20 diciembre 2019

Picu Paisanu y Jorcáu Güerres desde Alevia

Hace unos años, durante la travesía de la mitad oriental del Cuera entre Alevia y Arangas, coroné por primera vez el Picu Paisanu. Sin embargo aquel día me dejé lo más interesante, la senda de la Escalá que permite un acceso directo desde Alevia a las minas del Pilar. Tocaba por tanto volver y lo haría para cerrar una circular por el extremo oriental del Cuera con la visita a los Picos Paisanos, así en plural, pues coronaríamos dos que compiten por el nombre, más las cotas norteñas del Jorcáu Güerres. Una de esas rutas que permiten ir disfrutando a la vez de las preciosas vistas sobre Picos de Europa y sobre las rasas costeras asturcántabras.


DATOS DE LA RUTA
  • Fecha: 29/11/2019
  • Zona: Sierra del Cuera
  • Concejos: Peñamellera Baja y Peñamellera Alta (Asturias)
  • Inicio/Fin: Alevia
  • Distancia:  15 Km
  • Desnivel máximo: 505 m
  • Desnivel positivo acumulado: 905 m
  • Tiempos: 6 horas
  • Dificultad: Moderado. Recorrer las diferentes cotas que desde el Jorcáu Güerres caen hacia el este, puede resulta incómodo debido a la ausencia de sendas y la presencia de maleza.


Saldríamos de Alevia, un precioso pueblo colgado sobre el valle del Deva, en el que llaman la atención la cantidad de casas arregladas que tiene, la llamativa torre del reloj junto a la capilla de San Antonio, localizada a la entrada del pueblo y que vista desde el fondo del valle, a mi siempre me recuerda a un faro, y su curioso lavadero público en los bajos de una casa y de un tamaño poco común.


Justamente por detrás del lavadero sube una pista por la que tomamos. La dejaremos apenas unos metros más allá en un cruce en el que seguimos el ramal de la izquierda. Si todo iba bien volveríamos más tarde por el de la derecha, cuando aún quedaban colores otoñales por las Peñamelleras.


El recorrido está marcado como PR.AS-191 y ofrece un precioso paseo por una pequeña senda que conserva largos tramos enconchados. Va a ir cortando la falda del Cuera en dirección oeste.


Dejando atrás la zona arbolada, salimos a la despejada ladera, pasando junto a la antigua cabaña de Sembia.


Desde aquí ya empezamos a tener unas preciosas vistas sobre el valle del Cares, con la Pica Peñamellera emergiendo y tras ella los Picos de Europa.


Desde la cabaña el camino se vuelve senda y aparece por momentos tallada en la roca. Va volada a media ladera en un tramo realmente guapo. Por cierto que se nos había acoplado un tercer integrante, un simpático y juguetón border collie de nombre Lilo, como nos dirían más tarde.


La senda va a pegarse a los escarpes calizos del Cuera para empezar a ganar metros en sucesivas y cortas revueltas en la zona que se denomina la Escalá.


Y es que la senda forma parte de las instalaciones de las Minas del Pilar que visitaríamos más tarde. Este era el acceso a las minas desde Alevia y por aquí también se bajaba el mineral con un cabrestante.


Se conservan algunas armaduras.


Ganamos la zona alta. Allí queda uno de los soportes del remonte y parte de sus viejas ruedas metálicas.


Buen balcón este. Y aún lo sería mejor cuando ganáramos más altura.


Hasta la collada de salida de la Escalá llega un buen camino minero procedente de la mina, soportado sobre grandes armaduras en algún tramo.


El camino pasa entre fincas  cerradas por viejas murias.


Alcanzado un cruce nos vamos de momento a la derecha para visitar las Minas del Pilar.  Eran minas de manganeso (también de hierro). Quedan allí los cargaderos, bocaminas, el edificio del transformador y lo que nos pareció los restos de un molino para triturar el mineral.



A la derecha se ve el camino que comunicaba la mina con la vertiente de Ribadedeva. Lo que hace especial al Cuera es que desde un mismo punto puedes tener vistas al Cantábrico,...


...y a Picos de Europa.


