01 enero 2021

La Carasca y el Campigüeños. Circular al valle de Orlé

Hacía tiempo ya que había oído hablar de la gran vuelta a Orlé. La Vueltona, la llaman algunos. Se trata de una larga ruta en la que se le da la vuelta completa al valle de Orlé, con ascenso a alguna de sus cumbres. Solo unos días antes un compañero había hecho algo parecido pasando por un par de sitios de esos que apetece conocer, así que ya tenía plan. Haría la Vueltona con ascenso a las cumbres del Porrón - o casi - la Carasca y el Campigüeños, aprovechando para visitar alguna majada de las que me faltaban por una zona que por otro lado creo conocer ya bastante bien.

DATOS DE LA RUTA
  • Fecha: 17/11/2020
  • Concejo: Caso (Asturias)
  • Inicio/Fin: Orlé 
  • Distancia: 23,5 Km
  • Desnivel máximo: 1.185 m
  • Desnivel acumulado positivo: 1.880 m
  • Tiempos: 9 y 1/2 horas
  • Dificultad: Difícil. A la dureza propia de la ruta hay que añadir que el ascenso a la Carasca lo hice directamente por el Paréu Cornielles, con una trepada incómoda, muy sucia y con cierta exposición.


Dejé el coche a la entrada de Orlé y tomé por la pista que sube justo antes del puente, por la margen izquierda del río en una mañana fría, pero que pronosticaba un buen día de cielos despejados.


Por aquí ya había subido cuando ascendimos hace unos años al Porrón o La Senda, regresando luego por Conforcos, todo a lo largo del valle de Orlé.



La pista termina al alcanzar las fincas inferiores de Brañadales. Continúa un sendero, poco evidente en un primer tramo, por la linde del hayedo, dejando a la derecha las diferentes fincas.


Enseguida la senda se muestra más clara. En tiempos debió ser un ancho camino, que sube de forma rectilínea, junto a una vieja muria.


Cuando dejemos atrás las últimas fincas, el hayedo del Monte Fadiellu monopoliza el fondo del valle. Un bosque limpio,  al que no me resisto a bajar, dejando el camino.


El bosque termina un centenar de metros por debajo de colláu Gallegos (flecha). La senda asciende hacia el, pero de momento la dejo para salirme a la derecha y arrimar a la vieja majada de Quintaniella, que no conocía. Sombría, en cara norte del Cantu les Texerines, y con todas sus cabañas en ruinas, aunque las llegó a haber de buen tamaño. Salgo de ella por una senda que en horizontal corta el hayedo para dirigirme, ahora si, al colláu Gallegos.


En el collado tiro una foto atrás, al valle de Brañadales por el que he subido, con la collada Arnicio al fondo, y las cumbres de la Ordaliega y la Frayada a la derecha.


La senda más marcada desciende desde el collado hacia las fincas de Cotu Braña. Desde ellas tendría que remontar luego a colláu Braña. Así lo tengo hecho otras veces, pero hoy busco una senda, menos evidente, que sale en llano a la izquierda de ésta.


Y sin  problemas doy con ella. Se trata del Sedu Texerina. Una preciosa senda, soportada en parte por armaduras que permite el paso directo a Braña sin perder altura. A la derecha el colláu Gallegos. 


Por debajo quedan las fincas de Cotu Braña. Y bajo ellas el valle del Nalón. Las Peñas del Casar a la derecha. Al fondo la Sierra de Brañapiñueli.


De colláu Braña paso a Colláu Llagos y hago una breve parada en la cabaña del Xerru, para luego tomar la senda que cruza por el valle que se forma entre el Requexón de Valdunes (izda) y el Porrón (dcha) y que se dirige a la majada de Llagos.


Tampoco llego hasta ella. Un poco antes tomo otra senda, menos evidente, que entra a la derecha, cortando un corto tramo de hayedo y que me lleva a la antiquísima majada de Braña Vieya. Todas las cabañas están en ruinas y se ve que fueron diminutas, como pequeños corros, pero me sorprende la cantidad de ellas que llegó a haber.


Desde Braña Vieya empiezo a ganar metros por la ladera del Porrón, sin senda alguna, por donde mejor lo veo. Al fondo voy viendo el Requexón de Valdunes. Braña Vieya ocupaba el fondo de la vaguada y la ladera de la izquierda.


A medida que asciendo se abren las vistas. En la collada derecha se asiente la majada de Llagos.


Subo hasta enlazar con la senda que bordea la cara oriental del Porrón y que le da precisamente el nombre del Pico la Senda. Desde ella veo ya la Carasca, que será uno de los puntos de paso, con el Campigüeños a la izquierda y el Tiatordos a la derecha.


Al fondo a la derecha la cresta caliza de Peña Crespa o los Tornos de Pandemules.


Por un momento dudo si hacer cumbre. Estoy realmente cerca de la cima del Porrón y no me llevaría mucho tiempo, pero sé que la ruta va a ser larga y los días cortos. Además las vistas que me ofrece, ya casi las tengo desde aquí, como esta sobre la cordillera, así que al final no me decido a subir. A la tarde veré que fue un acierto.



