30 noviembre 2025

Camino Primitivo. Etapa 6: Berducedo - Grandas de Salime

Sexta etapa de Camino Primitivo. En nuestro caso sería la última que haríamos en días sueltos. Las distancias hasta Grandas de Salime se alargan y desde aquí seguiremos en fines de semana. Etapa corta en distancia pero con un gran desnivel negativo que se habrá de notar en las piernas. Etapa con bastante asfalto, ya que no queda otra para subir desde la presa hacia Grandas. Como alternativa original se puede intentar cruzar el embalse en barca. En nuestro caso, dada la época, no tuvimos opción.   


DATOS DE LA ETAPA
  • Punto de Inicio/Punto de Fin: Berducedo/Grandas de Salime
  • Hora de inicio: 9:20 horas
  • Hora de finalización: 15:29 horas
  • Tiempo total invertido: 6:08 horas
  • Distancia total: 21 Km
  • Desnivel acumulado positivo: 822 m
  • Desnivel acumulado negativo: 1.163 m
  • Velocidad media en la etapa: 3,45 Km/hora
  • Velocidad media en movimiento: 4,14 Hm/hora
  • Albergues entre la salida y la llegada: Si, en A Mesa y junto a la presa de Salime. Además de en Berducedo y Grandas de Salime, por supuesto.
  • Bares y tiendas a lo largo de la etapa: Si, en A Mesa y después de la presa de Salime, además de en Berducedo y Grandas de Salime, por supuesto.
  • Tipo de terreno: Etapa con mucho asfalto, si bien hay un par de tramos de camino muy guapos. Etapa con mucho desnivel negativo.
  • Curiosidades: El cruce del embalse de Salime suele hacerse caminando por la presa, pero existe la posibilidad de cruzar en barca.

Teníamos idea de haber tomado un café en Berducedo antes de salir, pero coincidimos con un autobús que llegaba justo en aquel momento y no se nos apeteció ni pegarnos en la barra para pedir un café, ni ir en pelotón por la primera parte de la etapa, así que arrancamos directamente. Pasamos por delante de la iglesia y tomamos dirección a A Mesa. 



Salimos por un ancho camino que asciende para cruzar la Sierra de Berducedo que, poco a poco, va quedando bajo nosotros. Comentábamos que a partir de este punto la partida entre teja y pizarra ya se había decantado claramente a favor de esta última.


Alcanzamos la zona alta de la sierra y en la vertiente contraria ya vemos A Mesa, pueblo situado en una collada, bajo la Sierra de Buspol que también habremos de cruzar.


Carondio y Gargalois al fondo

Salimos a una estrecha carretera y la seguimos hasta A Mesa, perteneciente ya al concejo de Grandas de Salime. Allande quedaba atrás. En A Mesa hay albergue y paramos a tomar el café, aunque también allí parecía haber una excursión y poco menos que hubo que sacar tique para conseguirlo. Pero no sin esfuerzo, conseguimos el café y el primer sello del día.


Se sale de A Mesa por una estrecha carretera que, con fuerte pendiente, va a ir subiendo por la ladera de la Sierra de Buspol, mientras disfrutamos de nuevas vistas sobre el Gargalois (izda) y el Carondio (dcha).


Cruzamos el Alto de Buspol y empezamos a bajar por la vertiente contraria, desde donde tenemos la primera vista de Grandas de Salime, muy lejos aún, pero que es nuestro objetivo en esta etapa.


Guapa la ermita de Buspol. Costó tirarle una foto decente porque en esta etapa coincidimos con mucho peregrino - la primera vez que veíamos tanto movimiento - y estaba concurrida. Se ve que marzo ya es mes de peregrinaje.


Dejamos atrás la ermita por un precioso camino que nos lleva a una finca. Allí el camino no está muy bien balizado y resulta confuso ya que hay que bajar unos metros por la propia finca. 


Aunque ya vemos Grandas, para llegar allí hay que bajar primero hasta el embalse de Salime y eso supone perder unos 750 m de desnivel en un descenso que acaba por hacerse duro, y más aún lo tiene que ser en verano, ya que en todo el descenso apenas si hay sombra.



Grandas de Salime al frente. El día no era frío, pero presentaba mucha bruma que hizo que las fotos salieran más bien reguleras. 


Una más a Grandas. Se aprecia bien el desnivel que tenemos que perder y el que luego tendremos que volver a ganar.


Poco a poco vamos bajando. Cerca de la presa se ve lo que queda del viejo poblado de A Paicega, edificado para albergar a los trabajadores durante la construcción de la presa de Salime en los años 50 del siglo pasado.



Por fin en la zona baja el camino se interna en bosque. Como comentaba, tiene que ser un alivio en verano, porque la zona alta está completamente pelada.




Unas últimas cortas y cerradas zetas nos depositan en la carretera, casi a la altura del Mirador Boca de Ballena, curioso nombre para el mirador allí existente y construido a la vez que la propia presa. En él hacemos una pequeña parada para picar algo.



Después seguimos ruta. Toca comerse un buen tramo de asfalto, pero no hay alternativa.. De hecho casi todo el ascenso a Grandas se hará por carretera. 


El río Navia y a la izquierda restos de las instalaciones para la construcción de la presa.


Al poco de cruzar sobre la presa alcanzaremos el hotel restaurante Las Grandas, que puede servir para quedarse o para comer allí. Nosotros seguimos ascendiendo carretera adelante.




Ya a bastante altura la carretera alcanza un cruce con otra que baja hacia el embalse. Si hubiéramos cruzado en barca habríamos subido por ésta. Justo en el cruce hay una mesa con bancos y paramos allí mismo a comer. 


Después de comer seguimos hacia Grandas, ya con ganas de llegar. Por suerte estamos a punto de abandonar el asfalto.


Así es. Poco después del citado cruce una senda gana metros por encima de la carretera. Vamos a ir ya lo que queda de etapa por ella hasta las puertas mismas de Grandas de Salime.



Y la senda resulta de lo más guapo de la jornada. Un precioso camino por medio de un bosque mayormente de roble, aunque también con algo de pino de repoblación. 



Viejas murias que quizás en otros tiempos cerraban fincas. Hoy ya es todo monte.


Por fin entramos en Grandas pasando frente al albergue de peregrinos. Nosotros seguimos hacia el centro, a la búsqueda de un bar donde tomar algo. Había mucho peregrino y las terrazas estaban concurridas, pero dimos con una.



Junto a la iglesia tomaríamos la correspondiente cerveza mientras esperábamos por el taxi que nos habría de devolver a Berducedo (22€). Allí, cambio de ropa, y para casa. La próxima etapa ya sería quedándose a dormir.


Un saludo
Cienfuegos

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