Volvemos al cruce anterior y tomamos ahora el ancho camino carretero que se adentra en la sierra con dirección oeste, hacia la braña La Pipa. Hace unos años crucé el ancho valle que se vislumbra al fondo, cuando hicimos la travesía del Cuera. En la segunda parte de aquel proyecto recorrimos el tramo entre Alevia y Arangas, como os conté AQUÍ.


Pasamos por Llanu Navar, mientras nos vamos aproximando a la braña La Pipa.


Una vista atrás con la cabaña La Pipa a la izquierda.


Ya vemos al frente el Picu Paisanu a donde tendremos que subir y lo haremos por su flanco izquierdo, la cara que mira al este.


Vamos ganando metros mientras se abren las vistas sobre el extremo oriental del Cuera y la rasa costera. A mitad de ladera pasamos frente a lo que parece una pequeña bocamina, o quizás una cueva.


Un último tirón y alcanzamos la cumbre (804 m), coronada por una pequeña ermita dedicada a San Antonio. Sobre el verdadero nombre de esta cumbre hay un poco de lío. Hoy día se asume que es el Picu Paisanu, y así está señalizado en la información del PR que lleva hasta él, si bien antaño parecía llamarse Picu la Cueva la Jorcá, mientras que el IGN lo denomina Picu Munianu.


En mi anterior visita se conservaba una placa con una dedicatoria a los indianos, que en esta ocasión me encontré rota y hecha pedazos.


Buenas vistas desde la cima, aunque llegamos a cumbre justo cuando se echaba la nube sobre la zona del Liño, en el interior del Cuera.


La rasa costera de Ribadedeva, salpicada de pueblos, La Franca, Pimiango, Colombres, ...


Justo bajo nosotros la braña La Pipa y vistas sobre el extremo oriental del Cuera, hacia el Picu Llueres, coronado por una antena.


Pero la guinda de las vistas del Picu Paisanu son al sur, hacia el valle del Cares, con la Pica Peñamellera justo enfrente y tras ella Picos.


El Cornión, con Peña Santa.


Urriellu. Siempre impresionante.


Tras un rato en cumbre continuamos ruta. La idea era seguir la línea de cumbres al oeste hacia el otro "Picu Paisanu", la segunda cota que se aprecia en la foto y unos 14 m más alta que en la que estamos.


Bordeamos por el norte una primera cota.


Y ascendemos a la siguiente, coronada por un simple jito en el que, no obstante, llama la atención una piedra plana rotulada como "Pico Paisano (818 m)". Lo dicho, un segundo Picu Paisanu. Por cierto que éste hace de límite entre las dos Peñamelleras, la Baja y la Alta. Al fondo vemos la ermita de San Antonio, de donde venimos.


Las vistas al sur son similares


Una más al Picu, qué menos.


La nube sigue agarrada a la zona del Liño y no nos deja ver mucho hacia esa mano.


Sin embargo al norte, a la derecha del Jorcáu Güerres, ya alcanzamos a ver la localidad de Llanes.


La idea es cerrar una pequeña circular por las cotas de la zona, así que nuestro próximo punto de paso será el Jorcáu Güerres, de manera que descendemos al norte, a enlazar con la senda que recorre el alargado valle central de la sierra.


La zona está algo tomada de brezo y árguma, pero buscando los mejores pasos, se deja caminar bastante bien.


Ascendemos a un colladín desde el que vemos la siguiente braña, la de Los Eraos. No llegaremos hasta ella.


En el colladín giramos al norte. Negociamos la ladera por donde mejor la vemos, sobre todo para que Lilo pueda subir sin problemas, y finalmente coronamos la cumbre del Jorcáu Güerres (786 m), desde donde vemos algo mejor la zona del Liño y la rasa costera de Llanes. A su vez esta cota hace de límite entre Peñamellera Alta y Llanes.


Una nueva vista sobre la rasa costera de Ribadedeva.


La playa de La Franca.


Tirando de zoom vemos ya la cercana Cantabria, la playa de Merón en San Vicente de la Barquera y tras ella, a lo lejos, la Isla de los Conejos o Cabrera, frente a la costa de Suances. Más atrás aún lo que se aprecian son los acantilados de la zona de Santa Cruz de Bezana, ya cerca de Santander. Sin duda muy buena visibilidad.


La villa de Llanes, con la playa del Sablón a la derecha.


El pueblo de Andrín y el islote de Castro Ballota.