Así que tomo la senda que discurre casi horizontal por la cara este del Porrón, junto a la linde superior del bosque y que me encamina hacia el colláu Capiella, al frente, cuando ya veo la mole del Tiatordos (izda) y el Maciédome (dcha).


El camino inicia después un descenso hacia el colláu Capiella, en un tramo en el que va sobre grandes armaduras.


Al otro lado del valle voy viendo la Carasca y el Paréu Cornielles por donde voy a intentar ascender. No es esta la ruta habitual que pasa por bordear la cumbre por el sureste para acceder al colláu Campigüeños. En mi caso subiré por la línea roja. La opción azul muestra una vira que parecía factible, aunque me habían comentado que quedaba cortada por una llambria. Tenía en mente haberle echado un vistazo,...pero al final,...se me olvidó.


Alcanzo el colláu Capiella, cabecera del valle de Orlé, con el Paréu Cornielles por donde iré luego, a la derecha.


Aunque de momento sigo hasta la solitaria cabaña de Capiella (círculo), donde voy a hacer una parada para picar algo que ya había hambre.


Desde la cabaña veo la cara oriental del Porrón, un pico guapo.


Paro a picar algo mientras disfruto de las vistas sobre gran parte de la montaña casina, con el Cantu l´Osu enfrente, la Rapaina, Peña´l Vientu, ....


Me despido de la cabaña, en realidad un buen refugio con todo lo necesario para pasar aquí una noche, y con unas guapas tallas en su puerta que me recuerdan a otras vistas en La Fumiosa, no hace tanto.


Asciendo hasta el collado superior, con una pequeña laguna y desde él, tomo una trocha que va a ir pasando entre un mar de escobero, aproximándome a las paredes del Paréu Cornielles, y dejando ya el Porrón al otro lado del valle.


A medida que me aproximo a la base del Paréu, la amplia plataforma sobre la que discurre la senda, se va estrechando.


Finalmente me encuentro al pie de una pared aterrazada, vertical, pero aparentemente sencilla de ascender.


Sin embargo una vez metido en ella, veo que hay que buscarle las vueltas. Es muy sucia, con mucha maleza y no tiene buen pisar. De tanto en tanto aparecen tramos muy verticales. Al final desisto de subir de frente y lo hago con tendencia a la derecha, hasta una vira que, a la izquierda, me lleva a una canal herbosa, una especie de embudo, una perfecta escupidera de hierba argana con mucha pendiente que cruzo hacia la izquierda hasta ganar un hombro.


Desde el hombro subo por una ladera de cotoya hasta entrar en un pequeño valle, el de la Becerrera, por la que asciendo ya sin problema hasta salir a la cara norte de La Carasca, donde me doy cuenta de que al final no le eché un vistazo a aquella vira del Paréu Cornielles.


Ya por la vía normal subo hasta la cumbre de La Carasca. Hacía once años de mi anterior vista. Al fondo el Campigüeños, o Becerrera de San Pedro, que será el próximo punto de paso.


Tiatordos con los Picos detrás



Una más al Porrón o La Senda, con el colláu Capiella a su izquierda.


Todo el valle de Orlé, con el pueblo en el centro de la foto.


Zona alta del valle del Nalón, con el Maciédome a la izquierda y los Mampodres al fondo, en el centro.


No paro demasiado en cumbre. Apenas si llevo la mitad de la ruta. Así que al poco, para abajo, hasta las ruinas de la cabaña del colláu Campigüeños.


En anteriores ocasiones para acceder al Campigüeños tengo subido por la vertiente que mira a Valloseru y Melordaña, cara oeste, ...


...pero hoy la idea es acceder desde el sur, para conocer las vegas de Los Fueyos, que se abren en el extremo sureste del cordal. Así que dejo atrás La Carasca.


Tomo una senda que va a ir ascendiendo poco a poco. El colláu Campigüeños va quedando abajo.


La senda me lleva hasta alcanzar el cordal,  por donde entro a las vegas de Los Fueyos. Contrariamente a lo que esperaba no se ven restos de cabañas. Quizás no las hubo nunca. Es una zona guapa, con buenas vistas hacia Picos.


Las vegas se asientan en una serie de foyos o jous, que voy cruzando. Recorro así el cordal en dirección norte.


Una vista atrás con el camino recorrido.


Ya queda poco para la cumbre del Campigüeños. El último tramo lo haré a pura cresta, con algún punto donde hay que echar la mano.


Una vista atrás de la cresta recorrida.


Y por fin, cumbre del Campigüeños. Una montaña siempre magnífica, más aún un día de tan espléndidas vistas.


La Llambria a la izquierda,...


....Tiatordos a la derecha....


...y los Picos en el centro,...


...elevándose sobre la Foz de la Escalada.


Paro un rato en cumbre, aunque tampoco demasiado. La idea era comer aquí, pero me queda mucha ruta aún y las tardes son cortas. Desde la cima veo el Xerru los Duernos que se alza sobre el bosque de Purupintu, con Peña Crespa a la derecha.  En función de cómo se me de lo que tengo en mente la vuelta la haré por el Mozquitón o alargándolo hasta Piedrafita.


