lunes, 25 de marzo de 2019

Ruta del Valle Invisible

Primer fin de semana en mucho tiempo que la cría no tenía exámenes a la vista y además la previsión del tiempo era excelente, así que aprovecharíamos para arrimar hasta San Roque del Acebal, en Llanes, y conocer una ruta balizada no hace demasiado tiempo (mayo 2017), pero que parece que está teniendo mucho tirón, la del Valle Invisible. Al estilo de las rutas del Camín Encantado o del Valle de los Colores, también cuenta con alguna talla en su recorrido, pero su verdadero valor hay que buscarlo en la presencia de varios molinos, una pequeña cascada y sobre todo en las cuevas que jalonan el recorrido.


DATOS DE LA RUTA
  • Fecha: 09/03/2019
  • Concejo: Llanes (Asturias)
  • Inicio/Fin: San Roque del Acebal
  • Distancia: 13 Km
  • Desnivel máximo: 230 m
  • Desnivel acumulado positivo: 230 m
  • Tiempos: 4 h 45´
  • Dificultad: Fácil. Resulta perfecta para hacer con niños.
  • Observaciones: En estos momentos (marzo 2019) la ruta está bien balizada, pero es tal la cantidad de cruces que hay, que en caso de desaparición de alguna de las señales, puede volverse un poco engorrosa de seguir.


La ruta, impulsada desde la Asociación de Vecinos El Perru de San Roque, comienza "oficialmente" junto a los paneles localizados detrás de la gasolinera, pero nosotros la empezamos junto al lavaderu de L´Acebal, próximo al apeadero de FEVE. La razón era ver primero la cascada, luego las cuevas y dejar para el final el tramo de los molinos, el menos llamativo. Si la ruta nos resultaba pesada o se nos hacía tarde, podríamos acortarla fácilmente.


Dejamos atrás las casas de San Roque, y tras cruzar las vías del tren vamos a ir ascendiendo por la Cotera Samanta hacia la Cuerre Santiago siempre por buenas sendas.


Buenas y cuidadas fincas con el Cuera al fondo.


La primavera ya estaba aquí.


Viene luego un tramo un tanto confuso, con muchos cruces de viejas sendas y aunque en general está bien balizado (marcas verdes con las siglas "VI"), nosotros llegamos a saltarnos alguno, debiendo luego bajar por otro. No es que de mayores problemas, pero hay que ir atento.


Bajando hacia La Valleya donde se atraviesa un precioso robledal.


La senda está jalonada con pequeños paneles con fotografías y textos extraídos del libro "El valle invisible" obra del escritor local Miguel Angel Galguera, y que sirvió de inspiración para el diseño de la ruta.


Descendemos a la riega El Toyu, que en la parte baja nos encontramos seca y junto a la que tendremos que remontar el valle.


En un momento dado, a la derecha, dejaremos una talla de una osa con un par de esbardos. No se por qué pensé que luego bajaríamos junto a ella, así que no nos acercamos hasta la misma (extremo derecho de la foto). Gran fallo.


A medida que ascendemos el agua comienza a aflorar. Fue un alivio, ya que creí que íbamos a encontrarnos la cascada seca.


La zona alta del valle es realmente guapa.


Y por fin alcanzamos la cascada de L´Escaniellu. Es pequeña y no trae mucha agua, pero no hay duda de que el rincón es precioso. Allí han colocado la talla de una xana. La elección no puede ser más adecuada.



La senda sale por encima de la cascada, dando vista a la cabecera de la riega El Toyu, que asciende hacia Cuesta Texéu y El Risque.


Al norte vemos el pueblo de Andrín, con el Cantábrico a su derecha.


Descendemos de nuevo hacia San Roque junto a buenas fincas. Tras nosotros vemos las laderas del Picu Castiellu, quemadas recientemente.


Uno de los muchos paneles de la ruta, este precisamente dedicado al Picu Castiellu.


Y más adelante una nueva talla de madera, la de un gran oso.


El Caminu del Pozón va a dar un amplio giro a derechas, a la sombra de buenos robles. Un tramo muy guapo.



Entramos en el barrio de La Prida y más allá en el de Covielles y hacemos una breve parada en su lavaderu, junto a un pequeño parque infantil.


