30 enero 2026

Camino del Salvador. Etapa 1. León - La Robla

Primera etapa del Camino del Salvador entre León y La Robla. Etapa larga que puede llegar a atragantarse un tanto al ser la primera, y a la que además deberemos añadirle lo que nos lleve salir de León como tal. En mi caso, salía de la propia plaza de la Catedral, lo que ya de por si supone casi 2 km más para llegar al Parador de San Marcos. Etapa muy rompepiernas, ya que aparentemente presenta poco desnivel, pero resulta ser un continuo sube baja. Es una etapa bastante solitaria, pues hasta el primer núcleo hay unos 19 km y hasta el primer bar donde poder beber o comer algo hay unos 22 km. La salida de León merece la pena hacerse por el paseo fluvial junto al río Bernesga, que no solo nos evita asfalto, si no que además presente un entorno mucho más agradecido que la carretera.



DATOS DE LA ETAPA
  • Punto de Inicio/Punto de Fin: León - La Robla
  • Hora de inicio: 7:38 horas
  • Hora de finalización: 15:24 horas
  • Tiempo total invertido: unas 7 y 3/4 horas
  • Distancia total: 29,5 Km
  • Desnivel acumulado positivo: 379 m
  • Desnivel acumulado negativo: 268 m
  • Velocidad media en la etapa: 3,98 Km/hora
  • Velocidad media en movimiento: 4,63 Hm/hora
  • Albergues entre la salida y la llegada: Si, uno en Cabanillas.
  • Bares y tiendas a lo largo de la etapa: Tiendas, no. Bares, una vez dejemos atrás Carbajal de la Legua, tan solo en La Seca, pero podría estar cerrado, como fue mi caso.
  • Tipo de terreno: Etapa por caminos de tierra hasta Cabanillas. Luego predomina el asfalto con algún tramo de pista.
  • Curiosidades: Si salimos temprano, conviene desayunar en el centro de León, pues saliendo de él podríamos tener problemas para dar con un bar abierto. 

Me levanté temprano, a eso de las 7, pero ya había bastante movimiento de gente en las zonas comunes del hostel. En su mayoría peregrinos que se preparaban para una nueva etapa del Camino Francés. A aquellas horas la catedral no estaba iluminada, así que os dejo una foto de la noche anterior.


Me equivoqué en la salida ya que tiré directamente para el Parador de San Marcos en vez de buscar algún sitio para desayunar por el centro. Una vez me alejé de él, no encontré ningún bar abierto. Era lunes festivo y estaban todo cerrados. Cerca del Parador di de casualidad con una panadería abierta donde pude comprar pan y tras charlar un rato con el panadero y su mujer, me indicaron donde podía desayunar, además de regalarme una pasta para el camino. Gente maja la de la Confitería Alonso.


Por fin, tras desayunar una tostada con un café con leche en un bar frente al Parador de San Marcos (5€), tomaba por el Camino del Salvador. El Camino Francés pasa frente al Parador para cruzar el río Bernesga, pero el del Salvador bordea por la derecha el parador sin llegar a cruzar el río. Allí vería la primera señal del Camino del Salvador.


En otros tiempos lo suyo sería salir de León por la Avenida los Peregrinos para luego incorporarse a la LE-5504 hacia Carbajal de la Legua, pero hoy el paseo fluvial que discurre por la margen izquierda del Bernesga es, a mi modo de ver, una opción más guapa e interesante.



Además, nos ahorra asfalto al discurrir durante largos tramos por pistas de tierra. No resulta buena, en cambio, si queremos desayunar en algún bar de Carbajal de la Legua, ya que literalmente nos saltaremos el núcleo.


Exprimo el paseo fluvial al máximo y lo sigo hasta un punto donde ya no me queda más remedio que salirme a la carretera, pero lo hago ya casi a la salida de Carbajal de la Legua. Dejando atrás las últimas casas, el asfalto da paso a una ancha pista terrosa por la que sigue el Camino del Salvador, iniciando un primer ascenso hacia el Alto del Valle de Carbajal. 


Atrás se queda Carbajal de la Legua



En el alto hago una primera parada aprovechando un banco a la sombra, aunque de momento el calor no me agobia. Más bien al contrario. El día amanecía con una mañana fresca y encapotada, con una luz mortecina horrible para las fotos.


