Allá por la primavera habíamos acabado el Camino Primitivo con la última etapa entre O Pedrouzo y Santiago de Compostela. En nuestro particular peregrinaje habíamos cruzado el puerto del Palo en febrero, habitualmente el mes más frío. Precisamente por eso, cuando planteamos el paso desde Tineo a Berducedo optamos por ir por Pola de Allande en vez de por la, más solitaria y expuesta al viento y el frío, variante de los Hospitales. Sin embargo, se nos apetecía conocer también este tramo, por lo que ya en el mes de noviembre volveríamos a Allande para realizar esta etapa entre Samblismo y el Alto del Palo, con posterior descenso a Pola de Allande.
- Punto de Inicio/Punto de Fin: Samblismo/Pola de Allande
- Hora de inicio: 8:53 horas
- Hora de finalización: 16:27 horas
- Tiempo total invertido: 7:34 horas
- Distancia total: 23 Km
- Desnivel acumulado positivo: 907 m
- Desnivel acumulado negativo: 1.091 m
- Velocidad media en la etapa: 3,05 Km/hora
- Velocidad media en movimiento: 3,64 Km/hora
- Albergues entre la salida y la llegada: No. Una vez se deja atrás Borres ya no hay más albergues hasta alcanzar la localidad de Berducedo, donde también la oferta es limitada.
- Bares y tiendas a lo largo de la etapa: No. Entre Borres y Berducedo no hay bares ni tiendas.
- Tipo de terreno: Principalmente sendas y caminos con firme de tierra, donde puede abundar el barro.
- Curiosidades: La Variante de los Hospitales es la etapa más solitaria de todo el camino pues entre Borres y Berducedo no hay tiendas, bares ni albergues. Por contra nos ofrece la esencia misma del Camino, paisaje y soledad en estado puro.
Volvíamos a Pola de Allande, donde aparcamos y donde aprovechamos para tomar un café, sabedores de que no íbamos a tener otra oportunidad en todo el día. Después, avisamos al taxista - por cierto que era el mismo que nos había trasladado en las etapas 4 y 5 y se acordaba de nosotros - y nos desplazamos a Samblismo, de donde saldríamos.
También podíamos haber salido de Borres. Tanto da, pues incluso no hay grandes diferencias en cuanto a distancia. Desde la carretera, se sube por entre las casas del pequeño núcleo siguiendo a la inversa las marcas del Camino hasta pasar el albergue de Samblismo para alcanzar poco después un cruce donde se ve indicada ya la desviación para la Variante de los Hospitales.
Subimos por entre unas fincas con la vista del Mulleiroso al norte, pico que nos iba a acompañar durante buena parte de la jornada.
Se pierden luego unos metros hacia las casas de la parte alta de La Mortera. Ya no habrá más pueblos hasta Montefurao si vamos a Berducedo o hasta Pola de Allande en nuestro caso.
Paramos unos instantes a visitar la capilla de San Pascual Baylon, de los siglos XVI-XVII.
Vamos ganando altura y vemos las casas de Colinas de Abajo por donde pasa la variante que va a Pola de Allande. Al fondo, a la izquierda, la Sierra de Peña Manteca y más atrás aún las montañas de la zona alta de Somiedo, ya en plena cordillera.
La pista asciende de forma cómoda pero constante, dirigiéndose hacia un primer collado, al sur del Pico Caborno.
Nueva vista sobre Colinas y al fondo la Sierra de Peña Manteca.
Alcanzamos este primer collado y ya vemos parte de la Sierra de los Hospitales que vamos a ir recorriendo. Sierra muy pelada, sin apenas árboles y que resulta inclemente los días de viento y lluvia.
Precisamente por eso, a lo largo de esta sierra existían varios albergues de peregrinos, pequeños refugios donde poder guarecerse. Hoy solo quedan las ruinas de los mismos. De hecho en el siguiente collado alcanzamos los restos del primero de ellos, el de Paradiella, poco más que un montón de piedras comidas por la maleza.
A la derecha nos acompaña en todo momento la vista del Pico Mulleiroso.
Desde el hospital de Paradiella el camino asciende en un duro repecho.
Tan solo algún pequeño grupo de pinos rompe la monotonía de las peladas laderas de esta sierra.
La senda gana con dureza una especie de hombro en el que gira a la izquierda, para continuar en llano bordeando una primera cota para ganar la ladera sur de la sierra, pero yo llevo a mis compañeros primero unos metros a la derecha, en cara norte, donde se asienta una pequeña laguna con vistas al Mulleiroso. Un rincón guapo.
