05 octubre 2022

Peñas Pintas y Llerenes desde Salamón

Las Pintas y Llerenes. Llerenes y Las Pintas. Dos de esas cumbres de la montaña de Riaño que aún no conocía y a las que ya les iba tocando visita desde hacía mucho. De las diferentes rutas me decanté por salir de Salamón para pasar después, por medio de un precioso hayedo, a la vertiente de Las Salas y ascender directo a la cumbre oriental de Las Pintas. Cresteo integral hasta la cumbre occidental y posterior descenso por una de las pendientes canales a la collada de Anciles para luego rematar con la cumbre de Llerenes antes de regresar a Salamón. Y a pensar ya en la próxima cumbre riañesa, que por ahí me queda aún mucho tajo.


DATOS DE LA RUTA
  • Fecha: 16/08/2022
  • Zona: Alto Esla
  • Municipio: Crémenes (León)
  • Inicio/Fin: Salamón
  • Distancia: 13 Km
  • Desnivel máximo: 930 m
  • Desnivel acumulado positivo: 1.310 m
  • Tiempos: 6 y 1/2 horas
  • Dificultad: Difícil. El ascenso a Peñas Pintas puede ser sencillo, o complicarse tanto como queramos con trepadas, por lo general, sencillas. Más complicado puede ser el descenso por la arista oeste y las canales que caen al norte desde ésta, con destrepes que pueden resultar expuestos.
 
 

No deja de tener su gracia llegar a Riaño y que la única nube en el cielo esté posada precisamente en la cima a la que quieres subir. Confiaba en que para cuando yo llegase allí, ya se hubiera ido.


Por lo pronto aparcaba a la entrada de Salamón, guapo y cuidado pueblo que no conocía, con varias fuentes donde cargar agua.


No hay mucho problema para salir de Salamón por la pista que va a subir valle arriba, desde la que ya podemos ver las Pintas a la derecha y Llerenes a la izquierda, los dos objetivos del día.


Atrás se queda Salamón.


El valle me pareció precioso, muy calizo, con unas crestas quebradas que le daban un aire muy montañero, amplias vegas y densos bosques. Lo dicho, precioso.


Voy a subir la pista hasta un punto, marcado con un jito de buen tamaño, donde sale una senda a la derecha, internándose en el hayedo.


No es que haya una senda muy evidente, pero si nos fijamos bien daremos con ella en todo momento. Yo la perdí solo un corto tramo a mitad de ascenso, aunque en todo caso la dirección siempre es clara. Hacia arriba. Hacia la collada de salida.


El ascenso por el hayedo se hace duro, no en vano aquí vamos a ganar más de 250 m casi que de sopetón, pero la belleza del bosque, los pequeños detalles y las crestas calizas que asoman de tanto en tanto animan la ascensión.


Por fin alcanzo la collada de salida que me saca a una zona de agostadas vegas sobre las que sobresalen ya el Jaido y el Jano, en la Sierra de los Villares.


Me tocará cruzar aquella alargada franja de pastos, siatuada al pie mismo de la escarpada ladera de Peñas Pintas, buscando una especie de repisa que, con tendencia a la derecha, va a permitir un ascenso cómodo.


Enseguida doy con la senda, pues senda hay y bien jitada además. Por detrás mío suben cuatro montañeras que serás las únicas personas que veré en todo el día. Están en el círculo, para que os deis una idea del tamaño de aquella ladera.


Por debajo queda la cabaña de Majada de Arriba (si no me equivoco) con el Jano al fondo.


Superado un buen tramo, dejo la senda ya que ésta se dirige a la cumbre principal de Peñas Pintas, mientras que yo quiero ir a la cumbre oriental en primer lugar, así que subo por donde mejor lo veo, con tendencia siempre a la derecha.



A mi izquierda aparece ya lo que creo que es la cumbre principal.


De hecho yo me voy tanto a la derecha, que me paso la cumbre y me toca subir con alguna trepada, sencilla eso si, para ganar la cresta, cuando ya veo perfectamente el embalse de Riaño.


Cumbre oriental de Peñas Pintas (1.975 m). La cima me encanta nada más llegar. Las vistas son espectaculares y la arista a recorrer preciosa.


Me siento a picar algo mientras voy disfrutando de las vistas. La primera, como no, hacia el embalse de Raiño, al Gilbo y el Cueto Cabrón, con el Espigüete asomando en el horizonte.