Bajo de cumbre y lo hago casi en la vertical misma de la cima, ya que voy buscando un paso del que me han hablado.  Bajo la cima se forman unas pequeñas vegas en el fondo de unos jous. Una de ellas tiene salida hacia una canal (flecha).


La canal apunta al colláu Cardiel


Canal pedregosa de mucha pendiente, pero que se deja bajar, con tan solo apoyar puntualmente la mano.


La canal me deposita en una repisa preciosa. Una media galería que encierra una espectacular vira que recorro hacia la derecha, hacia el collado Cardiel.


Ya en el collado veo la cumbre y el paso por la canal y la vira. Un paso precioso que el amigo Pancho dió en llamar como el Sedu Mostayera.  


Aquí de nuevo voy a soltar un verso libre. Me olvido del camino habitual hacia la Senda los Duernos y en su lugar voy a conocer otra majada. De momento toca bajar hasta la cueva del Covallón (círculo).


Visito la cueva, que en realidad no es más que un abrigo en el paré y recorro la majada del Covallón, con varias cabañas aún en pie, todas de pequeño tamaño y diminutas puertas.


Desde ella veo el hayedo de Purupintu. Ya tengo accedido a él desde varios puntos. Hoy bajaré directo desde Covallón por el centro de la vaguada que se forma bajo la majada, de la que arranca el Regueru les Cadielles.  


Voy bajando a la vera del arroyo, por zona siempre bastante despejada y con Peña Crespa al frente. 


Llego así hasta la majada de Rebolláu. Solitaria como ella sola. Por aquí no se pasa a menos que vengas expresamente a visitarla. Es muy sombría y húmeda. El frío allí era intenso, señal de que el sol apenas si le da en invierno. Y sin embargo es allí precisamente donde paro a comer, que ya iba siendo tarde.


Visito varias de sus cabañas, abandonadas, pero aún en pie. Con techo de llávana todas ellas. Algunas con pequeñas antojanas. Al fondo del valle la Peña del Covallón, de donde vengo. A la izquierda de la majada, el Xerru los Duernos, bajo el que discurre la senda.



Tras comer reanudo la marcha. De momento me toca remontar los casi 200 m de desnivel perdidos para visitar la majada. No dudeis que llegué a decirme aquello de "quien me mandaría a mi,...", pero sarna con gusto no pica. Subo con tendencia a la derecha, sin senda alguna, cortando por medio del bosque, sabiendo que por encima de mi posición discurre la Senda los Duernos y que acabaré por interceptarla.


Ya en la senda solo me toca seguirla hacia el paso del Mozquitón. Es esta una senda que ya he recorrido varias veces y en diferentes épocas del año y siempre me parece una preciosidad.



Cuando alcanzo el Mozquitón miro la hora y veo que ya empieza a ser tarde. Seguir hasta Piedrafita es asegurar la llegada a Orlé de noche, así que dejo de lado la idea y cruzo la horcada que atraviesa el Xerru los Duernos, pasando a la cara occidental, donde vuelvo a ver el sol. 


La senda me llevará hasta el colláu Frieru, donde muere una buena pista. A la derecha queda la cumbre del Altu los Duernos que visité hace una temporada en otra incursión por Purupintu que os conté AQUÍ.


En el colláu Frieru echo la vista atrás, hacia el Xerru los Duernos y sobre él, la cumbre del Campigüeños.


Al lado contrario las fincas de la majada La Felguera, hasta donde me llevará la pista.


Apenas entro en La Felguera busco la vieja senda, ya en claro desuso por la que bajo, para ahorrarme un tramo de pista.


Y es que el descenso por el valle de Enmediu siempre se me hace largo y pesado por aquella pista. Con todo lo solvento lo mejor que puedo con tan solo una parada en la fuente que hay de camino.


Y después sigo ruta ya con el sol muy bajo. En el último tramo dejaría de nuevo la pista para seguir por el viejo camino hasta el pueblo. 


Llegaría a Orlé cuando el sol ya se había ocultado. La luz iría declinado mientras me cambiaba de ropa. Al final no me sobrarían ni 15 minutos de luz. Lo dicho, acertada decisión la de no hacer cumbre en el Porrón. Y de allí para casa a ver si entraba en calor que a última hora ya hacía frío. Os dejo el track.


 
Un saludo
Cienfuegos

2 comentarios:

  1. Buena ruta tanto en kilometraje como en desnivel, me imagino que después de las 9,5 horas de pateo y en pleno invierno la sensación de cansancio haría mella en el cuerpo c





    Muy buena ruta, tanto en km, como en desnivel, las 9,5 horas de pateo en pleno invierno, terminan pasando factura al cuerpo jejejj
    Feliz año Javier.




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    1. No te negaré que la ruta es dura y la última parte se me hizo pesada, aunque ese valle de Enmediu siempre se me hace. Pero nada que una aspirina para ir para la cama, no remedie, ja, ja, ja

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