Después volvemos a la traza del camino que en apenas unos cientos de metros alcanza un segundo hospital, el de Fonfaraón, el mejor conservado de todos. Es una pena que no se adecente un mínimo, pues conserva la techumbre y podría servir de refugio en caso necesario, pero carece de puertas por lo que se mete el ganado, llenándolo de barro y boñigas. Pasa lo mismo con la fuente que hay solo unos metros más allá, donde es imposible llenar una cantimplora.
Es justo a la altura del hospital cuando lio a mis compañeros para saltarnos un corto tramo del Camino y hacer una variante ganando la cima del Alto de los Hospitales o Pico Cimero, una cumbre modesta que se alcanza en solo unos minutos, pero que ofrece unas preciosas vistas del entorno. Una pena que no gozáramos de mejor día. Al norte se vislumbra el Mulleiroso y al sur el Panchón, techo de Allande.
También se ve perfectamente lo que nos queda de sierra hasta el Alto de la Marta, por donde pasa la carretera que se ve a la izquierda.
Abandonamos esta cumbre que yo visitaba por tercera vez y bajamos por entre unos muros que no se muy bien si son trincheras, cierres de ganado o qué. Al fondo a la izquierda, el Panchón y a su derecha el Alto del Palo, a donde tendremos que llegar.
Cortamos ladera abajo para salir nuevamente a la traza del Camino.
Pasamos poco después junto a los restos del tercer hospital, el de Valparaiso.
Bajamos después hacia la laguna de La Marta. Allí un panel nos explica que esta laguna, como todas las que se forman en los numerosos collados de la zona, tienen su origen en la minería de oro de época romana y eran, en realidad, balsas de almacenamiento de agua para el método extractivo del ruina montium, con el que literalmente se reventaba la montaña en la que quedaban enormes cicatrices y se depositaba el material en zonas bajas donde se cribaba extrayendo el preciado metal.
Desde el puerto ascendemos ahora siguiendo el cordal de la Sierra del Palo y pasando bajo el refugio de la Casilla, hasta el que no nos acercamos.
Antes de llegar al Alto del Palo debemos ir atentos ya que el camino se aproxima al borde de la sierra. Si nos acercamos allí, veremos algo sorprendente. Una inmensa cárcava pero que tiene poco de natural. Es lo que queda del ruina montium que antes comentaba. Restos de minería aurífera de época romana.
Seguimos bajando ya hacia el alto del puerto del Palo.
En el alto del puerto enlazamos con el camino de la variante de Pola de Allande. Esto ya era terreno conocido. Desde aquí el Camino desciende primero hacia el casi deshabitado pueblo de Montefurao, para seguir luego por Lago hacia Berducedo, en lo que sería el final de etapa, aunque no era ese nuestro destino. De momento pararíamos a comer aprovechando una solitaria mesa que hay justo en lo alto del puerto.
Y después de comer pues tocaba regresar a Pola de Allande y lo haríamos siguiendo el Camino en sentido inverso, por lo que bajamos desde el Alto del Palo por la senda que nos lleva primero a cruzar la carretera, mientras vemos al frente la Sierra de Hospitales que acabamos de recorrer.
Cruzamos la carretera y nos internamos en el precioso bosque que cubre todo el valle del río Nisón junto al que vamos a ir descendiendo.
Recordábamos lo mucho que nos había gustado cuando subimos por aquí durante la cuarta etapa del Camino Primitivo. En el descenso tampoco nos va a defraudar.
Y pese a lo adelantado del año, aún quedaba otoño en el fondo del valle, con los robledales teñidos de rojos.
Pasamos por entre las casas de La Reigada y seguimos bajando valle abajo.
Con todo también comentábamos que se nos había hecho más corto el día que ascendimos este valle, que en esta ocasión en la que lo descendimos.
Pero por fin volvíamos a Pola de Allande, donde teníamos el coche esperando. Curiosamente no habíamos visto a un solo peregrino en todo el día.
Con este bonus track completábamos el Camino Primitivo conociendo, ahora si, todo su recorrido y variantes. Quedábamos emplazados para otro Camino. En principio se habló del Camino del Salvador, aunque como se suele decir, el hombre propone y dios dispone.
Un saludo
Cienfuegos








































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