Justo debajo de cumbre, el pueblo de La Borbolla, puerta de entrada al nacimiento del río Cabra, cuya visita os presenté AQUI.


Vistas sobre la zona de la braña Los Eraos con los Picos al fondo.


La zona del Jorcáu Güerres presenta mucha más maleza. En un primer momento habíamos pensado recorrer la cumbrera un poco por cara sur, pero luego vimos unas pequeñas vegas en cara norte que parecían enlazadas con sendas, así que nos decantamos por esta opción. Fue un acierto.


Tras recorrer un primer tramo por cara norte, la senda nos lleva a un colladín en el que pasamos a otras vegas en cara sur. Continuamos hacia la cota que se ve a la izquierda.


Vamos disfrutando de buenas vistas sobre la zona ya recorrida y el Picu al fondo.


Una vista atrás, al Jorcáu Güerres, de donde venimos.


Al sur las dos cumbres ya visitadas, los "Picos Paisanos", con la ermita a la izquierda.


Seguimos avanzando hacia el este.


Pasamos por una nueva cota, marcada con un jito en el que reza la inscripción "745 m".


Desde ella vemos el siguiente tramo. Desde aquí la sierra pierde altura. La idea es alcanzar una marcada senda que desciende con varias zetas y que se ve al fondo. Por delante de ella vemos dos collados verdes que nos marcamos como puntos de paso.


Seguimos disfrutando de las vistas sobre Cantabria.


Vamos aproximándonos al primero de los collados. En todo momento damos con veredas de ganado, lo que hace que el recorrido de este tramo sea mucho más sencillo de lo que había pensado en un primer momento.


Una pequeña laguna de camino.


Al alcanzar el segundo colladín desaparecen las sendas. Bajo él se abre un amplio jou con un solitario árbol. Se podría bordear por la derecha o por la izquierda. Nosotros lo hicimos por la izquierda, aprovechando que la zona se había quemado no hacía mucho y apenas presentaba maleza. La idea es alcanzar el nuevo collado verde que vemos al otro lado del jou (izquierda de la foto), desde donde ya se gana sin problemas la senda de las zetas que buscamos (se aprecia por encima del collado).


Por fin salimos a la senda. Ésta va a ir bordeando una serie de cotas por la cara norte, perdiendo algo de altura.


Camino minero amplio y cómodo, que conserva largas armaduras. Muy guapo.


En un momento dado lo dejaremos para hacer una visita de ida y vuelta. Se trataba de ver un manantial de grandes dimensiones que nace en una cueva y forma una pequeña cascada para sumirse nuevamente unos metros más allá. Hay que bajar por una senda que atraviesa una zona con mucha maleza. No lo recomiendo especialmente salvo que os gusten este tipo de cosas, pero no deja de ser un sitio curioso.


Tras la visita seguimos la ruta, cuando ya habremos alcanzado una pista. En realidad se trata del camino de acceso a las minas del Pilar que habíamos visto unas horas antes, mientras seguimos disfrutando de las vistas sobre Ribadedeva.


Seguimos la pista que pierde metros hacia el pueblo de Boquerizu, hasta un cruce donde la dejaremos para tomar otra que remonta a la derecha. Estamos bordeando por el norte el Pico Llueres.


Tras un repecho alcanzamos las fincas de Llagrés, una serie de prados, perfectamente muriados, que van a acompañarnos durante un buen tramo.


En el extremo sur de Llagrés, cuando la pista va a iniciar su descenso hacia Alevia hacemos una parada para comer al sol. Ya hacía un rato que veníamos buscando un sitio soleado para sentarnos a comer y lo hacemos con la vista puesta en Panes, con la Sierra de Peñarrubia detrás, sierra que recorrimos hace una temporada y que os conté AQUÍ.


El fin de ruta estaba realmente cerca. Ya solo quedaba bajar por la pista mientras veíamos bajo nosotros Panes, a orillas del Deva.


Mientras nosotros nos aproximábamos nuevamente a Alevia.


Allí nos despedimos de Lilo y de su dueña que estaba preocupada por la desaparición del perro. Tendrá que ir acostumbrándose, porque algo me dice que Lilo va a ser de esos perros que cada día esperan la llegada de los primeros montañeros para irse de paseo con ellos. Os dejo el track.


Un saludo
Cienfuegos

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