30 noviembre 2025

Camino Primitivo. Etapa 2: Grado - Salas

Segunda etapa del Camino Primitivo, entre las localidades de Grado y Salas. Etapa que dividiría en dos partes, una primera mitad bastante anodina hasta el Santuario de El Fresno e incluso bajando ya hacia Cornellana y una segunda parte, mucho más amena e interesante, ya por tierras salenses. La llegada a Salas nos sorprende gratamente al hacerse por un precioso camino, lejos de la carretera. Como añadido tuvimos la enorme suerte de poder visitar la iglesia El Fresno ya que había misa y el propio cura nos la enseñó y nos selló la credencial.  


DATOS DE LA ETAPA
  • Punto de Inicio/Punto de Fin: Grao/Salas
  • Hora de inicio: 9:37 horas
  • Hora de finalización: 16:57 horas
  • Tiempo total invertido: 7:20 horas
  • Distancia total: 24,5 Km
  • Desnivel acumulado positivo: 850 m
  • Desnivel acumulado negativo: 700 m
  • Velocidad media en la etapa: 3,36 Km/hora
  • Velocidad media en movimiento: 3,95 Hm/hora
  • Albergues a lo largo de la etapa: Si. En Villapañada, San Marcelo y Cornellana. Además de Grao y Salas, lógicamente.
  • Bares y tiendas a lo largo de la etapa: Si. En Cornellana. Además de Grao y Salas, lógicamente.
  • Tipo de terreno: principalmente estrechas carreteras locales con poco tráfico, así como tramos de pistas de tierra y caminos donde podría haber algo de barro. 
  • Curiosidades: Llaman la atención la cantidad y tamaño de las paneras, algunas de hasta 10 pegollos y casi todas elevadas sobre edificaciones.

Salimos tarde de Grao. Primero porque fuimos en coche hasta Salas para dejarlo allí y regresar en el autobús de línea (1,05€ con la CTA). Ya en Grao sabíamos que el albergue seguía cerrado, así que tocaba buscar donde sellar la credencial. Fuimos  a la Policía Local y, por raro que parezca, allí no había nadie, así que acabamos en el cuartel de la Guardia Civil. La tontería nos llevó media hora larga y 2 Km a añadir a la etapa. Por fin, con el primer sello del día puesto, tomábamos la carretera que, cruzando las casas de Acebedo, nos conduce al Alto del Fresno. Un trecho duro cuando las piernas aún estaban frías. 


El Aramo iba quedando ya muy atrás, a medida que nos alejábamos de la zona central de Asturias.


Subiendo por la estrecha carretera hacia el Alto del Fresno en una mañana fría, sobre todo por el viento, aunque era lo que tocaba dadas las fechas. Estábamos en diciembre.


Dejamos a la derecha el cruce al albergue de Villapañada y seguimos de frente hacia el Alto del Fresno.


Llegamos al Santuario del Fresno casi que a la vez que el cura. Allí ya había un pequeño grupo de feligreses. Lo normal es pillar la iglesia cerrada, pero el cura al vernos se ofreció amablemente a enseñárnosla y sellarnos las credenciales.


Fue una suerte porque el santuario por fuera es feo a rabiar, pero por dentro es una pequeña maravilla que merece la pena visitarse. Destaca una preciosa bóveda de piedra.


Desde el santuario iniciamos el descenso hacia San Marcelo, dejando atrás el concejo de Grao y entrando en el de Salas. En San Marcelo tuvimos un pequeño percance con un chucho con malas pulgas. A la postre, sería el único en todo el camino.



Guapo camino hacia La Reaz

Poco antes de la Fuente La Reaz pasamos junto a los restos un viejo molino. Allí quedan sus ruedas y rodetes.



Cruzamos el pueblo de Dóriga, sin llegar a ver su palacio, pero donde se localiza la iglesia de Santa Eulalia con la torre levantada sobre el atrio. Nos pareció curiosa. 


La bajada hacia las vegas de Cornellana, a orillas del río Narcea se hace por un precioso sendero en el que pasaremos junto a un viejo calero.


Salimos a la carretera N-634 y cruzamos sobre el río Narcea para entrar por fin en Cornellana, donde haríamos una breve parada para tomar un café en el Bar Casino, mítico punto de encuentro en otros tiempos de pescadores de salmón y hoy día de peregrinos. Podéis sellar allí la credencial. Allí nos dijeron que pese a lo tardío de la hora, éramos los primeros peregrinos del día. Se ve que diciembre no es temporada alta. Si en la primera etapa no habíamos coincidido con ningún otro peregrino, en esta tampoco lo haríamos.


Tras el café seguíamos con la etapa, bordeando el Monasterio del Salvador, de origen románico, pero que estaba en obras y del que pudimos ver poco.


Monasterio del Salvador, en Cornellana

Toca subir por carretera hacia Surriba o Sobrerriba, dejando la vega de Cornellana y el Narcea por debajo.


Pero a la salida de Surriba abandonamos el asfalto y tomamos por un precioso camino que va a ir cortando casi en llano, entrando por el valle del río Nonaya, hacia Villazón.





Nada más salir del bosque alcanzamos las primeras casas de Llamas. Allí está el taller de forja Fernando que ha habilitado un tendejón con un pequeño comedor, máquinas expendedoras y papeleras. Un sitio que nos viene perfecto para parar a comer. No solo a nosotros. Un pequeño compañero, no se si peregrino o no, se unió a la comida y se llevó una buena tajada. 


Toca ahora ir subiendo por la vega de la parroquia de Villazón, a orillas del Nonaya, pasando de un núcleo a otro, por estrechas carreteras y pistas de tierra. 


Junto a la ermita de Llamas vimos una mesa con un montón de piedras en las que podemos firmar y dejarlas o llevárnoslas, a cambio de un donativo. Original forma de recaudar fondos para su reparación.

Ermita de Llamas


Vega de Villazón

Fuencaliente

Una nueva y guapa senda nos lleva a Casazorrina, con el Nonaya a nuestra derecha.



Cruzamos sobre el río Nonaya y entramos en Casazorrina, con guapas y enormes paneras.


Volvemos a cruzar el río por la pasarela La Debesa, que recibe el nombre del grupo de casas que hay poco después.


Preciosa casona en La Debesa

Salas ya estaba muy cerca y aunque pueda parecer que haremos la entrada por carretera, nada más lejos de la realidad. Un precioso camino discurre entre prados hacia la localidad, tan bien trazado que cuando salgamos de él, lo haremos casi que ya en pleno núcleo.


Por fin entrábamos en Salas. Allí, a la oficina de turismo, en la Casa Palacio de Valdés, donde nos sellarían la credencial y después a buscar el coche. La cerveza caería allí mismo, en Salas.



Un saludo
Cienfuegos

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