El "Espi" a la derecha. A su izquierda se destacan el Curvacas y el Murcia.



Riaño asoma tras el Cueto Cabrón.


Al norte los que llaman la atención son los Mampodres.


Los Picos de Europa, Cornión a la izquierda y Urrieles a la derecha, por detrás del Yordas o Burín.


Al sur la Sierra de los Villares con el Jaido y el Jano, sobre la cerrada del embalse de Riaño.


Tras un buen rato - me tomé la cumbre con clama - tocaba seguir ruta, recorriendo en todo momento por arriba la cresta que une las tres cumbres de Peñas Pintas. Cresta muy sencilla, pero a la vez muy entretenida, donde tan solo hay que apoyar la mano en algún punto.


Alcanzo al cumbre central de Peñas Pintas (1.958 m). Aquí me cruzo con las cuatro chicas que había visto antes. Ellas viene desde Las Salas y están haciendo la cresta en sentido contrario al mío. Charlamos un rato y luego cada uno, a lo suyo.


Sigo hacia la cumbre principal pero antes me alzo en la antecima que le queda un poco a su derecha. Ofrece una mejor vista hacia esa mano. Hacia atrás, toda la cresta recorrida.


Vista desde aquí la cumbre principal de Peñas Pintas parece inexpugnable. Se le sube justo por el borde izquierdo, casi que a pura cresta.


Al otro lado de la collada de Anciles la que me espera es Peña Llerenes. No te vayas que enseguida estoy contigo.


Me sitúo bajo la cumbre principal. Lo dicho, se sube justo por el canto con una corta trepada, o un poco a su izquierda por la grieta que se ve. Más sencillo.



Y cumbre principal o cumbre occidental de Peñas Pintas (1.985 m).

Salamón a vista de pájaro. Por ver, veía hasta el coche.


El embalse del Porma y a su derecha - en sombras - el Bodón, que visto así de canto, me hizo dudar. Justo por delante de él se ve la Forqueta de Arintero.


Las vistas son similares al resto de cimas, así que me dedico un poco a los detalles. El Torres sobre el puerto San Isidro.


Los Mampodres


Peña Ten a la derecha. A la izquierda y entre nubes, Maciédome y Tiatordos.


El Cornión con Peña Santa en el centro y el sector de la Bermeja a la derecha.


Los Urrieles


Las tres cimas anteriores, la antecima en primer término a la izquierda, la cima central y la oriental al fondo.


Y el Espigüete, claro, como no.


El día había ido cambiando y entraba mucha nube de evolución. No había mucha probabilidad de tormentas, pero no estaba descartado.


Total que no me entretuve demasiado. Un nuevo vistazo a Peñas Llerenes y para ellas que me voy. Hacía tiempo había visto un reportaje en el que subían por la grieta central, pero recordaba un bloque empotrado que daba guerra. Yo haría la ruta fácil, bordeando su base por la izquierda.


Así que con un último vistazo al valle de Salamón, para abajo.


Desde cumbre empiezo a bajar a pura cresta. La parte alta es sencilla, pero no se puede bajar la guardia, ya que por momentos se va muy cerca del canto y las caídas a la derecha son impresionantes.


Vienen luego dos destrepes. Son más sencillos de lo que pueda parecer en la foto. Así y todo, hay que tenerlos en cuenta. El primero es corto y se baja por una grieta.


El segundo puede ser el peor. Es más largo y se baja por una especie de diedro. Se podría evitar dejando la cresta antes hacia la izquierda (sentido de bajada), pero obliga a un amplio rodeo.


Paso una primera canal que dejo atrás y alcanzo una segunda cuya entrada está marcada con un par de jitos. Es la que vengo buscando.


La entrada a la misma parece cómoda, pero engaña. Al poco hay que salirse a la derecha con una traviesa en la que hay que poner cuidado. Es un terreno terroso y suelto que suele estar húmedo y un resbalón aquí nos lanzaría muy abajo.


Viene luego un destrepe que sin ser complicado, puede impresionar. Es corto, pero se hace a mucha altura sobre el fondo de la canal, de manera que puede haber "ambiente".


Luego ya se sigue por el fondo de la canal que con todo resulta incómoda, con mucha piedra muy suelta.


Poco a poco voy perdiendo metros y vuelvo a ver la cabecera del valle de Salamón.


