30 noviembre 2025

Camino Primitivo. Etapa 4: Tineo-Pola de Allande

Cuarta etapa del Camino Primitivo, en nuestro caso entre Tineo y Pola de Allande. Y es que en esta jornada deberemos decidir si vamos por la variante de Hospitales o por la de Pola de Allande. Nosotros lo teníamos claro, en invierno iríamos por Pola ya que la opción de Hospitales es mucho más fría y solitaria. Etapa dura tanto por la distancia como por el desnivel acumulado, en la que alternaremos caminos con largos tramos de asfalto y en la que destacaría la, para mi, imprescindible visita al Monasterio de Obona, a solo unos centenares de metros del Camino y que en cambio resulta de lo más interesante pese a su estado de semiabandono.


DATOS DE LA ETAPA
  • Punto de Inicio/Punto de Fin: Tineo/Pola de Allande
  • Hora de inicio: 8:28 horas
  • Hora de finalización: 17:14 horas
  • Tiempo total invertido: 8:46 horas
  • Distancia total: 30 Km
  • Desnivel acumulado positivo: 982 m
  • Desnivel acumulado negativo: 1.074 m
  • Velocidad media en la etapa: 3,4 Km/hora
  • Velocidad media en movimiento: 3,97Hm/hora
  • Albergues  entre la salida y la llegada: Si. En Campiello y en Borres. Además de Tineo y Pola de Allade, lógicamente.
  • Bares y tiendas a lo largo de la etapa: Si. En Campiello y Porciles. Además de Tineo y Pola de Allade, lógicamente.
  • Tipo de terreno: Alternancia de tramos de carretera (asfalto) con pistas y caminos.
  • Curiosidades: Al poco de pasar el Alto de Piedratecha, punto más alto de la jornada, podemos desviarnos para visitar el Monasterio de Obona, un lugar que merece a pena.

Salíamos de Tineo cuando aún no se había amanecido del todo. Ni un alma en toda la villa que todavía dormía. Alguno de los compañeros también habría agradecido una cama, pues venía de doblete, pero cumplió como un campeón. Mañana fresca que daría paso a un día de calor para ser enero, aunque a partir de mediodía iría levantándose un fuerte y molesto viento. 


Salimos por la calle la Luna para seguir por la calle la Fuente, que hace honor a su nombre.


Dejamos atrás la Fuente de San Juan y desde un poco más allá tenemos una guapa vista de Tineo, con los cielos naranjas del amanecer. 


Un poco más allá tenemos un curioso jeroglífico. Nos llevó un rato descifrarlo. Ahí os lo dejo, para que os entretengáis. Contiene un mensaje al peregrino.


Guapas casas de camino


Transitamos de momento por un ancho camino que discurre por encima de la AS-217 y que va a ir ganando altura, poco a poco pero de forma constante, hacia el Alto de la Guardia.


El sol de enero, muy bajo, iluminaba las amplias fincas de Tineo, suavizando el paisaje e alargando las sombras.



Llamativos cierres de fincas con grandes llávanas que muestran las marcas del camino, las flechas amarillas y los mensajes de algunos peregrinos.


Al trasponer el Alto de Guardia, punto más alto de la jornada, damos vista a la vertiente contraria. Si hasta ahora subíamos por la cara sur de las sierras de Tineo, que vierten al Narcea, pasábamos a cara norte, que vierten hacia el Esva. Vemos ya el pueblo de Obona y al fondo la silueta del Mulleiroso. 


Iniciamos el descenso hacia el Alto de Piedratecha, donde saldremos a la carretera AS-350 que seguiremos durante un corto tramo para tomar después por un nuevo camino a la izquierda de la misma.


Bajando hacia Obona el camino alcanza un cruce en el que tomaremos a la izquierda, pero está indicado a la derecha la proximidad del Monasterio de Obona y no nos resistimos a perder la media hora que puede llevarnos visitarlo. 


El Monasterio de Santa María de Obona era un monasterio benedictino construido en el siglo XIII, aunque lo que podemos ver hoy es mayormente del siglo XVIII. Actualmente está en ruinas, si bien parte del mismo está en proceso de rehabilitación por una escuela taller. Con todo, merece la pena visitarse. Podemos acceder al claustro y alguna de las dependencias, que permanecen abiertas.



Tras la más que interesante visita seguimos ruta. Obona se queda atrás, con el monasterio a la derecha de la foto.


Pasamos por Villaluz, donde charlamos con un parroquiano que nos sella la credencial y lleva un exhaustivo registro del número de peregrinos que pasan frente a su casa. Nos confirmó que éramos los primeros peregrinos de la jornada y, de hecho, no veremos a ningún otro en todo el día. Al frente, la sierra del Mulleiroso.


Desde Villaluz toca un tramo largo de asfalto. Primero hasta Campiello, donde pararíamos a tomar un café y también sellamos la credencial. Hay albergue, por si hiciera falta. Después seguimos hasta la Ermita de la Magdalena de El Freno. Poco más allá podremos dejar el asfalto y tomar el camino que discurre a la izquierda de la carretera.


Poco a poco nos acercamos a Borres.


Borres

Buen pueblo Borres, donde visitamos la iglesia de Santa María. En Borres también hay albergue. Es un punto a tener en cuenta si vamos a hacer el camino por los Hospitales, pues es el último albergue hasta Berducedo.


Desde Borres toca subir y luego bajar a Samblismo, donde cruzamos la carretera. Antes habremos dejado el cruce con la senda que asciende para seguir por la variante de Hospitales. El cruce está bien marcado y lo visitaríamos unos meses más tarde cuando recorrimos la variante de los Hospitales.



Aunque el día era soleado, soplaba mucho aire y buscábamos un sitio un poco a resguardo donde parar a comer. Al final lo haríamos junto a la fuente de La Mortera.


Desde La Mortera el camino va a cruzar dos colladas en su aproximación a Pola de Allande, la del Alto de Porciles y la del Alto de Lavadoira. Por medio, cruzaremos varias veces la carretera y habrá que perder metros para cruzar varias vaguadas en las que hay pequeños puentes.



Iglesia de San Roque

Tras cruzar el río Porciles queda un último repecho hasta ganar el Alto de Lavadoira, el último de la etapa.



Al fondo del todo, lo que vemos es el Courio y la Sierra de Begega, encima de Belmonte de Miranda.


En el Alto de Lavadoira dejamos atrás el concejo de Tineo para entrar en el de Allande. También dejamos definitivamente la carretera para iniciar el largo descenso a Pola de Allande por un buen camino que arranca a la izquierda de la misma, justo en el alto.


El camino desciende primero hasta el pueblo de Ferroy, un núcleo guapo, para seguir después hasta el fondo del valle y entrar en Pola. Al fondo, a la izquierda, la llamativa y afilada cumbre que se ve es el Caniechas.


Por fin entrábamos en Pola de Allande. Ya habíamos quedado con el taxista en la Cafetería Lozano, donde tomaríamos la cerveza de rigor mientras esperábamos por él.


Y por supuesto, tocaba sacarse la foto con el "megamojón" de los primeros 100 km recorridos en nuestro camino hacia Santiago de Compostela. Esto empezaba a tomar forma.



Por cierto que se nos olvidó sellar en la cafetería, así que no "cerramos" la etapa. Se quedaba para el siguiente día. Regresamos a Tineo en taxi (30€) y luego para casa.


Un saludo
Cienfuegos

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