30 noviembre 2025

Camino Primitivo. Etapa 13: O Pedrouzo - Santiago de Compostela

Última etapa del Camino Primitivo o del Camino de Santiago, que en este caso, tanto da. Etapa de trámite, cargada de emociones. De alegría por llegar a Santiago y, porqué no, también de tristeza al ver que esto se acababa. Etapa corta, mucha por ciudad, con tan solo el paso por el Monte do Gozo como punto a destacar, aunque es un punto que a nosotros nos dejó un tanto fríos, la verdad. no se, creo que esperábamos algo más. Con todo, la llegada a la Plaza del Obradoiro no puede ser más emocionante y la celebración posterior debe ir en consonancia.




DATOS DE LA ETAPA
  • Punto de Inicio/Punto de Fin: O Pedrouzo/Santiago de Compostela
  • Hora de inicio: 4:51 horas
  • Hora de finalización: 11:20 horas
  • Tiempo total invertido: 16:12 horas
  • Distancia total: 20,0 Km
  • Desnivel acumulado positivo: 539 m
  • Desnivel acumulado negativo: 581 m
  • Velocidad media en la etapa: 4,10 Km/hora
  • Velocidad media en movimiento: 4,84 Hm/hora
  • Albergues entre la salida y la llegada: Si, ya estamos en pleno Santiago de Compostela y lo que sobran son servicio de todo tipo.
  • Bares y tiendas a lo largo de la etapa: Si, ya estamos en pleno Santiago de Compostela y lo que sobran son servicio de todo tipo.
  • Tipo de terreno: Etapa con mucho asfalto, casi la mitad de ella por ciudad.
  • Curiosidades: El sentimiento religioso no tiene porqué ser la causa para recorrer el Camino de Santiago, de hecho, en nuestros días, no suele serlo. Sin embargo, y pese a mi falta de fervor religioso, recomiendo asistir a la Misa del Peregrino como culmen a la peregrinación, sea esta por la causa que sea. No solo resulta interesante y diferente a otras misas a las que hayamos asistido. Entiendo que es un broche perfecto al Camino y, además, mientras hay misa, no se permite el acceso a la catedral, por lo que apenas finalizada la misa, seréis los primeros en la cola para cumplir con el rito de "abrazar" al Apóstol.  

Habíamos planteado esta última etapa en sábado para hacerla tranquilamente, dormir en Santiago y aprovechar el domingo. Eso, además, nos permitía una buena celebración la noche del sábado por las calles de Santiago. Total, que fuimos en coche hasta el Albergue del Seminario Menor, donde habíamos reservado para dormir, y luego regresamos a O Pedrouzo en taxi. Por cierto, que al pillar el taxi en Santiago fuimos con el taxímetro, no con precio pactado y salió bastante más económico que en otras etapas anteriores, independientemente de los kilómetros recorridos. El negocio del Camino se extiende a todos los ámbitos. Al del taxi, también. 


Salimos de O Pedrouzo por la zona deportiva, reincorporándonos allí al trazado del Camino de Santiago. La salida de O Pedrouzo es igual a la entrada, es decir, al final de la etapa anterior, una pista por medio de densos bosques. 


Era tarde, de hecho era tardísimo, entre el viaje a Santiago, el traslado a O Pedrouzo y el café que tomamos allí mismo, casi eran las 11:30 cuando nos pusimos en marcha. Tampoco nos importaba demasiado. La etapa era corta y teníamos todo el día.


Dejando atrás una primera parte arbolada continuamos entre fincas hasta cruzar sobre la carretera nacional. 


Guapas casas de piedra por la zona.



Subimos después por la Carballeira de Cimadevilla aproximándonos al aeropuerto de Lavacolla, que rodearemos por el norte.


Nos acercamos a la A-54 junto a la que caminamos un corto tramo. Al pie de un monolito los peregrinos dejan piedras y mil mierdas diferentes. Sinceramente, a mi esto me parece lo peor del Camino, la cantidad de basura de todo tipo - para algunos tendrán algún sentido, no se - que se deja a la orilla del camino.


Pasamos junto a la iglesia de Santa Lucia en el pueblo de San Paio, en la que ni nos detenemos.


Donde si nos detenemos es poco después, junto a la iglesia de San Paio de Sabugueira, en el pueblo de A Lavacolla, otro precioso ejemplo de iglesia dentro del cementerio, o el cementerio rodeando la iglesia, que ya no se muy bien si fue antes el huevo o la gallina.


Desde A Lavacolla el camino pica para arriba en todo momento. Estamos subiendo ya hacia el Monte do Gozo.


De nuevo muy guapa esta parte, por medio de bosque.