Seguimos por entre las casas del barrio de La Vega y tras cruzar nuevamente las vías del tren pasamos junto a la Iglesia de San Roque, tras la que salimos a la carretera general N-634.


Toca ahora recorrer un tramo de la carretera en dirección a Llanes, aunque podemos evitar un tramo de la misma siguiendo la balizada ruta, que en este tramo coincide con el Camino de Santiago. Pasaremos así frente al panel de inicio/fin "oficial" de la ruta, tras la gasolinera.


Seguimos hasta el barrio de Los Cuetos, donde cruzamos la carretera para subir junto a las casas del barrio de La Concha, pudiendo acercarnos a la ubicación de la antigua Malatería de San Lázaro, de la que nada o casi queda, y alcanzar después un improvisado mirador de la Sierra del Cuera.


Continuamos por la pista que discurre paralela a la Autopista del Cantábrico. Aquí se localizaba la Fuente Antona que parece haber quedado sepultada bajo la rasante de la autopista.


Por fin dejamos la pista para tomar un camino a la derecha. Enseguida un ramal nos indica la posibilidad de acercarnos hasta la Fuente del Casar, junto a la que han colocado la talla de una loba y su camada.


tras la visita a la fuente, volvemos al ramal principal por el que llegamos al barrio de Cañamal. Desde él seguimos por el bosque de Las Llanchas, en un tramo precioso.




A la salida del bosque alcanzamos una pista que a la derecha nos conduce a las casas de La Somada. Ahí que ir atentos a coger el ramal que a la izquierda nos llevará al Cagalín. Es un sitio curioso. En el fondo de un jou nace un buen manantial que se aprovecha para el abastecimiento de Andrín y Cué. El arroyo que allí nace vuelve a sumirse, apenas unas decenas de metros después, en una gran cueva en cuyo interior quedan los restos de un viejo molino.





Dejamos atrás el Cagalín y de nuevo toca ir atentos. A la izquierda dejaremos otro jou en medio de un denso bosque, pero que en otros tiempos debió tener aprovechamiento ganadero, pues se conservan viejas murias. Aquí debería haber un nuevo panel que indique la ubicación de la cueva Collubina, pero o ha desaparecido o nos lo saltamos. Por suerte yo venía pendiente de su localización.


Bajamos al fondo del jou y damos con la entrada a la cueva.


Y aquí la sorpresa del día. Yo pensaba que Collubina sería poco más que un abrigo utilizado en otros tiempos para guardar el ganado, pero lo que nos encontramos en una cueva grande, con varias galerías y salas en las que nos internamos.



No contaba con ello y me encantó. Por desgracia, al no haber previsto la visita no sabía de la extensión o dificultad de la cueva y no quise arriesgarme a recorrerla entera con la cría. Pasada la galería inicial, cruzamos una gran sala y tras un tramo de meandros salimos a una segunda sala en la que nos dimos la vuelta. Tocará volver a visitarla con más tiempo.


Dejamos atrás Collubina y alcanzamos las casas del Barrio de El Cuetu, por entre las que salimos nuevamente a la carretera N-634 que tomamos ahora en dirección Santander. Por suerte, solo unos metros más allá la dejamos para continuar por la Caleya de las Ánimas, por donde discurre el Camino de Santiago, y que pasa junto a la pequeña Capilla de las Ánimas, con una inscripción que reza "Si buenaventura espera en el biaje a donde ba limosna a las animas dara" (sic).



Ya hace rato que veníamos buscando un sitio donde para a comer. Y es que la ruta cuenta con una ingente cantidad de paneles, postes y marcas, pero no estaría de más algún banco a lo largo de la misma, donde poder sentarte a comer el bocadillo. La caleya de las ánimas nos lleva al enlace de la autopista por entre el cual tendremos que pasar.


Por fin toca cruzar la carretera. En este tramo yo venía buscando la cueva de Ciernes, pero erré el tiro. Nos la habíamos dejado atrás. Esta cueva aparece simbolizada en los paneles, pero su localización no está balizada en la ruta. Queda a la altura de la capilla de las Ánimas, pero al otro lado de la carretera. No me enteré hasta una vez llegados a casa. Una pena. Otra razón más para volver.

