30 noviembre 2025

Camino Primitivo. Etapa 7: Grandas de Salime - A Fonsagrada

Séptima etapa de Camino Primitivo. Es la etapa en la que abandonaremos territorio asturiano para entrar en Galicia. Santiago empieza a verse más cerca pese a lo que aún nos queda. También es la primera en la que dormiremos de camino, en A Fonsagrada, lo que nos da la oportunidad de cenar el pulpo que le da la fama. No deja de ser un aliciente más. Etapa larga, de unos 28 km, pero sobre todo dura por el desnivel que supera los 1.000 m y es que hay que cruzar el puerto del Acebo. De todas formas, lo que nos pasó factura de verdad fue el calor que nos hizo.


DATOS DE LA ETAPA
  • Punto de Inicio/Punto de Fin: Grandas de Salime/A Fonsagrada
  • Hora de inicio: 10:10 horas
  • Hora de finalización: 18:06 horas
  • Tiempo total invertido: 7:56 horas
  • Distancia total: 28 Km
  • Desnivel acumulado positivo: 1.008 m
  • Desnivel acumulado negativo: 614 m
  • Velocidad media en la etapa: 3,48 Km/hora
  • Velocidad media en movimiento: 4,30 Hm/hora
  • Albergues entre la salida y la llegada: Si, hay albergues en Castro, además de Grandas de Salime y A Fonsagrada, por supuesto.
  • Bares y tiendas a lo largo de la etapa: No. Hubo bar en O Acebo, pero parece haber cerrado. Así pues, solo tenemos en Grandas de Salime y A Fonsagrada.
  • Tipo de terreno: Etapa en la que se discurre casi siempre por pistas, si bien hay un par de tramos largos de asfalto.
  • Curiosidades: Parece que lo que nadie cuenta de esta etapa es la dureza de la llegada a A Fonsagrada, ya que se entra "por abajo" y el repecho a superar al final de etapa, con 28km y casi 1.000 de desnivel en las piernas, se le atraganta a cualquiera, como pudimos comprobar.

Ya estábamos en abril y tocaba el primer fin de semana con etapa doble en nuestro particular Camino. Por ello, llevamos el coche a A Fonsagrada y regresamos a Grandas de Salime en taxi (Rocío, 30€). Allí, Nacho y Luis, unos fenómenos ellos, se dieron cuenta de que se habían dejado la comida en nuestro coche, por lo que hubo que buscar una tienda para comprar un par de bocadillos. Fue así como dimos con el Ultramarinos Restredo, sitio espectacular que merece la pena visitarse. Tienen todo lo que pueda necesitar un peregrino en cuanto a comida, funciona como cafetería y además la decoración es preciosa. Un sitio de lo más acogedor, donde no nos resistimos a tomar un café. 


Total, que entre el viaje, el taxi, las compras y el café, cuando nos pusimos en marcha eran las 10 de la mañana. Muy tarde para peregrinar, pero tampoco teníamos prisa. La noche ya la teníamos reservada desde hacía días en el Albergue Cantábrico



Pasamos frente a la capilla del Carmen y con las piernas aún frías toca acometer el primer repecho de la jornada, un duro ascenso hasta el Alto de A Farrapa.


Alternamos caminos y algún tramo corto de carretera. Desde A Farrapa toca un buen tramo bastante llano.



A la salida de Cerexeira hay que tener cuidado. Se va por una pista que sigue de frente, pero hay que dejarla para tomar lo que aparentemente en una senda por el interior de una finca. Estar está indicado, pero hay que fijarse. No fuimos los únicos en equivocarnos aquí. De hecho, es el único punto en todo el Camino donde erramos el rumbo.
 

Pasamos junto a la ermita de la Esperanza y ascendemos a O Castro, un sitio guapo.


Al fondo a la derecha las cumbres que quedan encima del puerto del Pozo de las Mujeres Muertas.


Precioso el camino por el que recorremos este tramo en dirección a Penafonte, de lo más guapo de la jornada. 



Padraira

En medio de este mismo tramo y sola en mitad del bosque se levanta la ermita de San Lázaro. Es un sitio muy recogido y agradable, por lo que hicimos una parada para picar algo.


El camino en esta parte discurre por otro de esos senderos tan espectaculares que nos estaba regalando el Camino casi que en cada etapa.


Por desgracia poco después salimos a la carretera y toca comerse un buen trozo de asfalto hasta alcanzar Penafonte. El día era de mucho calor y agradecimos enormemente la estupenda fuente que hay tras la iglesia.  


El camino pica hacia arriba en todo momento, pues no en vano estamos ascendiendo el Puerto del Acevo. La pendiente no es que sea muy acusada, pero es continua. A lo lejos, y solo después de consultarlo en casa, lo que vemos es nada más y nada menos que el Miravalles. Estamos dando vista a las últimas cumbres de la Cordillera Cantábrica.

Al fondo, las Sierras del Valledor.



Toca superar un collado antes de descender hacia el alto del Acebo. Un poco antes del alto del puerto dejaremos atrás Asturias para entrar en Galicia. Un punto significativo y esto ya no tiene marcha atrás. Al llegar al alto del puerto, vimos que el bar estaba cerrado, aparentemente de manera definitiva por lo que pude ver después. Tampoco teníamos mucha opción de donde parar a comer, así que lo hicimos allí mismo, a la sombra del edificio.


Aún quedaría por superar un último repecho antes de iniciar el descenso hacia Fonfría.


Fonfría hace honor a su nombre y a la entrada del pueblo damos con una buena fuente de frías aguas, donde no dudamos en parar a echar un trago.




Desde Fonfría vamos a seguir en todo momento paralelos a la carretera, si bien fuera de ella, en dirección a A Fonsagrada, que ya se veía en el horizonte.


Ermita de Santa Bárbara, un poco antes de Paradanova, otro sitio chulo y con un par de mesas que pueden servir para comer.


Ya muy cerca de A Fonsagrada, el camino abandona la proximidad de la carretera y desciende a la izquierda de ella, hasta situarse casi bajo las casas mismas del núcleo.


Como no podía ser de otra manera, luego toca subir hasta A Fonsagrada. El entorno es guapo y la cuesta corta, pero se hace dura, muy dura, ya que te pilla al final de la etapa. En nuestro caso el calor no ayudaba. No fuimos los únicos en sufrirla. A un "guiri" que venía haciendo la goma con nosotros en los últimos kilómetros, se le atragantó, la cuesta o la enorme mochila que llevaba, no se, pero le costó un triunfo llegar arriba.


Pero por fin estábamos en A Fonsagrada.


Pasamos por el albergue a dejar las cosas y pegarnos una ducha. Había pocos peregrinos por lo que nos cambiaron la habitación reservada por otra mayor, una de ocho para nosotros cuatro. Todo un detalle. Y luego a celebrarlo tomando unos vinos y un poco de pulpo.


Un saludo
Cienfuegos

No hay comentarios:

Publicar un comentario