Y casi sin darnos cuenta alcanzamos la Capilla de San Marcos, enclavada en lo más alto del Monte do Gozo. La verdad es que, no se, nos dejó un poco fríos la llegada aquí. Esperábamos algo más emotivo, o más cuidado, no se. Tampoco es que se vea especialmente bien Santiago y además todo está lleno de la basura de los peregrinos. Pegatinas por miles cubriendo los carteles, supuestos recuerdos para nada, ni para nadie. Un poco cochambre.


En todo caso, estábamos a las puertas de Santiago y decidimos parar a comer allí mismo, junto a la ermita, para bajar después ya tranquilamente hacia Santiago de Compostela y tener toda la tarde para celebrar el final del Camino. La entrada a Santiago se hace larga, larga y hasta monótona. El cartel de bienvenida me reafirma en que los peregrinos somos una fábrica de basura  No hay donde poner una puñetera pegatina más. Sinceramente no acabo de entender esta moda. Ni la necesidad de añadir una pegatina más a las miles de pegatinas que nadie se va a parar a mirar, ni el fin de dejar allí mi personal cagada. Tan solo una autoreafirmación del "yo estuve aquí", para lo que también valdría un sencillo selfie que nada ensucia.


Como digo, todo el cruce del extrarradio de Santiago se hace largo, pero las ganas de llegar a la plaza del Obradoiro son muchas y nos hará apretar el paso mientras avanzamos por la Rua dos Concheiros.


Poco a poco vamos entrando en la parte vieja, por la Rua de San Pedro, ya mucho más guapa. Los peregrinos ya somos legión y ocupamos las calles que conducen a la plaza. No me extraña que en Santiago ya haya quién esté harto de tanto peregrino.


Cruzamos la plaza de Cervantes. En la plaza da Inmaculada ya suenan las gaitas que tocan en la penumbra del pasaje del Arzobispado. Esto se acaba.  


Y por fin, a ritmo de Milladoiro, entramos en la Plaza del Obradoiro. El Pórtico de la Gloria nos da la bienvenida. El ambiente es de alegría, de la promesa cumplida o la palabra dada, del recuerdo a los que ya no están. Cada uno tiene sus razones para llegar hasta aquí y todas son igual de válidas. Imposible no emocionarse, aunque solo sea un poco. Sonrisas, abrazos y apretones de manos. Hemos recorrido el Camino Primitivo a nuestra manera. No lo hemos hecho del tirón. No hemos cargado con grandes mochilas. Y hemos podido escoger los días de mejor climatología. Pero lo hemos hecho. Nadie nos puede quitar el que hayamos recorrido caminando los 315 km que separan la catedral de Oviedo de la de Santiago de Compostela.




La visita al interior de la Catedral para asistir a la misa del Peregrino y cumplir con el rito de "abrazar" al Apóstol, lo dejaríamos para el día siguiente por la mañana. Aprovecho para recomendar asistir a dicha misa, algo diferente de una misa convencional, que en nuestro caso se dió en parte en alemán. Además, durante el acto litúrgico no se puede acceder al sepulcro del Apóstol, por lo que si ya estáis dentro para cuando finalice la misa, seréis de los primeros y os ahorraréis una más que segura cola.


De momento, lo primero era ir a la Oficina de Acogida al Peregrino, en la Rúa das Carretas, por debajo de la Plaza del Obradoiro, donde nos habíamos registrado unos días antes a través de su web, para evitarnos la cola. Presentando la Credencial del Peregrino debidamente sellada, recogimos la Compostela y por un par de euros, también el Certificado de Distancia, ya que la Compostela solo certifica que has llegado a Santiago recorriendo al menos 100 Km. El Certificado indica el Camino seguido y la distancia total recogida. Otro negocio para sacarte los cuartos, pero en este caso, creo que merece la pena. 

    

Y con los deberes hechos, empezaba la celebración., Lo primero era ir a tomarse unas cervezas por Santiago, disfrutando del ambiente que siempre tiene esta ciudad.


Después nos acercaríamos al Albergue del Seminario Menor, donde teníamos reservada la cama. Ducha, cambio de ropa y tras descansar un rato, de nuevo para el centro.


Doy fé de que cumplimos con todos los ritos. Bebimos albariño, comimos algo de marisco, tomamos tarta de Santiago y brindamos con un licor de café. La noche se alargaría por las calles de Santiago para volver a visitar la catedral iluminada.






Como dije antes, la Misa del Peregrino del día siguiente cerraría nuestra particular peregrinación a Santiago. El Camino Primitivo estaba hecho,...o casi, pues quedábamos emplazados para unos meses después recorrer la llamada Variante de Hospitales entre Samblismo y el Puerto del Palo, y conocer así completamente el recorrido de este precioso Camino. Y sin llegar a casa, ya estábamos pensando en el siguiente.


Un saludo
Cienfuegos

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