30 enero 2026

Camino del Salvador. Etapa 3: Poladura de la Tercia - Llanos de Somerón

Tercera etapa del Camino del Salvador. Es, sin duda, la etapa más espectacular por los paisajes que vamos a atravesar. También es la etapa más dura, pese a no ser muy larga, ya que se transita en todo momento por senderos de montaña o pistas de tierra. Es una etapa solitaria, alejada de núcleos, que puede resultar muy fría dada la altura a la que se cruza el puerto y en la que hay que tener cuidado si hubiera niebla. Por contra, las vistas y paisajes compensan con creces el esfuerzo. En esta etapa, debemos decidir si vamos por Pajares o seguimos directos a Llanos de Somerón. 


DATOS DE LA ETAPA
  • Punto de Inicio/Punto de Fin: Poladura de la Tercia - Llanos de Somerón
  • Hora de inicio: 8:32 horas
  • Hora de finalización: 14:26 horas
  • Tiempo total invertido: casi 6 horas
  • Distancia total: 19,5 Km
  • Desnivel acumulado positivo: 741 m
  • Desnivel acumulado negativo: 1.103 m
  • Velocidad media en la etapa: 3,28 Km/hora
  • Velocidad media en movimiento: 3,56 Hm/hora
  • Albergues entre la salida y la llegada: No, salvo que nos desviemos a Pajares.
  • Bares y tiendas a lo largo de la etapa: Tiendas, no. Tan solo el Parador de Pajares, si tenemos la suerte de pillarlo abierto.
  • Tipo de terreno: Senderos de montaña y pistas de tierra. En la zona más alta podría haber que poner especial cuidado en caso de niebla.
  • Curiosidades: El cruce de la Cordillera es el tramo más guapo y espectacular del Camino. Si además os amanece ya en camino, sin duda será una etapa de las de enmarcar.

No había pasado buena noche, ya que hubo bastante movimiento en el albergue, pero era lo que tocaba. En Poladura de la Tercia no hay opción alguna para desayunar, por lo que hay que preverlo. En mi caso había comprado algo el día antes en Pola de Gordón. Una pieza de fruta, un trozo de bizcocho y un té deberían bastar hasta llegar al Parador de Pajares, donde esperaba poder tomar un café. Me tomé el desayuno con calma y tras preparar la mochila salí el penúltimo del albergue.


Mañana muy fría. Alguien comentó que 4 grados, no se, pero frío si que hacía. Apenas dejemos atrás el pueblo, la senda empieza a ganar altura sobre el fondo del valle. Salíamos con las primeras luces y el amanecer nos pilló subiendo, regalándonos una de esas vistas de las de recordar, con el sol saliendo por detrás del Fontún.


El sol empezaba a dar en las cimas y coloreaba el paisaje. Yo ya había alcanzado a parte de los compañeros e íbamos haciendo un poco la goma mientras subíamos hacia el Alto de los Romeos.


Peña Muezca y a la derecha las Tres Marías. Buenos recuerdos de esas cumbres, cuya ascenso también están en el blog.


La senda gira para cruzar la collada los Eros y alcanzar después el Alto los Romeros, donde destaca una cruz (círculo).


Las Tres Marías al fondo a la izquierda.


Gano el Alto los Romeos, donde ya están las danesas. Allí haremos una parada para tirarnos unas fotos unos a otros.


Una más a Peña Muezca con el embalse de Casares asomando a su izquierda.


Y unas fotos con el poste que marca el Alto de los Romeos.



Al rato seguimos ruta, subiendo ahora hacia el Alto del Coito. 


En el Alto del Coito cambiamos de vertiente para dar vista a la cabecera del Bernesga, al puerto de Pajares, con la cumbre del Cellón al fondo a la izquierda,


Al fondo la zona de las cumbres del Bolero o el Estorbín.


A lo largo del itinerario podremos ver de tanto en tanto unas curiosas piezas adosadas a postes o árboles. Hacen mención a la primera marcha artillera efectuada en 2022, que recoge la tradición de la Artillería Española de rendir homenaje a su patrona, Santa Bárbara, con una peregrinación por el Camino del Salvador hasta el Santuario de Santa María de Bendueños, en Lena, Asturias.


A poco que nos alejemos del collado ya veremos en el fondo del valle el pueblo de Busdongo.



Al traspasar un nuevo collado lo que vemos es Arbas del Puerto en la carretera que sube al puerto de Pajares, bajo la mole del Pico Cellón.



Iniciamos el descenso ahora por pista, primero hacia la majada de las Caballetas. En este tramo íbamos juntos Fernando, el brasileño, Miguel y yo, con ganas ya de tomar un café en el Parador de Pajares.


Aunque en vez de bajar directos al puerto, dejaremos la pista para tomar por un sendero, un tanto tomado de maleza que se dirige en primer lugar a Arbas del Puerto, pues queríamos visitar la colegiata que tuve su origen precisamente como hospital de peregrinos hacia el año 1116.


