Quinta etapa del Camino Primitivo, entre Pola de Allande y Berducedo. En mi opinión es la etapa más guapa de todo el camino, si bien resulta dura, pues deberemos ascender el puerto del Palo. El desnivel acumulado pasa de los 900 m y además resulta una etapa muy solitaria pues no hay núcleos habitados entre Pola de Allande y Berducedo. Tan solo Montefurao, que permanece casi deshabitado y Lago, donde lo raro será ver a alguien. No hay bares o albergues en todo el recorrido, salvo que nos acerquemos hasta Peñaseita, aspecto que conviene tener en cuenta.
- Punto de Inicio/Punto de Fin: Pola de Allande/Berducedo
- Hora de inicio: 8:57 horas
- Hora de finalización: 15:37 horas
- Tiempo total invertido: 6:40 horas
- Distancia total: 19 Km
- Desnivel acumulado positivo: 923 m
- Desnivel acumulado negativo: 548 m
- Velocidad media en la etapa: 2,83 Km/hora
- Velocidad media en movimiento: 3,59 Hm/hora
- Albergues entre la salida y la llegada: Si, pero alejándose un tanto del camino, en Peñaseita. Aparte, en Pola de Allade y Berducedo, por supuesto.
- Bares y tiendas a lo largo de la etapa: No, solo el bar de Peñaseita, alejándose del camino. Aparte, en Pola de Allade y Berducedo, por supuesto.
- Tipo de terreno: Prácticamente toda la etapa se hace por caminos.
- Curiosidades: En Lago podemos visitar el Tejo de la Lago, junto a su iglesia, declarado Monumento Natural. También merece la pena el pueblo de Montefurao.
Salíamos de Pola de Allande en una mañana de febrero muy fría y metida en nieblas, tras haber parado a tomar un café previamente en la Cafetería Lozano, donde terminamos la etapa anterior y donde aprovechamos para sellar la credencial, ya que en esta etapa no habrá demasiadas ocasiones de hacerlo.
De momento toca recorrer un primer tramo por la la carretera del puerto del Palo. Como 1,5 Km más o menos. Por suerte a aquellas horas no había ni tráfico.
Después la dejamos para bajar por una senda a la izquierda de la carretera. Por ella vamos a cercarnos a las casas de El Mazo.
Desde El Mazo seguimos valle arriba por una estrecha carretera que sigue hacia las casas inferiores de Peñaseita. Desde éstas podríamos subir hasta la carretera general, donde tenemos bar y albergue, pero era pronto para una parada, así que seguimos.
Vamos a ir subiendo en todo momento a orillas del río Nisón, que bajaba con buen caudal.
La niebla se cerraba en el fondo del valle y el frío era intenso.
Una vez dejemos atrás las casas de Peñaseita, la estrecha carretera da paso a un precioso camino que sube por medio de un bosque mixto, con robles, madroños, fresnos, acebos o avellanos.
En la zona alta ya daba el sol y teníamos ganas de salir a él.
Y por fin lo hacíamos. La falta de hoja en los árboles ayudaba a que el sol entrara hasta el camino, en el fondo del valle. En verano esta parte de la etapa tiene que ser muy fresca, a la sombra y cerca del río.
Las nieblas quedaban en el fondo del valle a menor cota. Nosotros poco a poco íbamos ganando altura.
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| Río Nisón |
Las últimas casas hasta Montefurao son las del pequeño núcleo de A Reigada, donde por cierto había gente trabajando en las fincas.
Ya en la zona alta tendremos que cruzar un par de veces el río Nisón, pero tranquilos, que hay puente.
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| Sin duda el camino es una maravilla |
La senda acaba por desembocar en la carretera del puerto del Palo. Apenas si la tocaremos más que para cruzarla, pues enseguida continúa ascendiendo por encima de ella.
A pie de carretera - pero sobre todo al sol, que ya empezaba a calentar, y antes de afrontar el último y duro repecho para coronar el puerto que ya se intuía al fondo de la foto - hicimos una parada para tomar un café. Marcos se había traído un termo y bien que se lo agradecimos.
La última parte supone el trecho más duro de ascenso, donde más pendiente presenta la senda. La carretera abajo y al fondo la Sierra de los Hospitales, por donde pasa la variante que conoceríamos unos meses más tarde.
Por fin alcanzábamos el alto del Puerto del Palo. La verdad es que es uno de esos puntos del Camino Primitivo que impresionan y resultan emocionantes de alcanzar. No solo por el esfuerzo de llegar hasta allí. De repente se abren las vistas hacia el occidente, con incontables sierras. Es un cambio de vertiente. Atrás dejamos el Nalón para empezar a bajar hacia la cuenca del Navia. Las pequeñas lagunas que podemos ver en esta zona son en realidad antiguos depósitos, restos de minería aurífera de época romana.
Allí nos encontramos con una solitaria peregrina disfrutando de las vistas. A decir verdad, la primera puramente peregrina que habíamos visto en todo el Camino desde Oviedo.
Tras un rato contemplativo, iniciamos el descenso. La primera parte es muy pendiente y presenta mucho grijo por lo que hay que poner cuidado, sobre todo si se fuera con una mochila grande.
El camino recorre la Sierra del Palo justo por la cumbrera, cerca, pero a la vez fuera de la carretera.
Bajamos hacia Montefurao que ya vemos al fondo. Pueblo casi deshabitado, pues solo parece vivir una persona, pero que nos pareció una preciosidad.
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| Montefurao |
Junto a la ermita de Santiago paramos a quitar ropa. La verdad es que tras la fría mañana, el día se había vuelto incluso caluroso y los que íbamos de manga larga, envidiaríamos a los previsores de manga corta.
Al fondo se aprecia el corte de la Fana da Freita, más restos de minería de oro de época romana. Justo sobre el extremo superior de esa corta pasa la variante de Hospitales.
Desde Montefurao hay que superar un repecho para luego bajar hacia el collado del Couso.
Seguimos después hasta el núcleo de Lago. A la entrada del mismo está la iglesia junto a la que vamos a parar a comer. Allí también se localiza el Tejo de Lago, impresionante ejemplar de tejo declarado Monumento Natural. Allí también nos alcanzaría la solitaria peregrina que habíamos visto el el Palo. Es extranjera y nos pregunta si falta mucho para A Mesa. Le decimos que nosotros nos quedamos en Berducedo, pero que hasta A Mesa serán unos 5 km más que a Berducedo.
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| Lago |
Desde Lago el camino sigue casi paralelo a la carretera, pero siempre apartado de ella. El alto del Palo ya quedaba muy atrás, la amplia collada en el centro de la foto.
En la última parte la senda corta por entre unos pinares, en un tramo que también resulta guapo.
Al fondo la Sierra de Carondio, con sus eólicos.
Por fin, desde el collado del Couso, descendemos ya hacia Berducedo. El albergue municipal está a la entrada. Nuestra compañera peregrina se quedaría finalmente aquí. Se ve que se le hizo largo seguir hasta A Mesa. Nosotros, tras visitar la iglesia, nos acercaríamos hasta el bar para tomar una cerveza mientras esperábamos por el taxista.
El taxi, el mismo taxista de la etapa anterior, nos devolvería a Pola de Allande (25€) donde haríamos el cambio de ropa y después, para casa.
Un saludo
Cienfuegos







































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