Buenas vistas sobre la vega del Bernesga salpicada de pueblos, como Lorenzana.


Desciendo a cruzar el arroyo de Valdecastro


Y sigo un buen tramo por medio de un bosque de rebollo, donde abundan las moscas. Pesadas como ellas solas.



Toca después subir nuevamente, al Alto las Tiernas, seguramente el repecho más duro de la jornada. Las vistas se abren hacia el Fontañán, a la derecha.


Otro banco de camino con vistas sobre el Bernesga. En este tramo veremos varios buzones donde la gente deja mensajes o las puñeteras pegatinas que tanto me cargan. Yo soy más bien de los de no dejar nada, ni basura.


Desde el Alto las Tiernas inicio un prolongado descenso hacia el primer pueblo de la jornada, Cabanillas.



En Cabanillas doy un paseo para visitar la capilla, la iglesia de San Salvador y su albergue, que parecía estar cerrado. No hay bar en el pueblo, así que toca seguir a La Seca.




Apenas salgamos de Cabanillas, dejaremos el asfalto para seguir por otra pista de tierra.


Alcanzo La Seca. El pueblo está en la margen derecha del Bernesga y se entra a él por un puente donde una vecina había dejado una caja con manzanas y ciruelas para los peregrinos. El bar está al final del pueblo, pero cuando iba hacia él un par de parroquianos, que me adivinaron las intenciones, me avisaron de que estaba cerrado. Pues nada, a falta de cerveza, una manzana de la amable vecina con la que charlo un rato. 


Nuevas vistas sobre el Fontañán.



La mala suerte que tuve en La Seca no la tendré en el siguiente núcleo, Cascantes. Y es que aquí no hay bar, pero coincido con una fiesta y en una pequeña plaza hay una barra y un DJ pinchando música. No me lo pienso mucho y me uno a la fiesta parando a tomar un botellín con un pincho de tortilla. 


Salgo de Cascantes por la carretera. Otra vecina me había ofrecido unos tomates cherry, pero no iba a tener mucha oportunidad de comerlos y decliné amablemente la invitación. Gente maja en el camino.


Por cierto que a la salida de Cascantes podemos elegir entre ir por la margen derecha del Bernesga, por pista de tierra, pero con un trayecto más largo, o seguir la carretera, de asfalto pero más corto. Yo opté por la carretera, ya que la otra opción me sacaría en el extremo norte de La Robla y tendría que desandar después un tramo. Vale bien si vais directos al albergue.


Una pista me saca de la carretera ya cerca de La Robla para acercarme a la Ermita de la Celada. El edificio es guapo, pero está en un sitio sencillamente horrible, encajada entre la carretera y las vías del tren y cosida a cables de líneas de alta tensión por encima. Una pena. Con todo, el día por fin había despejado y La Robla estaba a un paso, así que paré a comer allí mismo.


Como anécdota os cuento que al ir en AVE a León, la mochila pasó un control de metales donde "cantó" la navaja que llevaba. Una navaja de Taramundi con 6,5 cm de hoja que llevaba conmigo unos 20 años. No pasó el control. Tuve que deshacerme de ella en la estación, es decir, tirarla a la basura. El cabreo fue de los buenos. Ya en León compré la típica navaja de "Recuerdo de León", pero no es lo mismo, que queréis que os diga. Lo peor es que de haber ido a León en ALSA podía haber llevado una katana conmigo, pero en el AVE una navaja de 6,5 cm de hoja parece ser que es un peligro. 


La Robla estaba ya a un paso. Cruce las vías del tren por la pasarela y entré en el núcleo donde me acerqué a la iglesia, bastante anodina, todo sea dicho.



Y con las mismas para la pensión. Tenía buenas referencias del albergue de La Robla, pero las dos noches siguientes las pasaría en albergue, por lo que opté por una pensión para descansar a gusto. La Pensión Mundo no es la mejor del mundo y la habitación necesitaba una buena reforma, pero me ofrecía todo lo necesario, estaba muy bien de precio (22,5€) y me trataron de maravilla, tanto que acabaría cenando en el bar donde había un gran ambiente, ya que ponían un partido de futbol de la Cultural Leonesa. Una estupenda hamburguesa con un par de cervezas y un café (15,5€) y después, para la cama.


Un saludo
Cienfuegos

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