Nos acercamos a la colegiata de Santa  María de Arbas pero estaba cerrada y tampoco hay mucho más que ver ni hacer allí. De hecho parece estar cerrada de forma permanente. Nos dejó un tanto fríos, ya que además ahora tocaba subir hasta el alto del puerto por la carretera nacional, que no deja de ser un poco coñazo.


Total, que nada, para el Parador de Pajares a tomar un café, alguno incluso esperaba desayunar allí, pues venía en ayunas. La sorpresa fue que nos lo encontramos cerrado por vacaciones. Ni desayuno, ni café, ni nada de nada. Con un palmo de narices nos quedamos. Nos sentamos en un banco de piedra al sol, a picar algo de lo que llevábamos en la mochila, mientras iban llegando algunos compañeros que se llevaban igual desilusión.


Al poco yo sigo. Les digo a mis compañeros que quiero ir poco a poco, porque no quiero forzar el pie donde tengo la rozadura. Casi desde el puerto hay que ganar unos metros hasta la base de un molino eólico. El trazado lo que busca es evitar tener que bajar por la carretera en un tramo en donde no cuenta con arcén y podría resultar peligroso.


Casi al pie del molino arranca una valleja que desciende hacia la carretera. Aquí dejamos atrás León para entrar en Asturias, que nos recibe con una preciosa vista del Macizo de las Ubiñas.


Bajo por aquella corta canal hasta la carretera, que hay que cruzar, para seguir después por una buena pista.


Otro tramo precioso este, disfrutando de las vistas sobre los hayedos de Valgrande y las cumbres del Macizo de las Ubiñas. Vamos a llegar así a un primer cruce en el que un ramal sale a la derecha, para dirigirse al pueblo de Pajares. Mi idea en cambio era alcanzar directamente Llanos de Somerón, por lo que continúo bajando por la pista.



Por momentos el camino se interna en los hayedos que recubren gran parte del valle. de Valgrande.


Más abajo cruzaremos otra pista. Es la llamada pista del Ruchu. Allí haya un cartel que indica a la derecha "bar". Lo hay, pero en Pajares. Vamos, que es una señalización un tanto engañosa, ya que no queda ni cerca, ni de camino. Al frente lo que vemos es la traza de la Autovía del Huerna. 


Paso entre las cabañas de las Panizaliegas. En toda esta parte hay varias fuentes, que pueden venir muy bien en los días de verano.


Por fin alcanzo la parte baja del valle. Allí la pista gira a la derecha y ya con menor pendiente se dirige a San Miguel del Río.


Entro en San Miguel del Río y me siento a hablar por teléfono en un banco a la sombra del tejo que hay frente a la capilla. Allí me encuentran Fernando y Miguel que ya no contaban con alcanzarme. Haré con ellos el resto de la etapa.


Salimos de San Miguel por la carretera para luego subir por la que se dirige a Santa Marina, pasando frente a su capilla.


Cruzamos el pueblo y tomamos un buen y ancho camino que nos va a llevar sin pérdida posible a Llanos de Somerón. Este tramo ya lo conocía de cuando visitamos la cumbre del Curuchu Braña, que tenéis en el blog.



De camino, podíamos haber llenado una bolsa de fruta.


Es un tramo largo, pero que se hace bien, pues apenas tiene pendiente. Por fin salimos del bosque y ya vemos las casas de Chanos, es decir, Llanos de Somerón.


Vamos recorriendo la cabecera del valle de Pajares, con el Cellón al otro lado del mismo.


Entramos en Chanos, pasando frente a su iglesia.


Y directos para el albergue, donde ya teníamos reserva, ya que es necesario hacerla con un par de días de antelación. Era temprano y comeríamos allí mismo, en la terraza. Yo mi propia comida, pues contaba con haberlo hecho de camino. Fernando y Miguel pidieron algo de embutido en el bar. Comimos tranquilamente, en animada charla sobre los vermuts a los que tan aficionado era Fernando. 


Y después a disfrutar de las espectaculares instalaciones del Albergue el Cascoxu. Una buena ducha, airear ropa y calzado en el porche del albergue, descansar en las cómodas literas y por supuesto tomarse un par de cervezas en el bar, antes de la cena. 


Y de la cena, ¿qué os puedo decir?, que fue aún más pantagruélica que la de la noche anterior. Nos trataron de maravilla y la comida estaba buenísima. Ensalada, puré de calabaza, cocido de alubias, tarta de queso y un chupito, por 14€.  



Cenamos juntos Miguel, Fernando, Margueite y su amiga y Jorge. Un buen rato de animada charla que alargamos un poco tras cenar, gracias al chupito. Y luego, ,para la cama, que al menos en mi caso, al día siguiente me esperaba una etapa larga. 




Un saludo
Cienfuegos

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