Corto a la derecha la cabecera para irme directo a la collada de Anciles. No hace falta llegar hasta ella ya que luego hay que perder altura, pero se me apeteció asomarme.


Por debajo de la collada se abren unos buenos pastizales que dada la época, pillo ya muy agostados.


Cruzo a la derecha e inicio una travesía bajo Peña Llerenes, siguiendo lo que parece un rastro de merinas. Desde él veo la canal por la que acabo de bajar.


No estoy seguro de haber subido por el mejor sitio, la verdad. Me dejé ir sin mirar para el GPS y buscando lo que me pareció las mejores zonas de ascenso.


Poco a poco vuelvo a elevarme sobre el valle de Salamón.


Asciendo hacia una collada, justo bajo cumbre, desde la que doy vista al norte, a Peña Castaño cuando veo que el cielo empieza a tomar un color nada halagüeño.


Un último arreón me lleva a la cumbre occidental de Peña Llerenes (1.895 m), la más alta, desde donde vuelvo a ver Peñas Pintas.


Valle de Salamón


La idea original de la ruta incluía seguir al norte, hacia el Pico Castaño, para bajar luego por el valle de Llorada y regresar por la carretera de Lois, pero la pinta del día no ayudaba precisamente a decidirse por una ruta tan larga.


Una más hacia el embalse del Porma.


Dejando la cumbre principal bajo a la horcada que separa ambas cimas. Hay que apoyar la mano, pero no resulta complicado. Sin embargo poco después llego a un cortado que me confirma la imposibilidad de pasar de forma directa a la cumbre oriental. Pues nada. Esa se queda para otro día.


Regreso a la cumbre principal justo cuando me caen las primeras gotas. No, si verás como al final me voy a mojar y todo. Una última foto al Yordas con los Picos al fondo, y para abajo.


El descenso de Peña Llerenes lo hago como el ascenso, a mi bola. Veo un par de colladas y unos embudos entre aquellas agujas que me parecen guapos a rabiar y me dirijo hacia ellos.


Muy chula esta parte. Me pareció preciosa la sierra. Por debajo veo lo que parece una majada de merinas, con antiguos corros y hacia ella bajo. Por suerte parece que al final no llueve.


Efectivamente aquello parece haber sido pastado por ovejas hace muy poco, pero no queda ni una cabeza de ganado en todo el valle. Normal. Con la seca que había, no se que iban a comer ya.


Desde la arista de Peñas Pintas descienden un buen número de canales. Remarco la que yo utilicé.


Me acerco hasta la fuente de la majada, un poco por debajo de su refugio.


Y luego empiezo a bajar todo el valle de Salamón, a medida que parecía que la tormenta pasaba de largo y el cielo empezaba a despejar otra vez.


Tanto fue así, que al poco paré a comer con la vista puesta en la sierra que culmina en Peña Llerenes, porque de verdad que me pareció una preciosidad.


Y tras la comida, para Salamón, por donde callejeé un rato. Y es que el pueblo está muy cuidado y tiene muchos detalles.


Cambio de ropa y para casa con una parada de camino para la correspondiente cerveza. Allí, en plena terraza del bar acabaría por alcanzarme la tormenta. De hecho el puerto lo crucé bajo una buena chubascada. Os dejo el track.



Un saludo
Cienfuegos

2 comentarios:

  1. Gracias por la descripción. He subido varias veces a Las Pintas, siempre desde Las Salas y haciendo el cresteo en el mismo sentido que tú, excepto la primera vez, en los años ochenta del siglo pasado (claro, no van a ser de otro siglo), antes de empezar a embalsar la zona en diciembre de 1987. Junto con otros amigos de Huelde, el primer pueblo desaparecido y muy cercano al muro de la presa, subimos "a derecho", como se suele decir, hasta el pico Huelde o cumbre oriental, zigzagueando lo imprescindible. Pero claro, éramos jóvenes y algo insensatos.
    Un saludo

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    1. De nada, un placer. Las Pintas es una montaña preciosa. Haber conocido ese valle antes del embalse es un lujo. Yo recuerdo haber estado de campamento en Riaño de crío y bañarme en el río, pero guardo pocos recuerdos más. La verdad que la zona de Riaño a mi me encanta. Voy menos de lo que quisiera porque me pilla lejos, pero es un valor seguro. Siempre salen rutas preciosas.
      Un saludo

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