collada del Altu la Llama.


Los Picos de Europa a la derecha del Vizcares.


El cordal que voy recorriendo, con La Múa al fondo.


El cordal va a llevarme a la línea de cumbres de Los Caspios, aunque yo me iré directo a la collada que se abre en el centro.


Una vista atrás.


La Sierra de Peña Mayor y la vega de Anés que ya se empieza a ver, al pie del Picu Texu con su hayedo cuajado de texos, como no.


Alcanzo el collado de Arniz donde doy vista a la vertiente del Nalón, al conceyu de Laviana y a La Xamoca, justo enfrente.


Peña Mea


En vez de irme a por las cumbres de Los Caspios voy a seguir una senda que las contornea por la vertiente de Laviana, disfrutando de las vistas sobre La Xamoca.


Bordeando la última cota doy cara al Triguero, sobre la collada de Breza (derecha), con la pista que le llega desde El Condado.


Toda aquella ladera estaba recién quemada. Ayudaba a cruzarla, pagando el precio de dejar las piernas como las de un carbonero. Una vista sobre el valle que desciende hacia El Condado.


Asciendo hacia la collada Breza, con su refugio y varias cabañas.


Me restan unos 100 m a cumbre que me tomo con calma. Hacia unas semanas había tenido una rotura de fibras en un gemelo de la que me encontraba bastante bien, pero no quería forzar la pierna. Solo una semana después tendría una recaída. Supongo que una ruta de esta distancia no fue buena idea, pero las ganas eran muchas.


Gano la cresta que recorro hasta el vértice geodésico.


Y cumbre del Triguero o mejor dicho, La Triguera. Pocas veces una cumbre tan modesta me supo tan bien. Encima, contra lo que esperaba, la tengo entera para mi solo. La paladearé con calma.


Me siento en cumbre a picar algo mientras disfruto de las vistas. Hacia el Picu Tremes.


Una vez más los Picos de Europa


Peña Mea


El macizo de las Ubiñas


La zona de Siero con los polígonos de Llanera al fondo


Tras un rato en cumbre, continúo ruta. Desciendo de cumbre al norte, hacia el jou tapizado de hayedo que queda encerrado en la copa que parece formar el Triguero.


En vez de irme a la izquierda, por el más habitual sendero que busca el collado Llagos, yo sigo de frente, hacia la vega Llagos, en la base del Picu Tremes.


Una vista atrás


Y llego a vega Llagos, con su pequeño "llagu" que le da nombre. Las espineras estaban a reventar de flores.


Dejo a la derecha la senda que comunica con Breza y sigo de frente para acceder a una especie de canal o valleja, en medio del bosque del Monte Texíu por la que acabaré por bajar.


Enlazo así con la senda que baja de Breza, casi a la entrada de la vega de Anés.


Y entro en Anés, donde me cruzo con los primeros, y únicos, montañeros de toda la jornada.


La inmensa vega de Anés. Tan guapa como siempre y con un verde primaveral, casi eléctrico.



A la izquierda va quedando el monte Texíu en el que se destacan sus numerosos tejos, fáciles de identificar aún en primavera, por el tono oscuro de sus hojas.


Y como casi siempre que paso por aquí, no me resisto a acercarme hasta alguno de estos, sin duda, viejísimos, ejemplares. (La foto no puede ser peor y aún así es la mejor de las que tiré dentro del bosque).


Dejo atrás Anés, subiendo hacia el cercado para el ganado junto al que muere la pista que sube desde Les Praeres.


Desde la collada siguiente veo el descenso que me resta hacia Les Praeres, ya todo por pista....o casi.


Dejo atrás las cabañas de Espines y cuando llego a las de Ortigosa, un poco harto ya de pista y con las piernas un tanto cargadas (la rotura de fibras estaba lejos de haber curado), decido dejar la pista y tomar el viejo sendero que permite el descenso hacia la pista inferior. Al tomar esta foto, ... me fijo en dos siluetas qeu se recortan el Picu Redondu....


...en realidad no son dos, sino tres. Una par de hembras de venado con una cría.


Desciendo por la senda. Un guapo camino que además pasa junto a una de las mejores fuentes de la zona en la que paro a echar un trago.



Luego salgo a otra pista que, bordeando el Picu Redondu, me habría de llevar casi directo a Les Praeres aunque al final me dejo caer a la pista inferior, por lo que había pasado unas horas antes, para visitar la cabaña de unos amigos.

Y ya por fin, regresaría a Les Praeres, donde tenía el coche. Cambio de ropa y para casa. El "regreso a la oficina" parecía cosa hecha, aunque no sería como yo esperaba. El gemelo seguía dándome guerra y solo unos días después volvería a tener una rotura de fibras, obligándome, ahora si, a tomármelo en serio, ponerme en manos de un profesional y armarme de paciencia. La siguiente ruta iba a tardar.


Un saludo
Cienfuegos

4 comentarios:

  1. Peña Mayor también es mi cuartel de invierno donde me escapo siempre que tengo ocasión y o no tengo mucho tiempo o me puede la comodidad. Es casualidad que ese mismo día yo y mi mujer estuvimos por ahí y precisamente en Anes nos cruzamos con un un montañero que vete tú a saber, igual eras tú. (El que yo vi creo recordar llevaba una gorra de eses que tienen protección para el cuello)

    De ser así fue una pena porque te hubiese pagado en casa Aladino les botelles de sidra que hubiese hecho falta en agradecimiento por la cantidad de rutas que puedo hacer gracias a tí. Aunque la deuda nunca hubiese quedado saldada.

    Gracias y un saludo.

    Espero que esa lesión esté solucionada.

    Sergio

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    1. Meca, Sergio!! Si que era yo. No suelo llevar ese tipo de gorra pero ese día no tenía otra y fue la que llevé. Cuando nos cruzamos estabais parados en Anés y primero pensé que ibais para Breza, pero luego me fijé que seguisteis bajando poco a poco detrás de mi. ¡¡Que pena!! A ver si hay otra oportunidad.
      Y de pagar favores nada, ya sabes que para mi es un placer dar esas ideas. Yo también las tomo prestadas de otros. Aunque hubiera tomado una botella sidra, o un par, de buena gana.
      La lesión va mejor. Voy aumentando el entrenamiento poco a poco y el sábado pasado no me molestó. Esta semana volveré a salir y probar, a ver si de esta va. Que se me escapa en verano sin atreverme a meterme en Picos.
      Un saludo

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  2. Hola Javi acabo de ver ahora aún está entrada, me alegro que esa lesión te vaya mejor, pero ten paciencia y cuidala bien, te lo digo por experiencia, yo recaí y estuve 6 meses sin pisar la montaña. Así que tranquilidad y aguantar un poco las ganas.
    Un saludo y que te mejores rápido.

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    1. Hola Luis. Si, ya recuperado, gracias. Esta ruta la hice a finales de mayo, unos 15 días después de la rotura. La semana siguiente, durante otra ruta, tuve la recaida que me obligó a parar durante todo el mes de junio. En julio fui recuperando la actividad poco a poco y ya estoy bien, aunque la falta de fondo por el parón del confinamiento y la lesión, se nota.
      Un saludo

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