Cruzamos las vías del tren y ascendemos ladera arriba. Aquí nos tropezamos con el tramo más feo de la ruta. Esta discurre por medio de un "ocalital" que ha sido recientemente talado con lo que prácticamente ha desaparecido la senda. Hay que ir un poco atentos para seguirla.


La ruta asciende por la linde de una gran finca, la de Las Coradiellas. A la derecha se ven los restos de la tala del ocalital. Al fondo, nuevamente Andrín.


Tras cortar en horizontal por encima de la finca, la senda pierde altura hacia el fondo de un valle, por donde discurre la riega los Molinos.


El nombre no es por nada y enseguida alcanzamos el primer molino, o lo que queda de él.



Y poco más abajo un segundo molino.


Una nueva talla, la de dos lobos aullando. Muy guapa. Por cierto que las tallas no están donde pone en los paneles. En nuestro caso además nos saltamos al menos una, la de los raposos (zorros).


Toca cruzar por última vez sobre las vías del tren. Justo antes habremos pasado junto a la Fuente Rugarcía. Un sitio chulo y original. El agua fluye desde abajo saliendo por entre el suelo arenoso, que parece bailar a su son.


Enseguida un indicador nos conduce a la Fuente La Puentuca, que nos encontramos seca, aunque la guapa "puentuca" que allí existe hace que mereciera la pena arrimar a visitarla.


Ya solo quedaba continuar por la estrecha carretera hacia San Roque entrando por el barrio de El Cantón.


Y poco más adelante del lavaderu L´Acebal cerrábamos la circular junto al coche. Tocaba cambio de ropa y finiquitar tan estupenda jornada tomando un helado frente al mar en la playa de Toró.

Os dejo el track.


Un saludo
Cienfuegos

8 comentarios:

  1. A nosotros nos encantó...y con mocinas tan preciosas como llevamos, aún presta mucho más. Olaya está enorme. Qué mayores se van haciendo...Un abrazo.

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    1. Si que es una ruta chula y entretenida. Olaya ya, ...poco me aguantará, pero es ley de vida.
      Un abrazo

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  2. Gracias maestro por tus rutas,a este humilde pisapraos le sirven de aprendizaje.
    José Luis Suárez Quintano nº3999 del gm Ensidesa Gijón

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    1. Gracias José Luis, pero lo de maestro me viene grande, ja, ja.
      Un placer compartir rutas.
      Un saludo

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  3. Bueno otra Ruta que a nosotros nos descubres pues no teníamos ni idea de su existencia, así que para un día de verano que las máquinas de reñir que tenemos en casa quieran acompañarnos es ideal. Te digo lo mismo que Paloma, Olaya, nos hace mayores a todos, ya no tiene casi nada de cría al menos por su estatura, que se ve en las fotos, pero bueno al menos sigues disfrutándola.
    Un saludo

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    1. Pues la verdd es que es una ruta de esas perfectas para hecer en familia (máquinas de reñir incluidas, ja, ja) y luego comer o tomarse algo al lado del mar. A la cría ya le quedará poco de salir conmigo, pero mientras se pueda, hay que aprovechar.
      Un saludo

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  4. Es tannnnnnn bonita, a nosotros nos encantó, hace dos años cuando comenzaban a señalarla por tramos hicimos un poquito de este recorrido, pero el fin de semana pasado que pudimos recorrerla enterita (bueno, nos pasó como a ti no encontramos la cueva de Ciernes , imagino que está donde el panel...al panel le hice foto y no me di cuenta que había que meterse por un camino para verla...qué rabia!!! bueno volvermos a verla por supuesto!!es preciosa...tiene rincones verdaderamente mágicos. Veo que tenemos fotos casi idénticas...esa visión parecida de la naturaleza y las maravillas que nos muestra.
    Te sigo de cerca javi lo que pasa es que anduve con mucho estrés por el trabajo, a ver si ahora poquito a poco nos ponemos al día con mi blog y los blogs amigos.
    Mi abrazotedecisivo

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    1. Si que es guapa esa ruta, Sara. Yo tendré que volver a visitar la cueva de Ciernes. No costaba nada haber puesto un poste indicando el acceso, pero bueno. Y no te preocupes por las visitas o no visitas al blog. Yo creo que a temporadas todos andamos igual.
      Un abrazo

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